RUBIO ORBE GONZALO

MAESTRO.- Nació en Otavalo el 29 de Junio de 1909, Hijo legítimo de Abel Rubio Osorio, propietario de la hacienda Guadual, situada al descenso de la cordillera occidental en el sitio Inca. Posteriormente se dedicó con éxito al negocio de exportación de sombreros de paja toquilla a Panamá hasta que fue prohibido, finalmente manejó una granja en la cercanía de Otavalo; y de Virginia Orbe Velasteguí, mujer inteligente y de gran visión. Naturales de Otavalo, católicos y hasta conservadores.
El mayor de una familia de siete hermanos que vivían en la calle Bolívar junto al parque. Estudió las primeras letras en el Kindergarden de las Hermanas de la Caridad y aprendió el quichua en la vida cotidiana.
En 1917 ingresó a la escuela Diez de Agosto regentada por los primeros normalistas egresados del Juan Montalvo y tuvo por Director a Luis Ulpiano de la Torre y de profesores a Fernando Chávez, Carlos J. Almeida y Víctor Alejandro Jaramillo, El 26 su madre decidió enviarlo a Quito a estudiar en el Juan Montalvo, cuyo rector Leonidas García le inculcó un sano nacionalismo. Allí tuvo de maestros a Leopoldo N. Chávez, César Silva, Francisco Ceballos y Pablo Huras, éste último, de la I Misión Pedagógica alemana.
Fueron años duros, vivía en una pieza alquilada con otros estudiantes normalistas otavaleños y en 1931, cuando cursaba el sexto año, se apasionó tanto por los temas indigenistas, que trabajó su tesis sobre “La Escuela Modelo indigenista para la comunidad de Peguche sitio que en la actualidad forma parte de la parroquia Miguel Egas, Cantón Otavalo.
En Noviembre del 32 pasó de profesor fundador a la escuela primaria “José Martí” de Otavalo con noventa sucres mensuales de sueldo y enseñó a los alumnos del primero y sexto grado. El 33 regresó a Quito a visitar a su enamorada y trabajó en la escuela “Chile” con ochenta sucres. Ese año ingresó al Partido Socialista Ecuatoriano pero como nunca ha sido político salió poco después conservando intacta dicha ideología. Entonces empezó a recibir los “Cuadernos Pedagógicos” de Fernando Chávez muy influido por las ideas de la revolución mexicana de los años diez y como el Embajador de ese país era el gran maestro indigenista Moisés Sáenz, autor de la Reforma Educativa en México, quien acostumbraba reunir en la sede de la embajada los días sábados a intelectuales y jóvenes graduados en el Normal para tratar temas afines, fue tomando una clara conciencia de la marginalidad del indio en Latinoamérica y de la necesidad de incorporarlo a la civilización, como entonces se pensaba. También empezó a colaborar en la revista tabloide “Cuadernos pedagógicos” y en “Nueva Era” dirigida por Julio Larrea.
El 34 enseñó en la “Espejo” con ciento veinte y cinco sucres mensuales. El 35 en la Anexa de Prácticas “Leopoldo N. Chávez” del Normal Juan Montalvo con ciento cuarenta, El 19 de Diciembre contrajo matrimonio con Bertha Eugenia López Sturman, tuvieron seis hijos y un matrimonio feliz, hasta que ella falleció en 1983.
El 35 su compañera en el Normal, Leila Carrera, nombrada rectora del Manuela Cañizares, lo llevó de profesor de Historia y Cívica, así como también de Quichua y Problemas Indigenistas, cátedras que acababan de ser creadas por el Presidente Velasco Ibarra.
El 36 fue Asistente Técnico de la Sección de Educación Rural del Ministerio de Educación, pero a los seis meses tuvo que separarse por razones de salud.
El 37 ingresó al Instituto Superior de Pedagogía de la Universidad Central y egresó el 42 con el título de Profesor de Segunda Educación. Entre el 38 y el 39 publicó en cuatro entregas un curso de Historia y Cívica, luego insistiría en esos temas. El 39 pasó a enseñar al Juan Montalvo y con sus alumnos organizó el Centro Indigenista. Realizaron investigaciones de campo en comunidades cercanas a Quito, celebraron conferencias y debates, anotando las principales características observadas (marginalidad, escasa preparación, desnutrición, lucha por sus derechos) fue una etapa de reencuentro con las raíces ancestrales.
Desde el 42 colaboró en la “Revista Municipal” de Otavalo y obtuvo el Primer Premio en el Concurso Nacional de Biografías organizado por el Ministerio de Educación con “Rumiñahui Ati Segundo” en 244 páginas, influenciada por la obra del Presbítero Coba Robalino.
