TAFALLA Y NAVASQUES JUAN

BOTANICO.- Nació en el reino de Navarra, España, el 2 de Agosto de 1755 y recibió los nombres de Juan José. Su padre José de Tafalla y Baldús natural de la ciudad de Sanguesa, que casado con Josefa Navasques cinco años antes se instaló con botica propia en Corella donde procrearon cinco hijos siendo José el segundo. El viejo Tafalla era boticario, haciendo aprobado el examen de Maestro en el Colegio de san Cosme y san Damián de Pamplona.
Poco se conoce de la niñez e infancia del futuro botánico, que seguramente creció aprendiendo y trabajando en la botica de su padre y se dedicó a los estudios botánicos y de farmacia.
En el sorteo para los alistamientos militares de 1775 no salió su nombre entre los quince reclutas que debía aportar la ciudad de Corella, pero al año siguiente logró ingresar a las milicias en la vecina ciudad de Villalba.
En 1780, estando en Cádiz como soldado del Regimiento de Infantería Soria, posiblemente como boticario y en el hospital de dicho Regimiento, fue enviado a América y participó en numerosas acciones bélicas suscitadas en Cuba y la Luisiana hasta que finalmente el 84 los enviaron vía Panamá hacia el Perú, con motivo de las rebeliones indígenas, pero al llegar – como éstas habían concluido – el Regimiento fue licenciado y quedó el soldado Juan Tafalla y demás compañeros, todos desempleados; sin embargo, como era conocida su especialidad y la de un compañero dibujante llamado Juan Francisco del Pulgar, sus superiores recomendaron al Rey Carlos IV sus nombres, para ser incorporados en la Expedición Botánica de Hipólito Ruíz y José Pavón, en calidad de discípulos y se entrenen en sus oficios, por haber demostrado inteligencia y dedicación. Con ellos trabajarían los dos escogidos, entre el 20 de Noviembre de 1785 y Mayo del 88, que Ruiz y Pavón regresaron a España.
En 1789 coleccionó en Junín, Churupallana y Vítoc y encontró varias especies nuevas como la “Randia obovatá Ruiz Pavón” que bautizó en honor de sus maestros.
Nuevamente en Lima, tras estudiar la quebrada del río Rímac, colectó en los alrededores de ese valle y en los de Chillón hasta Canta y Obrajillo y el 91, junto con el padre Francisco González Laguna dispuso lo necesario para la creación del Jardín Botánico de esa capital, en el local contiguo del hospital de San Andrés, durante el gobierno del Virrey Antonio Gil de Taboada y Lemos. Allí tuvo un considerable herbario y ordenó una valiosa colección de conchas para el local del colegio de Medicina.
Después estuvo en Ica al sur, en las lomas de Arequipa, en Atiquipa y en el Pongo. En 1793 se incorporó al grupo el botánico español Juan Agustín Manzanilla. Ese año Tafalla decidió iniciar una nueva colección que denominó “Flora Peruana” diferente a la anterior por tener una numeración diversa para las distintas láminas y esqueletos y poseer una individualidad regional característica. En 1797 trabajó en la provincia de Huamalíes en el actual Departamento de Huánuco y exploró los bosques cercanos a Chicoplaya, visitó San Antonio de Playa Grande en las márgenes del Monzón afluente del río Huayaga y descubrió una nueva especie de Cinchona.
Desde el 18 de Junio obtuvo la creación y tomó a cargo la cátedra de botánica en la Universidad de San Marcos, inaugurándola, e hizo numerosos discípulos.
En 1798 volvió a Chicoplaya, visitó San Antonio de Playa Grande y en Quepe – Casninua halló la Cinchona Micrantha, conocida por los lugareños como Quepo – Cascarilla.
En 1799 recibió la orden de organizar una expedición a Guayaquil y otras regiones de la Audiencia de Quito con su discípulo el botánico Juan Agustín Manzanilla y los pintores José Gabriel Rivera y Xavier Cortés, naturales del Perú y Quito respectivamente, quienes previamente había prestado servicios a la expedición de Celestino Mutis en Bogotá.
