NOBOA NARANJO LUIS

EMPRESARIO.- Nació en Ambato el 1 de Febrero de 1916 y fue inscrito por su tío Jorge P. Naranjo. La partida dice así: Certifico: Que en el tomo primero mixto, pág. 63, acta 186, del Registro de Nacimientos del Cantón Ambato, correspondiente al año de 1916, consta la inscripción de Luís Adolfo Novoa Naranjo, nacido en Ambato, provincia del Tungurahua, el primero de Febrero de mil novecientos diez y seis, hijo legítimo de Adolfo Novoa y de Zoila Matilde Naranjo, costurera.- Ecuatoriano.- El niño nació sano.

Esta es la historia de una vida que comenzó duramente, bravamente – como niño totalmente desprotegido – y que jamás estuvo exenta de conflictos. No es una simple novela rosa como superficialmente se pudiere pensar. Es la existencia de un compatriota notable: el mayor empresario

ecuatoriano del siglo XX, que además tuvo el mérito de haberse levantado a través del trabajo, ahorro y sacrificio, generando empresas y dando empleo a miles de compatriotas, hasta situarse en los círculos económicos y financieros mundiales y si cometió errores como todo ser humano, fueron más bien culpa del tiempo y no de su persona, pues tuvo un corazón que no se abatió ni en las horas más obscuras ni conoció el odio o la mezquindad, por eso pudo decir en la etapa final de su vida: Heredé de mi padre la pobreza pero jamás la amargura.

Su Genealogía hasta los bisabuelos es como sigue:

PADRES: Luis Adolfo Noboa Ledesma, nacido en Guayaquil en 1890 y Zoila Matilde Naranjo Villota, nacida en Ambato en 1896.

ABUELOS PATERNOS: Carlos Luis Noboa Benítes, bautizado en el Sagrario de Guayaquil, de setenta y cinco días de nacido, el 28 de Agosto de 1862, fallecido en Guayaquil el 27 de Septiembre de 1933 de setenta y un años. Rentista, y Rosa Ledesma Salinas, nacida en Guayaquil.

ABUELOS MATERNOS: Roberto Naranjo Vásconez, Nacido en Ambato y casado bajo dispensa del 28 de Enero de 1885 con Delia Villota Arias, de la clase media económicamente alta de Ambato.

BISABUELOS PATERNOS: Manuel Noboa Baquerizo. Hijo de Diego Noboa Arteta, Jefe Supremo del Ecuador en 1850 y Presidente de la República entre 1850 y el 1851, y Amanda Benítes y Sánchez.

José Ledesma Izquierdo y Rosa Salinas fallecida en Guayaquil en 1924, ambos cuencanos.

BISABUELOS MATERNOS: Francisco

Naranjo Moya y Juana Vásconez Mera. Nieta del Comandante Juan Manuel Vásconez de la Vega, Jefe de los Próceres de la independencia de Ambato. Rafael Villota Jácome y Maria Arias de la Vega Martínez.

UN ABUELO PATERNO CONFLICTIVO.- Carlos Luis Noboa Benites se unió a Rosa Ledesma Salinas hacia 1888 cuando frisaba los veinte y seis años y era considerado uno de los mejores partidos de la ciudad por su físico y sus apellidos pues no poseía profesión alguna; sus padres eran rentistas acaudalados, bien es verdad que tenían más de una docena de hijos, de suerte que casi nada podrían heredar. Rosa Ledesma Salinas, hija de inmigrantes cuencanos pobres y de mediana condición social, era una joven huérfana de padre, con una gran presencia por su belleza y estatura. El de ambos fue un amor verdadero, obstaculizado por los prejuicios socio económicos de la época que no permitieron el matrimonio. La relación duró ocho años con sus altas y bajas por el carácter enamoradizo de Don Carlos Luis, hasta que en 1896 la abandonó encinta para formalizar su noviazgo con María Evelina Cooke Arosemena, propietaria de varios predios en el boulevard Nueve de Octubre, entre Boyacá y Escobedo, con quien contrajo matrimonio el 16 de Enero de 1897, tres meses después del nacimiento de su hija Rosa Amanda Noboa Ledesma; pero, a pesar de todo, nunca dejó de proteger económicamente a su primera familia, los tres niños Noboa Ledesma (Carlos Manuel, Luis Adolfo y Rosa Amanda).

Doña Rosa Ledesma Salinas debió sufrir mucho. Años después conoció al comerciante Nicolás Augusto Cañizares con quien contrajo nupcias y radicó en Quito, dejando a sus hijos en edad escolar y al cuidado de su madre Rosa Salinas. En Quito nació Daniel Alberto Cañizares Ledesma, Doctor en jurisprudencia, abogado y poeta menor, que representó al Ecuador por muchos años como Cónsul General en diversos países de Europa.

LA FAMILIA NOBOA LEDESMA.

  1. 1) Carlos Manuel Noboa Ledesma. Nació en Guayaquil el 1o de Enero de 1889 y fue bautizado en la Catedral el 11 de Marzo siguiente. De profesión Editor y publicista, Casó en Guayaquil el 26 de Abril de 1914 con su prima segunda por Benítes llamada Josefina Chiriboga Benítes y se reinsertó en la sociedad guayaquileña, con sucesión en la familia Noboa Chiriboga. Hijos:
  2. 1. – Luis Noboa Chiriboga, casó el 8 de Mayo de 1 940 con Sara Faggioni Quintero, C.s.
  3. 2. – Beatriz Noboa Chiriboga, casó el 29 de Diciembre de 1930 con José E. Kumelis, C.s.
  4. 3. – Eugenia Noboa Chiriboga, casó el 29 de Abril de 1935 con Bernard S. Bucks, C.s.
  5. 4. – Rosa Elena Noboa Chiriboga, y
  6. 5. – Carlos Noboa Chiriboga.
  1. 2) Luis Adolfo Noboa Ledesma. Nació en Guayaquil el 9 de Agosto de 1890, de quien se tratará a continuación por ser el padre de Luis A. Noboa Naranjo,
  2. 3) Rosa Amanda Noboa Ledesma. Nació en Guayaquil y fue bautizada en la Catedral de un año cinco meses, el 25 de Octubre de 1896. Casó el 15 de Enero de 1929, de treinta y dos años de edad con Tulio Pierrottet, italiano, exportador de cacao en Guayaquil y luego comerciante en Quito. Con sucesión en la capital.

Guayaquil, era por esos días un puerto caliginoso, azotado por las pestes y las plagas, aunque sim embargo ofrecía a propios y extraños la oportunidad de abrirse campo en el comercio. Su Casas de madera, amplia y confortables, con techos altos para que circule el viento y se modere el calor, sus amplias escaleras que llevaban al piso alto, donde reinaban los helechos colgantes o macizos de flores. Luego viene el Gran Salón principal que solo se abre para determinadas ocasiones, con muebles, majestuosos y casi siempre de estilo Victoriano, Regencia, Luis XV en pan de oro o Luis XVI en pan de plata. Cuelgan en las paredes severos retratos de familiares o paisajes litografiados y europeos. En algunas casas se aprecian obras de la escuela quiteña de pintura, por lo general de índole religiosa, copias de antiguos modelos, madonas renacentistas o vírgenes sevillanas, así como imágenes de los santos más populares: San Jacinto, Judas Tadeo, Martín de Porres, Pedro Alcántara, Catalina de Siena. Los dormitorios son espaciosos, con camas grandes, de las llamadas de dosel por estar cubiertas o vestidas y roperos de tres cuerpos. Dan a un corredor pues es mal visto que los ocupantes se arreglen cerca de las ventanas. Un amplio comedor con mesa larga para doce personas y sus respectivas sillas, dos aparadores y varias mesitas auxiliares, la despensa, el cuarto para el carbón o la leña, el cuarto del tinajero con agua para beber, los budoirs con sus tinas de baño de metal adornadas con patas de león y ducha circular, los cuartos del servicio, la cocina con el gran fogon, mesas con planchas de mármol y numerosas pailas de cobre colgando del tumbado, el cuarto del horno para el pan, la azotea con aves de corral, el patio posterior lleno de plantas y árboles frutales y una buhardilla , minarete o torre para las cosas viejas que sin embargo no se desechan, complementa las casas de las familias pudientes. Los menos favorecidos habitan las llamadas covachas de caña o de madera con techo de hojas de zinc, muchas de ellas hasta de tres patios empedrados. Allí se vive en comunidad y en pobreza aunque para los festejos de la virgen en sus diferentes advocaciones y de las santas más populares, se organizan bailes y sirven platos preparados con arroz de segunda categoría o arroz quebrado, por ser el más barato. La ciudad tiene un lejano aire andaluz combinado con estructuras del trópico y no es raro que por las noches se escuchen pasillos y valses criollos en románticas serenatas a la luz del farol esquinero o del débil candil.

Por el norte Guayaquil llega hasta los cerros, a la Atarazana y al aristocrático barrio de las Peñas habitado por familias distinguidas, aunque algunas solamente lo utilizan como balneario los fines de semana de Viernes a Domingo.Al Sur está el Hipódromo y acaba de fundarse el barrio del Centenario con unas pocas villas de cemento, después solo vienen las antiguas haciendas la Chala, el Guasmo y la Josefina.

Al Este dormita el ancho y fangoso rio Guayas con su malecón empedrado en cuyo frente se sitúan las casas exportadoras que secan el cacao en sus veredas. Por las tardes circulan Góndolas de un piso y Carros Imperiales de dos. Estos vehículos son tirados por mulas y administrados por la Empresa de Carros Urbanos, pero en corto tiempo serán reemplazados por los primeros buses y tranvías eléctricos.

Al Oeste los límites son difusos porque se puede llegar hasta las quintas: Pareja, Roditti y Medina que separan la ciudad del pantano. Un puente de madera cubierto de tejas cruza el Estero Salado en el sitio denominado el Corte, que da paso a la sabana de Palobamba de Chongón donde los carboneros se ganan la vida talando los bosques, después viene la hacienda de la familia Gallardo y finalmente las Comunas indígenas de Casas Viejas y de San Pedro de Chongón.

Del Guayaquil salvado del Incendio Grande de 1896 unicamente sobrevive el barrio del Conchero con callejones y casas coloniales, el resto es de reciente construcción; por eso la urbe aparece nueva, limpia, lustrosa y tan confortable que los visitantes extranjeros se admiran de sus hermosos conjuntos, sobre todo de la curiosa costumbre de recubrir las fachadas de los edificios de madera con hojas de zinc corrugado como defensa contra los incendios. Acabada la bubónica y la fiebre amarilla, algunos serranos han comenzado a asentarse en sus barrios pues ya no es el pestífero hueco negro del Pacífico. Existe el tendido de la red de cañerías del agua potable con suficiente aprovisionamiento de los algibes de hierro construidos en el cerro y se piensa iniciar las obras del alcantarillado lo antes posible.

Los artistas, poetas, escritores e intelectuales sueñan con Paris pues se vive un modernismo decadente, pero la vanguardia comienza a imponerse y los primeros números de la revista Amauta que edita José Carlos Mariátegui en Lima, incita al cambio y la renovación. El arielismo está de moda entre los maestros normalistas del Juan Montalvo y los intelectuales de la Jurídico Literaria. Destacan Agustín Cueva Sanz, Luis Napoleón Dillon, Julio Enrique Moreno, Emilio Uzcátegui, Leonidas García, Luis Bossano, entre otros.

Acababa de fallecer Medardo Angel Silva el de los sonetos perfectos y en Quito languidecen Ernesto Noboa y Caamaño y Arturo Fierro, enfermos de un mal imposible, también llamado el hastío de vivir o mal del siglo.

Jacinto Jijón y Caamaño y Homero Viten Lafronte alborotaban el cotarro obteniendo que la Historia del Padre Juan de Velasco sea excluida como texto en los programas de estudio.

