Reyna de Cortwrihht Margot.

Nació en Guayaquil el 18 de abril de 1918.

Isaac J. Barrera la califica de «clara, serena, sincera y valiente en la expresión». Por su parte, Alfonso Rumazo González sostiene: «válese de la tarumaturgia del sentir para libertar su Ego, entrecrzándolo de color. Al acento romántico junta hallazgos líricos y lo envuelve todo en un ropaje obligatoriamente armonico. Sus versos, sentimentales y sensuales, descriptivos o grabadores de elogio, hechos queja o cántico realizan siempre sonoridad. No crea literatura de disidencia sino de consentimiento, según la exacta diferenciación de Camus. Redondea el eco emando de masas de sonido. Lo esencial no emerge del poder de brote; más bien se plasma en una constante fuerza rítmico-melódica».

Miembro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo del Guayas, de la Agrupación «Cultura y Fraternidad», del Instituto de Historia, Literatura y Arte, HILIAR, de la Agrupacion Culturarl «Música y Poesía». Ha recibido Orquídea de Oro y Esmeralda, Jazmín de Oro y Perla y dos Tréboles de Plata y Rubí, por habérsele galardonado cuatro ocasiones en los «Juegos Florales» organizados por la Revista Radial de Arte y Cultura «Vida Porteña». Lira de Oro Poética, Festival de la Asociación de Periodistas Guayaquil. Nombramiento de «Cantora del Guayas» en el Festival Octubrino organizado por el Instituto de Historia, Literatura y Arte (HILIAR, 1967). Medalla de Oro «Gabriela Mistral» como Primer Premio Nacional de Poesía Femenina en el certamen organizado en Quito por el Club Femenino de Cultura. Medalla «Al Mérito de Literario» conferida por la Revista de Arte y Cultura «Vida Porteña»

Consta en «Valores de América», Antología publicada en Uruguay.

Ha publicado dos libros: «Voz de alondra» y «Sinfonia en colores».

!Bésame en la boca!

Néctar voluptuoso de fruta jugosa

que a tu sed yo brindo, ardiente y ansiosa….

!Besa mi garganta

cálida y turgente que tu amor reclama,

nido donde surge mi voz que te llama!

!Bésame en los senos!

!en esas camelias dormidas y solas

que a tu roce se abren como dos corolas!

(De «Bésame»).