Salvador Humberto.

(1909)

Nació en Guayaquil, el 25 de diciembre de 1909.

Novelista y ensayista. Abogado y profesor universitario, hombre de cultura en toda la extensión de la palabra. En la novela se ha caracterizado por su fecundidad, habiendo soportado, impertérrito, como pocos escritores, el embate de la crítica; sus primeras obras no obtuvieron la aceptación que en la época presente tienen. Ha incursionado no solamente en la novela; el teatro y el ensayo han sido también motivo de su preocupación, rebasando su fama los linderos patrios, habiendo sido sus obras traducidas a varios idiomas y obteniendo premios nacionales e internacionales, especialmente en Argentina.

Actualmente su firma es buscada para rubricar prólogos de obras pertenecientes a escritores jóvenes. Es ejemplo de perseverancia, uno de los más prolíficos novelistas de nuestro País, que desgraciadamente en la hora actual por diferentes circunstancias ha dejado de crear, entre ellas cuéntanse principalmente la “urgencia de ganarse la vida”.

Casi todas sus novelas son de tema urbano, a pesar de haber escrito su primer libro en este género cuando estaba en auge la novela indigenista.

Sus obras, entre varias, son las siguientes: “Amor prohibido” (teatro), “Intimidades” (teatro), “Bajo la zarpa” (teatro), “El Miedo de amar” (teatro), “Un preludio de Chopin” (teatro), obra premiada en la Argentina, “Ajedrez” (cuentos), “En la ciudad he perdido una novela”. ..(novela), “Taza de té” (cuentos, traducidos muchos de ellos a varios idiomas); “Caramarada” (novela, obra traducida al ruso con el nombre de Historia de una infancia), “Noviembre” (novela traducida al ruso), “La novela interrumpida”, y “Prometeo” (novela), “Universidad Central” (novela), “Los fundamentos del Psicoanálisis”, “Fuente Clara” (novela).

Edmundo Ribadeneira (La Moderna Novela Ecuatoriana) analiza la obra de Salvador y manifiesta que es un escritor contradictorio. “Parece ser que … quiso iniciar la novela proletaria en nuestra literatura, a juzgar por el título de sus dos primeras novelas: Camarada y Trabajadores. Sin embargo lo que se halla en estos libros es, precisamente, el obrero, pues todos sus personajes corresponden más bien a las capas más humildes de la pequeña burguesía. Y aún más, predomina en el autor la idea de que la felicidad del hombre depende de dos factores esenciales: el sexual y el económico. Y así, en Camarada principia por mencionar los nombres de Sigmund Freud y Carlos Marx, que vienen a ser, por consiguiente, los verdaderos símbolos de la humanidad (…) Todo se reduce a una serie de descripciones de carácter netamente sexual, cuyo atractivo, así en los detalles más crudos, domina el autor desde las primeras páginas, desequilibrando el binomio Freud-Marx con deleite que no puede contrarrestar, pese a que se menciona el problema de la pobreza y el hambre”. De todas maneras, a pesar de lo anotado por Ribadeneira, las novelas citadas corresponden indiscutiblemente a una irrupción social, a desear un mejor estado de cosas para la mayoría de la nación ecuatoriana que él conoce perfectamente. Su impugnación al orden imperante de cosas es total. Por ejemplo en su novela “Trabajadores” anota al principio y al final como consigna: “Los trabajadores de todos los países, crearemos la nueva humanidad, que no es simplemente que otra cosa que aquello de “Proletarios de todos los países uníos”, el conocido eslogan de la revolución socialista. En “Ajedrez”, su libro de cuentos, ya se anota la decidida militancia de Salvador; él quiere que la Literatura vaya en función social y así lo preconiza a lo largo de toda su obra.

Benjamín Carrión indica que “las características esenciales de la obra de Humberto Salvador son, primordialmente, la ternura y su capacidad técnica para expresarla, el trascendentalismo que se rebela en su amor a la justicia, su posición firme del lado del hombre” (El Nuevo relato ecuatoriano)

Decididamente, Humberto Salvador, es novelista de mérito. El Nº 79 de la Colección “Letras del Ecuador” se dedica a su obra “Sacrificio”.