Reyes Oscar Efrén.

(1896-1966)

Nació en Baños, provincia de Tungurahua, el 13 de junio de 1896. Historiador y maestro ecuatoriano. Por muchos años profesor de secundaria y luego de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central del Ecuador. Ha ejercido cargos de importancia en la administración pública y en la rama educativa. Con lucimiento, ha ejercido también el periodismo, especialmente el polémico. Perteneció a muchas sociedades e instituciones culturales entre ellas la Academia Nacional de Historia del Ecuador, la Academia Nacional del Historia de Chile, la Sociedad Nacional de Argentina, el Grupo América, etc.

Sus obras de mayor notoriedad: “Historia de la República” (1931), “Los últimos siete años” (1933), “Brevísima Historia General del Ecuador” (1934), “Los Incas Politicos” (1936), “Historia y Geografía del Oriente Ecuatoriano” (en colaboración con Francisco Terán, año 1939), “Breve Historia General del Ecuador” (1938), “Vida de Juan Montalvo” (1935). Su importancia a más de escritor apasionado de la Historia, radica en la forma cómo la interpreta: cómo comenta el hecho, determinando la causa y especificando conclusiones. Si bien su pluma se inclina al lado que le indica su manera de pensar y sopesar los hechos, también no es menos cierto que demuestra habilidad y suficiente conocimiento de los problemas enfocados.

“Pero nadie había buscado interpretar los sucesos históricos, descubrir sus causas, investigar sus remotos antecedentes y sus prolongadas repercusiones, relacionarlos con el desenvolvimiento económico y sociológico y la estsructura étnica del país, verlos con perspectiva de años, trazando grandes cuadros de hechos concomitantes, eliminando lo accesorio, hallando las líneas centrales del devenir. Esto lo comenzó a hacer el profesor Reyes, dueño de un gran conocimiento de la técnica histórica moderna y de una privilegiada inteligencia. La “Historia de la República” es en este sentido, el primer libro moderno sobre historia del Ecuador, y la Breve Historia General del Ecuador es el más completo tratado de historia ecuatoriana desde este nuevo punto de vista que se haya publicado antes de la Historia del Ecuador de Alfredo Pareja Diezcanseco. Gracias a él se ha logrado entender mucho de lo que venía

preocuparse por lo literario venga a deprimir la intención historicista central. Solamente en los acontecimientos muy recientes, el profesor Reyes, se deja llevar algo por su pasión de actor y espectador, la posición inevitable del intelectual moderno” (Alejandro Carrión: Diccionario de la Literatura Latinoamericana: Ecuador).

Su libro “Vida de Juan Montalvo”, exhaustivamente documentado y en el cual nos trae gran número de datos, posiblemente es la biografía más completa que existe del Cosmopolita y que le trajera no pocos problemas de los admiradores del ilustre escritor ambateño, por la de detalles que hacen descender a Montalvo, no de su estatura de escritor sino de aquella de “semidiós”, al plano humano. Reyes tuvo que enfrentarse en polémica abierta de la que no salió desairado.

La importancia de este escritor es determinada en el fichero literario, sobre todo histórico, de la Patria. Llevan su nombre varios establecimientos educacionales, primarios y secundarios. Reyes es hombre que representa una personalidad digna del esbozo biográfico, del estudio, por sus altas dotes culturales, más que todo por su perseverancia en el tema histórico, que, como ya se dijo, innovó el estudio de esta disciplina en nuestro país. Falleció el 1º de diciembre de 1966.

En 1962, a petición del colegio Mejía de Quito, el Ministro de Educación, Gonzalo Abad Grijalva, otorgó la Condecoración al Mérito Educacional de Primera Clase a su ex maestro el historiador Oscar Efrén Reyes, Rector del establecimiento, desde 1959, cuando el Ministro de Educación, Dr. Leonidas Ortega Moreira, también ex alumno en el Vicente Rocafuerte de Guayaquil lo había nominado directivo del plantel. Años más tarde, después de su muerte (1966) el Gobierno Nacional entregó a la viuda Clara Torres de Reyes, la Condecoración Nacional post mortem.

