Yepez Pedro

El padre Bolaños, tuvo cooperadores para la gran obra que él emprendía; estos cooperadores fueron los padres Pedro Yepez y Salvador Saldaña y un hermano lego, desconociéndose su nombre; estos cooperadores salieron de QUito a pedir limosnas y llevando un cuadro de la Virgen de la Merced bajo la advocación de “Peregrina de Quito”, recorrieron de Quito a Pasto, y después bajando a Barbacoas, donde se embarcaron para Panamá, dirigiéndose para la isla de Cuba y después a Méjico; de este lugar se regresó el Padre Saldaña. El Padre Yépez, avanzó hasta España, recorriendo Andalucía y Castilla, llegó a Cádiz. El Padre Yépez retorna a Quito a los 15 años, visitando la Argentina y Chile y llegó a Quito trayendo cuarenta mil pesos fruto de su recorrido y cincuenta cajones llenos de libros valiosos de la mejor literatura del siglo XVIII para el nuevo Convento. Pero su sacrificio fue de grandes méritos, a éstos, debemos añadir los sufrimientos que recibió de sus compañeros de Convento, con las rivalidades y envidias.
La Imagen de la Santísima Vírgen de la “Peregrina de Quito”, fue un obsequio de Carlos V al Convento de El Tejar. La mencionada Imagen se quedó en Cädiz.
El Padre Yépez fue un sacerdote austero, a esto le acompañaba la elocuencia y la improvisación, no ha habido quien le iguale para predicar los tormentos del infierno, conservándose esta pieza literaria en los Archivos Mercedarios; también estaba envanecido, al correr por sus venas la sangre de Mariana de Jesús Paredes y Flores.