El 43, Oscar Efrén Reyes, designado rector fundador del Colegio Nacional Montúfar, le llevó de profesor con ciento noventa sucres mensuales y allí estuvo hasta el 47 y ganó al concurso nacional de Biografías con la vida de Eugenio Espejo, el pedagogo, conteniendo una crítica a los sistemas de enseñanza y a la educación en Quito en el siglo XVIII.
El mismo año 43 se había celebrado en Patzcuaro, Michoacán, México, el I Congreso Indigenista Interamericano, al que concurrieron por nuestro país Pío Jaramillo Alvarado, quien presidió la delegación, Víctor Gabriel Garcés, Reinaldo Murgueitio y Humberto García Ortiz, comprometiéndose a fundar un Instituto filial en Ecuador.
Moisés Sáenz había publicado en México en 1943 su obra “El Indio ecuatoriano y su incorporación al medio nacional”, pero ahora se piensa que ésa no es la solución correcta pues es necesario respetar sus costumbres y preservar las nacionalidades, aunque sigan marginados dentro de un mundo globalizado.
Después de la revolución de Mayo del 44 conjuntamente con otros maestros prestó ocho meses de asistencia técnica al Ministerio de Educación para lograr una nueva orientación educativa y obtuvieron la aprobación de la Ley de Escalafón y Sueldos del Magisterio.
Ese año fue miembro fundador del Instituto Indigenista Ecuatoriano y en su revista “Atahualpa” salieron publicadas sus colaboraciones.
Entre el 46 y el 50 dirigió “Cuadernos Pedagógicos”. El 46 editó un valioso ensayo de Sociología titulado “Nuestros Indios”, en dos entregas, en los Anales de la Universidad Central. La segunda edición apareció en forma de libro en 384 páginas.
El 47 fue con Emilio Uzcategui cofundador del Primer Colegio Particular Nocturno “Abraham Lincoln”, de Quito. Entre el 47 y el 50 ocupó el Rectorado del Normal Juan Montalvo con mil novecientos sucres mensuales y dirigió la revista “Horizontes” órgano de ese plantel.(1)
El 47 obtuvo un premio Especial en el Concurso Nacional de Biografías con su “Luis Felipe Borja” en 380 páginas. “Este es mi padre”, dijo Luis Felipe Borja hijo, al leer el trabajo de Rubio Orbe. El mismo 47 ingresó a la Casa de la Cultura como Miembro de Número. El 48 publicó “Servicios de Instituciones Sociales en el Ecuador”, libro de lecturas escolares, en 68 páginas e ilustraciones, que ganó el Primer Premio en el Concurso organizado por el Servicio Cooperativo Interamericano de Educación. El 49 dio a la luz una síntesis histórica sobre “El Indio del Ecuador” en 40 páginas, a pedido del Instituto Indigenista Americano.
El 48 colaboró con Jorge Vallarino, Presidente del Instituto Nacional de Previsión, dirigiendo las misiones del Campesino, para llegar algún día a la afiliación obligatoria de ese segmento poblacional y Gonzalo Abad Grijalva le conectó con diversos programas internacionales de trabajo de la ONU y la UNESCO, pues ya era uno de los más promisorios valores del país.
Su especialización como Normalista, su dedicación al indigenismo y el brillo que le habían proporcionado sus tres biografías premiadas (Rumiñahui el indio, Espejo el mestizo y Borja el blanco) más sus contactos valiosos, le permitieron asistir el 49, como invitado especial, a la reunión de Consejeros celebrada en Lake Succes, USA , para formular un anteproyecto al Seminario que sobre problemas sociales de las poblaciones indígenas realizó la ONU, y al Seminario sobre Alfabetización y Educación de Adultos llevado a cabo en Río de Janeiro por la UNESCO.
El 50 asistió a las reuniones celebradas en La Habana por el Comité de Expertos sobre programas de Intercambio de personas de la UNESCO actuando de Relator. A su regreso apareció la biografía de Espejo.
Desde ese año venía ejerciendo la Dirección General de Educación con el Ministro Gustavo Darquea Terán, con S/. 2.500 mensuales de sueldo, pero el 50 se vio obligado a renunciar cuando el Socialismo pactó con el gobierno de Galo Plaza y llevó a ese Ministerio a Carlos Cueva Tamariz, con el compromiso de emplear solamente a maestros afiliados a dicho partido político. Entonces fue contratado por el Servicio Cooperativo Interamericano de Educación, a través de un convenio con el gobierno, para orientar a dos Normales recién creados en San Pablo y Esmeraldas. Fruto de esas experiencias fue una recopilación de varios artículos suyos que apareció en 170 páginas bajo el título de “Aspectos educativos”.
