Rubio Vasquez Nicolas (1902)

Uno de los más fecundos escritores del País. Nació en Ambato en 1902.
Entre sus obras: “Intus, voces del espíritu”, 1933; “Prismas interiores”, 1934; “La ponga”, cuentos regionales, 1935; “Desgranando lirios”, 1936; “Agonía de amor”, 1937; “Los poemas inefables”, 1938; “La paz bienhechora”, 1939; “Alas en la sombra”, 1943; “Evocaciones a la madre muerta”, 1944; “Los poemas cósmicos”, 1946; “Un mundo mejor”, 1947-48; “Ambato de hoy”, 1951; “Elogio de Riobamba”, 1950; “Felicidades”, 1951; “Guayaquil, cuna del progreso ecuatoriano”, 1951; “A la sombra de Omar Khayyam”.
En el pórtico a la última publicación indicada, Remigio Romero y Cordero anota: “”Nicolás Rubio Vásquez, que ha viajado por las almas de los hombres excelsos de todas las edades; que ha subido aguas arriba de los ríos de todas las ideas; que cultiva, en forma propia y fecunda, el pequeño poema filosófico, tan difícil de lograrlo y tan exquisito de ser asimilado; Rubio Vásquez triunfa, una vez más, aquí, extrayendo, quintaesenciando cuanto hay de humano en Khayyam, de demasiado humano, sin excluir sus sueños, sobre todo en los dos polos de la humanidad: la mujer y el vino. No importa que el poeta persa llegue a una desnudez espiritual, que resulta alarmante para algunos; Rubio Vásquez, sin deshumanizar la hombredad del poeta, le deja en la desnudez solemne de la estatua griega, que representa a Apolo, a los efebos o a los silfos”.
Transcribimos los siguientes párrafos del discurso pronunciado por Oscar Efrén Reyes en la sesión del Grupo “América”en la cual Rubio Vásquez se incorporó en calidad de miembro a esta prestigiosa entidad de cultura: … Y, de acuerdo con sus normas estatutarias y sus propósitos fundamentales de selección, el GRUPO AMÉRICA ha resuelto también la incorporación de otro valor jóven de la inteligencia de América. Nicolás Rubio Vásquez se destaca en la literatura contemporánea del Ecuador, con su obra de bellezas puras, de sonador y de amante, que se condensa en una de las más perfectas prosas líricas de nuestro tiempo. Es el poeta en prosa que, con armonioso y fluido estilo, expresa la emoción del paisaje, la ternura de las cosas amadas, las evocaciones y nostalgias de la querida madre ausente, la paz bienhechora, lo inefable del mundo interior, y lo vasto e inasible de las eternidades cósmicas. Es el poeta cuya existencia siente que se diluye, luminosa y armoniosamente. A LA SOMBRA DE OMAR KHAYYAM……
Fue en este poeta, de finas delicadezas y nobles sentimientos que uno de nuestros más insignes humanistas y altos espíritus, el Dr. Aurelio Espinoza Pólit, encontró “dejos humanos de belleza virgiliana y dejos divinos de santidad evangélica”. Es, también, el escritor de vocación, espontáneo y culto; el periodista sin venenos, apto para toda humana simpatía y para toda comprensión intelectual, a quien el GRUPO AMÉRICA recibe en la sesión especial de hoy, junto a señalados valores de relieves continentales. Los comentarios precedentes nos eximen de abundar en la personalidad y la obra de este valedero escritor.
Sigue produciendo con vehemencia, desde Quito, la ciudad donde reside y ve con simpatía ese ímpetu inquebrantable y aleccionador.