TORRES ANDRADE: Dolores Josefina


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Nació Dolores J. Torres el 23 de agosto de 1897 hija natural. Fue su madre Doña María T. Andrade, de ascendencia Cañari, emparentada con algunas conocidas familias del Azuay. La señorita Torres fue de las primeras en la provincia, sin duda la primera que llegó a adquirir el título de Normalista. Allá por 1915 a 1918. Viole Pasar como becaria el Instituto normal, Hoy colegio “Manuel Cañizares”, de Quito, fundación liberal alfarista, y con el título en sus manos, de vuelta a la ciudad natal, nuestra gente comenzó a mirar algo nuevo e inusitado en la escuela que le fue confiada. En 1919 inició sus actividades, ya de manera oficial, la escuela “Tres de noviembre”, fue la segunda escuela laica que se estableció en Cuenca, destinada como escuela media para la educación de niñas. La primera fue la “Luis Cordero” en 1917. Un mínimo grupo de compañeras se unió a ella para dar nueva vida a la escuelita modesta, que 25 años más tarde, en la obra de sus Bodas de Plata, simboliza el anhelo de una gran parte del pueblo y la sociedad de Cuenca. En 1944 con gran ocasión de este suceso, se hizo potente la historia de la “Tres de Noviembre”, escrita con la fuerza de desvelos de muchas profesoras azuayas en cuyo corazón latía la biografía de Dolores J. Torres. Porque esa fue toda su vida, desde 1919 hasta 1955. Un año antes, en 1954, el gobierno nacional el reconocimiento de sus cualidades como profesora, le concedió la condecoración “Al Mérito” en el Grado de Caballero. Al par de este homenaje, la tributó el Coronel Miguel Angel Estrella Arévalo al concederle la presea “Fray Vicente Solano”, el 3 de Noviembre de 1954.
El 24 de noviembre de 1955 terminó su jornada, después de una penosa enfermedad que la soportó resignadamente. Fue un suceso deplorable. Cuenca se embargo de pena el día de su eterno alejamiento. Después fue un desfile largo y silencioso frente a su cuerpo yacente en el salón principal de su escuela. En 1915 A los 18 años de edad, se inició como profesora auxiliar de la Escuela Central de Niñas. En septiembre de 1917 va a Quito a estudiar su carrera de normalista en el instituto “Manuela cañizares”, obedeciendo el mandato de su madre, quien recibiera su vez la insinuación de la autoridad, El visitador escolar de entonces en Cuenca, Dr. Andrés F. Córdova. Titulada como preceptora Normalista, en julio de 1918, retorna a Cuenca y recibe del Consejo escolar del Azuay, el 25 de enero de 1919, el nombramiento de Profesora – Directora de la escuela fiscal “Tres de Noviembre”, creada con anterioridad. El 1 de noviembre de 1945, después de algunos lustros de docentes, sin abandonar la dirección de la “Tres de Noviembre”, Inaugura como primera rectora el Colegio Nacional de Señoritas “Manuel de Garaicoa de Calderon” y ejerce ese cargo nueve años hasta 1955. Muere en Cuenca el 24 de noviembre de ese año, sin haber recibido jubilación alguna. Sufrió durante los primeros días de labor. La motejaban de “Laica”. Su tez morena de firme tinte y en la que se acentuaba la nariz aguileña los ojos negros, alta de estatura, el pelo liso recogido en el rodete infaltable de la mujeres de veras; garbosa, sin afeites, que no los quiso ver nunca ni en las profesoras de la “Tres de Noviembre”, ni en ninguna otra, y sobre todo con la energía de su voz ¡voz varonil!, voz de mando, esa voz que la singularizó demasiado en los días del magisterio azuayo, hicieron sobria y severa.
Dolores J. Torres, fundó, implantó y enseñó en Cuenca la Gimnasi Sueca, ¡Con qué impotencia dirigía una Revista de Educación Física!, que reunía en derredor del patio a centenares padre de familia y público de toda clase.