Reina de Cartwrigh Margot.

El «Bésame» de Margoth Reyna y el «Bésame» de Mary Corylé

En la edición del domingo, 17 del presente mes de enero, y en la sección «Ventana Poética», leemos un poema de Margoth Reyna, intitulado Bésame que está comentado y muy elogiado en el artículo «Publicaciones Nacionales».

Hasta aquí no hay novedad alguna. La hay el momento mismo de la lectura que nos trae inmediatamente a la memoria el poema Bésame de Mary Corylé, la enorme y eminente poetisa cuencana, doña Ramona Cordero y León, de la estirpe gloriosa de los Cordero León que tanta prez han dado a la tierra azuaya y a la poesía azuaya.

La sorpresa está en que no sólo hay similitud en el título cuestión que es frecuentísima en los escritores. Títulos y temas son iguales en muchísimos escritores del mundo. La sorpresa está en la exactitud de muchos versos que los vamos a citar y que nos lleva a la pregunta de porqué dicha exactitud…

Antes de comparar los versos, diremos que el «recorrido» del Bésame es igual, igualísimo al que publicó doña Ramona hace más de sesenta años. Una y otra poetisa escriben bésame en la boca, bésame en la frente, bésame en las manos, bésame en los senos y más y más que son exactamente iguales en el que llamamos recorrido del beso…. ¿Por qué esa similitud?

Lo único que no es igual es la métrica: en la poetisa Margoth Reyna son versos de seis y de once, en cambio en Ramona Cordero, sólo de seis todos.

En bésame en los senos, la una dice: «rosas gemelas, dormidas palomas»; la otra: camelias dormidas – siempre dormidas – que se abren como dos corolas…

En bésame en la frente, la una dice: cofre nacarado; la otra, simplemente «mi frente es muy blanca…». La perspectiva del pensamiento es el mismo y ¿quién imitó a quién o simplemente se impresionó del poema de la otra?

El año en que impresiona Margoth Reyna, según el comentarista de EL UNIVERSO es 1949, y el año en que escribe Mary Corylé es en la década del veinte.

Entre los títulos que se recuerdan en EL UNIVERSO, hay algunos semejantes a los Mary Corylé, pero no por ello vamos a afirmar que se imitaron las poetisas. Pero, sí da para pensar cómo se escogieron nombres iguales. Que es bella, bellísima la poesía de Margoth, es la verdad; que es bella bellisima la de Mary Corylé, es también verdad y no sólo en el poema Bésame que escandalizó hace sesenta años y más cuando nuestra ciudad era pacata (tercera acepción) y cuando todavía no se podía leer, sin pecar, la Biblia o al menos no podían leerla los niños y las mujeres… En ese tiempo, hace más de sesenta años se publicó el bésame de Mary Corylé y escandalizó a los habitantes del Ecuador, pero también admiró por la valentía y la fuerza de la poética de esta mujer que tanto prestigio dio a su patria.

No queremos acusar ni observar a Margoth, pero sí da para pensar en la similitud no del título ni del tema, sino del «recorrido» que cantan las dos poetisas. Que todas las mujeres, por supuesto, han sentido y pensado lo mismo ante esta manifestación de amor en todas las razas humanas, es cierto, pero que dos mujeres expresen la misma emoción y escriban casi todo un poema con palabras iguales o, por lo menos, como sinónimos, da para pensar en cómo se produjo este fenómeno… Es necesario aclarar para que la historia de la Literatura ecuatoriana no falsee…