REISS WILHELM

VIAJERO.- Nació el 13 de Junio de l838 en Mannheim. Su padre Friedrich Reiss era un rico industrial, Alcalde de esa ciudad, y como hijo mayor le tuvo previsto asumir la dirección de la empresa familiar.
De diecisiete años fue enviado a la Escuela de Negocios de Amberes pero el joven encontró tremendamente aburridas las teorías mercantiles y cuando a consecuencia de una dolencia ocular tuvo que emprender un viaje a Italia, descubrió que más le interesaba el conocimiento de la geología y de regreso ingresó a la Academia de Minas de Friburgo de Brisgovia, donde estuvo solamente unos meses, para cambiarse a la Universidad de Berlín y finalmente a la de Bonn donde comenzó los cursos de las Ciencias Naturales.
Su precario estado de salud le llevó a realizar un viaje de dos años de duración por la isla de Madeira, famosa por la suavidad de su clima, donde sin embargo trabajó muy duro en expediciones geológicas llegando a descubrir un campo de fósiles. Este hallazgo le situó entre los científicos jóvenes más importantes de Alemania y constituyó motivo de orgullo para su padre, quien decidió seguir financiando sus investigaciones geológicas y vulcanológicas en las islas Azores y en las Canarias. Finalmente, de regreso a Alemania, entró a las Universidades de Heidelberg, Karlsruhe, Gleben y nuevamente a Heidelberg, donde se doctoró en geología, química y física en 1864 pero no quiso permanecer en los claustros, porque amaba la aventura de los viajes por la naturaleza.
A principios de 1865 conoció a Alphons Stubel, a quien volvió a encontrar en Italia, de paso a las islas griegas, donde estaba en erupción el volcán Santorini. Ambos tenían afinidades por las ciencias naturales especialmente por la vulcanología y creyeron que sería muy interesante trasladarse al archipiélago de las islas Haway, donde los volcanes están en permanente erupción.
Tras publicar un estudio sobre la erupción del Santorini a principios de 1868 partieron de Alemania y creyendo que podrían seguir por Sudamérica, decidieron quedarse unos meses solamente en los países andinos (Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia) mas, como la curiosidad era grande, el recorrido se aumentó y al final estuvieron ocho años pues si bien el interés predominante era la vulcanología, también se dedicaron a realizar mediciones astronómicas y metereológicas y reunieron colecciones zoológicas, etno y arqueológicas así como dos mil fotografías que fueron acumulándose a través de sus viajes.
Las cartas que Reiss y Stubel escribieron a su patria son documentos altamente instructivos pues describen con exactitud los recorridos con una buena cantidad de observaciones sobre el paisaje, muchos de ellos aún no pisados por el hombre y de una belleza extraordinaria. También contienen anécdotas de viaje tan sabrosas como las que les ocurrió en el las montañas del Perú donde fueron apresados por una banda de pierolistas de los cuales sin embargo lograron evadirse al día siguiente o del suceso en Pasto cuando la casa donde habitaban fue tomada como sitio estratégico para la defensa de la ciudad, pues se temía un inminente ataque de los indios Laguna y tuvieron que dormir varias noches al lado del polvorín.
En Febrero de 1876 Reiss se encontraba física y psíquicamente agotado y aprovechando su estadía en Río de Janeiro tomó pasaje para Alemania. Stubel aún tuvo fuerzas para viajar un año y medio más por Uruguay, Argentina, Chile y los Estados Unidos, volviendo a Alemania en 1877 utilizando la vía de New York.
En Alemania dieron a la publicidad una parte solamente de sus trabajos y excursiones pues era tan grande la cantidad de material recogido que se hacía imposible trabajarlo por entero.
Treiss contrajo matrimonio en 1883. Ejercía varios cargos en importantes instituciones científicas de su Patria y concurría a los Congresos Internacionales de Americanistas. En 1887 aparecieron los primeros tres volúmenes de una colección de cinco, escritos en alemán, sobre los hallazgos encontrados en el cementerio inca de Ancón en el Perú, escritos a medias con Stubel, quien había expuesto sus teorías científicas sobre los volcanes y Reiss no estaba totalmente de acuerdo con ellas, surgieron divergencias entre ambos y finalmente dejaron de cartearse y publicar conjuntamente en 1898.
En 1892 decidió retirarse al Castillo de Konitz cerca de Saalfeld para reelaborar los resultados de sus viajes pero no lo logró porque la labor se le presentaba ardua y compleja. En Septiembre de 1908 murió subitamente de un infarto en los jardines del Castillo mientras asistía a la cacería de grajos. Su cadáver fue encontrado en los jardines, al lado de su escopeta.
Era alto y fornido, blanco rosado, calvicie pronunciada, el pelo, bigote y barba poblada café y ondulada. Usaba lentes desde joven. Tuvo carácter, inteligencia y método, supo adaptarse a las circunstancias de un viaje científico tan largo, que le llevó a especializarse en etnografía, es decir, en la ciencia que estudia las sociedades, al hombre, su entorno y sus costumbres.
Para mayores detalles sobre sus viajes, véase la biografía de Alphons Stubel en este Diccionario.