REED WILL EUGENE

MISIONERO.- Nació en Weeping Wather, estado de Nebrasca, U.S.A. en 1868 aproximadamente, hijo legítimo de William Eugene Reed, banquero que se arruinó por la pérdida de las cosechas debido a dos plagas seguidas de langostas y luego minero en Colorado donde poseyó una mina de plata y encontró la muerte a consecuencia de un accidente de trabajo y de Anne Bellows, de Nebraska.
Estudió en Saint Jhonsbourg Academy en Venota y luego en Darkmouth University en New Hampshire, allí ingresó a un grupo de estudiantes deseosos de predicar el evangelio que trabajaban a nombre del “Movimiento estudiantil voluntario”. Una vez graduado pasó a residir a Cleveland, Ohio, donde conoció a Mary Slave, de Wellington, Ohio, graduada en Overling College, con quien contrajo matrimonio.
Entonces fueron invitados por su madre a Colorado para trabajar la mina de plata que permanecía abandonada desde la trágica muerte del padre, pero había prometido a Dios trabajar en las misiones del mundo y desechó la oferta. En 1892 viajó a Dallas, Texas, invitado por el Reverendo C.I. Schofield que lo dejó a cargo de su iglesia denominada la “Congregación Evangélica” por dos años hasta su regreso. Esta iglesia era democrática y libre, puesto que los miembros de la congregación la dirigían y administraban, teniendo la facultad de elegir al Párroco.
En Dallas ingresó a la “Unión Misionera Interdenominal”, grupo ecuménico que reunía a numerosas iglesias evangélicas de los Estados Unidos y que en 1892 solicitó al gobierno ecuatoriano del Dr. Luis Cordero, el permiso para enviar a los primeros misioneros “protestantes” a nuestro país, pero no les fué concedida esa autorización y entonces se dijo en el Ecuador que mientras hubiera nieve en el Chimborazo no entraría uno solo en el país; sin embargo, cuatro años después, en 1896, con el ascenso del liberalismo y su afianzamiento en el poder, el Presidente Eloy Alfaro autorizó la venida de varios miembros de la Unión; los tres primeros desembarcaron en el puerto de Manta el 3 de Julio de ese año dirigidos por el pastor J. Fischer, luego llegaron de dos en dos hasta formar un núcleo de diez. En este primer contingente arribó de Panamá y a bordo del vapor “Advance” la familia Reed, compuesta de Will Eugene, su esposa y su primogénito Alberto.
El 16 de Enero de 1897 pisaron las playas de Manta y subieron a la sierra. Al llegar a Ambato fueron adventidos de no seguir adelante por el Ministro plenipotenciario de los Estados Unidos, quien había detectado un ambiente muy desfavorable porque grupos de exaltados “integristas católicos” los esperaban con cintas rojas en las solapas que decían “Muerte a los protestantes”.
La Familia Reed creyó prudente no seguir y se instalaron en Ambato siendo ayudados por el Gobernador del Tungurahua, Adriano Montalvo Sevilla, que impidió la acción del populacho cuantas veces querían lincharlos y por Manuel Anda Vásconez, joven liberal que los sacó a su hacienda y allí los tuvo varios meses. Una tarde el pequeño Albertito desapareció por espacio de dos horas y cuando ya sus padres desesperaban, se presentó muy tranquilo anunciando que una buena vecina lo había conducido a Ambato, donde un señor le puso sal en la boca y agua en la cabeza ¡Lo habían bautizado de contrabando!
Esa misma tarde Reed visitó a la abusiva vecina y le dijo “Admiro su espíritu misionero”, esto lo hizo simpático ante ella y desde entonces fueron buenos amigos.
Meses después viajó solo a la capital y se entrevistó con Alfaro, quien le manifestó que no podían brindarles la protección adecuada. Reed contestó en correcto español aprendido en pocos meses: “Usted es el instrumento de Dios para iniciar la obra evangélica en el Ecuador”. Al final tuvo que aceptar el consejo presidencial y retornó a la costa, instalándose con los suyos en Guayaquil, donde había menos resistencia, dedicado a difundir el conocimiento de la Biblia y a fundar varias iglesias evangélicas. Fruto de esos afanes fueron los templos en Guayaquil, Durán y Portoviejo pero estos dos últimos no perduraron no así el de Guayaquil que se mantuvo en los extramuros del barrio del Astillero, calles Capitán Nájera y Rumichaca, en una esquinas del actual parque Chile, que entonces solo era un despampado, bajo el nombre de Iglesia Unión Misionera, cambiado en 1902 por el de Alianza Cristiana y Misionera. Posteriormente se inauguraría un moderno edificio de cemento armado en la esquina de las calles Quito y Primero de Mayo pero ya no estaba vivo el precursor Reed.