Pio Jaramillo Alvarado ha iniciado la recuperación de nuestras raíces con su libro “El Indio Ecuatoriano” de tanta trascendencia para la cultura y el arte nacionales de los años 20 al 60. En Guayaquil, una generación de jóvenes luchan por lograr acciones perdurables a través de la educación, Luis Espinosa Tamayo lidera este movimiento, Clotario Paz Paladines, Secundino Sáenz de Tejada, Pedro Pablo Garaycoa, José Vicente Trujillo, Carlos Puig Vilazar, Carlos Palacios Sáenz, Colón Serrano Murillo, Antonio Parra Velasco, Pablo Hannibal Vela y Remigio Romero y Cordero trabajan por un socialismo más bien libresco y utópico pero muy ecuatoriano. En Europa se escuchan las primeras estridencias del fascismo y los versos del gran poeta Gabriel D Annunzio, mientras en España la generación de escritores del 98 con Miguel de Unamuno, Pio Baroja y Ramón del Valle Inclan pugnan por modernizar la mentalidad retrógrada de ese país y critican la dictadura de Berenguer. Varios jóvenes con Federico García Lorca, Salvador Dalí y Luis Buñuel tientan nuevas formas de arte y creación y José Ortega y Gasset afina el estilo para profundizar en los vericuetos de la filosofía y los poetas Antonio y Manuel Machado cantan con singular hermosura al paisaje y a las gentes.

El Ecuador se debate en la primera de las crisis económicas del siglo XX, producida por las pestes y el deterioro de los precios internacionales del cacao. El auge económico iniciado en 1870 ha terminado, pero las familias gran propietarias agrícolas siguen viajando a Europa como si no existiera problema. Los obreros, sufren porque sus bajos salarios, la subida del dólar y el aumento de los precios, ha vuelto trágica su existencia. Las jornadas son de diez y hasta doce horas diarias y la paga no cubre, como ya se dijo, las necesidades básicas. El 15 de Noviembre de 1922 había estallado un gravísimo conflicto acallado a bayoneta y bala. El rio se llenó de cadáveres y levantan cientos de cruces sobre el agua, mientras los indios de las comunidades parameras gimen en la más absoluta miseria, su total abandono social.

Una clase media trata de surgir en las principales ciudades. Está formada por intelectuales, profesionales y empleados. El campesinado ha iniciado el éxodo a las ciudades y los que se quedan en los campos están en proceso de aculturización. En 1926 habrá un intento de recuperación de lo nuestro a través de la fiesta vernácula, que motiva las primeras películas nacionales y algunos ensayistas como José de la Cuadra reformulan el problema montubio. Las nuevas publicaciones venidas de la Argentina plantean temas de interés latinoamericano, un sano nacionalismo ha surgido de la revolución agraria de 1910 en México y encuentra eco favorable en la intelectualidad de estos países. En 1930, refiriendose a la migración montubia y al modernismo que trastoca los valores tradicionales del agro ecuatoriano con invenciones y novedades, Joaquín Gallegos Lara escribió:

Porque se va el montubio, los hombres ya no son

los mismos, ha cambiado el corazón, de la raza morena enemiga del blanco.

La victrola en el monte apaga el amorfino,

tal un aguaje largo los arrastra el destino,

los montubios se van p abajo del barranco.

UNA MADRE VALIENTE

Doña Zoila y sus hijos llegaron a Guayaquil en Septiembre de 1924 casi sin dinero ni sitio donde alojarse, por eso la primera noche se hospedó de caridad con sus tres hijos en el convento e iglesia de San Francisco y tomó una decisión heroica – no avanzar a Ambato – porque “aquí estaba la familia de mi marido” e intuía que por muy pobre que fuera Guayaquil, encontraría mejores posibilidades que en la sierra donde se vivía una pobreza extrema. Su cuñado Carlos Manuel Noboa Ledesma de profesión editor, casado y con hijos, tenía una desahogada posición económica, pero dado su difícil carácter que terminaría en neurosis, le negó la protección que necesitaba.

Su suegro Carlos Luis Noboa Benítes estaba viudo de Maria Evelina Cooke Arosemena y vivía con sus hijos Carlos Noboa Cooke estudiante de odontología que llegó a ocupar la Gobernación del Guayas y Carmen Noboa Cooke quien empezaba a figurar como excelente deportista en el Guayaquil Tennis Club. Ambos fallecieron solteros y sin sucesión en la casa de madera herencia de su madre en 9 de Octubre entre Boyacá y Escobedo, hoy propiedad de los almacenes Pycca, púes Carmita la donó a una Congregación de monjas a condición que le dediquen una misa diariamente por el descanso eterno de su alma. La Congregación vendió la casa a José Antón quien la hizo demoler para agregar el terreno a uno contiguo y esquinero de su propiedad, donde funcionan los almacenes Pycca.

La situación económica de Don Carlos Luis Noboa Benítes nunca había sido voyante; pues, careciendo de la sagacidad necesaria para triunfar en el mundo de los negocios, terminó por arruinarse y vender en los años trteinta el amplio jardín de la casa de su esposa en el boulevard, para sede de la Primera Jefatura del Cuerpo de Bomberos, en cuyo solar se construyó el edificio de cemento que aún existe.

Los primeros tiempos

“Empezaba para la joven viuda una época de constante esfuerzo y sacrificio por la superación de los suyos; pero como no pensaba en nada más que en sus hijos, trabajando cada día para atender las necesidades de ellos, nunca se arredró”

“De los familiares de mi esposo solamente su abuelita – Rosa Salinas – nos entregó su apoyo, pero era viejecita y muy pobre. Fuimos a vivir en su casa, un chalet antiguo y de madera, con techo de zinc ubicado en la calle Quito. En un principio tuvimos que dormir todos en una hamaca hasta juntar el dinero necesario para comprar camas.”

El barrio estaba en la periferia de la ciudad, tenían que aprovisionarse de agua potable en un tanque. Había mucho polvo en verano y durante los inviernos las calles se convertían en sitios intransitables. Y tan malsano era el clima, que la peste blanca, como se conocía a la terrible tuberculosis, diezmaba familias enteras en la vecindad.

“De los buenos tiempos de mi esposo conservaba tres libras esterlinas de oro que él había ahorrado para nuestros hijos y entendiendo que podía ganarme la vida en algún negocio, vendí en ochocientos sucres la primera libra esterlina, saqué fiados algunos tarros para almacenar leche y empecé a aprovisionarme diariamente de las haciendas vecinas. Con varios muchachos que fuí vistiendo con uniformes blancos inicié poco a poco las ventas. Y como hubo algunas personas que me ayudaron viendome viuda y muy trabajadora, me fue siempre bien. Con la leche sobrante hacía por las tardes rompope en grandes pailas agregando huevos y licor, que envasaba y distribuía, de suerte que no conocí el descanso ni desperdiciaba nada.”

“Un día se me ocurrió hablar con el dueño de una panadería llamado Rigoberto Verdesoto Yagual y él aceptó hornear en su local lo “cholitos” – así llamaban al pan integral – 100 panes de yuca y 100 panes de huevo, que hice anunciar como Pan de Ambato y los mismos repartidores de la leche vendieron todo porque iban limpios, uniformados y con canastas de mimbre con tapa, y pude pagarle al panadero y me sobró dinero para continuar el negocio.”

Otro día, viendo que se acercaban las fiestas del Carnaval, adquirí papeles de colores y por las noches los cortaba sin descanso hasta formar algunas docenas de sobrecitos de mixtura de colores que mandé a vender con buen éxito.

Y todo ello mientras atendía a sus hijos, la mayor de los cuales – Maria – tenía trece años de edad y la última – Amanda – estaba recién nacida.

BREVE VIDA ESTUDIANTIL DE SU HIJO

En 1924, apenas llegado a Guayaquil, el niño Luis Adolfo Noboa Naranjo, entonces conocido solamente por su segundo nombre, inició los estudios primarios en la escuelita fiscal Manuel Maria Valverde frente al chalet de su abuelita Rosa. Luego pasó a la escuelita fiscal Simón Bolívar y al poco tiempo al Colegio salesiano Cristóbal Colón, pues Doña Zoila había dicho al padre Rector:

“Me he quedado viuda y mis hijos son chicos decentes que necesitan educarse bien. No tengo con qué pagar las pensiones, pero yo le ruego que me los reciba…!

Ante esa súplica, elevada con tanta sinceridad y emoción, el Rector los recibió. No tendrían que cubrir las mensualidades, pagarían solo los gastos de ciertos útiles escolares y era tanta la pobreza que había días que no comían. En 1925 asistió al Cristóbal Colón.

De aquellos tiempos guardó un recuerdo claro y preciso de su madre, mujer admirable desde todo punto de vista, “que me enseñó las primeras acciones, las más sabias, las que perduran siempre. Eramos tan pobres cuando llegamos a Guayaquil, que había ocasiones que nos acostábamos a dormir para olvidar que teníamos hambre.”

“Me aterraba el hambre y en cierta ocasión, como sabía que en casa no había qué comer, saqué fuerza de mi flaqueza y le fié dos sucres de pasteles de diez y veinte centavos, al pastelero de nombre Sucre, que paraba en las afueras de la escuela. Esa noche cenamos los pasteles, pero desde la tarde siguiente, mi hermano Enrique y yo comenzamos a hacer a pie el viaje al Colegio, ahorrando los diez centavos diarios que nos daba nuestra madre para el tranvía y los abonabamos a buena cuenta de la deuda, hasta que terminamos de pagarla veinte días después.”

En tan dramáticas circunstancias el joven abandonó sus estudios escolares para iniciarse en cualquier trabajo, pues no podía permitir que los suyos siguieran en la miseria. Fue una decisión increíble dados sus cortos años, anunciadora de la voluntad de triunfar sobre las durezas de la vida, voluntad que le acompañaría siempre y motivaría todos sus actos y proyectos. Por eso, con unción casi religiosa, cuando ganó el primer dinero corrió a entregarlo a su madre, ella lloró y él se la quedó mirando y le dijo:

“No llores mamá, algún día seré rico y te haré muchos regalos.” Era pobrísimo, pero era correcto y exacto en sus asuntos. Después diría “No importa qué tipo de trabajo sea, lo importante es trabajar, única manera de seguir adelante. La cosa más vil de este mundo, lo que degrada, es la dádiva fácil. El pedigueño es negativo para la sociedad.”

EN LA LOTERIA

Ricardo Chacón García a) Don Richard, recuerda que en esos años conoció a Adolfito, quien también solía frecuentar algunas tardes después de las cinco el gimnasio del conocido entrenador Manolo Viscaíno, ubicado en un gran patio abierto en la calle Bolívar, esquina de General Córdova, con un ring al medio, donde se reunía la muchachada del sector a espectar los amistosos combates entre aficionados.

José Salcedo Delgado administraba la

Lotería de la Junta de Beneficencia de Guayaquil y era Cajero Vicente de la Cuadra, padre del que llegaría a ser gran escritor, quien llevó al joven Ricardo a trabajar a esa dependencia por S/. 5 semanales más S/. l los domingos de mañana. El trabajo dominical consistía en sacar las bolas con los números premiados de unas ánforas colocadas en medio del público espectador. La Lotería jugaba con cuatro cifras y como Ricardo ya había amistado con Adolfito, se le ocurrió pedirle que lo acompañara los domingos con el mismo sueldo de S/. l que él ganaba, uniformados de pantalón azul marino, saco blanco y botones dorados. Y cada domingo el joven Noboa se ilusionaba con su trabajo “Sacar el número correspondiente al premio gordo era para mi toda una experiencia, me dejaba llevar por el ensueño de lo que yo podría hacer con cien mil sucres de aquellos días en el bolsillo. Fletar un barco y comprar mercaderías en Panamá o en algún puerto norteamericano, para revenderlas en Guayaquil. En segundos hacía sumas mensuales y veía respuestas.” Años después confesaría: Siempre quise dinero, no por el dinero en sí, si no por el poder que el dinero otorga, por el efecto multiplicador cuando se opera bien y por la riqueza que produce.” Pero nunca jugó a la lotería y por eso jamás se la sacó, otro sería su camino…!

