RAMIREZ REINA JOSE OTILIO

MAESTRO.- Nació en un lugar no determinado de la costa del Pacífico del departamento de Nariño en Colombia, el 21 de Mayo de 1895 y fueron sus padres el Teniente Coronel Numa Pompilio Ramírez Reina, miembro del ejército liberal en la guerra civil colombiana llamada de los Mil Días porque duró tres años y María Luisa Reina, ambos de esa nacionalidad.
A los tres meses de nacido lo trasladó su madre a suelo ecuatoriano y cuando frisaba en la edad escolar radicaron en Esmeraldas e ingresó en la escuela de varones “Juan Montalvo”, donde se destacó por su clara inteligencia, amor al estudio, espíritu de compañerismo, generosidad y decisión en sus actos.
A los once años viajó a San Lorenzo en la balandra Alemania llevado por su Capitán Tirso Zamora con el fin de conocer a su padre, que también había llegado de Colombia a radicar con su familia en aquella población, pues era casado con Lorenza Castrillón González, en quien tenía seis hijos y se hallaba al frente de esa sucursal de la empresa extranjera Esmeraldas Handeisgesechaf (Casa Tagua S. A.) arrendataria de tierras de la “Ecuador Land”.
Otilio fue bien recibido e intimó mucho con sus hermanos paternos, pero no quiso quedarse con ellos como se lo insinuara su padre, en vista de que en San Lorenzo no había una buena escuela; sin embargo, por distintas ocasiones renovó esas visitas y recibió siempre el apoyo franco y cariñoso de sus familiares, traducido en varios presentes que dada su peculiar manera de ser, obsequiaba a varios muchachos pobres que a su regreso hallaba en Esmeraldas, pues nunca fue un ambicioso de dinero ni de bienes terrenales.
Mas, en 1912 se quedó definitivamente en San Lorenzo, ingresó a la escuela del profesor colombiano Isaac Palma Peña, que enseñaba materias de educación media y hasta inglés y francés. Allí se distinguió por su facilidad de lectura, buena voz, declamación correcta y cuando se suspendió la escuela regresó a Esmeraldas en plena revolución de Concha, se alistó en sus filas con el grado de Subteniente.
En 1914 se retiró a Muisne pues comprendió que su temperamento pacifista no se había hecho para la guerrilla, trabajando con su hermano mayor Pompilio que administraba otra sucursal de la Casa Tagua S. A.
El 17 su padre lo halló en Esmeraldas y le invitó a que se fuera con él a San Lorenzo donde trabajaron juntos unos cuantos meses solamente pues a fines de ese año murió el Teniente Coronel. Poco después Otilio contrajo nupcias con la joven Lucrecia Posso, natural de ese lugar, tuvieron un matrimonio estable, feliz y numerosos hijos.
En 1920 fue llamado a la parroquia de La Concepción por su suegra Rebeca de Mora para que la ayudara en la dirección de la escuela de niñas de ese lugar. Desde el 21 estuvo trabajando en la escuela de Tachina como profesor titular y habiéndose decidido por la nacionalidad ecuatoriana arregló sus papeles y desde entonces se sintió tan esmeraldeño como el que más.
En 1924 pasó a esa capital provincial, trabajó en diferentes labores comerciales y se unió al grupo que dirigía Carlos Manuel Bastidas, fundador del periódico “El Iniciador”, donde colaboró con artículos, sonetos y epigramas, aunque por la costumbre que se tenía entonces de no firmar, se desconoce a ciencia cierta cual fue su producción.
“La provincia estaba destruida y en infinita tristeza, la mayor parte de las haciendas se hallaban devastadas, casi no existía el comercio y los poderes centrales miraban sin interés ese trozo de suelo ecuatoriano”. Bastidas era un competente normalista y se había graduado de agrónomo en una Universidad norteamericana, pero al poco tiempo tuvo que exilarse en Tumaco por causa del periodismo, pues varias veces corrió peligro su vida. En esa población colombiana ejerció la docencia en el colegio del alemán Max Seidel, perdiéndose desde esa época su rastro.
Mientras tanto en Esmeraldas la lucha por la existencia continuaba y en 1926 Roberto Luis Cervantes se levantó en armas para reclamar la atención gubernamental.
Ramírez, por su parte, colaboraba en el semanario “Bandera Roja” de Carlos Enrique Portes.
