VARA SANTOS: Gonzalo


Olvidado, y pobre, como los grandes hombres que han regalado al mundo su música, murió el notable compositor manabita Gonzalo Vera Santos, creador de hermosas melodías y quien musicalizó con sus notas los inmortales pasillos “Romance de mi destino», de Abel Romeo Castillo y «Juramento del periodista Ismael Pérez Pazmiño.
Preso de los lazos de la demencia y el delirio vivió la mayor parte de su vida, pero no sin antes dejar para el recuerdo toda una obra que glorifica el pentagrama musical ecuatoriano y que fue producto de su talento innato que fluye en cada una de sus composiciones de artista autodidacta.
Los últimos días de su existencia los pasó en el Asilo San José, donde se negó a ingerir alimentos, que lo debilitaron hasta que encontró la muerte el viernes 6 de enero.
Cantaba mientras dibujaba
Gonzalo Vera Santos nació el 10 de enero de 1917 en Bahía de Caráquez. Su primera inquietud artística fue el dibujo. Cuando su familia se radicó en Manta se pasaba horas dibujando barcos, mientras tarareaba las canciones de moda.
Cuando cumplió 12 años enfermó de tifoidea que durante tres meses hizo que soportara altas temperaturas, advirtiéndole el médico a su madre que si no moría, perdería la razón, algo que por suerte no Sucedió, entonces.
Cuando vino a Guayaquil vivió frente al Parque Victoria y estudiaba en una escuela cercana llamada “Hermano Miguel” A los 14 años tocaba la guitarra a la perfección. Durante corto tiempo fue alumno del Conservatorio pero por su precaria situación económica tuvo que dejarlo, Una de sus primeras composiciones fue “Bella pequeñita” que se lo dedicó a una bella chiquilla milagreña,
Delicado estado de salud
A los 29 años de edad se manifestó claramente su anormal estado mental cuando en una audición de Radio «El Telégrafo» donde se disponía a grabar la canción «Cálmate, corazón» en compañía de Carlos Rubira Infante, dijo «Churchill tiene que venir a salvarme.

Los alemanes quieren matarme. Los nazis van a invadir Ecuador”Ya había terminado la Segunda Guerra Mundial pero este delirio tremendo, siempre lo persiguió aunque tenía breves lapsos de cordura.
Su dolorosa enfermedad fue protegida por la vehemencia de sus hermanas que tuvieron que internarlo por algunos años en la Clínica Psiquiátrica del Dr. Delgado, hasta que ya no pudieron solventar los gastos y lo internaron en el Hospital Siquiátrico Lorenzo Ponce, y finalmente lo trasladaron al Hogar San José, donde pasaba por momentos de angustia y otros de paz, aunque cuando se le decía que él era Gonzalo Vera Santos, contestaba. “Ese señor ya no existe. Hace mucho tiempo que dejó de existir”.
Duo Santos Rubira
Gonzalo Vera fue profesor del destacado compositor Carlos Rubira Infante con quien formó el dúo Santos Rubira que tuvo éxito pero por diversas circunstancias duró corto tiempo. Conoció a Nicasio Saladi con quien estuvo a punto de formar otro dúo.
Las canciones que compuso este compositor son entre otros “Bella pequeñita”, “Canción de mi tierra”, “Casamiento de indios”, “Ausencia y olvido”, “Serrana ingrata” “Por eso ando triste”, musicalizó los pasillos “Romance de mi destino” y “Juramento”.
El trío argentino “Trovadores del Cuyo” grabó innumerables composiciones de su autoría.
Sus amigos
Su muerte produjo profunda tristeza entre sus amigos de juventud, que a pesar de su enfermedad.


Última aparición pública de Gonzalo Vera Santos, durante un homenaje que le tributa SAYCE a él y otros compositores que han glorificado el pentagrama musical ecuatoriano.
nunca lo olvidaron y siguieron estimándose, como Carlos Rubira Infante quien señala: “El es y será una gloria para el Ecuador dentro de la musicología, así. como Enrique Ibáñez Mora, Carlos Solís Morán, Nicasio Safadi. Fue mi amigo y de él aprendí bastante. Tengo gratos recuerdos de Gonzalito, aunque me quedé impresionado con su enfermedad el día en que íbamos a grabar la canción «Cálmate, corazón” Recuerdo cuando fuimos a la casa de don Ismael Pérez Pazmiño y su esposa a hacerlo oír el pasillo Juramento al que Gonzalo le había puesto música”.
Alberto Guillén fue otro gran amigo de Gonzalo Vera, Santos, a quien recurría siempre a pedirle consejos cuando componía alguna canción Alberto incluso le vendió la primera guitarra de 12 cuerdas al compositor que tenía fascinación por este instrumento.
El día en que murió Gonzalo Vera, se entristeció mucho, quiso ir a su sepelio, pero debido a que él también está enfermo, escuchó por la radio los funerales
Pensión vitalicia
Gracias a la sociedad de Autores y Compositores Ecuatorianos se logró obtener la pensión vitalicia por parte del gobierno para este compositor, pero lamentablemente no pudo disfrutarla debido a su fallecimiento.
Hace pocos días Gonzalo Vera recibió un homenaje de SAYCE, durante el cual se le hizo entrega de una placa que destacaba su labor artística.