WILCZYNSKI; Gustavo


Mina “Teléfono» de Pacay-Urcu. El año 1881 el propietario del terreno, donde hoy se encuentra dicha mina, halló por casualidad en una quebrada, en medio de un espeso bosque, un montón de cuarzo, casi completamente cubierto por la tierra y la vegetación exuberante del lugar. Examinando el cuarzo atentamente encontró que contenía gran cantidad de oro a la vista.
Dio parte de su hallazgo a algunos amigos; y éstos con él formaron una Sociedad. después de denunciar la mina, para trabajar el filón que supusieron existía allí. En poco tiempo extrajeron 18 toneladas de cuarzo, todo él con oro a la vista, y que manifestaba una inmensa riqueza. Se repartieron profusamente pedazos de aquel rico cuarzo; y el entusiasmo del descubrimiento llegó a su colmo, El señor Gustavo Wilczynski, empleado superior entonces de la Compañía Inglesa, se entendió con los propietarios, con los cuales hizo un contrato, por el que se le daba el plazo de un año para negociar la mina en el extranjero; y en caso de negociarla se comprometía a dar a los propietarios la suma de £ 100.000 por la compra de su mina. Desde entonces los dueños consideraron dividida su propiedad en cien mil partes con el valor nominal de £ 1; y formaron la Sociedad llamada «La Merced de Pacay-Urcu», cuyo Gerente fue nombrado el señor Ramón Riofrío. Por conducto del mismo señor Wilczynski enviaron a Londres 7 1/2 toneladas del cuarzo extraído, que arrojó la enorme ley media de 36 onzas troy (1 kilogramo) de oro por tonelada.
Desgraciadamente se agotó el montón de cuarzo, y se vio que no había veta alguna en aquel lugar, Las gestiones del señor Wilczynski en Londres no pudieron, en consecuencia, tener éxito; expiró el año, y no habiendo resultado alguno, ni pareciendo tampoco la veta de donde podía provenir aquel rico mineral, decayó el entusiasmo del principio».
immar
En los años de 1883, 1886 y 1888 los propietarios ejecutaron algunos trabajos de exploración bajo la dirección del Gerente de la Compañía, el señor R. Riofrío, para encontrar la veta rica de que podía derivarse aquel montón de cuarzo aurífero, pero sin resultados satisfactorios.
«El Sr. Riofrío se constituyó entonces, en noviembre de 1889, en el lugar, y empleó un sistema distinto, que lo llevó al descubrimiento de la tan buscada veta. Sacó de la quebrada de Muluncay una acequia de agua, construyó un depósito en la parte superior del terreno pesquisado, y por medio de compuertas, lanzó el agua con violencia para que arrastrara por la quebrada la parte superior del suelo. Apareció entonces la cabeza del filón. Lo atacó enseguida con una galería de 9 metros, a cuyo extremo le dio un primer corte. Siguió otros nueve metros al lado de la veta, a la que dio en esa distancia otros dos corte».
En aquella época se hallaban en Zaruma, ocupados con trabajos de exploración, dos inteligentes ingenieros franceses, los señores H. Ancarani y R, Tenré que reconocieron
los trabajos del señor Riofrío en Pacay-Urcu, y el primero dio un informe muy halagüeño,