Ese año murió su hija Luisa Teresa Ramírez Posso y escribió y firmó en Ríoverde lo siguiente: /// ¿Por qué tan pronto se apagó tu vida / y emprendiste tu vuelo hacia la nada? / ¿Resolvieron los hados tu partida / del mundo, al vislumbrar la mascarada?//…
Después formó parte del grupo de Gustavo Becerra que en 1929 sacó el semanario “El Correo” para la defensa del pueblo, en una imprenta conseguida con el aporte de muchas personas y para frenar la tiranía del Intendente General de Policía Eugenio de Janón Alcívar, quien a finales de 1930 mandó apresar a Juan Antonio Checa, a Ramírez, a Carlos Enrique Portes y a Arcesio Ortiz y los deportó a Panamá, aunque por pocos días, pues el 13 de Enero siguiente y ante la sublevación del populacho, tuvo de Janón que abandonar Esmeraldas, protegido por la fuerza pública que le salvó de un linchamiento; pero los problemas continuaron pues los periodistas de El Correo se las tomaron con la Municipalidad y el 18 de Mayo del 32 el Comandante Hermógenes Cortés hirió con arma blanca a Becerra, quien tuvo que ser hospitalizado y Ramírez pasó a ejercer la dirección de El Correo hasta el 11 de Julio que salió el último número y cesó dicha publicación, que marcó una época en la historia chica de la provincia.
Ramírez había escrito bajo el jovial seudónimo de “Martín Gálvez” que hizo famoso, luego lo haría en otras publicaciones como “El Esperpento” de carácter satírico combativo y en “El Machete” de orientación marxista, pues desde la visita a Esmeraldas del Dr. Ricardo Paredes, habíase afiliado al credo comunista y formaba parte de la Cédula provincial bajo el lema de “Por una Esmeraldas mejor”.
De esas etapas de luchas y zozobras aún se recuerda la diablura que hizo al Intendente de Janón en prosa, verso y persona. Van las muestras: 1) Ante una orden dictada para la recolección de animales, escribió: // A todos los animales / que transitan libremente / ha ordenado el Intendente / detenerlos en corrales. // Aquí, entre nuestros males / si se sacan quedaría / esta población vacía / ¡Hay tantos irracionales¡ // 2) Habiendo avisado el Intendente que tomaría la declaración de una dama vieja y enferma, en su dormitorio, pues ella no podía moverse; fue Ramírez a visitarla y se metió debajo de la cama para anotar cuidadosamente todas las preguntas y sus respuestas, así como los demás detalles cómicos de tan ridículo caso, que por inusual y doméstico se prestó a las burlas al ser publicado esa misma tarde y la autoridad jamás supo cómo el periodista había podido enterarse de tantos detalles. En otra ocasión atacó en verso a un militar, poeta, viejo y enamoradizo, al que maltrató en “Décimas a un esperpento” // Erase un bardo tan ducho / en usar pluma y espada; / su fama fue comparada / al Mariscal de Ayacucho. // Lascivo como un cuchucho / se enamoraba de veras. // De noche andaba en carreras / con su sable en cacería, / a pesar que frisaría / ¡En cincuenta primaveras! // y cuando la Sociedad Obrera de Esmeraldas dirigió una comunicación al líder conservador Jacinto Jijón y Caamaño pidiéndole una ayuda institucional, se les burló sangrientamente en la sátira “Nuestros Obreros” // Nuestra obrera institución, / entre su misión valiente / se ha dirigido imprudente / a don Jacinto Jijón. // Y él tendrá buena ocasión / que en vez de giros bancarios / remesará escapularios / y ostias para comunión. // Algunas de esas composiciones se republicaron en los semanarios “Plus Ultra” y “El Fusil” de Guayaquil.
El 33 dirigió la escuela de Tachina. El 34 la de Borbón en el Cantón Eloy Alfaro. El 35 la de Horqueta y viajó becado a Tumbaco en la provincia del Pichincha a seguir un curso de educación primaria con otros pedagogos como Luis Balanzátegui, Demetrio Méndez, Daniel Ruperto Solís, Arcesio Ortiz, Tránsito Prado de García y Lilian Martínez. Era la primera presidencia de Velasco Ibarra, quien apoyaba al educador colombiano Enrique Osorio en su famoso programa pedagógico “La República Infantil”.
Entonces compuso la letra de su poesía de protesta “Demolición”, publicada en la revista “Marimba” en Noviembre de ese año y que comienza así: // Compañero proletario / que por tu vivir te afanas / y por tu trabajo ganas / un miserable salario; // Este canto es emisario / que anuncia tu redención, / la primera admonición / de la protesta que estalla / derrumbando la muralla / de la maldita opresión. // Campesino tú el paciente / que enriqueces gamonales / no aumentes más los caudales / de la burguesía insolente; // que tu brazo prepotente / se convierta en un ariete; / que el filo de tu machete / elimine aquel verdugo / que por mísero mendrugo / a esclavitud te somete // poema que tuvo tal aceptación al punto que fue traducido al idioma ruso.