En 1951, Félix Webster Mac Bride, ayudado por Jean Shrider, organizó el Instituto Ecuatoriano de Antropología y Geografía, que empezó a editar la revista “Llacta”, donde colaboró asiduamente. Ese año dirigió la Página Educacional del Diario “El Sol”. También empezó a colaborar en la Revista de la Sociedad Jurídico Literaria.
El 52 fue Coordinador en la formación de Maestros del Servicio Cooperativo Interamericano de Educación. Entre el 52 y el 53 realizó dos viajes de varios meses a Bolivia, como experto de la UNESCO, en la Acción Indigenista Andina ganando un sueldo de mil noventa y cinco dólares mensuales.
El 53 regresó a Quito, mantuvo un programa radial sobre Historia del Ecuador en la Casa de la Cultura, envió colaboraciones a la revista “Nunca Huasi” – Mi Casa – de Otavalo y dio a la imprenta sus observaciones sobre los cambios observados en las comunidades que había visitado, bajo el título de “Aculturaciones de indígenas de los Andes”, en 40 páginas.
Ese año, un falangista que se decía mentor del Arnismo en el Ecuador, lo acusó públicamente de “comunista peligroso”, extendiendo dicha acusación a numerosos normalistas de ideas socialistas. Como Rubio Orbe trabajaba para organismos que dependían del gobierno norteamericano, dicha denuncia le pudo causar un grave daño; sin embargo, el Embajador en Quito, con buen criterio, les ofreció un coctel de desagravio y el incidente terminó en nada.
El 54 editó “Educación Fundamental”, ensayo pedagógico en 110 páginas. Entre ese año y el 62 fue profesor del Colegio Municipal “Benalcázar” y entre el 55 y el 56 fue profesor nocturno en la Facultad de Filosofía y Letras y Ciencias de la Educación de la Universidad Central.
El 56 Leopoldo N. Chávez le llevó a trabajar a la Junta Nacional de Planificación y Coordinación Económica, interviniendo en los aspectos educacionales y sociales de ese organismo hasta el 61, que salió.
El 56 comenzó una larga colaboración en la Revista “Letras” de la Casa de la Cultura, publicó el mejor de todos sus libros: “Punyaro” en 430 páginas, que trata sobre la comunidad indígena y mestiza de ese nombre cercana a Otavalo, donde recogió seis meses de intensos trabajos sociales, divididos en dos etapas vacacionales del 55 y del 56. “Punyaro” es un estudio serio, de antropología social y cultural, uno de los mejores de su género en el país. Los aspectos relativos a los niños indígenas de Punyaro fueron investigados y escritos por Marcelo Rubio López.
También es del 56 su “Antropología Social y la preparación de los maestros”, aparecida como separata de la revista “Estudios Antropológicos” de México, ensayo escrito como homenaje al Dr. Manuel Gamio, que se retiraba de la Dirección del Instituto Indigenista Interamericano. El 57 publicó “Promociones Indígenas en América” en 408 páginas, relievando la importancia de la educación.
El 60 empezó a escribir los editoriales largos de la revista “América Indígena” del Instituto Indigenista Interamericano. Ese año comenzó a enseñar Antropología Social y Cultural en la Escuela de Servicio Social de las Universidades Central y Católica, y como miembro del Comité Internacional de la UNESCO para el adelanto de la educación de adultos, participó de las reuniones anuales hasta el 66.
El 63 colaboró en la “Revista Ecuatoriana de Educación” y publicó “La Alfabetización” en 64 páginas, que complementaría el 65 con “La Cuestión Indígena” en 81 páginas preconizando una política de destribalización; pero, con el correr de los años, cambió dicho punto de vista, lo que se aprecia claramente en la segunda parte de su última obra titulada “Los Indios Ecuatorianos”, editada en Quito, en 1987.
El 64 fue miembro fundador del Instituto Indigenista Ecuatoriano y entre el 65 y el 68 dirigió y colaboró en la revista “Atahualpa”, órgano de dicha institución.
El 65 le fue ofrecido el Ministerio de Educación a la salida de Humberto Vacas Gómez, por uno de los miembros de la Junta Militar de Gobierno, sin embargo, fiel a sus ideales constitucionalistas, rechazó el cargo y designaron a Víctor Alesandro Jaramillo Pérez. Ese año dio a la luz el ensayo “Aspectos Indígenas” en 380 páginas sobre aspectos concretos de educación, viajó a Guatemala y a Honduras como experto asesor de las Naciones Unidas para los estudios de Desarrollo de la Comunidad y Problemas Sociales Indígenas. I como separata de la revista “América Indígena” salió su ponencia presentada al V Congreso Indigenista Interamericano, titulada “Educación e Integración de Grupos Indígenas”.
