Sandoval Diego.

Capitán Diego de Sandoval, quien llega a apropiarse de gran extensión agraria no solo en Mulaló sino en toda la provincia, en donde gracias a sus obrajes y fabulosos desarrollo del ganado vacuno, caballar y lanar llegará a enriquecerse tanto que se convertirá en un colono de gran prosperidad. En Mullihambato poseía desde Marzo de 1.550 tres estancias para el incremento de ovejas y de cabras. Luego solicitaba otras dos en la misma área, para el desarrollo del ganado vacuno y porcino, y dado el notable aumento se trasladó a Quito. «En este Cabildo pareció presente el dicho capitán Diego de Sandoval y pidió a los dichos señores le fagan merced de dar y señalar para su ganado vacuno y yeguas y abejas un hierro que presentó que es una S. y en modo de bna y griega».

Miembro de la hermandad y Cofradía de nuestra señora de los 7 dolores y Compasión, de la Recolecta dominicana, de nuestra señora de la Peña de Francia, en 1600 en Quito. Nieto del conquistador de ese nombre.

Diego de Sandoval, de la frustrada empresa de Alvarado, quien se acomodó con dilatadísima encomienda que abarcaba casi toda la provincia cañare. Obligado cono estaba a servir a la Corona y al Marqués Pizarro, aquel primer encomendadero de Tomebamba selecciono a los más garridos Cañares para llevarlos en auxilio de los españoles cercados en el Cuzco y Lima, que pasaban por los más graves aprietos con el turbulento y copioso levantamiento del Inca Manco (1.536), el primero en serio. El primer encomendero del Azuay fue, por lo que hasta ahora se a investigado. don Diego de Sandoval, rumboso compañero del Adelantado Pedro de Alvarado. Había preferido buscar buena estrella al lado de Benalcázar. Y, a la verdad. la encontró. No sé por qué vinculaciones con el Marqués Pizarro, consiguió en el R primer reparto la encomienda de casi de toda la hoya del Azuay. «Encomendero, si no de toda la provincia, de casi la mayor parte», dice Fray Reginaldo de Lizárraga. Con 500 Cañares de su repartimiento acudió, hemos recordado ya, a salvar a los españoles del terrible trance del cerco del Cuzco en Lima.

Que pase a catas partes de las Indias del Mar Océano puede haber diez e siete años, poco más o meno que Vine derecho a las provincias de México y de allí vine con el capitán don Pedro de Alvarado, a ce cubrir ý pacificar las tierras y provincias de Guatemala, a donde serví con mi persona e armas y caballos a mi costa y minción, como leal vasallo de Su Majestad y después de fundada y poblada la Ciudad de Santiago, a donde tuve mi repartimiento de indios y estuve espacio de diez años, poco mas o menos, econ el celo que siempre he tenido e tengo que servir a su Majestad, pase a estas partes del Perú con el dicho Adelantado don Pedro de Alvarado en una armada, con mi persona e armas e caballo, a donde aportamos a Puerto Viejo, e de allí vino, con la dicha gente que consigo traxo, hasta Riobamba, a donde yo serví hasta llegar al dicho Riobamba con mi persona e armas e caballo, de todo aquello que me fue mandado por el dicho adelantado, como leal vasallo de su Majestad e después de llegados al dicho Riobamba yo me pasé debajo de la bandera del capitán Sebastián de Benalcázar; e desde allí comencé a servir e serví a su Majestad, en todas las guerras que se hicieron en estas provincias de Riobamba Puruay e Quito e Pasto, la Calata a la Isla de la Puná, hasta que se fundó e pobló esta dicha villa de San Francisco de Quito; e después de fundada e poblada hasta ahora la he ayudado a sustentar; e después, sabida la necesidad aquel señor Gobernador don Francisco Pizarro, tenía, al tiempo que se alzo la tierra, estando yo allí, porque me envió el Capitán Pedro de Puelles al dicho señor Gobernador. yo serví a115 en todos el alzamiento que enla dicha tierra se hizo con mi persona y armas y caballo. Como leal vasal lo đe Su Magestad; yo serví allá en todos el alzamiento que en la dicha tierra se hizo con mi persona y armas y caballo, como leal vasaldo de su Majestad; y demás desto,

para servir, vine por mandado del dicho señor Gobernador a esta villa por favor e ayuda, ansi de españoles como de indios al Capitán Pedro de Puelles e al Cabildo de ella, e de que no me lo quisieron dar, como hombre que me dolía del aprieto y necesidad en que estaba el dicho Gobernador y españoles, yo tomé de mis repartimientos de los cañaris que en mi están depositados, e fui con quinientos de ellos a donde el dicho Gobernador estaba, estando todo el camino e tierra por donde me fui de guerra, que estaba alzada y rebelada contra el Real Servicio de su Magestad, a donde me dieron muy cruda guerra a mí y a los dichos indios que conmigo llevaba, a donde me salieron mas de doce mil indios de pelea e meestorbar el dicho camino, donde, con ayuda de Nuestro Seño e con la buena manera que me di, los vencí e maté muchos de ellos en mas cantidad de quinientos indios de guerra, e a su pesar e de toda la tierra fui, como dicho tengo, a donde el dicho Gobernador estaba cercado con los dichos españoles, de la cual dicha llegada e socorro que yo llevaba el dicho señor Gobernador e los que con él estaban hubieron mucho placer con el dicho mi socorro, lo fue causa de mucha parte para más aina pacificar e conquistar dicha tierra. (RAH7)

Diego Sandoval se casó con doña Francisca, hija de Huayna Cápac.