Hasta 1912 fué pastor de la Iglesia Congregacional Evangélica de Guayaquil. Ese año se estableció al sur de la urbe en una casa de propiedad del Dr. Federico Coello Salvador, a quien pagaba arriendo con clases de inglés. En la sala de su domicilio hizo funcionar su congregación evangélica y desde allí dirigía las actividades misioneras. Los fines de semana predicaba en los terrenos destinados al parque del Centenario y como había crecido su familia y requería mejorar sus rentas ingresó al Colegio “Vicente Rocafuerte” donde estudiaban sus hijos, de profesor de inglés, enseñando hasta 1924.
En 1937 falleció su esposa de un decaimiento nervioso. Durante el matrimonio, que fué muy feliz, procrearon seis varones llamados Albert, Robert, Jhon Henry, Roger y Bernard. En 1944 fué aquejado de una infección renal y falleció en Guayaquil el 6 de diciembre de ese año.
Corpulento, de estatura mediana, tez blanca, pelo negro, ojos café. Educadísimo y cultivado en las normas sociales, su consideración al prójimo era proverbial, así como la paciencia que usaba en el trato con sus semejantes. Profundamente religioso y muy versado en asuntos bíblicos, tenía el poder de la persuasión. Tal el recuerdo que se tiene del primer misionero interdenominal que llegó a Guayaquil.
Su familia es recordada en Guayaquil por su exitoso desenvolvimiento comercial al haber creado la firma comercial “Reed and Reed” dedicada a la venta de cuadernos, textos y útiles escolares con almacén en el boulevard 9 de Octubre entre Boyacá y García Avilés y por su dedicación al beisbol, pues mantuvo por muchos años la afición en el diamante del Reed Park al noreste de la ciudad.
Su hijo John constituyó una empresa comercial en 1927 con almacén en Malecón y Pichincha teniendo de socio a su hermano Robert. El 30 se había especializado en el ramo de papelería. El 31 estableció una estación de radio HCJB La Voz de los Andes, considerada la primera de propiedad de misioneros cristianos en el mundo y que aún funciona. John puso los equipos retrasmisores y el misionero Clarence W. Jones, de paso por el Ecuador, fue el de la iniciativa. El 33 amplió sus negocios con nuevos socios y se formó la compañía de comandita por acciones Reed and Reed. En los años cuarenta se trasladó a 9 de Octubre entre García Avilés y Boyacá con los lemas de “Calidad y Servicio. Todo para la oficina, el hogar y la escuela” que pronto logró más de ochenta representaciones del exterior, especialmente de los Estados Unidos. Tuvo departamento de imprenta y sucursales en Quito y Ambato, agencias en Cuenca, Manta, Machala, Ibarra, Esmeraldas, Bahía de Caráquez, Milagro, Babahoyo y Bucay.
El 35 instaló una estación de radio llamada La Voz del Litoral, importó discos y grabó música nacional. El 37 giraba con un capital de S/. 700.000 uno de los más altos de la república. Y al terminar los años cuarenta llegaba a S/. 2.000.000. La empresa fue pionera de algunas actividades, introdujo el sábado inglés, es decir, que ese día solo se trabajaba cuatro horas. Repartía utilidades entre sus trabajadores. Tuvo una publicación mensual como órgano entre los trabajadores, introdujo el uso de licuadoras en los hogares del país, publicó numerosos textos para escuales y colegios. En 1938 editaron los primeros siete volúmenes de la monumental Historia del Ecuador escrita por Roberto Andrade, libro que había permanecido muchos años en poder de su autor sin llegar a la imprenta, por la terrible oposición política que le hacían los eclasiásticos. El 39 circuló la primera revista “Comic” histórica, cultural y literaria que ha conocido el país titulada “Los Muchachos,” al costo de un sucre el ejemplar, impresa por la editorial Huancavilca, que fue adquirida por la firma Reed and Reed. El 44 arrendó por cincuenta años a la Junta de Beneficencia los terrenos donde funcionó el Reed Park, área de 27.000 metros cuadrados dedicada a los deportes, principalmente al beisbol. El 45 evitó el cierre del Colegio Americano fundado el 42 por los esposos Harry y Mollie Jacobson que habían decidido volver a los Estados Unidos, haciéndose cargo de la administración. En los años cincuenta se cambiaron a los bajos del Edificio Cóndor en propiedad horizontal, 9 de Octubre entre Chimborazo y Chile. Al morir John a consecuencia de una larga enfermedad que lo mantenía sujeto a una silla de ruedas, fue reemplazado por su hermano Robert pero faltando su dinamismo el almacén terminó por cerrar años más tarde.