NOBOA Y CAAMAÑO, Ernesto.


I el poeta del dolor austero, que con cierto parnasianismo supo decir a la sordina: / Tu cabellera tiene más años que ni pena / pero sus ondas negras aún no han hecho espuma./ FIERRO.-
La venganza de los hados le siguió hasta lo último, pués habiendo perdido la campanilla que se le cayó a consecuencia del chancro, quedó tan afónico que no se le oía la voz. Su vida, lamentablemente, perduró muchos años en la cueva de Job, de la que de vez en cuando se oían los gemidos de Jeremías, peores que la muerte fueron esos años. Hasta que acaeció su muerte y manos piadosas de hermanos y amigos le cerraron sus ojos