ZAMBRANO: Miguel Angel


Nació en Riobamba en el año mencionado,
Poeta, periodista y profesor universitario, militante en el Partido Socialista Ecuatoriano, diputado por su Provincia al Congreso Nacional habiendo efectuado valiosa labor. Coautor del anteproyecto del Código del Trabajo. Doctor en Jurisprudencia, Secretario General de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Director de la Sección de Literatura de la misma, Profesor de Filosofía del Derecho de la Universidad Central. De Sociología Ecuatoriana y Americana. Fundó el Instituto de Investigaciones Sociales. Su primer libro “Diálogo de los seres profundos” demostró al país la valía del poeta. Extractamos a continuación algunos juicios que se hacen sobre su obra en el “Diccionario de la Literatura Latinoamericana, Ecuador”, publicado por la OEA; “Es probable que siempre, a lo largo de su existencia pacífica, Miguel Angel Zambrano haya escrito poesía, Pero nunca se decidió a publicarla y nunca lo hizo saber a nadie. Ya cerca de los 60 años, un amigo suyo, poeta también, Atanasio Viteri, consiguió convencerlo, y la Casa de la Cultura dio luz, en elegantísima edición, ilustrada por Guayasamin, su poemario “Diálogo de los seres profundos”, Su poesía es nocturna, impura, confusa, vacilante, porque consiste en un diálogo estremecedor entre el poeta y sus impulsos animales, sus vivencias inconscientes, sus fulguraciones ancestrales. Es indudable que se trata de un poeta mayor, uno de aquellos que no quieren halagar ni agradar, que tienen dentro un mensaje tremendo, conseguido por bucear en la propia esencia. Un poeta de fuerte complexión, bárbaro, que a veces vacila tanto como para casi no saber expresarse, pero que, cuando la rebelde palabra se le rinde, usándola desnuda y atropellada, dice cosas eternas, de estremecedora grandeza, de extremada gravedad, que crean en torno de sí un silencio trémulo: un poeta hijo de la noche, cuyo espíritu se ha fortalecido en la contemplación prolongada del horrible rostro de la verdad”.
Edmundo Ribadeneira, valorando este poemario, asevera: “Diálogo de los seres profundos, constituye evidentemente, uno de los descubrimientos literarios más importantes de la poesía ecuatoriana de los últimos años Verdadero resumen de ideas e inquietudes vitales, el autor se enfrenta a su propia imagen traslúcida en el espejo de una cotidianidad torturada, y se interroga con afán de integración, de búsqueda de sí mismo, de localización segura más allá de las vacilaciones”. Su “Diálogo de los seres profundos” aparece publicado en 1956, habiendo efectuado una segunda edición del mismo la Casa de la Cultura Ecuatoriana un año después, en 1957.
“Biografía inconclusa”, es su segundo libro de poesía, en donde el poeta llega a la memoria de Miguel Ángel León, aquel otro valioso exponente de nuestra poesía. Obra de tono melancólico, nimbada de tristeza y de recuerdo, de igual valor poético que la anterior.
De “Mensaje” (1968) su último libro de poesía, Leonardo Barriga López, (Letras de Cotopaxi No 23) comenta: “Su voz es universal y cósmica que asciende en el “mensaje” para dar vivencia y permanente canto al hombre de América india, cobrizo y vegetal, hundiéndose en el limo de su desesperanza, triunfando con su músculo en el acto tenaz de luchar por su supervivencia. Zambrano no es el escritor del grito desordenado y estéril, es un poeta profundo que conoce y sabe de la naturaleza humana, que se identifica con el barro y los siglos de impotencia de los humildes. Estilo inconfundible, voz única que le pusieron desde “Diálogo de los seres profundos” como el representante más alto de la poesía ecuatoriana.- Nada en él hay artificioso, el verso fluye incontenible como río crecido: imprecando, sin ayes quejidos de dolor. Se compromete con sí mismo cuando advierte: “Lo que es, no debe ser. No puede ser./ Hay que tirar al suelo las estructuras tambaleantes/ roídas por el moho y la carcoma.— Hay tanto y tanto que hacer./ Precisa derogar de un golpe/ el Viejo testamento y los caducos códices,/ despedazar a golpes de masas los castillos y hacer saltar las lindes constrictoras…” Chasquido de látigo, ademán violento y puño alzado. Hay que levantar barricadas y redimirse. Poesía comprome