Anunciador de rounds

Los domingos por las tardes ambos jóvenes concurrían al Coliseo de propiedad de Rodolfo Baquerizo Moreno al otro lado del Estero Salado, donde se realizaban combates de box y hasta corridas de toros en ciertas fechas especiales. Adolfito, subía al ring, daba las vueltas mostrando los carteles con los números de los rounds y Ricardo se situaba en las esquinas para ayudar a los contendientes pasando las toallas, el agua, los hielos y las naranjas, porque todo se hacía con sencillez, como quien dice, a la criolla. El sueldo era de S/. 2 por domingo, pero como veían las peleas gratuitamente y en palco de primera, se duplicaba por el ahorro del valor de la entrada.

El programa se componía de cuatro peleas: dos preliminares, una de semi fondo y otra de fondo que siempre era la mejor. De ese rústico Coliseo salió al exterior Aurelio Mosquera mejor conocido como Kid Lombardo, peso liviano de color que llegó a pelear en Argentina, Perú, Panamá y los Estados Unidos, donde el campeón

Boby Pacht, ranqueado entre los diez mejores del mundo, solo le pudo derrotar por puntos. Otro gran valor fue su hermano Kid Charol, igualmente traído de Esmeraldas por su entrenador Luis Avila. Era peso gallo pero se fajaba exitosamente con los plumas, finalmente se afectó del cerebro y retirado del ring vendía cajitas metálicas con pomadas y otros menjurjes en un chalet de su propiedad ubicado en Luque y Santa Elena, donde sus hijas – guapas y trigueñas – eran propietarias de un pequeño bazar. Allí lo conocí en los años cincuenta.

Debido a la gran afición por el boxeo el Coliseo se llenaba de fanáticos que a la salida se trompeaban por cualquier motivo, lo que también era parte del programa que solía comenzar a las dos de la tarde y concluía antes de las seis todavía con luz; pues, aunque Guayaquil contaba desde meses atrás con una hermosa y brillante iluminación eléctrica, ésta no había hecho su arribo a tan apartado sector y el regreso se hacía en grupos de a pie, comentando los más importantes incidentes en franca camaradería. Los jóvenes de esas épocas practicaban un código de conducta diferente al actual, de mucho respeto a las personas mayores y protección a los niños y mujeres. El sport, como se decía del futbol, el box, la gimnasia y la natación, eran actividades propias de caballeros, por eso jamás se golpeaba al caído ni se abusaba del débil.

Ricardo Chacón recuerda que en esos tiempos se jugaba entre los muchachos, con apuestas de diez centavos, una distracción que se llamaba Chacabuco. “Eramos bastante expertos en tirar la moneda y ganar unos cuantos centavos, pero nunca supe que esto hiciera Adolfito porque desde chiquillo fue muy serio y vivía abstraído en sus diversos negocios.”

VENDEDOR EXITOSO EN “ SAVIA”

En 1927, cuando tenía solamente once años, edad en que la mayor parte de los niños aún piensan en juegos y diversiones, principió a trabajar como vendedor de la revista “Savia” que editaban mensualmente José Maria Aspiazu Valdés y Luis Gerardo Gallegos, dibujante y pintor el primero y escritor e intelectual el segundo, como magazine de información, artes y letras con administración en el boulevard 9 de Octubre No. 802 y Apartado Postal No. 118O. Se confeccionaba en la Imprenta y Papelería “La Reforma” de propiedad del Lic. Jacinto Jouvín Arce con talleres en Chile y Luque esquina, su formato era de 28 x 19 cmtrs. la carátula era de papel coushet, los interiores en bond y periódico, el tiraje era de mil ejemplares y él solo llegó a vender las tres cuartas partes del total de ejemplares entre su numerosa clientela.

“Savia” se convirtió en la preferida de los guayaquileños y aunque solo percibía comisiones, con el paso de los meses pudo redondear una bonita suma mensual.

El material siempre estuvo a medias entre el vodevil de Hollywood, las fotografías de damitas del mundo social anunciadas pomposamente como Siluetas de la Aristocracia, la ayuda al Belén del Huérfano con el concurso del rey de los feos y otros temas propios de la cursilería de esos años que fueron los últimos del Cine mudo y los primeros del cine parlante; pero también aportó al desarrollo sociológico y cultural del país con artículos de fondo como la declaración de principios del movimiento de la Vanguardia poética nacional, dió a conocer nuevas figuras como el actor Augusto San Miguel, a los poetas Miguel Augusto Egas, a) Hugo Mayo y Zaida Letty Castillo de Saavedra, escritores de la importancia de José de la Cuadra y Raúl Andrade y tuvo ribetes de fino dibujo y urticante humor en las tiras cómicas de “Don Jacinto Papirusa, Morronguito y Chichi” y “Ocurrencias del Dr. Cucaracha y su negrito Coliflor” creadas por Aspiazu y consideradas como las primeras manifestaciones de este arte menor en el Ecuador. Aspiazu también se ocupaba con Julio César Concha Gil de las finas portadas impresas a todo color y se lucía en la publicidad con esmerados dibujos para anunciar el popular Vermouth Martini Rossi, el Agua Mineral Guitig, el Jabón de Rosas, la Cerveza Cristal y The Union Mineral Water.

“Savia” incursionó en varios campos de la cultura y el arte nacionales, pero sobre todo alcanzó un gran triunfo en el folklore, al patrocinar durante tres años seguidos la famosa “Fiesta del Montubio,” de feliz realización en el nuevo parque de diversiones y deportes American Park, con certámenes que sirvieron para motivar a los escritores hacia temas tan novedosos. I de un naturalismo trasnochado y eglógico se pasó a tratar temas de tanta modernidad como la reivindicación del montubio, fuente primera de la riqueza agraria del litoral y al realismo literario denunciador de sus múltiples problemas.

Nota agradable

Para la edición del primer aniversario de “Savia” en 1928, aparecieron algunas síntesis biográficas de quienes hacían la revista y como el joven vendedor reclamó amistosamente a los redactores por no haberse acordado de el, salió en el siguiente número su fotografía de cuerpo entero con la nota que se transcribe a continuación:

“Adolfito Noboa Naranjo: Así se llama este simpático pibe, inteligente y muy acucioso agente de circulación de Savia en Guayaquil. Es, a la vez, la mascotita de la administración, pues, en cuanto circula la revista, nos trae mucha suerte, o lo que es lo mismo, mucha plata. No hay quien pueda con este chico en cuestión de circulación. Solo sus cacerías conocidas ascienden a más de doscientas. Y como quien no quiere la cosa, liquida sus operaciones al mes con un promedio de ganancia de S/. 100. Ya ven Uds. si vale plata este pibe. Sería un encanto… si no fuere por su insigne travesura que solo puede aguantar la paciencia de su mamá ( de él ) Como Adolfito advirtiera que en la edición de nuestro primer aniversario se había pasado por alto su persona en las caricaturescas biografías que se hicieron en la redacción de Savia en esa ocasión, plantó en legal ^ forma el reclamo y claro, reparamos

hoy ese injusto olvido, publicando complacidos en sección especial, la foto de este minúsculo diablejo e importante personaje.” Como dato anecdótico vale anotar que el terno conque aparece en la fotografía le fue confeccionado por su hermana Maria.

Paréntesis comercial en quito

Durante esos meses de 1928 acostumbraba viajar en el vagón de carga del ferrocarril, a fin de vender revistas en la capital. El negocio se presentó rentable aunque no exento de ciertos peligros. En cada ocasión llevaba “Savia” y “Semana Gráfica” que editaba El Telégrafo y las afamadas “Para Ti”, “Gráfico”, “Goles” y “Billiken” importadas de la Argentina por Luis Alvear Terán cuyo costo era de un sucre y para evitar que le robaran si se quedaba dormido, se sentaba sobre las rumas. El viaje de ida y vuelta duraba cuatro días. Solo tenía doce años y las ganancias, como de costumbre, eran todas para su madre.

Lamentablemente “Savia” dejó de salir en 1929 cuando sus propietarios Aspiazu y Gallegos se ausentaron a Paris y La Habana respectivamente y Carmencita Aspiazu Valdés, hermana del primero, decidió que no estaba

Francisco Marcos Aguirre, entró y se anunció a su hijo Juan Xavier Marcos Aguirre de la siguiente curiosa manera: Vengo a venderle un tipo de paño especial para limpiar metales, pues he observado que en este edificio hay muchos bronces y ninguno reluce… Efectuada la demostración al joven Marcos, éste quedó tan impresionado con la fuerte personalidad de quien demostraba ser tan emprendedor, que le ofreció emplearlo como conserje en el Departamento de Suministros con cuarenta sucres mensuales. El chico pidió que le dieran tiempo para contestar, fue a su casa y le contó todo a su madre, quien le aconsejó aceptar, a pesar que en sus negocios callejeros ganaba más que la suma ofrecida, pues era conveniente que se enrolara con una firma tan fuerte. En cambio, a él, le intrigaba sobremanera conocer ese mundo misterioso de los Banco. Así comenzó una relación laboral que duró casi cinco años y cuando salió ganaba ochenta sucres, es decir, el doble.

La Sociedad General de Crédito tenía como antecedente más lejano el Banco de Crédito Hipotecario fundado por el colombiano Clímaco Gómez Valdés en 1872 que giraba con S/. 400.000 pesos, del que había formado parte como accionista Don Manuel Marcos Aguirre, padre de Juan Francisco Marcos Aguirre, quien diversificó sus actividades como comisionista y administrador de las propiedades de los ecuatorianos en Paris.

En Octubre de 1896 la familia Marcos Aguirre vivía en una casa propia en Elizalde y Pichincha que se quemó cerrada y con todo su mobiliario durante el Incendio Grande. En 1900 casó Juan Francisco Marcos Aguirre con su prima hermana Dolores Aguirre y Aguirre. En 1905 fundó la firma “Juan Marcos y Co” con un capital de un millón de sucres y cien mil para fondo de reserva. Ya tenía la representación en Guayaquil de la compañía naviera Holland American Line asentada en Amsterdam y de la compañía de seguros contra incendios The General Fireproofing Co. con sede en Youngtown, Ohio, USA. También representaba a la banca Societé Eternit de Bruselas. En 1915, tras un largo viaje por Europa, su firma negoció 95.816 quintales de cacao en el exterior y logró la administración de la Unión Azucarera del Ecuador que en 1921 se transformó en la Sociedad General de Crédito, institución de agricultores. Juan Francisco Marcos Aguirre también había desempeñado la gerencia del Banco de Crédito Hipotecario desde 1908. Hasta 1925fue miembro del directorio del Banco Comercial y Agrícola de don Pancho Urbina Jado y de la Asociación de Agricultores del Ecuador que presidía Enrique Baquerizo Moreno. Desde el 25 en adelante era propietario del ingenio azucarero San Carlos, a medias con Lorenzo Tous Lliteras y dos o tres accionistas menores.

En 1928 presidía la Sociedad General de Crédito, cuyo Vicepresidente era el Dr. Pedro Miller y Gutiérrez, esposo de Mercedes Wright Aguirre, prima hermana de Marcos Aguirre. Eran sus Gerentes su hijo Juan Xavier Marcos Aguirre y Carlos León P.

El joven Noboa diría: Mi trabajo consistía en pasar papeles, engomar sobres, poner en orden los escritorios. Como dato curioso cabe indicar que nunca le dieron un escritorio para despachar y que al ordenar cada quincena los billetes de banco que recibirían los empleados en sus respectivos sobres, se iba al servicio higiénico y encerrado con llave se sentaba a trabajar en la taza de baño. Como mensajero tenía la responsabilidad de entregar la correspondencia que se despachaba a diferentes sectores de la ciudad, también le hicieron cargo del almacén y en cada ocasión que un empleado le solicitaba un canutero nuevo, debía exigir el usado, como control. Lo mismo con el papel secante y con los demás útiles de oficina. El ahorro se practicaba en el Banco por principio y no por otra razón.

“Pronto me quisieron todos mis compañeros que dada sus edades bien podían ser mis padres. El propio Gerente Juan X. Marcos me tomó aprecio y a veces me hacía sentar a su lado, pudiendo observar cómo se realizaban las transacciones en la ciudad.”

