REINBERG EDER MARTIN

COMERCIANTE.- Nació en Riga, el día 5 de Agosto de 1853 cuando era capital de los estados Bálticos de Rusia. Desde 1918 Riga se convirtió en sede del gobierno de la República de Letonia, en 1940 fue ocupada por los alemanes, el 45 nuevamente pasó a formar parte de la URSS, tras la caída del muro de Berlín y la disolución de la URSS es nuevamente capital de la República de Letonia desde 1989.
Su padre Mendel Reinberg ejercía el Consulado de los Estados Unidos en dicha ciudad, fue su madre Paulina Eder, de la gran familia de banqueros y comerciantes de ese apellido que tanto éxito tuvieron durante el siglo XIX en Colombia. Ambos, naturales de Cincinatti, Ohio, USA y de religión judía.
Fue el mayor de una familia compuesta de tres hermanos y de escasos quince años lo enviaron a terminar sus estudios a Cincinatti, pero no residió allí lo suficiente; pues, a los pocos meses, fue llamado por su tío David Eder a Guayaquil.
En nuestra ciudad se hospedó momentáneamente en el departamento del Cónsul norteamericano Herman R. Dietrich, ubicado en el primer piso alto de una casa en la calle del Comercio (hoy Pichincha) casi al llegar a 9 de Octubre, acera suroeste; y por indicaciones del Cónsul iba todos los días a almorzar en el departamento esquinero de los esposos Joseph Warren Tyler y Catalina Donnegan, quienes recibían comensales.
Esos Tyler Donnegan eran irlandeses católicos asentados en el Perú. En Lima habían tenido un modesto negocio de cristalería importada de los Estados Unidos e Inglaterra, similar al que luego instalarían en Guayaquil. A su departamento concurrían a almorzar otros jóvenes, extranjeros como Reinberg, entre los que estaban Juan Kruger, Alfred Cartwright que ocuparía el consulado de Inglaterra, Isaac Reinberg Eder que llegaría atraído por su hermano Martín, etc. Años más tarde Kruger contrajo matrimonio con Emma Tyler, Cartwright con Sara Tyler, Martín Reinberg con Alice Tyler, su hermano David Reinberg con Enriqueta (Hattie) Tyler. La única Tyler casada con nacional fue Mary, esposa de Agustín Febres Cordero y Lavayen. Todas tuvieron sucesión. En cambio sus hermanos varones, William y Joseph Warren Tyler, murieron de fiebre amarilla, muy jóvenes, en Guayaquil, y están enterrados en el cementerio de los Extranjeros, llamado impropiamente de los Protestantes, en la actual calle Julián Coronel.
Martín hablaba inglés, francés, alemán y ruso, tenía la estatura mediana, la tez blanca rosada, el pelo entre café y rubio y los ojos azules. Pronto aprendió el español porque era alegre, dicharachero y comunicativo, muy dado a las bromas y a las chanzas y hasta gustaba de los juegos de manos. En Guayaquil demostró ser un excelente bailarín y buscaba que lo invitaran a las fiestas donde se distraía sanamente porque no era mujeriego ni vicioso y amaba el trabajo por sobre todas las cosas. En sus negocios demostró desde el principio poseer un agudo olfato y gran seriedad; era, lo que se decía entonces, un perfecto caballero. Respetuoso con las damas, su trato exquisito y cortés pronto le abrió las puertas de los principales salones y hasta le salieron algunos buenos partidos, pero él supo mantenerse soltero, quizá por una cortedad propia en él o simplemente por su conducta ahorrativa.
A las pocas semanas de su arribo a Guayaquil nació en el hogar de los Tyler una niñita que fue bautizada con el nombre de Alice. El recién llegado la tomó en sus brazos y con el andar del tiempo se acostumbró a sacarla a pasear con su hermanita Hattie para que tomaran helados y cuando Alice cumplió diecinueve años, se casaron como sucede en los cuentos de hadas; suceso que causó la admiración de nuestra sociedad y hasta originó algunos salados comentarios, aunque el novio solamente tenía treinta y cinco años.
En 1869 otro de sus tíos maternos llamado Santiago Martin Eder, que ya era rico y famoso en el valle del Cauca en Colombia, le invitó a trabajar en Cali; pero Reinberg rechazó la oferta con pena debido a que los Gerentes v de la Compañía “Eder, Mayer and Secker” le había aumentado el sueldo y ya se sentía a sus anchas en Guayaquil viviendo en el hogar de los Tyler Donegan, al punto que en un viaje a Babahoyo había sido bautizado como católico.