El 66 apareció su encuesta y análisis sobre el Pensamiento de la Juventud Universitaria en 175 páginas y “La Población Rural del Ecuador” en 308 páginas, conteniendo varios comentarios y análisis sobre educación dentro de la unidad del estudio.
El 67 fue electo Miembro titular de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y también de la Comisión de la UNESCO en el Ecuador, visitó Bolivia en Misión Especial de la ONU y repitió los viajes a Guatemala y Honduras.
Entre el 68 y el 69 fue profesor de Aspectos Educativos y Sociales en la planificación del Desarrollo en la Universidad Católica. El 69 reingresó a la Junta de Planificación. El 70 dirigió la parte relacionada con la de Educación, que consta en el Libro II del Plan General que sobre el desarrollo económico y social presentó dicha Junta a la nación.
El 71 fue electo Director del Instituto Indigenista Interamericano con sede en México; el gobierno del presidente Velasco Ibarra le condecoró con la Orden Nacional al Mérito. En dichas funciones permaneció hasta el 77 con dos mil dólares mensuales de sueldo, tuvo a cargo las investigaciones de campo en varios países, los cursos de preparación de Recursos Humanos en favor de los indígenas, los cursos de Estudio y Análisis de la problemática indigenista, los Programas de Becas, las Publicaciones especializadas como “América Indígena” que aparece cada cuatro años. “El Anuario Indigenista”, “Las Noticias Indigenistas de América”, la serie de “Antropología Social” y la serie denominada “Otras Ediciones”. A su salida en 1977 editó los estudios, análisis, informes y documentos producidos en el I.I.I. en cinco tomos de 338, 246, 270, 291 y 130 páginas respectivamente, constando el Informe Final en el último. Fue una experiencia que le abrió muchos campos en organismos internacionales, pues, durante esos años, viajó por los países latinoamericanos, se relacionó directamente con los gobiernos, conoció y trató a los principales intelectuales. Fue llamado a colaborar en obras de gran aliento como la “Encyclopedia of Latín América” editada el 74 por Helen Delpar.
De regreso a Quito volvió a la Universidad Central como profesor de Economía del Ecuador, de Análisis Socioeconómico Latinoamericano y de Antropología Social. Ese mismo año 77 circuló su separata de la revista “América Indígena” con un ensayo sobre “Políticas y Estrategias sobre el Indigenismo de América”.
El 83 prologó en 31 páginas una nueva edición de “El Indio Ecuatoriano” de Pío Jaramillo Alvarado y viajó a Washington con su esposa enferma gravemente de escleroderma; ella falleció poco después. Desde entonces vivía solo en un departamento del tercer piso de la calle Pablo Herrera No. 231, donde mantenía en el entrepiso una muy nutrida biblioteca sobre temas indigenistas.
El 85 colaboró en la Historia del Ecuador de la Corporación Editora Nacional con un estudio sobre los indios ecuatorianos en la independencia y en la república. El 86 fue electo presiente de la Academia Ecuatoriana de la Educación, el 88 dio a la luz “Los Indios ecuatorianos” en 226 páginas síntesis de sus ideas sobre el indigenismo y planteamiento de las políticas estratégicas del indigenismo, definiéndose como un sincero partidario del respeto y de las garantías para las culturas indígenas y su autodeterminación.
Se encontraba terminando un homenaje a los Normalistas fallecidos de Imbabura en 126 páginas cuyos originales tuvo la bondad de permitirme leer. Igualmente unas Monografías y semblanzas sobre Leopoldo N. Chávez, Juan Francisco Leoro y Francisco Terán. Tenía pensado aclarar varias ideas sobre reforma educativa, incluyendo lo sexual desde la escuela hasta la Universidad, desde las enfermedades venéreas hasta el Sida.
Su nombre era altamente apreciado en el país y en el exterior. El Instituto Mundial de Antropología y Etnología con sede en Londres le designó su Socio Vitalicio. De estatura más que mediana, tez canela quemada por el sol, pelo blanco, rasgos regulares. Poseía una gran agilidad, subía y bajaba escaleras todo el día para consultar los libros de su biblioteca, nutrida, valiosa, catalogada de gran utilidad para su dueño. Buen deportista, de joven caminaba las vacaciones los 88 kilómetros que separan Quito y Otavalo con amigos normalistas, realizando varias jornadas durante dos días pues “el camino de Mojanda Arriba” se realiza cada año el día de Otavalo, 31 de Octubre, constituyendo una de las más simpáticas tradiciones de la zona norte ecuatoriana.
Falleció en Quito el día 24 de Octubre de 1994 a la avanzada edad de ochenta y cinco años.