En la edad de los primeros juegos, Luis A. Noboa Naranjo, como empezó a llamarse desde entonces, no tuvo juguetes ni amigos, trataba con personas mayores y aprendió rápidamente a ser como ellos. Pero ni las injusticias ni nada pudieron acibarar su vida, pues estaba hecho para los más elevados sentimientos de bondad. Años después, un miembro íntimo de su familia comentaría alegremente que su mayor virtud era la mansedumbre de corazón, pues perdonaba agravios con gran facilidad y no recordaba ofensas.

Estudios de contabilidad mercantil

En 1929 inició un curso nocturno de contabilidad en el Colegio Mercantil del Profesor Marco A. Reinoso. Siempre le habían atraído los números y las matemáticas; era un ser inteligente, rápido, trabajador y simple, que no se complicaba con problemas filosóficos ni existenciales porque las durezas de la orfandad le había hecho muy práctico. Tenía una notable destreza para los números pues podía sumar, restar, multiplicar o dividir cantidades de 5, 6 y 7 cifras con una aproximación casi matemática.

REMATISTA EN LA aduana.-

“Tenía apenas seis meses trabajando cuando le solicité al joven Marcos un préstamo por S/. 3.000. En tres meses tendrá Ud. de vuelta su dinero y una ganancia de S/. 3.000” Deslumbrado por la audacia del muchacho le concedió el préstamo. Llegada la fecha, teniendo solamente trece años, pagó hasta el último centavo y pidió S/. 6.000 en iguales condiciones. Finalmente fueron S/. 10.000, suma crecida para la época, por eso el joven Marcos, antes de concederselo, le preguntó sorprendido ¿En qué negocios somos socios? y al saber que su joven empleado se enteraba de los remates en la aduana y que invertía en aquello que tenía mejor salida, con lo que lograba más utilidad, gustosamente le concedió el crédito, pues se había dado cuenta que estaba frente a un gran comerciante y a un empresario en ciernes.

A LAS PUERTAS DEL CORREO

Y al margen de estas actividades, a fin de ganar algo más para ayudar al sostenimiento de su hogar, donde ya era el jefe, se propuso utilizar su buena caligrafía desde las seis de la tarde en adelante, cuando las oficinas del Correo cerraba sus puertas. Entonces se sentaba en una de las esquinas y por dos sucres escribía cartas, que los indígenas y policías en su mayor parte iletrados, enviaban a sus familiares de la sierra. En dicho precio estaba incluido el papel, el sobre y la estampilla que sacaba de su bolsillo. Había noches que hacía hasta treinta cartas. Los fines de semana y días de fiesta salía a la calle en busca de algún negocio, que casi siempre encontraba porque era un zahorí en esa materia y tras cinco años de trabajar en la Sociedad General, fue por corto tiempo vendedor al mayoreo y por comisión en la Unión Azucarera también de los Marcos. Empezaba a abrirse campo por su propia cuenta y quedaban atrás sus tiempos de canillita, de buhonero, de conserje, de escribidor.

LA RESIDENCIAL DEL BOULEVARD

En 1930 la situación familiar había mejorado. Dña. Zoila llevaba varios años preparando y vendiendo comida a domicilio. Finalmente pudo instalar una pequeña residencial en un departamento alquilado en el boulevard entre Rumichaca y Santa Elena, frente a la Zona Militar, para lo cual tuvo que vender las dos libras esterlinas que le quedaban en S/. 1.600 y aumentó su capital a S/. 8.000. Instalada la residencial para familias serranas que arribaran en tren a Guayaquil, como la comida era buena y abundante, el trato siempre cortés, existía orden e higiene en los cuartos, estaba situada en pleno centro de la urbe y sus precios eran asequibles a todos los bolsillos, pronto se llenó de clientela.

“El negocio prosperó, me gustaba mucho, al poco tiempo arrendé el departamento de al lado, porque era una especie de entretención permanente. Por las noches Adolfito lustraba los zapatos de los huéspedes y ganaba algún dinero extra.”

ALQUILA EL HOTEL TIVOLI

En 1932 juntó nuevamente sus ahorros y tomó en alquiler el Hotel Tívoli fundado por Carlos Romero Veles en una casa de madera de tres plantas (una baja y dos altas) pintadas de color verde, en parte del extenso solar donde hoy se levanta el edificio del Banco Central del Ecuador, en el boulevard 9 de Octubre y Pichincha esquina. Para entonces el Tívoli era de Evangelista Calero Gaibor que como no sabía de administración hotelera se lo alquiló barato a doña Zoila y finalmente se lo vendió. Sin embargo el asunto se presentaba difícil en sus comienzos pero con perseverancia y trabajo ella logró salir adelante.

Las jornadas comenzaban a las seis de la mañana. A esa hora concurría al Mercado Sur a comprar los alimentos. A las siete abría el Comedor y principiaba a servirse el desayuno, se arreglaban los cuartos y los salones principales. Revisaba diariamente estas labores, discutía el menú del día con el cocinero, instruía y dirigía a los saloneros en el trato que debían mantener con los huéspedes. El almuerzo se servía desde las doce en punto y el comedor se cerraba a las tres. Desde esa hora hasta las siete solo había atención en el bar. El Comedor se volvía a abrir a las siete de la noche para servir la cena. A las nueve finalizaba la atención al público y solo entonces doña Zoila regresaba al hogar donde su hija Maria hacía sus veces. Casi siempre la acompañaba su hijo Luis Adolfo, en otras ocasiones era Enrique, pero nunca volvía sola porque a pesar que la ciudad no ofrecía peligros, era mal visto que una dama transitara por las noches sin la presencia de un caballero de la familia.

Su hijo Luis Adolfo tenía diecisiete años, el carácter extrovertido, la mirada inteligente, los gestos rápidos y acostumbraba socializar con los huéspedes del hotel. Con Víctor Manuel Toral lllescas, cuencano y de profesión vendedor, solía trotar a las seis de la mañana hasta el Estero Salado, donde se refrescaban con un saludable baño en las frías y saladas aguas. El regreso era igualmente al trote justo a tiempo para una ducha fría antes del desayuno.

cambio de monedas y venta de souvenirs

En Enero de 1933 estableció una oficina en el boulevard 9 de Octubre No. 113 entre Malecón y Pichincha, cerca de los bancos, pues el dinero tiene que buscar al dinero. Su amigo Nelson Uraga Suarez le garantizó el contrato de arrendamiento. Era un negocio de cambio de monedas, venta de loterías, souvenirs turísticos, sombreros de paja toquilla y pequeñas representaciones – las plumas Parker entre otras – en general todo lo que tuviera pronta salida. Se inscribió en la Cámara de Comercio e hizo las veces de Gerente, Contador, Cajero y Conserje, funciones que desempeñó simultáneamente, como diría con mucha gracia en su vejez. Pronto la Oficina comenzó a ser conocida como “La Funeraria” por la costumbre de su dueño de no cerrar nunca y trabajar hasta muy tarde incluso sábados y domingo; pero se daba tiempo para reunirse con varios amigos: Gustavo Medina Vallejo, Carlos DOrtignacq, Marcos Lamota, Martin Arellano, Víctor Salgado, Alberto Ruiz de Banegas entre otros y mientras hablaban de muchachas y otros temas del momento, él sacaba su libreta y lápiz y se abstraía en cálculos.

Una vez, al despedirse, Vallejo pronosticó “Este Noboa es de la madera de los millonarios… y pronto comenzó a prosperar.

NEGOCIOS CON ESTRADA

La vecindad al Banco La Previsora le había amistado con su Gerente Víctor Emilio Estrada Sciacaluga, personaje inteligentísimo pero malgenioso y cascarrabias, con quien se saludaba diariamente. Estrada era un hombre superior y gran conocedor del corazón humano y viendo al joven Noboa tan activo y seguro de sí, le quiso llevar a una de las subgerencias del banco, que este no aceptó por cuanto jamás le interesaron los empleos de escritorio; pero era tal su personalidad vivaz y extrovertida que decidió no perderlo. “Este joven vale oro” decía para si y le ofreció hacerle su socio como accionista minoritario en “Comercio y Mandato,” después transformada en “Comandato S.A.”, empresa importadora y de representaciones – sobre todo norteamericanas – que acababa de fundar.

Era la gran oportunidad esperada, tenía crédito abierto, pero había que trabajar duro para introducir los nuevos artículos en el mercado. La Previsora era un banco comercial, al revés de la Sociedad General que se dedicaba a representaciones bancarias, navieras y de seguros, administrar propiedades, guardar valores y a respaldar los negocios privados de los Marcos, padre e hijo; sin tener sección comercial.

Estrada le ofreció el 33% de las acciones, que no era poca cosa dada la terrible pobreza reinante en el país desde la crisis del cacao, agravada con la crisis política provocada por la revolución del 9 de Julio de 1925 que ocasionó el cierre del Banco Comercial y Agrícola. En Noviembre del 29 se produjo la quiebra de la Bolsa de Valores de Wall Street donde el Banco del Ecuador perdió sus depósitos oro y ya sin ese respaldo entró en liquidación voluntaria el 31. Todo indicaba que se vivía la peor crisis económica en la historia del país y efectivamente lo fue. Los negocios decayeron, las construcciones se paralizaron, los campesinos desesperaban viendo a las ricas plantaciones de cacao transformarse en simples manchas.

Por ello acepto la oferta de Estrada y en 1934 asumió la gerencia sin cerrar su oficina, que continuó funcionando administrada por su amigo Miguel Macías Burham.

Y tal como lo había pensado Estrada, su joven socio logró llevar a Comercio y Mandato algunas representaciones de importancia como Penetro, la General Motor Co. fabricante de la Chrysler, y sobre todo gestionó en Atlanta, Estados Unidos, con los dueños de Coca Cola, la licencia para producirla y embotellarla en Guayaquil a través de una planta que quiso tener propia, pero falto de capital terminó cediendo a Estrada. Lamentablemente el carácter explosivo de ambos, que no estaban hechos para mantener sociedades, les separó a los ocho meses solamente, aunque quedaron de amigos. “No congeniábamos, estallábamos.”

EL ANILLO DE LA BUENA SUERTE

Nuevamente solo, en 1935 le ocurrió la siguiente anécdota. Un joven marino recién llegado al puerto y necesitado de dinero, le vendió su anillo de graduación con un rubí y aunque le quedaba grande, desde entonces se acostumbró a usarlo en la mano derecha porque pensaba que le traía suerte. La gema era legítima, hermosa, valiosa, pero lo de la buena suerte era cosa de su dueño que con sus acciones ganaba oportunidades y capitales, pues de su madre había aprendido a trabajar duro, franco y a fondo. El triunfo es el triunfo del trabajo, nada más.

Coincidencialmente “conseguí para mi la representación de la firma de automotores De Soto y fui expandiendo mi modesta oficina con el negocio de compra de arroz en los campos. Apenas lograda la representación de los automóviles, llegué con un hermoso carro para mi madre. En dicho automóvil pasearon los hijos, los sobrinos y también los amigos de los sobrinos por muchos años, pues era un vehículo fuerte, durable y de lujo.”

Mientras tanto doña Zoila seguía atareada en el Hotel, su hija Maria había contraído nupcias con Carlos Suarez Pareja y tenía tres hijos llamados Vilma, Mauricio y Sixto. Al divorciar casó con Giacinto Coopman Saporiti, hijo del Conde Yoldi, sin hijos de este segundo enlace. Enrique trabajaba en el Ingenio Isabel Maria. Amanda estudiaba. Por eso se ha dicho que en los años 20 la familia Noboa Naranjo sufrió pobreza extrema, en los 30 por el esfuerzo de sus miembros les mejoró notablemente la situación, al punto que en los años 40 ya existían dos miembros ricos: doña Zoila y su hijo Luis, aunque primero se hizo rica ella, tal su genialidad. Así, pues, las grandes penurias y necesidades habían quedado olvidadas en el cajón de los recuerdos

En cuanto al Hotel, Doña Zoila comentaría que durante uno de sus viajes a los Estados Unidos, en 1946, sus hijos aprovecharon su ausencia y se lo vendieron para que pudiera descansar.