Este y otros acontecimientos de la vida docente de Oscar Efrén Reyes revelan la calidad del maestro, que respetable y respetado tejió su vida para bien de la juventud. Firme, vertical, solemne y contundente en sus principios de formación, preconizó con claridad y ejemplo lo que debería ser la futura educación del país. Pero ¿quién fue Reyes para las nuevas generaciones?.

Fin de un siglo turbulento.

Después de la revolución liberal de 1895 el Ecuador se encontró en una lucha intrincada y fratricida; de triunfalistas y derrotados; de anticlericales y masónicos; de libertades sociales y latifundistas.

El enfrentamiento fue cruel, sangriento y terminó en forma trágica con la muerte de Alfaro en 1912.

Reyes nace en medio de esta disyuntiva en Baños, Tungurahua el 13 de junio de 1896, cuando la Constituyente debatía la nueva estructura de la República y José Peralta defendía su proyecto de ley: “La Parroquia”, concepción de elevar el campo frente a la migración urbana. Esto jamás fue entendido y hoy antropólogos y urbanistas mundiales lo plantean como nuevo.

En este pueblo de misiones para Canelos y Oriente, los dominicados con el P. Reginalgo Van Shoote, organizan el adoctrinamiento y cultura de la amazonía. Allí Oscar Efrén recibe las primeras letras de la comunidad, de su tío el orientalista Francisco Reyes, el P. Halfrants; le impacta la vecindad de Puntzang, donde años antes viviera Montalvo y hoy lo hicieran los González y descendientes.

Decano de clase.

A los 14 años es maestro subvencionado por los dominicanos. Su estudio lo finca en los libros de la Orden, en la afición a los clásicos y a una disciplina que se impone. “Me levantaré muy de mañana. Me pondré al escritorio y leeré clásicos españoles y americanos. haré ensayos de retórica hasta las siete de la mañana. Desde esa hora daré clases de Gramática. Desde las dos de la tarde estudiaré obras históricas; por la noche, obras filosóficas” (Vida propia, O.E. Reyes, 1913).

Primera misión neoherbartiana.

Gracias a una beca ingresa al Normal Juan Montalvo de Quito y recibe la orientación pedagógica de la primera misión alemana – EL METODO NEOHERBARTIANO – no superado ni sustituido en el país; el único que ha tenido …… Su olvido o ignorancia ha conducido a la Educación al actual deterioro.

De regreso a Pelileo, es nombrado director de la escuela de varones. En 1924 viaja a Guayaquil y es nombrado Profesor-Inspector del Vicente Rocafuerte. En 1928 pasa al Instituto Juan Montalvo; luego al Instituto Pedagógico Universitario (Quito). Para 1933 es nombrado Director de Educación Primaria y Normal de la República; Subsecretario de Educación (1935); Director Técnico del Ministerio de Educación; Profesor titular de Historia de la Facultad de Pedagogía (1936). En 1940 es fundador y Rector del colegio Juan Pío Montúfar de Quito. Representa al Ecuador en los Congresos Internacionales de Educación, el último en Chile. Terminó su vida docente en el colegio nacional Mejía, en calidad de Rector.

Su obra de maestro.

Su calidad de maestro no está en los cargos que ocupó sino en la filosofía que imprimió a sus alumnos; en la didáctica y rigor del análisis histórico; en la valoración de los acontecimientos globales; en la dinámica conceptual del hombre como hecho viviente de un conglomerado social y como identificación indoamericana de las generaciones venideras. Reyes fue una cátedra viviente y así lo recordaron siempre y con amor sus ex alumnos: Gonzalo Abad, Leonidas Ortega, Pedro Saá, Oswaldo Barrera Valverde, Carlos de la Torre, Luis Verdesoto Salgado y otros.