RODAS MALDONADO DAVID

CRONISTA VITALICIO DE MACHALA.- Nació en Machala el 19 de Mayo de 1916 y fueron sus padres David Rodas Cuervo, natural de Babahoyo, Bachiller que sabía hablar y escribir correctamente en inglés y francés y representaba desde 1912 en Machala a la compañía minera de Portovelo, se unió a Mercedes Maldonado Castro, tuvieron ocho hijos, una amplia casa de madera en el centro de la población, tres huertas de cacao en El Guabo y 120 cabezas de ganado. En 1915 apoyó la candidatura presidencial del Dr. Alfredo Baquerizo Moreno a través del semanario “El Voto Popular”. En 1925 era Administrador del ferrocarril Puerto Bolívar, Machala, Pasaje, Santa Rosa, Arenillas, Piedras y decidió contraer matrimonio el 24 de Septiembre, santo de Dña. Mercedes, quien se preparó con un baile y cena, pero a la una de la tarde llegó a su casa quejándose de un fuerte dolor de cabeza. Vengo mal, dijo, pero ya mismo llega Trujillo, que así llamaba su médico, quien le examinó y no encontrándole ninguna dolencia le recetó un tranquilizante y se despidió pero ni bien había caminado dos cuadras cuando fue llamado de urgencia y tuvo que regresar comprobando que el paciente había espirado posiblemente de un masivo derrame cerebral. Las hermanas del difunto, que vivían en Guayaquil y ni siquiera conocían a sus sobrinos, se apropiaron de los bienes como herederas directas pues entonces los hijos naturales no heredaban y comenzaron a venderlos. Ramón Manrique ofertó por las huertas y el ganado y cuando ellas también quisieron traspasarle la casa, protestó diciendo que no tenía corazón para sacar a los tiernos hijos del difunto y que en ese caso retiraba su oferta y no compraba nada, así es que tuvieron que darle la razón, se cerró el negocio y se salvó la casa para la familia Rodas Maldonado, que la siguió habitando.
Huérfano de nueve años y estando recién en el tercer grado de primaria, como el tercer hijo de una larga familia tuvo que trabajar vendiendo baratijas hasta que en 1928 su padrino Rafael González Rubio, que ocupaba ese año la Gobernación de El Oro, le empleó de portero del edificio con S/. 60 mensuales de sueldo.
En los siguientes ocho años hizo carrera burocrática. Primero fue Secretario de las Comisarías Nacionales Primera y Segunda, después de la Intendencia y finalmente de la Gobernación, dejando bien sentada su fama de burócrata honorable y competente.
El 37 le designaron Pagador de la Policía Nacional. El 38, su amigo el Pagador del ferrocarril, Oswaldo García Vallejo, le llevó de amanuense de Contabilidad a esa empresa con mejor sueldo y poco tiempo después ascendió a chequeador. En 1939 casó con Rosa Herminia Montealegre Noblecillas, machalera, con tres hijos que vendrían después. A principios del 41 fue designado Secretario del Colegio Nacional 9 de Octubre con S/. 550 de sueldo.
Cuando en el mes de Julio de ese año comenzó la invasión peruana, para evitar el abuso de la soldadesca emigró con su familia a la hacienda Celia Maria en El Pasaje, que mantenía en arriendo su suegro, propiedad de unos parientes Noblecillas. La idea era continuar por allí a Guayaquil, pero todo se complicó porque su suegro estaba recién operado en Lima de un tumor maligno en la próstata, lo cual jamás se le dijo y como no lo podían mover tuvieron que quedarse y fueron atrapados cuando los peruanos tomaron El Pasaje. Para colmos, su suegro requería urgentemente de unos drenes que solo se podían conseguir en Machala, ocupada el dia 29 de Julio, de manera que se ofreció a regresar usando el salvoconducto que le otorgó un Teniente apellidado Ipinza, oficial del ejército peruano, que atendía en el edificio municipal.
Al arribar a Machala fue apresado y permaneció un día en el interior del Colegio conjuntamente con varias docenas de orenses que estaban siendo interrogados, pero al siguiente le permitieron salir libre y pudo recorrer la población, encontrando restos de muebles desperdigados por las calles pues los invasores había subido a las casas con el ánimo de llevarse lo que fuere valioso al Perú y destruir aquello que por el uso, su poco valor o su volumen, no podían transportar. Los pianos de las familias acomodadas, grandes y pesados, ante la imposibilidad de trasladarlos, fueron rotos a hachazos ¡Tal la maldad¡
Cuando llegó al frente de su casa encontró numerosos muebles, unos buenos y otros rotos, pero todos desperdigados en mitad de la calle, de manera que con infinita paciencia pudo volver a colocar algunos de ellos en el interior, dejando los restantes por inservibles y lo que no hizo la soldadesca lo saqueó la gente pobre de Machala, que se aprovechó del desorden.
Por esos días fue testigo presencial del incendio del archivo municipal, frente al edificio y en media calle y como los soldados peruanos se retiraron momentos más tarde, aprovechó para recoger algunos documentos que consideró valiosos y los salvó.
Machala permaneció ocupada hasta mediados de Febrero del 42, es decir, más de medio año, tiempo en el cual ninguna actividad se realizó y la ciudad parecía como muerta. Por supuesto que no pudo cobrar sus sueldos. La gente vivía aterrada de los abusos que diariamente cometían los peruanos y muchos seguían escapando hacia otras provincias del Ecuador, de modo que cada vez había menos habitantes.
Lamentablemente la situación de los refugiados orenses también se había ido deteriorando en el resto del país, pues si al principio de la invasión se les recibía con los brazos abiertos, poco a poco la gente se fue cansando de ellos y tuvieron que pedir posada en casas de parientes y amigos pues los refugios se habían cerrado y quedó por muchos años el mal recuerdo de las burlas con que se les molestaba, especialmente a los niños, cuando salían a las calles. Refugiados era como decir parias a finales del 41en el Ecuador.
Devuelta la ciudad de Machala al Ecuador y desocupada el resto de la provincia, el resto del año 42 desempeñó la Secretaría de la Junta de Reconstrucción de El Oro. El 47 pasó a la secretaría General de la Municipalidad con el primer Alcalde nombrado: Bolívar Madero Vargas, funciones que aún desempeñaba en el 2001 aunque ya le querían jubilar según me informó, pero no lo hacían porque tenía derecho a recibir $ 20.000 que no los había para este rubro en la tesorería del Concejo Cantonal.
En 1956 ayudó a fundar la Radio cultural Machala propiedad de la Municipalidad. Entre los años 50 y 90 escribió mucho en los periódicos de El Oro, especialmente en los más antiguos como la “Estrella Orense” de Pedro Maridueña, en “El Nacional” y en los municipales. También había ayudado en varias monografías pues estaba considerado el archivo viviente de esa provincia, de suerte que al organizarse en 1983 la Sociedad Historiográfica de El Oro fue electo Presidente y en 1994 el Concejo presidido por el Alcalde Mario Minuche le concedió la dignidad de Cronista Vitalicio de Machala.
Estatura menos que mediana, rostro canela, pelo y ojos negros, estado civil viudo desde 1997 – su esposa tenía algunos meses enferma y amaneció muerta – por eso vivía con una sobrina que le cuidaba y se acompaña de varios gatos, sus compañeros consentidos.
Su producción bastísima y desperdigada, no ha sido recogida y contiene una infinidad de datos históricos sobre los más disímiles temas de la provincia y de Machala. Falleció de vejez el 2003 en su casa y fue enterrado con honores de Cronista.