En 1871 fundó la sociedad exportadora de cacao “Merge and Reinberg” que luego se transformaría en “Martín Reinberg y Cía.” con dinero que le prestó otro de sus tíos Phanor Eder y trajo de Cincinatti a sus hermanos menores David e Isaac, quien casaría con Hattie Tyler, como ya se dijo, viajó a Hamburgo de comisionista de su hermano, luego regresó al Ecuador y finalmente falleció en Bahía de Caráquez, siempre dedicado al negocio del cacao. David en cambio se instaló en Bahía a poco de llegado y como era algo neurótico trabajaba cuando quería y no llegó a casarse, al punto que su hermano Martín terminó pasándole una pensión.
En 1883 Martín Reinberg amplió su negocio con un primo llamado Constantino Meyendorf miembro de una familia de antiguos Barones prusianos y formó “Reinberg, Meyendorf y Cia.” firma que solo duró un año, terminando el 84 a causa del viaje de éste último a Cali llamado por los Eder.
Entre el 83 y el 97 ejerció el viceconsulado de los Estados Unidos en Guayaquil y fue de los fundadores de la Cámara de Comercio. Su hermano Isaac, llamado cariñosamente Ike, actuó como Vicecónsul en determinadas ocasiones.
Para entonces la casa Reinberg era una de las más importantes firmas importadoras y exportadoras de Guayaquil y sus principales rubros el comercio del cacao y cueros, también atendía contratos del gobierno o las municipalidades, de manera que financió el sistema de tranvías de Guayaquil y propuso la construcción de un muelle de hierro que lamentablemente no se llegó a concretar.
En Noviembre del 83 fue el principal impulsor de la Empresa de Carros Urbanos conjuntamente con Agustín L. Yerovi, Pedro Pablo Gómez Tama, J. Márquez de la Plata, José Ramón de Sucre Lavayen, la firma Seminario Hnos. Manuel Ignacio Gómez Tama, Enrique Stagg Obarrio, Adolfo Klinger, Francisco J. Riofrío y otros más, el 87 la empresa suscribió un contrato de concesión de servicio por cincuenta años con la Municipalidad, aumentó el capital empresarial, conservando Reinberg para sí setenta y siete acciones. Adquirieron la Empresa del Salado con su línea que llegaba hasta los Baños del Estero, después sumarían la del Hipódromo que cubría la parte sur de la ciudad. En Enero del 94 publicaron una Memoria para conocimiento de los señores accionistas pues el negocio del transporte urbano había crecido con la urbe.
En 1886 creó con Enrique y Leonardo Stagg y otros inversionistas una fábrica para producir cerveza que denominó “The Guayaquil Lager – beer Brewery Association” que años más tarde fue vendida a Marius Maulme, luego pasó a Enrique Gallardo Triviño y finalmente en 1912 pasó a Hope Norton. La fábrica estaba situada al final de Las Peñas y el local de ventas en Luque y Elizalde.
En Febrero de 1887 publicó un Aviso en el diario Los Andes como Gerente de la sociedad anónima “Corporación Comercial”, con un capital de doscientos mil sucres, informando al público que tenía sus oficinas en la calle Aguirre No. 94 y se dedicaba a la compra y venta de acciones, cédulas, bonos y obligaciones de sociedades anónimas y a formar sindicatos (grupos) para la creación de empresas industriales o agrícola y de toda clase de operaciones comerciales.
Ese año fundó con Leonardo Stagg Flores la Compañía de Alumbrado de Guayaquil que comenzó a prestar sus servicios desde el 1 de Junio del año siguiente con mil luces que se distribuyeron desde las Peñas hasta el Castillo de las Cruces y desde el malecón de la ría hasta el cementerio. El Concejo Cantonal se reservó veinte que mandó a colocar en el colegio San Vicente.
Por esos días tomó a cargo la representación en nuestra ciudad de la compañía de seguros “Comercial Union”.
En 1887 fue el año de su feliz matrimonio con Alice Tyler, pero la dicha solo duró hasta el fatal accidente de ella, el 14 de Febrero de 1899, en el balneario de Puná. Ese día, Reinberg había anunciado su llegada y su joven esposa, embarazada del séptimo hijo, salió apresuradamente a recibirle en el muelle con su numerosa prole y como desde la casa que ocupaban, propiedad de Marius Maulme Barrat, hasta el desembarcadero, había una corta distancia, no se hizo acompañar de una empleada.
Entonces, por cuidar que no se le separaran los niños, no vio un desnivel, dio un mal paso, perdió el equilibrio y cayó al suelo, sobreviniéndole una aguda hemorragia que no paró con ningún remedio y le ocasionó la muerte por anemia, una hora después. El caso fue trágico pues ya la habían embarcado a Guayaquil y el niño que tenía en el vientre no pudo nacer. Alice Tyler era algo dura del oído como todos los de su familia y su esposo Reinberg, para agradarla, le mandó a pedir a Europa lo último que había salido para ayuda de los sordos “un bello e ingenioso abanico con punta metálica, que poniendo sobre los dientes ampliaba grandemente el sonido.” Dicen que el tal aparatito era excelente y que a su muerte lo regalaron a otra sordita en la familia.
