Requena y Herrera Francisco.

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compuesta de los siguientes hombres: Francisco Requena, primer comisario; Felipe de Arechua, segundo y capitán de milicias de Quito; Juan Manuel Benítes, tesorero y teniente de milicias de Quito; Gaspar Santisteban, secretario y cadete; Juan Salinas, ayudante y cadete; Mariano Bravo, capellán; Manuel Vera, cirujano; Justo Munar, guarda-almacén y cabo de Esquadra; más un cadete, dos sargentos, dos cabos y 25 soldados blancos y dos negros.”

Se conoce que el clima era poco saludable, cayendo enfermos los componentes de esta Partida, siendo la razón por la que Requena necesitaba y solicitó otro cirujano. Buen pretexto que el presidente de Quito, García de León y Pizarro, tomó para exilar al precursor de la independencia del Ecuador, el médico Eugenio Espejo, como cirujano de la Cuarta Partida en el Marañón. Espejo escapó de este destino pero pronto fue detenido, resultando esta detención la primera de los tres encarcelamientos que sufriera por orden de los presidentes de Quito.

En virtud del Tratado de Paz del 11 de octubre de 1777 entre España y Portugal, los portugueses tuvieron que ceder a los españoles algunas aldeas cerca del pueblo de San Francisco Xavier de Tabatinga, que hoy en día estarían situadas cerca del pueblo colombiano de Leticia, en la orilla septentrional del río Marañón. “Como consecuencia de este tratado, el 5 de julio de 1781 quedaron fijadas, entre Requena y Teodisio Constantino Chermont, comisario portugués en el Marañón, las fronteras de la Real Audiencia de Quito y del Estado del Gran Pará de Portugal. Una lápida colocada en la boca del río Javarí, y otra en el delta más occidental del río Yapurá, marcaron estos límites.” La navegación del Javarí, que tiene su entrada rumbo suroeste, es común a ambas monarquías desde su boca, aguas arriba, hasta la lápida colocada en su margen oriental en la dirección este-oeste trazado desde el punto medio del río Madeira; y desde aquella misma lápida hacia arriba es privativa la navegacion a la Corona de España,. La navegación en el Río Marañón, desde esta lápida aguas arriba es privativa para España, y común a las dos naciones aguas abajo, hasta la boca más occidental del Yapurá, que afluye por la margen septentrional en el Marañón. Desde esta misma lápida, siguiendo la corriente de este mismo río, su navegación era privativa a los portugueses”.

En 1781 durante sus exploraciones en el pueblo de Tabatinga, Requena encontró en la orilla septentrional del río Marañón, una fortaleza de madera, que consistía en un cuartel de paja, una capilla del mismo material y una hermosa casa de campo llamada Palacio construída en 1775, por orden de la Reina de Portugal y a costa de la Compañía del Comercio del Gran Pará. Además existía un almacén de pólvora que fue empleado como hospital, y varias casas. “En octubre de 1781, Requena y su expedición se encontraban en la villa de Ega (Tefe) en su entonces cuartel, 400 kilómetros al este de Tabatinga”. En 1782, el comisario portugués Chermont fue reemplazado por Joao Pereira Caldas, con su cuartel en la villa de Barcelos, a orillas del río Negro, 400 kilómetros al noreste de Ega.” En febrero de este último año, Requena comenzó un viaje de reconocimiento por el río Yapurá, regresando a su cuartel de Ega el 15 de julio, informando a su colega portugués que casi todos los expedicionarios regresaban enfermos, e incluso algunos habían perecido. ” Al año sigiuente, el mismo Requena padeció una grave enfermedad, la cual obligó a su esposa y a las cinco hijas, a venir ” … desde el Perú, arriesgado viaje de 800 leguas…” “Así, en 1786, Requena solicitó de Madrid el cambio de su cargo en el Marañón por el gobierno de Guayaquil ó su regreso a España; y en caso de serle concedido esto último, solicitaba el permiso a través del embajador español en Lisboa, de poder emprender el viaje por los dominios de Portugal por el río Marañón”.

En 1786 Portugal volvió a reemplazar su comisario Joao Pereira Caldas, por Joao Bautista Mardel; así, durante cinco años, hubo tres diferentes comisarios portugueses, mientras que Requena hubo de servir 16 años en ese mismo cargo” En 1789, alegando que su esposa se encontraba enferma, nuevamente Requena solicitó su relevo del cargo en el Marañón, pidiendo otra