Durante el 36 y el 37 estuvo nuevamente dirigiendo la escuelita experimental agrícola “México” de Borbón durante el ministerio de su coideario socialista Carlos Zambrano Orejuela y compuso varias canciones y rondas escolares como “La Parcela”, “Marcha Gimnástica” y “La Campana”, ésta última con la música de “La Internacional”.
Entonces organizó con Arcesio Ortiz, el agrónomo Perlaza, Horacio Drouet, Armando Ortiz y Silvia Aparicio de Estupiñán, a los indios Cayapas del norte y a los madereros de los contornos y dirigió el primer paro organizado que conoció la provincia, para que los dueños de los aserraderos, que tenían la costumbre de no pagar la madera en dinero sino mediante el atrasado e injusto sistema del cambalache o mediante vales, pagaran con billetes.
A tanto había llegado el abuso que en algunos aserríos existía el siguiente letrero: “No compramos madera”.
El paro fue general y constituyó un sonado éxito, pues desde entonces se ha desterrado la costumbre de pagar con vales o mediante cambalaches y se consiguió el alza de la tarifa de la madera, obligándose los aserraderos a mantener dormitorios limpios para sus trabajadores; empero, había surgido su fama como agitador peligroso y numerosos enemigos hicieron creer a los altos poderes, que su canción “La Campana” era nada menos que La Internacional comunista por tener su misma música y el dictador Ing. Federico Páez dispuso su inmediata captura.
Ramírez, Arcesio Ortiz y otros líderes socialistas y comunistas tuvieron que salir por el río Cayapas al sector del recinto Pichiyacu, donde estuvieron viviendo con los indios varias semanas hasta que pudieron repartirse por varias poblaciones de la provincia.
Ramírez se fue con los suyos a San Lorenzo y allí estuvo hasta la caída de Páez. El 38 fue designado nuevo Director provincial de Educación de Esmeraldas su amigo Juan Antonio Checa Drouet, quien le reincorporó al magisterio como Director de la escuela “Mariscal Sucre” de San Lorenzo; pero el 41 fue cancelado nuevamente por el gobierno de Arroyo del Río, a base de la misma acusación anterior, esgrimida en esta ocasión por el Teniente Político del lugar.
I como vale la pena conocer cual es la célebre letra de “La Campana”, la copio a continuación: // ¡Qué alegre la mañana / el sol sale brillante / y la nota vibrante / se oyó de la campana! // Campana, alegre hermana / al son de tu badajo / anuncias que al trabajo / se va la caravana // de los pequeños seres / que nueva vida inician / que en el altar ofician / de la fecunda Ceres.
// ¡Ejército infantil / que no sabe de guerra / comprende que en la tierra / está tu porvenir! / No empuñes el fusil / que a la matanza apela, / tu campo está en la escuela / que te acoge gentil // Con tu institución de ariete / a la ignorancia tala, / tus armas son la pala / el pico y el machete. // ¡Ya salen, qué felices, / alegres van marchando, / su canto va entonando / que claramente dice: // La tierra conquistemos / que es fuente de bondad / pues pan y libertad / en ella encontraremos //.
Ese fatídico 1941 cansado de tanta injusticia viajó con los suyos a Tumaco en Colombia, donde fue bien recibido entre los campesinos de Chilbí, organizó una Cooperativa con el gremio ferrocarrilero, dirigió una escuelita popular y fue miembro de la Sociedad de Mejoras. También logró hacer amistad con personalidades lugareñas como el Dr. Manuel Benítez y el representante al Congreso Nacional de Colombia Antonio Ricaurte, que llegó a ser su amigo más fiel hasta el final de sus días, pues a fines de Mayo del 44 se sintió mal y fue operado el 28 por el Dr. Max Llorente, de apendicitis aguda, cuando ya el mal había tomado muy serias proporciones. Después, indudablemente, hubo mucho descuido y como todavía no se conocían los antibióticos en esa parte de América, falleció el 2 de Junio siguiente a las cinco de la mañana, de solamente 49 años de edad y tras haber vivido una existencia rica en principios para la realización de un mundo mejor.
La gente de Tumaco le rindió un justo homenaje y en Esmeraldas las nuevas autoridades de la gloriosa revolución de Mayo, tanto en la Gobernación de la Provincia como en el Colegio Cinco de Agosto, expidieron sendos Acuerdos de Condolencia.
Su estatura mediana, rostro blanco, pelo negro y algo crespo, cejas y ojos negros, grandes y muy expresivos. Fue poeta, maestro y luchador social. Su hermano, el también poeta Arcelio Ramírez, le dedicó un hermoso y sentido estudio que hemos seguido al redactar esta biografía, bajo el título de “Una vida al servicio de los demás”, como homenaje a quien fuera rebelde y luchador por la superación de la niñez y de los trabajadores.