YUPANQUI QUILACO

CAPITÁN DEL EJÉRCITO DE ATAHUALPA.- Fue comisionado por éste como Embajador ante Huáscar, inca reinante en el Cusco, en tiempos en que ya eran evidentes los desacuerdos entre los hermanos. Quilaco fue recibido en Siquillabamba por una comisión que para el efecto preparó Huáscar. Allí conoció a la princesa Cusicoillor, hija predilecta de Huáscar y de no mas de quince años de edad, de quien quedó enamorado, siendo bien correspondido; luego tuvo que regresar a donde Atahualpa para que se sometiese a las órdenes del Cusco y como esto no sucedió, desatada la guerra civil combatió formando parte de las huestes quiteñas todo el tiempo y desde Quito a Cajamarca.
Mientras tanto Cusicoillor, sin noticias de su amado, decidió cortarse los cabellos y disfrazarse de guerrero con la esperanza de hallarlo en el frente. Ambos amantes se encontraron en Cajamarca, cuando ya esa plaza había caído en manos de los españoles, produciéndose el derrumbe del imperio.
Quiso Quilaco salvaguardar la vida de la princesa y la llevó a donde su amigo el Capitán Hernando de Soto, quien escuchó la historia con viva simpatía y prometió que la princesa sería respetada y tratada de acuerdo a su rango y realeza. Poco después la bautizaron con el nombre de Leonor y a Quilaco con el de Hernando y contrajeron matrimonio, pero Quilaco falleció dos años más tarde hacia 1534 y Cusicoillor fue tomada como esposa por Hernando de Soto, quizá para impedir que alguien pudiera ultrajarla.
Se desconoce qué clase de relación hubo entre ambos, pero en 1538 de Soto emigró a España y posiblemente Cusicoillor fue entregada a otro español o entró a un sitio de retiro y clausura pues no se tienen más noticias de ella. Su historia con Quilaco en tiempos de guerra y destrucción, constituye una hermosa y verídica aventura que tiene visos de novela y hasta podría ser llevada al cine.
Cabe indicar que eran llamados Quilacos los naturales del norte del Tahuantinsuyo, propiamente los nacidos en la antigua región del Quito. De allí que no sería raro pensar que el segundo apelativo de este personaje: Yupanqui, denotara su sangre real incásica, pudiendo haber sido nieto o bisnieto del último Inca de ese nombre, llamado Tupac Yupanqui, en cuyo caso debió ser primo cercano de Cusicoillor.