El origen de esta expedición habría que buscarlo en las selvas aledañas a Guayaquil donde crecían silvestres infinidad de ricas maderas de veinte a veinticinco varas de largo, útiles para la construcción de casas y sobretodo para los nuevos tipos de navíos, especies que bien podrían aclimatarse en otras regiones.
Entre 1799 y 1803 recorrió con los miembros de su expedición que denominó “Flora Huayaquilensis” los trece Partidos o Tenencias en que se dividía esta Gobernación; dando preferencia a las zonas de Daule, Balzar, Yaguachi y Babahoyo.
En las montañas de Bulubulu hallaron abundantes bosques de Palo María que se usaba para las arboladuras de las naves, además de Guachapelíes, Robles, Canelos, Morales, Colorados, etc. En Babahoyo destacó la presencia del Laurel, ligero y elástico y por ende más propicio para dichas arboladuras, cuyas muestras en forma de tablitas, cortes de tronco, esqueletos, semillas, descripciones botánicas y dibujos envió prontamente a Madrid. El cacao fue otra de las plantas estudiadas y siendo tan productivo su renglón de exportación, escribió “Cultivo y uso del cacao en Guayaquil”.
En Enero de 1803 recibió en Guayaquil a los sabios Humboldt y Bompland, les acompañó a herborizar en Daule, Babahoyo y otras zonas ya trabajadas. Humboldt escribió en Guayaquil su célebre “Geografía de las plantas” principio de la nueva especialización que ha sido denominada como Geobotánica y reconoció la excelente labor desplegada por Tafalla.
En 1804 pasó con los suyos a excursionar en Malbucho, Lita y Nanegal a fin de identificar algunas nuevas especies de Cinchona. Después visitaron Loja y Cuenca hasta 1.805 y realizó el mayor estudio científico de la historia de las quinas americanas, detectando treinta y dos nuevas especies, describiéndolas, para lo cual tomó muestras de cortezas, semillas y ordenó la elaboración de láminas y todo lo remitió puntualmente al Jardín Botánico de Madrid, donde sirvieron para las obras publicadas por Ruiz y Pavón.
En esos viajes escribió “Florae Quitensis” y “Florae Huayaquilensis”, con las exposiciones genéricas y específicas en latín de cada planta y las notas sobre los usos de la población y otros datos sociológicos importantes, ambas en idioma castellano. En este último trabajo consta la descripción de 625 especies agrupadas dentro de las 24 clases establecidas por el sabio Linneo
De cada planta se tomaban varias muestras de la hoja y floración, los dibujantes pintaban una lámina original a todo color, frente a la planta fresca y posteriormente elaboraban una copia (1)
Hacia 1806 regresó a Lima. Dos años más tarde retomó su cátedra de Botánica que dictó en el recién fundado Colegio de Medicina y Cirugía de San Fernando. El 9 viajó a Chile y el 1 de Octubre de 1811 falleció intestado, en la capital peruana, a la temprana edad de cincuenta y seis años. Su viuda Petronila Fuentes, con quien debió contraer matrimonio poco tiempo antes, reclamó la parte de los haberes que le adeudaban. Dejó una hija en ella, de quien no se tiene noticias.
En 1815 su herbario consistía en más de cinco mil ejemplares. Se conoce que Hipólito Unanue lo invitó a colaborar en la revista “El Mercurio Peruano” pero no consta allí ningún artículo suyo, a pesar que escribió con tal fin un estudio titulado “Introducción a la descripción científica de las plantas del Perú” concediéndole gran importancia a la coca.
Para 1818 su amigo y colaborador el también botánico Juan Agustín Manzanilla dictaba la cátedra de Botánica en la Universidad de San Marcos. Por una carta de Humboldt a Pavón en Madrid sabemos que Tafalla se denominaba discípulo de este último, tenía el carácter bondadoso y era exacto y cumplidor en sus trabajos.