El negocio del arroz

En 1935 el principal rubro de la oficina de Noboa era la compra en pequeña escala de arroz en cáscara, con dinero recibido en préstamo pues su falta de capital le impedía ingresar al mundo de los negocios. Como todo en sus comienzos tiene sorpresas, en una de esas compras y por falta del debido almacenamiento, se le dañó una cierta cantidad de arroz al que le cayó gorgojo. La pérdida fue cuantiosa dada su estrecha economía pero varios amigos salieron en su ayuda y pudo superar la crisis y devolver los dineros recibidos en calidad de préstamos.

Sus socios peruanos

En 1939, con un pequeño capital ahorrado de S/. 20.000 incursionó por algunos meses en el negocio de compra de oro en Guayaquil para llevarlo a vender a mejor precio en el Perú y de allí venían comprando plata. Estos viajes eran realizados por varios socios peruanos, entre los cuales la familia aún recuerda a Leoncio Arce, a Nebel y a Reiser. Doña Zoila ayudaba en cuanto podía, pero al poco tiempo la policía peruana detuvo a Arce por su calidad de político aprista y le decomisó el oro que llevaba dejando a los socios en situación de quiebra. Entonces Carlos Suarez Pareja intervino ante su amigo personal el Presidente Prado, quien había sido su compañero de estudios en Lima, para que la policía devolviera aunque fuere parte del oro decomisado, lo que se consiguió tras varias gestiones.

Sociedad con juan x. marcos

Su amigo Juan X. Marcos Aguirre, acostumbrado a tener sociedad con Noboa, que era el sujeto lleno del dínamismo que requería para expandir sus operaciones, de manera que le llamó en 1940 y propuso varios negocios porque acababa de subir a la presidencia de la República el Dr. Carlos Alberto Arroyo del Rio, su abogado y amigo personal de muchos años. Arroyo dictó un decreto que favoreció a las industrias azucareras permitiendo renovar sus maquinarias obsoletas con otras nuevas sin el requisito de los impuestos de importación, beneficiando principalmente a los ingenios Valdés y San Carlos.

En 1940 inició esta nueva sociedad incursionando nuevamente como socios, ahora en la exportación de arroz, operación nada fácil pues requería cuatro condiciones básicas, a saber: 1) Capital para adquirir la gramínea directamente en el campo y ganar en el precio 2) Un sitio cercano con un molino para pilar y embodegar, 3) Desde Diciembre del 41 el permiso del gobierno a las exportaciones, debido al restrictivo sistema de cupos imperante desde que Estados Unidos ingresó a la guerra, y 4) Buques cuyos capitanes estuvieran listos a correr el riesgo de una navegación altamente peligrosa por la posible acción destructiva de los submarinos alemanes, lo cual para Marcos no era mayor problema por su calidad de agente en Guayaquil de la compañía chilena “Sudamericana de Vapores.”

En Guayaquil existían muchos grupos de poder, Marcos y Estrada disputaban los pocos barcos que cada cierto tiempo se presentaban disponibles. Algunos comerciantes se unían para enviar uno que otro barco a Panamá o Venezuela, mientras los dos mayores acaparaban lo mejor del negocio.

PRIMERA exportación

Cierto día de 1941 le informaron que llegaba a Guayaquil el buque argentino “Rio Iguazú” con capacidad para llevar 119.000 quintales de arroz. “Plena guerra mundial. Flete peligroso, el transporte era para Venezuela, zona infectada de submarinos alemanes por el Canal de Panamá y por la ruta obligada a Europa. !Qué caro se pagaba entonces el Seguro! Imagínese Ud. que cada saco de arroz pagaba un dólar con sesenta centavos de Seguro. Me arriesgué en la empresa, sesenta días de nerviosismo, el buque llegó y contabilicé mi primer millón.”

Con parte de las ganancias adquirió una extensión de terreno a la familia Burbano Zúñiga, que iba por la actual calle El Oro, desde la ría a la primera calle casi en los límites de la ciudad (el terreno se ha prolongado por compras sucesivas hasta la calle Eloy Alfaro) donde fundó la piladora Ecuador e instaló una máquina para pilar, tendales y secadoras que aún se conserva como pieza de museo en recuerdo de los inicios de su esfuerzo empresarial.

El 42 adquirió los activos fijos de la Compañía Cotopaxi, dueña de una pequeña flotilla de lanchas a motor que se internaban por los afluentes de la gran cuenca hidrográfica del Guayas en tierras de las provincias de Guayas y Los Ríos a fin de conseguir la gramínea, adquiriéndola directamente a los productores con un mejor precio.

“En esas labores me ayudaba Enrique Ponce Luque, con quien me tocaba dormir muchas noches sobre los sacos, pese a las inclemencias del tiempo.” Aparte de estas molestias propia de cualquier empresa, los arroceros debían lidiar con la Dirección de Fiscalización, institución pública y burocrática que causó pérdidas y demoras a los exportadores por la lentitud para inspeccionar a carga y emitir los certificados de calidad, requisito básico para que el arroz pudiera salir del país.

Entre los puntos favorables para el negocio estaba el hecho de que a través de las gestiones de Clemente Yerovi Indaburo, Presidente del Banco Hipotecario, antecesor del actual Banco Nacional de Fomento, que había promovido la creación de las primeras Cooperativas arroceras, que en su momento para la II Guerra Mundial llegaron a agrupar hasta mil setecientos socios productores pero las riñas entre los socios y los faltantes en los inventarios de arroz hizo que el 45 – la cooperativa mayor – llamada Cooperativa arrocera de producción y crédito Piladora Modelo, que funcionaba en un terreno junto al rio, cedido por la Junta de Beneficencia, en el sector de la Atarazana, entrara en liquidación y fue vendida al Banco Nacional de Fomento, previa devolución de sus dineros a los cuatrocientos cuarenta miembros que aún quedaban.

Para el año 46, habiendo concluido la Guerra Mundial, el Ecuador había aumentado sus exportaciones de arroz que en 1941 llegaba a $ 1.602.733 a nada menos que $ 14.864.731, es decir, que en un lapso de cinco años se había multiplicado más de ocho veces, lo cual demuestra el auge del negocio de exportación de arroz.

Ese año existían cuarenta y cuatro piladoras que tenían capacidad instalada para pilar 2.110.560 quintales, las más importantes eran: Guayaquil, Modelo, La Fama, Ecuador (propiedad de Luís Noboa) San Miguel y Libertad.

Durante este período de la II Guerra Mundial, en unión de su socio Marcos, contrató los servicios de Hermann Herzfeld, quien había escapado de la Alemanía nazi por su condición de judío y venido al Ecuador a trabajar en la compañía exportadora de cacao de los hermanos Puig Arosemena. Cuando en 1948 Arnold Panse volvió al Ecuador se asoció con Noboa y Marcos en dicho negocio, que de Ultramares Trading Co. pasó a llamarse Ultramares Coliderando dichas exportaciones de cacao al exterior.

Matrimonio y familia

En 1942 conoció en una verbena del parque Seminario y luego cortejó en Salinas a la joven Isabel Pontón Ávila, nacida en Guayaquil el 26 de Marzo de 1921 y casó con ella. Fue un matrimonio por amor. Como regalo de bodas le obsequió veintiuna moneditas antiguas de oro algo dañadas por su vejez. Como esposo, y en confianza, le agradaban los juegos, especialmente las charadas. Disfrutaba programando los menús porque le encantaba la comida criolla y la prefería sobre cualquier otra. Tuvieron los siguientes hijos: Luis Noboa Pontón, casado con Titana Ycaza Ponce, de quien divorció y luego con Cecilia Alvarado Robles, de quien también divorció. Con sucesión en ambos enlaces, fallecido en Guayaquil el 2013 a causa de infarto. Hijos:

  1. A. – Maria de Lourdes Noboa Ycaza,
  2. B. – Luis Noboa Ycaza,
  3. C. – Antonio Noboa Ycaza,
  4. D. – Leonardo Noboa Ycaza,
  5. E. – Juan Javier Noboa Alvarado.
  6. 2. – Isabel Maria Noboa Pontón, casada con el Ing. Isidro Romero Carbo, Ingeniero Comercial, de quien divorció y luego casó con el Dr. Agustín Loor, cardiólogo, sin hijos de este segundo enlace.
  1. A. – Isidro Romero Noboa,
  2. B. – Isabel Romero Noboa, y
  3. C. – Melisa Romero Noboa.
  4. 3. -Diana Noboa Pontón, nacida el 47 en New York, casada con Omar Quintana Baquerizo, comerciante.
  1. A. – Diana Quintana Noboa,
  2. B. – Olga Quintana Noboa, y
  3. C. – Claudia Quintana Noboa.
  4. 4. -Maria Elena Noboa Pontón, casada con el Dr. Oswaldo Molestina Zavala, Abogado. Divorció.
  1. A. – Oswaldo Molestina Noboa,
  2. B. – José Luis Molestina Noboa, y
  3. C. – Mariela Molestina Noboa.
  4. 5. – Maria Leonor Noboa Pontón, casada con Jay Sicre. Divorció. Hijas:
  1. A. – Casandra Sicre Noboa,
  2. B. – Natacha Sicre Noboa, Posteriormente fue madre de C.- Carla Noboa, cuya crianza corre a cargo de su tío Álvaro en Guayaquil.
  3. 6. – Abogado Álvaro Noboa Pontón, Presidente de la Junta Monetaria, candidato por dos ocasiones a la presidencia de la República, casado

Ese año, debido al término de la Guerra y al nuevo panorama de los mercados mundiales, las dos grandes transnacionales de alimentos de los Estados Unidos cambiaron sus esquemas y políticas bananeras. La “Standard Fruit Co” arribó al Ecuador porque el Mal de Panamá había infectado sus plantaciones en Centro América, especialmente en Panamá, Honduras, El Salvador y Guatemala y requería la fruta de otros países.

En el Ecuador el banano aún era un producto marginal y sus exportaciones no alcanzaban si no un 4% del total nacional. Como antecedentes cabe mencionar que el banano se cultivaba en la costa ecuatoriana desde los tiempos coloniales, habiendo sido introducido desde las Islas Canarias y las costas africanas por fray Tomás de Berlanga, quien lo llevó en 1516 a la Isla Española donde comenzaron sus sembríos. Ya en la República comenzó a exportárselo aunque en pequeñas cantidades a Chile aunque por falta de buques con cámaras de refrigeración solo alcanzaba la fruta a llegar en buen estado a Valparaíso.

Con la invención de los barcos refrigerados en 1890 y la apertura del Canal de Panamá en 1914 se abrieron amplias posibilidades para el comercio internacional de la fruta y con la llegada de las pestes del cacao éstas posibilidades aumentaron pues los agricultores comenzaron a reemplazar las matas de cacao enfermas por banano. En la década de los años 1920 el rubro de exportaciones de banano aumentó considerablemente, aunque sufrió tres años de crisis entre 1931 y el 33 año en que la Compañía Frutera Sudamericana había comenzado las exportaciones de banano a los Estados Unidos en 1931. Ese año envió 9.579 racimos en las grandes cámaras de refrigeración que poseían los barcos de la Knudsen Line. El viaje hasta San Francisco de California había durado trece días y la fruta llegó en perfecto estado de conservación, lista para entrar a las cámaras de maduración y luego a los mercados mayoristas.

Para regular los trámites de exportación de frutas, especialmente de banano, el gobierno nacional había creado una Junta en 1936, con sede en Guayaquil y jurisdicción en todas las provincias del litoral. El alcance de sus responsabilidades se extendía a otras frutas tropicales tales como piña, naranja, mango, limón. Esta Junta debía trabajar con el Departamento Técnico del Banco Hipotecario, luego convertido en Banco Nacional deFomento, dependiente del Ministerio de Hacienda. El presupuesto se financiaría con un impuesto especial de dos centavos sobre cada racimo de exportación. El Director Ejecutivo debería actuar como árbitro en las diferencias de precios surgidas entre productores y exportadores y su decisión era de última instancia., también debía aprobar los contratos de trabajadores, entre exportadores y productores y en los arriendos de tierras y bajo ninguna situación el impuesto sería trasladado al productor ni al intermediario.