Su viudo quedó inconsolable y solicitó la ayuda de su cuñada Mary Tyler para que cuidara a los pequeños. Ella estaba viuda de Febres – Cordero y desde entonces Reinberg se comprometió a educarle a sus niños del mismo modo que a los suyos y hasta los envió al exterior, pues es fama que siempre cumplía su palabra al pie de la letra.
En Enero de 1900 fue electo Presidente del directorio del Banco Comercial y Agrícola y Francisco J. Coronel Matheus, Gerente. En Julio pidió permiso al directorio para ausentarse a Europa con sus hijos y sobrinos a quienes llevaba a educar. Para entonces la Compañía de Alumbrado de la ciudad de la que era socio mayoritario se manejaba con un capital de trescientos mil dólares y había instalado mil quinientas luminarias.
Estando en Hamburgo, en casa de su hermano Isaac, recibió una carta confidencial en que le comunicaban que uno de sus funcionarios llamado Alfred Fermín había desfalcado una fuerte suma en la empresa y que otro de nacionalidad peruana Julio Talledo, había realizado malas transacciones, requiriéndose de urgencia su regreso al país.
Reinberg tomó el primer barco y al llegar a Guayaquil encontró que el monto de las pérdidas ascendía a setecientos mil sucres, suma enorme para la época y aunque se movió varios meses para superar la crisis y evitar la quiebra, ésta se produjo de todas maneras en Octubre de 1901, involucrando al Banco Comercial y Agrícola; pues el 21 de ese mes estalló el pánico y se formaron numerosas filas de cuentacorrentistas que pugnaban por cambiar sus fondos por metálico.
Ya Reinberg había renunciado a la presidencia así como también los demás miembros del Directorio y el Gerente a sus respectivas posiciones y todos fueron inmediatamente reemplazados, pero no se llegó a la quiebra y cierre bancario debido al nombramiento de Lizardo García Sorroza en la gerencia y a un generoso préstamo de emergencia que extendió el Banco del Ecuador pero el escándalo fue de grandes proporciones. Meses más tarde cuando García fue candidatizado a la presidencia de la República, le sucedió Francisco Urbina Jado que actuó desde finales de 1904 hasta la revolución del 9 de Julio de 1925.
De allí en adelante Reinberg trató de rehabilitarse puesto que la quiebra no había sido declarada fraudulenta, pero no lo pudo conseguir. Para superar la crisis sus amigos Robert Daily y el Cónsul Herman R. Dietrich le solicitaron que represente a la casa newyorkina de exportaciones e importaciones “Andean Trading Co.” y sirva de agente de las compañías de vapores “United Fruit Co.” y “Blue Diamond Steamship Co.”
La Andean Trading Co. se transformaría con el paso del tiempo en la “Casa Americana” con sucursales en Manta y Quito, eran comisionista, banqueros, también se dedicada al comercio y exportación de cueros, oro y cacao, para lo cual tenían una curtiembre situada en la calle El Oro y la orilla que después vendieron a la empresa Cotopaxi dedicada a la estracción de azufre en las minas de Tizxan y finalmente fue sede de la piladora San Luís propiedad de Luís Noboa Naranjo y hoy es la sede de la Molinera S. A. de su hijo Alvaro Noboa Pontón.
La casa Americana funcionaba en el Malecón de Guayaquil entre el 500 y el 503, apartado de correos No. 380 y su matriz estaba en el número 60 de Wall Street en New York. Como caso curioso se cuenta que el cambio de nombre al de Casa Americana ocurrió por la costumbre montubia de los cacahueros, que al acercarse a las oficinas preguntaban por Mr. Andean o por Mr. Trading, creyendo que se trataba de socios.
En 1914, superados sus problemas económicos, tuvo suficiente dinero para enviar a sus seis hijos a estudiar idiomas e instrumentos musicales a Alemania pero estalló la I Guerra Mundial, mas, a pesar de ello, los siguió manteniendo en casa de su cuñada Hattie, viuda de su hermano en Hamburgo, hasta que en 1916, al avisar los Estados Unidos que posiblemente entrarían a la guerra, decidió traerlos al Ecuador.
Al final de su vida acostumbraba pasar las vacaciones anuales en la zona del canal de Panamá acompañado de su hija Carlota, con quien siempre se llevó muy bien, al punto que terminó viviendo con ella en una de la casa de los herederos de Benjamín Rosales Pareja en Malecón y Colón, donde enfermó del corazón y murió tras varios meses de sufrir esa dolencia, el 20 de Junio de 1936, a la avanzada edad de ochenta y tres años, declarando solemnemente: “Desde que enviudé no volví a tocar a ninguna mujer,” así eran los caballeros decimonónicos y victorianos.