Salas Ramón de

La legislación continuó vaciándose en los moldes utilitarios; a Bentham se lo estudiaba a través de su comentador, don Ramón de Salas, a quien citaban con respeto hasta los más encumbrados jurisconsultos, como el Dr. José Fernández Salvador en su defensa del Ministro Tamaríz acusado por el congreso del 37. Salas, catedrático salmantino; célebre afrancesado y procesado del Santo Oficio, sobrepujó en tercio y quinto, dice Menéndez Pelayo, al original inglés (Bentham) en adoctrinamiento jurídico. “La naturaleza ha puesto al hombre bajo el imperio del placer y del dolor; a ellos debemos todas nuestras ideas; de ellos nos vienen todos nuestros juicios y todas las determinaciones de nuestra vida”…. El principio de la utilidad lo subordina todo a estos dos móviles… Toma las palabras placer y pena en su significación vulgar, y no inventa definiciones arbitrarias para excluir ciertos placeres o para negar la existencia de ciertas penas… Cada uno es juez de su utilidad.

Salas nutrió y fomentó ese liberalismo arrebatado de nuestros antecesores, estimuló sentimiento de la libertad que les llevaba a rehuir el freno de la Ley, la cual en pueblos democráticos nuevos, es vínculo necesario de armonía y progreso. “Toda ley crea una obligación; toda obligación es una limitación de la libertad y por consigiente un mal” ¿Cómo negar la influencia de estas doctrinas en las continuas revoluciones de nuestra patria? A Salas estudió y publicó, con eruditas notas, el Dr. Luis Fernando Vivero.