El 34 la United Fruit adquirió al Banco Territorial la enorme hacienda Tenguel, que dicha institución había rematado a la familia Stagg Caamaño, para dedicarla enteramente a banano. Pero no existía una infraestructura vial que permitiera adquirir la fruta a través de carreteras, de suerte que la United Fruit como la Standard Fruit se vieron precisadas a contratar los servicios de lanchas y trabajadores para retirar los racimos de las haciendas rioenses por vía fluvial. La Standard Fruit designó a Luis A. Noboa Naranjo su exportador exclusivo para el mercado norteamericano y el 26 de Diciembre constituyó la “Compañía de Comercio y Trasporte S.A” inscrita el día 30 en el Registro de la Propiedad con un capital inicial de S/. 500.000 transformada con el paso del tiempo en la hoy “Exportadora Bananera Noboa S.A.”

El banano, en su variedad Gross Michael o guineo de seda, había crecido en la costa ecuatoriana desde siempre, pero su siembra era a base de colines o raíces silvestres en las zonas montañosas de Catarama, Ventanas, Valencia y Quevedo. En 1930 se iniciaron los primeros cultivos en El Oro para llevar la fruta al puerto de Guayaquil. La empresa Calvet y Martínez exportaba banano en pequeñísimas cantidades a Chile. Cada racimo era envuelto en un petate para evitar su estropeo, el petate se amarraba con chantas sacadas de la misma mata. Los petates eran devueltos de las bodegas del barco. Esta curiosa modalidad persistió hasta 1.947 que empezaron a envolverse los racimos en sus propias hojas llamadas chontas. Por su porte los racimos eran clasificados en Grandes, Chicos y de Bambalina. En las bodegas con cámaras frigoríficas, los transportaban guindados uno al lado del otro para que no ocuparan mucho espacio ni sufrieran magulladuras. Finalmente se impuso la norma de exportar solamente las manos o manojos del racimo en cajas de cartón.

EL PRIMER EMBARQUE

En un atardecer del verano casi al finalizar el año 1947, embarcó para la Standard Fruit Co. cien racimos de banano de la variedad Gross Mitchel que existía con el nombre de guineo de seda y estaba considerado el de mejor porte y sabor del mundo, sobre todo cuando esta en toda su sazón, es decir, ligeramente manchado de pintas color café. Para las exportaciones se cortaban y enviaban los racimos aún verdes, impidiendo una rápida maduración con una sustancia química color azul aplicada en el corte del tallo. El viaje se realizaba en cámaras frigoríficas y una vez en el puerto de destino se los introducía en cámaras calientes, para acelerar su maduración, antes de ser expuestos a la venta al público. Este primer embarque se realizó a New York y el éxito fue completo, y aunque la Standard comenzó a producir en su plantación de la histórica hacienda Tenguel, situada en la zona de Balao, provincia del Guayas, la mayor parte del banano era adquirido a agricultores independientes, que se establecían en las zonas vírgenes de la costa con el apoyo crediticio del estado cuyo capital se originaba en el Eximbank y en menor proporción de las transnacionales

En cuanto al transporte, como el río Guayas se había sedimentado, impidiendo el ingreso de buques de gran calado a la ría de Guayaquil, la mayor parte de las exportaciones se realizaban a través de lanchones que iban a la isla Puná, donde cargaban en los buques Santa, como se llamaban los de la compañía Grace, que en 1942 había suscrito un contrato con el gobierno ecuatoriano para ubicar el movimiento de carga y descarga en la mencionada Isla, de manera que esta compañía llegó a manejar hasta el cincuenta por ciento del total de la carga del comercio exterior ecuatoriano hasta 1969, año en que Grace vendió el negocio naviero a la Prudential Line.

No está demás informar que si bien es verdad que el mal de Panamá insertó al país en el mercado internacional del banano, también debe considerarse que los costos muy convenientes por el bajo salario que percibía el trabajador agrícola y la situación geográfica propicia, fuera de la zona negativa de los ciclones, hizo que el negocio bananero progresara rápido en el Ecuador. En cambio, como factores contrarios existía un mayor alejamiento de los sitios de venta que se traducía en un viaje más largo y costoso por el pago del peaje por el Canal de Panamá, lo cual encarecía nuestra fruta.

LA HACIENDA Y PILADORA SAN LUIS

I a la par que incrementaba el negocio del banano seguía en el arroz, actividad muy productiva, al punto que había adquirido la extensa hacienda San Luis, que comenzaba desde Jujan y seguía para arriba, en tierras que siempre había sido una gran productora de arroz. Allí instaló su segunda Piladora. San Luis fue la primera de sus propiedades agrícolas.

Por esos días se asoció con las firmas internacionales Bunge y Born de Buenos Aires y New York. Con ella logró el primer sitial en la exportación de arroz, abarcando mercados como los de Japón, Sudáfrica y la India.

LA PILADORA ECUADOR

Gustavo Negrete recuerda que a finales de Julio del 50, mientras trabajaba en el recinto Las Maravillas del Cantón Daule, comprando arroz para la Piladora San Javier de Luis Vallarino Febres Cordero ubicada en Pascuales, se le acercó un señor manejando su propio Jeep, para invitarle a formar parte de su equipo de trabajo y le ofreció tres veces más de lo que estaba ganando en San Javier, donde solamente le reconocían S/. 0,50 de comisión por cada saco de arroz. El señor resultó ser Luis A. Noboa Naranjo y de regreso por un camino de tierra, pues era un gran volante, le habló de negocios como era su costumbre, porque quería adquirir arroz en cáscara para pilarlo y enviarlo al Japón y Venezuela, donde ya tenía compradores.

“Su vida va a cambiar conmigo porque le voy a pagar S/. 1,50 pero tiene que venirse inmediatamente” y como tenía tal poder de convicción y solía hacerse amigo, protegiéndoles en todo, ayudando, rodeandose de ellos, dando empleos… aceptó inmediatamente.

Una vez en el canchón de la calle El Oro, bajo una ramada inmensa, le fue mostrando las rumas de arroz que a veces hasta inundaban la calle pues las secadoras no abastecían. Numerosos romaneros, calificadores y obreros trabajaban incansablemente, pero el negocio no era nada fácil, tenía sus secretos pues se producían tres cosechas, dos en invierno y una en verano. La primera del año era de arroz de crecimiento rápido, no más de

Las lanchas del grupo Noboa llamaban La Abundancia, el Jorupe, la San Luis, la Gatún y la Granada. Cada lancha arrastraba cuatro canoas acoderadas a sus dos lado y el remolque Santa Lucía, que poseía más potencia de máquina, se encargaba de sacarlas cuando por efecto del verano bajaban los caudales de los ríos y las canoas se varaban repletas de arroz. El Ing. Nicolás Pecharich organizaba las reparaciones en el muelle de la ría con su ayudante el maestro Adolfo Clavijo.

José Miguel Rendón Moreira en la Gerencia controlaba la producción, los aspectos mecánicos de la Piladora y la contratación del personal. Después le reemplazó Tomás Pulley Fuentes y finalmente Carlos Aguirre Avilés.

La Piladora Ecuador era un emporio de trabajo y riqueza por la cantidad de cuadrilleros, empleados y funcionarios. A veces solía escasear el trabajo por falta de arroz, pero era muy raro ese evento. Entonces los cuadrilleros cerraban la calle y se ponían a jugar Indor futbol. Una mañana llegó Noboa en su automóvil. En eso, la bola rodó casualmente a sus pies y acordandose de sus tiempos de muchacho deportista la pateó con fuerza, con tan mala suerte, que el mocasín de su pie derecho fue a dar al techo de un kiosko cercano dedicado al expendio de comida preparada, ante las miradas burlonas de los presentes, pero ninguno se atrevió a reír. Dándose cuenta del chasco y semi descalzo se fue bravísimo, aunque momentos después, ya serenado, mandó a recoger el zapato que sus cuadrilleros habían bajado del techo del kiosko y exhibían como artístico trofeo porque era fino y de marca.

LA OFICINA DEL MALECON

Desde 1942 tenía su oficina principal en Malecón y P. Ycaza esquina, casa de madera de un piso alto, propiedad de su socio Juan X. Marcos. En la planta baja funcionaba la atención al público y la exhibición de los automóviles, camiones y camionetas, a la par de otras representaciones que había logrado aumentar desde los tiempos de su pequeña Casa de Cambio.

Francisco Burgos Chiriboga recuerda que en cierta ocasión que salían a la piladora, al pasar por uno de los pasillos a cuyo lado se encontraba el escritorio de una de las secretarias, Noboa miró al suelo y vio un clip, que posiblemente se le había caído a algún empleado. Detuvo el paso, se agachó a recogerlo y amonestó a la secretaria.

— Señorita, cuide los clips, que no anden tirados por el suelo !He!

Luego, al llegar al muelle que estaba en construcción, se calentó con el jefe de una de las cuadrillas al hallar en mitad de la calle un saquillo raído y sucio pero todavía aprovechable y gritó:

— Juan, ven inmediatamente a recoger este saco. Caramba, por estos detalles es que todo es un desorden. Poco después sorprendió a un trabajador que descargaba arena y lodo de una barcaza a punta de paladas, sin darse cuenta que parte del material caía sobre el motor nuevo de un lanchón y con el tino más natural del mundo le dijo:

— Mijo, ten más cuidado ¿No ves que puedes dañarme el motor?

Su acompañante, asombrado, le preguntó:

— Oye ¿Cómo es esto? Al que te puede perjudicar aconsejas y a los otros retas por naderías]

— Una cosa es el simple descuido que amerita un consejo mas no un reproche y otra muy diferente el desperdicio, que constituye un crimen contra la humanidad, fue la pronta respuesta.

El millonario no había olvidado sus orígenes en pobreza, donde cada cosa tenía su importancia y todo había que cuidar.

TRABAJADOR INCANSABLE

Cuando se inició la exportación de arroz en 1941 Marcos percibía el 60% y Noboa solamente el 40% de las ganancias. El 47 al asociarse con la Standard Fruit en la exportación de banano los porcentajes se igualaron. En los años 70, al trasladarse Noboa a New York empezó a ganar el 60% de las utilidades. Finalmente Marcos le terminó vendiendo sus acciones y Noboa quedó de dueño absoluto de todas las empresas, funcionando desde esa fecha como Grupo Noboa.

Marcos nunca fue un hombre de trabajo si no un capitalista con influencias que se enriqueció y aumentó su fortuna heredada de su padre Juan Francisco Marcos Aguirre, a través de la sagacidad y sacrificio intenso de su socio Luis A. Noboa Naranjo, explotando su genialidad, como reconoció Estrella Toral en entrevista que le hizo el autor. Louis Robert, me recalcó ese hecho. Ella fue esposa de Harry Crawford, piloto de avioneta al servicio de Juan X. Marcos en el Ingenio San Carlos, que arribó a Guayaquil a finales de los años 40. En carta ha referido lo siguiente:

En los años 40 se vivía una intensa

vida social. Numerosas familias del gran cacao hablaban francés y de continuo recordaban Paris; eran las amistades preferidas de Marcos. Por las mañanas jugaban golf en el Country Club o practicaban tenis en el Tennis Club. De tarde tenían reuniones de bridge y de noche asistían a elegantes cenas formales y hasta protocolarias. A las ocho los caballeros concurrían con trajes obscuros y las damas de largo y casi siempre de negro. Se hablaba bajito y brindaban cocktails y champagne. A las once o doce se dirigían a sus casas en elegantes vehículos. Unos vivía en el centro, otros en los barrios del centenario y del salado. En algunas ocasiones, al pasar por la oficina de Marcos, veíamos las luces encendidas, señal inequívoca que aún se hallaba trabajando Lucho Noboa y se reían de esta conducta tan rara, que algunos llegaron a calificar de inofensiva locura, pues no podían entender cómo un hombre joven, simpático e inteligente, pudiera gastar los mejores años de su vida con tanta exageración, en vez de trabajar y al mismo tiempo divertirse sanamente como ellos lo hacían.

El 45 fundó la Corporación Automotriz S. A. con Juan X. Marcos, puso de gerente a su amigo de toda la vida ^ Joaquín Orrantia González y consiguió

la distribución de los vehículos de la Chrysler Corporation y años después la de los vehículos Mitsubishi. La Chrysler fabricaba vehículos de la marca Plymouth que habían importado desde el 37 al Ecuador la firma Arosemena Hermanos, propiedad de los Arosemena Coronel, que ya para el 45 habían preferido el ramo de los Talleres Automotrices dejando a un lado las importaciones por requerir una inversión de mucho capital.

