Rivet Paul

Servía de verdadera Cónsul para quienes por una u otra razón tenían que ir a la ciudad luz, desde estos repliegues de la Cordillera Andina.

Aquí solamente resumiremos que cuando Rivet llegó en 1901, nuestras tierras eran todavía de una insalubridad peligrosa: campeaba el tifus, la tifoidea, la viruela, la amebiasis, si a ello añadimos las penurias sufridas en los continuos viajes que la Comisión realizaba, comprenderemos que la salud de sus integrantes estaba tan en peligro que algunos de ellos fallecieron, como Roussel y Pressé en el norte y el Comandante Massenet en Cuenca, víctima de un absceso hepático. Rivet resistió a las tormentas del mal clima y no solo eso sino que se encariñó con nuestra tierra, iniciando y completando una obra cientifica monumental: herborizó y formó colecciones valiosas que le sirvieron para un Museo del Hombre en París; recogió abundante material faunístico con idénticos fines – Hay ahora muchas, pero muchas especies que él dio a conocer en Europa y que con razón llevan su nombre, sobre todo en Insectos. Se interesó por el hombre ecuatoriano, sobre todo por los aborígenes y estudió a los indios de Riobamba, a los indios Colorados, a la raza de Lagoa Santa extinguida, y sus relaciones con la población precolombina. Se le ha calificado a Rivet como el creador de la Antropología ecuatoriana. Y en el aspecto médico se dedicó a investigar la posible relación entomológica de nuestra región, con enfermedades correspondientes a la llamada Enfermedad del sueño, exitiendo en otras regiones tropicales; comentó sobre el Mal del Bicho, que él en francés llama Wuicho, entre los indios colorados; la acción de los mosquitos que pertenecen al grupo que en París clasificaron como “Simúlidae Riveti Rombaud”, en 1906; jejenes o roedores; la de los simúlidos transmisores del carate o “Mal del pinto” y la oncocercosis; la de los tabánidos que pueden transmiti el ántrax; sobre la uncinariasis, el tifus, etc.

Por sus investigaciones antropológicas contribuyó al estudio de la medicina primitiva de América, al descifrar el significado anatómico, fisiológico y patológico de muchos vocablos pertenecientes a varios pueblos aborígenes.

El Dr. Rivet excavó en los abrigos bajo rocas situados en Paltacalo, cerca del Río Jubones y extrajo 138 cráneos, la mayor parte en buen estado de conservación, un gran número de huesos humanos, algunos restos de animales y cerámica de un tipo particular. Ahora bien, un número bastante grande de los cráneos encontrados en Paltacalo, presentan con la mayor nitidez las particularidades de la raza de Lagoa-Santa. En cuanto a su antiguedad nada puede afirmarse con precisión. Los animales cuyos huesos se encontraron asociados pertenecen a especies vivas; la presencia de cerámica y el tipo de los otros cráneos indica que la antiguedad no es muy grande, es decir que nunca podrían atribuirse a períodos de la época terciaria.

En resumen, los restos más antiguos hallados en la América del Sur hasta ahora, son los de Lagoa-Santa en Minas Geraes, en el Brasil. Pertenecen estos restos a una raza de aspecto muy antiguo, que tal vez puede remontarse a la época cuaternaria; fue probablemente contemporánea de los acélidotheridos del pampeano superior; pero no parece mucho más antigua que las primitivas razas que poblaron Europa.

Hace pocas semanas se encontró en las cercanías de Otavalo un cráneo y algunos huesos largos y vértebras, con caracteres de mucha antiguedad. Los huesos aparentemente están fosilizados. Ciertos rasgos antropológicos, como los arcos supraciliares, la forma de las órbitas, las suturas óseas, revelan que es una pieza arcaica este cráneo. Pero nada podrá decirse científicamente respecto de su antiguedad, mientras no se terminen los estudios geológicos emprendidos en la región del hallazgo. Estos importantes restos antropológicos se hallan depositados ahora en los laboratorios de la Escuela Politécnica de Quito.

El Profesor Rivet, como hemos dicho antes, ha hecho estudios muy serios, tanto linguísticos como etnográficos y antropológicos y cree indudable el poblamiento de América por los polinesios.