Solano Vargas Machuca Vicente

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Su lógica es siempre la escolástica, sin que quiera apartarse de ella para exponer, como en otra hora, teorías barnizadas de novedad. Las únicas partes que revistes originalidad son aquellas en que asoma el científico, el observador de la naturaleza y el amante de su patria. Es tan pequeña su estatura corporal, que se hace menester colocar dentro del púlpito un cajón que le sirva a manera de peana para asentar allí los pies y destacarse ante el público. Su figura venerable se magnifica a influjo de la sugestión que produce en el auditorio. La faz descarnada, los ojos hundidos por la vigilia, el perfil de águila, la enorme cabeza en la que la frente da cabida al pensamiento longánime, la austeridad del sayal que viste, todas esas prendas exteriores, unidas al prestigio de que goza por su saber, provocan irrestricta admiración. Hace uso de la mímica acaso con exageración. Sus émulos y enemigos se lo censuran y ridiculizan. De sus sermones escritos es muy poco lo que se conserva. En la edición barcelonesa de las Obras. (Tomo IV) tan solo se incluyen siete. Con motivo del centenario de la muerte, se han publicado dos y yo conservo inéditos otros dos, y además, la introduccion de un tercero, que ha quedado sin concluir, todos ellos escritos de puño y letra de Fray Vicente.

Nº 26 de «La Escoba», correspondiente al 29 de Diciembre de 1857 el remitido La gimnástica, en que censúrase la práctica excesiva de esa clase de ejercicios «porque el aumento extraordinario de las fuerzas corporales equivale a disminución en las intelectuales». El Gobernador Eclesiástico de Cuenca, Dr. José María Landa y Ramírez, consigue que el Obispo Monseñor Calixto Miranda no haga efectivo el destierro de Solano, decretado por ser autor de la Predestinación.

En 1813, deseosos sus padres de que la educación de Mariano haga resaltar las dotes de inteligencia de que da pruebas desde la iniciación de la adolescencia, lo envían a Quito, donde ingresa en el Colegio de San Fernando, en el que sigue brillantemente sus estudios. Allí conoce a Fray Vicente Solano, quien, a pesar de su juventud, honra ya la cátedra de Filosofía. El General Flores, político sagaz, por lo mismo que sabe no contar con las simpatías de Solano, trata de atraerlo a su partido, y le dirige en Diciembre de 1842 unas líneas muy afectuosas, en que le insta a trasladarse a Quito, dándole a entender que contaría con el favor oficial. El padre, en frases corteses, excúsase de aceptar el ofrecimiento. Ni puede ser otra manera, pues que el concepto formado en cuanto al fundador de la República le impide mayor acercamiento a éste. En 1844 encolerizado por las impugnaciones que se le hacen, el Vicario suspende a Solano en la predicación y lo amenaza con excomulgarlo, medidas que conmueven a la población y que de quererlo el agraviado, trajeran graves consecuencias, pues presentan la: ocasión más favorable para hacerle apedrar a Vintimilla», quien, a poco, restitúyele las facultades cercenadas. Se lo califica de clérigo de Tandacatu a Vintimilla debido a que habita en el barrio de San Sebastián, donde abundan las panaderías, por lo que antiguamente se lo conocía con el apelativo de Tandacatu. Según el «Vocabulario de la lengua general de todo el Perú llamada lengua quichua» tal expresión viene de ttanta, pan, y ccatuni, el que vende, equivaliendo por tanto a vendedor de pan. A Solano se lo apoda fraile del Gallinazo, en razón de que su familia posee una casa por cuya parte posterior arrastra su caudal de aguas turbias una gran acequita, a las orillas de la cual acuden a saciar su hambre esas negras aves que aquí conocemos por gallinazos y en otras partes por auras. Con igual facilidad que en castellano se expresa en latín, francés y quechua. En 1842, queriendo leer en la lengua original la «Jerusalem Libertada».