EL BOOM BANANERO.

LA MARCA “BONITA BANANA”

A partir del ascenso a la presidencia de la República de Galo Plaza Lasso en 1948, los Estados Unidos propiciaron a través del Eximbank los créditos al gobierno ecuatoriano para el fomento y la propagación de los cultivos de banano. Efectivamente a principios del 49 arribó al país una Misión Internacional, la International Basic Economic Co. IBEC constituida por el magnate norteamericano Nelson Rockefeller y presidida por Stacy May, uno de los mayores miembros de la transnacional Uniterd Fruit. Y en Abril lo hizo una Misión del Fondo Monetario Internacional quienes propiciaron el aumento de la producción bananera, la devaluación del sucre de S/. 13,50

la clase media portadores de los valores democráticos. La estrategia apuntó también a crear una sociedad de mayor consumo. Compañías como la Frutera Sudamericana con sede en Guayaquil adquirían pequeñas cantidades de banano de bajo grado (delgado) para exportarlo a Chile, en un sistema de intercambio que permitía el abastecimiento en nuestro país de vinos, uvas, manzanas y otros frutos (uvas y ciruelas pasas, etc.)

El 52 el Ecuador se convirtió en el principal abastecedor de banano del mundo con la variedad Gross Michel pero el 54 se advirtió en la hacienda Timbre, situada en Esmeraldas, la presencia de una plaga llamada la Sigatoka amarilla. Al año siguiente, el 55, el gobierno del Presidente Velasco Ibarra constituyó la Asociación Nacional de Bananeros del Ecuador integrada por productores y representantes del sector público. La expansión de la producción ocultaba la disminución de los rendimientos a causa de los estragos ocasionados por la plaga. El 57 el gobierno del Presidente Camilo Ponce declaró de importancia nacional la campaña contra la Sigatoka y estableció fondos especiales para la ejecución de esta labor. I fueron las empresas exportadoras las llamadas a ejercer como agentes de retención de los impuestos creados para esta campaña. El 63 la dictadura de la Junta Militar de Gobierno creó el Programa Nacional del Banano unificando a los diversos organismos que estaban vinculados a la actividad y dio marcha a la campaña fitosanitaria.

LA TROPICAL FRUIT CO.

En 1944 se había constituido en Guayaquil la Tropical Fruit Co. con accionistas ecuatorianos para exportar banano a New Orleans, donde instaló sus oficinas y arrendó un muelle y bodegas. Los envíos comenzaron a realizarse el 48 en los espacios refrigerados que obtenían en los buques “Liberty” que arribaban a Guayaquil cada dos semanas y cuyo representante era el norteamericano Francis B. Coleman. Los principales de la Tropical eran Simón Cañarte Barbero que ejercía en New Orleans, Belisario Torres Lascano, Juan Dáger Mendoza y Colón Serrano Murillo a cuyo cargo estaba el departamento legal. Con créditos norteamericanos lograron adquirir una pequeña flota compuesta de ocho barcos que habían sido utilizados en la II Guerra Mundial y que Eduardo Witting adaptó con bodegas frigoríficas en sus astilleros navales de Guayaquil; pero a las pocassemanas la Standard Fruit Co. la sacó del mercado fácilmente, vendiendo el banano ecuatoriano a mitad de precio en un muelle vecino, a través de la firma de Noboa. Los accionistas de la Tropical no se dieron por vencidos y comprendiendo que requerían del poder político para luchar contra tan poderosa transnacional y fundaron la editorial Ecuatoriana y el matutino La Nación y apoyaron al Dr. Carlos Guevara Moreno y a la Concentración de Fuerzas Populares C.F. P contra el presidente Galo Plaza que respaldaba a la Standard Fruit Co. aun en contra de los intereses económicos de la Tropical Fruit que era ecuatoriana y habiéndose producido un golpe revolucionario los cefepistas fueron conducidos al Panóptico. El 52 volvieron a las andadas e invitaron al Dr. José Maria Velasco Ibarra, quien se encontraba exilado en Buenos Aires, a que regresara al Ecuador con pasaje de ida y vuelta pagado y tres meses de estadía garantizada. Iniciada la campaña presidencial Velasco Ibarra ganó ampliamente y asumió el poder pero temeroso de la popularidad de sus socios del día anterior que tenían a un líder carismático como era el Dr. Carlos Guevara Moreno, pretextando el negociado de la venta de las gabarras los alejó del gobierno y hasta llegó al extremo de clausurar el diario La Nación por tres meses, persiguiendo a los periodistas de planta. Con este nuevo golpe se liquidó todo intento revanchista de la Tropical Fruit Co. para recobrar el mercado bananero de New Orleans.

Su relación con la standard fruit co.

Luis A. Noboa Naranjo ya era una figura nacional, hablaba y escribía correctamente en inglés, idioma aprendido con la ayuda de diccionarios. El 18 de Abril de 1956 presidió la delegación del Ecuador a la Conferencia Internacional de bananeros en San José de Costa Rica; evento convocado por el Presidente de esa nación para obligar a los países centroamericanos, Ecuador y Colombia, a aceptar las asignaciones de cuotas a las exportaciones de banano, propósito al que se opuso tenazmente Noboa porque coartaba la libre empresa. Las estadísticas posteriores demostraron su indiscutible acierto pues el Ecuador logró exportar cantidades muy superiores a las que hubiera tenido que sujetarse con su cuota.

Ese año 56 había solicitado a la “Standard Fruit Co.” un mayor porcentaje en la comisión porque dicha empresa tenía volúmenes de exportación relativamente pequeños en el Ecuador y al no lograr el aumento, sin distanciarse de sus directivos y porque no les reclamó indemnización alguna, se inició como exportador independiente a través de la marca “Bonita Banana” que patentó en los Estados Unidos, sin que le perturbara la Standard Fruit Co. como había sucedido anteriormente con la Tropical Fruit Co.

Teniendo a Europa en la mira principal empezó a buscar nuevos mercados que abrió el 57 en Alemania y el 58 en el Japón, a través de su agente en Tokio, Caroline Fusimada, pero no le fue bien en este país porque tuvo que enfrentar la competencia del banano proveniente de Indonesia y Filipinas, más barato que el ecuatoriano en el Japón debido al menor flete, por la cercanía a ese mercado. En efecto, desde Jakarta y Manila solo se hace tres días de travesía en barco a Tokio y no se requiere de bodegas refrigeradas para el transporte de la fruta, lo que no sucede desde Guayaquil. Sin embargo, esta rápida expansión de los negocios de Luis A. Noboa Naranjo solo puede ser explicada por su gran capacidad de trabajo, por la colaboración de Enrique Ponce Luque que dirigía las compras de banano en el país y los controles de Miguel Macías Burnham en sus labores de auditoría.

Ese año abrió una oficina en el piso 30 del número 19 de la antigua calle Rector Street, en la parte sur de New York, edificio construido a finales del siglo XIX pero cómodo por haber sido restaurado con modernos ascensores. Después bajó al piso 29 más extenso y funcional. La oficina estaba en el sector portuario de New York, por donde realizaba sus operaciones de descarga de fruta, aunque también recibía por Brooklyn y Baltimore en el Atlántico, Gulf Port en el golfo de México y desde 1982 por Long Beach en California.

Como exportador independiente despachaba en los vapores de la Grace Line y de la Flota Grancolombiana. Para el Japón y a medias con el grupo Ubesa. en los vapores de la Bruns.

Cada martes zarpaba del puerto marítimo de Guayaquil un vapor de la Grace llevando entre 20 y 40.000 cajas grandes de banano. Los miércoles salía otro de la flota Gran Colombiana con carga similar y cuando abrió la oficina de Amberes, Bélgica, con Leonardo Stagg Durkopp, eran los vapores de la Frubel los que hacían el transporte. Posteriormente enviaba cada quince días por Puerto Bolívar un embarque con destino a Italia y Yugoeslavia, hasta que 1974 inició sus propias descargas. Para ese año atendía el mercado de Nueva Zelanda dos veces al mes, mediante contratos de fletamento con la compañía danesa Lauritzen, propietaria de los vapores Luhesand y Farhmasand.

Su personalidad multifacética y el éxito en los negocios le había conquistado un altísimo sitial en la economía del país. No se le miraba como al comerciante exportador exitoso, si no como al mayor exportador y al mismo tiempo como al mejor conocedor del mercado internacional del banano que sin exageración alguna podía ser calificado como el único negociante internacional; el 21 de Marzo de 1958 fue delegado del gobierno ecuatoriano ante los de Estados Unidos, Venezuela y Costa Rica para estudiar los mercados.

En los años sesenta las plantaciones centroamericanas empezaron a recuperarse tras la debacle sufrida a causa de los huracanes. En Ecuador en cambio, la crisis originada por la súper producción y la presencia de plagas golpearon a los pequeños y medianos productores, que no contaban con capital para enfrentar períodos de crisis o nuevas inversiones. Las quiebras fueron aprovechadas por los grandes propietarios, quienes iniciaron las plantaciones a gran escala. En muchas ocasiones combinaban la producción con la actividad exportadora, imponiendo precios a los pequeños productores. Esta nueva etapa profundizó el modelo de desarrollo capitalista en relación con el mercado mundial y el país se injertó en el mercado internacional. Creció el mercado interno y la economía se diversificó en otros sectores como la industria, la construcción, la pesca industrial, la producción agropecuaria, el comercio, la banca, el transporte y las comunicaciones. El desarrollo urbano se intensificó notablemente. El Estado desarrollista fomentó la profesionalización de sus capas medias. En la sierra se descompuso el sistema de hacienda tradicional al que tuvo que modernizarse. La migración a la costa y a las ciudades de la sierra fue un fenómeno incontrolable.

Carlos Aguirre Millet describe a Luís Noboa Naranjo así: Amable y considerado, se rodeaba de gente y dominaba la vida de todos. Al principio tímido con los extraños, no se sentía cómodo entre ellos, o hablaba mucho

o se quedaba callado, luego cobraba confianza y volvía a ser él mismo. A veces era supersticioso. No se sentaba si había doce personas en una mesa. La sal no podía ser pasada de mano en mano, había que depositar el salero en la mesa. Era un dínamo, tenía fuerza física y mental, aparte era muy hablantín, por eso agotaba a los que le trataban. En una ocasión le acompañé una semana en las Bahamas y me habló tanto y de tan diversos negocios que al regresar en el avión, como me siguiera hablando, tuve que ponerme las gafas obscuras para que me dejara dormir. Cuando se le presentaba súbitamente un problema, solía cambiar de tema para pensar en las soluciones posibles y enseguida – sin dejar de hablar – daba la respuesta, casi siempre acertada. Por eso decían que tenía la facultad de desdoblar su mente, lo cual debió heredar de su madre que siempre hacía o pensaba dos cosas al mismo tiempo. Le agradaba el arte de la negociación y pedir rebaja para conseguir los mejores precios. Con motivo de la construcción del edificio de la compañía de Seguros Cóndor, decidió adquirir las vigas de acero. En Alemania invitó a desayunar a los vendedores (padre e hijo) a su habitación del hotel, donde les tuvo pidiendo rebaja hasta el almuerzo y cuando encargó la cena a las siete ^ de la noche, el hijo aceptó la rebaja exclamando: Llévese el acero que yo me voy a mi casa a dormir. Mi padre es una persona mayor y está cansado. En otra ocasión llamó por teléfono a Juan Aguirre Avilés para comprar los equipos de aire acondicionado central para dicho edificio. Le habló tanto, lo canso y consiguió el precio que quería.

los ciclos del banano ecuatoriano

Entre los años 1942 y 4 se exportaron quince mil toneladas, pero el 48 se había aumentado a noventa y nueve mil seiscientas y el 60 a ochocientos noventa y cinco mil. Los precios también fueron ascendiendo pues en 1944 se pagaba a S/. 3,50 el racimo y con el final de la II Guerra Mundial comenzó a subir, al punto que el 52 ya estaba a S/. 18,46.

Entre el 1948 y el 56 se registró el primer auge con la variedad llamada Gross Mitchael (el gordo Miguel) El 52 el banano reportó el 9% del PIB nacional. Mas el 58 el Gordo Michel fue atacado en México y Centroamérica por un hongo llamado de Panamá y tuvieron las plantaciones ecuatorianas que cambiar sus sembríos a una nueva variedad más resistente, llamada Cavendich aunque de menor grosor y sabor. El cambio significó inversiones

centroamericana, especialmente a la costarricense. Noboa con sus haciendas Alamos, La Julia, Clementina podía ser contado entre ellos. Esfuerzo que se complementará con la predisposición constante de varios de ellos para buscar de manera insistente, nichos en los países consumidores. Walter Spurrier indicó que mientras Luis A. Noboa consolidó su posición en el mercado doméstico, su compañía tenía la capacidad de conservar el exigente mercado estadounidense, al mismo tiempo que incursionaba en mercados que aceptaban una fruta de menor calidad. José Luís Ortiz aclara que en esta como en la anterior etapa , fue la articulación de los esfuerzos público y privado lo que hizo posible la recuperación económica del país, asentada básicamente en la producción y venta del banano en el mercado internacional.

SU FAMILIA

I a la par que se diversificaban y aumentaba la importancia de sus transacciones y negocios, crecían sus hijos hasta convertirse en jóvenes a los que envió a prepararse en los mejores colegios del exterior. Sus hijas Isabel y Maria Elena ingresaron al internado de Clarens entre Montreux y Vevey en la Suiza francesa, donde permanecieron por espacio de seis años. Su hijo Luis ya estaba en Saint Gallen. En una visita a Europa atravesó Italia con ellos en un Cadillac color negro con chofer. El vehículo llamaba la atención por ser de fabricación americana, su gran tamaño y llevar maletas sobre la capota. En otra ocasión viajó de New York a Londres en el Queen Mary pero la travesía resultó incómoda por lo movido del mar.

Sus actividades bananeras generaban grandes negocios. En 1967 el país cambió los cultivos de banano a la variedad Cavendish, menos vistosa y odorante que la Gross Michael pero más resistente a las plagas y empezó a exportar la fruta que se producía en las zonas de Quevedo y Quinindé por el puerto de Esmeraldas.

En 1972 el banano ocupó el primer lugar en las exportaciones ecuatorianas generando 109 millones de dólares anuales pero no le dejaba tiempo para nada más, era una actividad difícil y absorbente porque debía establecer contactos a través del sistema de telegramas y de la telefonía internacional, después saldrían los fax que todo lo facilitaron. Los viajes empezaban a menudear, coordinaba los horarios internacionales y debíacalcular las diferencias de tiempo, controlar precios, disponer de buques, de fruta, derrotar a la competencia en cualquier punto del universo donde surgiere, en fin, un galimatías.

El 24 de Febrero de 1959 recibió el nombramiento de Embajador en misión económica ante los países europeos. El 16 de Septiembre de 1960 nuevamente fue Embajador adjunto del Ecuador ante los países de la comunidad europea. Estas representaciones, si bien honoríficas y necesarias, para expandir los mercados, le acarreaban sentimientos encontrados de parte de la competencia ecuatoriana, que no le perdonaban el éxito de sus gestiones. Y de muchas partes surgían voces en su contra, pero él no les hacía caso pues el país era el mejor testigo de su constante esfuerzo por el negocio del banano, que tantas plazas de trabajo creaba y ayudaba al sostenimiento de la débil economía nacional. Por eso no escatimaba las horas que fueren necesarias para alcanzar sus objetivos.

Uno de sus ejecutivos relató a la revista Vistazo: Es común que trabajemos hasta las cuatro de la mañana, tomando café negro para no dormirnos y que nos citemos nuevamente a las nueve. Cuando Lucho perseguía un objetivo no descansaba. Leonardo Stagg le calificó de “Nuestro Aristóteles Onassis y efectivamente lo era aunque nada en su apariencia ni en su trato denotaban la genialidad. Campechano y sencillo, Miguel Macías Hurtado ha opinado que había que discutir de negocios con él para descubrir su mente privilegiada, audacia y extraordinaria memoria. Solo esa genialidad explica cómo un hombre que nació sin fortuna ni conexiones, que no tuvo educación superior, se convirtió en el más importante empresario nacional y en el ecuatoriano con mayor proyección financiera internacional en el siglo XX, al decir de la redacción de la Vistazo.

Por otra parte, el negocio del banano en los años 60 estaba fuertemente competido. La propia Standard Fruit así como también la United Fruit y compañías medianas y pequeñas tenían su asiento en Guayaquil y Puerto Bolívar pues la costa del Ecuador es zona privilegiada porque goza de los beneficios del sol todo el año y de buenas lluvias; en cambio, Centroamérica y el Caribe, donde también existen plantaciones, sufren el efecto desbastador de los ciclones que pueden destruir las plantaciones en pocos minutos.

El 14 de Mayo de 1961 otra vez fue designado Embajador en Misión especial y Delegado a la Conferencia de países productores de banano en San José de Costa Rica.

El 29 de Julio de 1962 fue el delegado del Ecuador a la reunión de la Organización Internacional del Banano celebrada en Guayaquil.

UN INFARTO

En 1958 el negocio del arroz comenzó a dañarse porque numerosos agricultores tenían sus propias Piladoras y aunque algunas no pasaban de ser simples molinos de poca capacidad y lento trabajo, este tipo de competencia disminuía la oferta. Quizá por eso decidió transformar la piladora en una molinera de harina de trigo, comenzó la construcción de la parte industrial y adquirió maquinaria, haciendo venir a los técnicos de Alemania. Su primera esposa recuerda con qué ilusión programó esta industria que hacía él solo; por eso, cuando un incendio quemó las cajas donde todavía estaban empacadas las compras de la empresa, lo sintió mucho, pensando además en la deuda contraída. Justamente entonces le sobrevino un primer infarto que felizmente fue leve.

Estaba trabajando como de costumbre cuando sintió un fuerte dolor al brazo que le obligó a trasladarse inmediatamente a su casa. Entró pálido y desencajado. Su esposa se asustó cuando le vio subir las escaleras que eran larguísimas y llamó al Dr. José Manrique Izquieta, quien llegó enseguida y le ordenó que no se moviera de la cama siquiera un mes hasta obtener un completo restablecimiento, pero tan grande era su deseo de vivir que se quedó el doble pues quería sanarse enteramente, y todo ello a pesar que estaba preocupado por las deudas contraídas en la construcción del edificio y la terminación de los molinos, que recién pudo concluir meses después.

LA MOLINERA

En 1960 inició una nueva etapa de su vida fundando la “Industrial Molinera S.A.” para copar el consumo interno y popular de harina de trigo en el país, pues la producción nacional no abastecía, de suerte que pensó que si importaba las mejores variedades de la gramínea de los países tradicionalmente productores y las mezclaba con las variedades ecuatorianas, conseguiría una excelente harina de reconocida variedad y marca. Por eso, contando entre los productos manufacturados a la avena Quaker de los Estados Unidos, como era un contendor implacable logró desplazar al poderoso grupo industrial, “Harinas del Ecuador S. A.”, fundado por Francisco Illescas Barreiro quien había fallecido.

La Molinera contó con un gigantesco silo de almacenamiento cuya construcción dio mucho que decir, pues era de tanta magnitud el peso que tendría que soportar y estaría ubicado en un suelo arcilloso, inmediato de la ría, que bien podía malograrse la construcción; pero el encargado de levantar tan sólida obra de ingeniería fue el mejor calculista de la ciudad, Ing. Pedro C. Manrique Acevedo, quien se responsabilizó por el éxito del edificio, el que sigue en pié, sin siquiera una rajadura ni un desplazamiento, a pesar de los años transcurridos.

También utilizó costosos equipos de descargue por succión para transportar el cereal de las bodegas de los buques a la planta, permitiendo un proceso ajeno a toda contaminación. Este riguroso procedimiento, con las técnicas más modernas y bajo estrictas medidas de control de calidad, dio un producto inmejorable. Contrató a un personal idóneo y lo capacitó con técnicos del exterior, levantó los más funcionales silos del país y lanzó al mercado una serie de productos de consumo masivo y popular.

Para la descarga de las importaciones de harinas hizo construir un muelle de hormigón armado al frente de sus oficinas en la calle El Oro y la Ría. Una tarde de 1.968 el Alcalde Asaad Bucaram se lo hizo clausurar de la marina. Estaba Luis A. Noboa Naranjo trabajando tranquilamente en su escritorio cuando le avisaron que un oficial de la Marina había llegado al muelle para clausurarlo. Se levantó, fue a la ventana y viendo al oficial, bajó inmediatamente a atenderlo, enterándose de la novedad al leer la orden de clausura, debidamente firmada y sellada.

Nuevamente en su despacho hizo llamar a varias de sus asesores y amigos, quienes consultaron el caso en la marina, informandose que la clausura no era definitiva si no provisional, hasta tanto se pagara la tasa de servicio mensual a la M.I. Municipalidad de Guayaquil. Tal fue su sorpresa al saber que el asunto era de poca monta, que la reunión se transformó en fiesta pues ordenó un brindis con champagne. Al día siguiente, mandó a pagar y pudo reabrirse el muelle sin mayores obstáculos, pues el Alcalde solo redamaba lo justo, es decir, el derecho de tasa municipal.

los molinos poultier

En Noviembre de 1980 adquirió los afamados Molinos Poultier en Latacunga y puso al frente de ellos al ingeniero chileno Richard Watt. El 81 contrató al técnico alemán Konrad Linder y con una serie de cambios y el montaje de varias maquinarias italianas marca Golfetto aumentó en Mayo del 82 la producción de 33 a 52 toneladas de harina de trigo por día, cantidad que se ha ido incrementando hasta llegar a las 170 toneladas diarias, cuya calidad es controlada por un moderno laboratorio. El tradicional edificio fue ampliado en solamente seis meses con la compañía Foram. La obra resultó monumental en varios aspectos, las enormes bodegas de almacenamiento del producto terminado dan un margen de seguridad para proveer permanentemente y evitar un desabastecimiento de harina de trigo, mercado estable y vital para el país por tratarse de un producto de consumo diario, de primera necesidad.

la flota naviera

El negocio naviero evolucionó gracias a que realizó trueques de banano con papel craft y almidón para la confección de las cajas de cartón con las que comenzó a exportar la fruta. También hizo negocios triangulares transportando banano desde el Ecuador hacia el país consumidor, tomando carga allí para otros países y trayendo al Ecuador carga general de retorno de los mismos. Por eso constituyó en Nassau, capital de las islas Bahamas, la Pacific Fruit Co.

El 23 de Septiembre de 1964 adquirió la hacienda Martinica en Pimocha, provincia de Los Ríos, con una extensión de setecientos ochenta y cinco hectáreas. Luego compró otras más dedicadas al cultivo del banano con sistemas y técnicas muy modernas de explotación, excepto dos que son ganaderas.

los almuerzos con doña zoila

Su horario de trabajo comenzaba a las 8 de la mañana. A la 1 1/2 de la tarde iba a recoger a su madre y la llevaba a almorzar a su casa, sentandola al lado de su esposa e hijos. Doña Zoila prefería la comida serrana, aunque para entonces – por su edad – comía muy poco. Un locro acompañado de un choclo hervido o de una pequeña presa de pollo, pero le encantaba quedarse conversando con sus nietas a las que sentaba a su lado al pie de la escalera y así pasaba horas. Era una anciana tranquila sin haber modificado sus hábitos de vida, porque siempre fue activa y famosa en todo el país desde que en 1 955 había fundado el movimiento “Justicia Social” que intentó llevar a cabo la superación de la niñez a través de la educación y la ayuda a las madres pobres con obsequios de comida, ropas y medicinas. Fue una gran labor pues se abandonó el viejo principio de la caridad para fomentar el servicio social hacia los grupos populares más necesitados. Ya no intervenía en política, vivía en una villa del barrio del Centenario regalo de su hijo Luis y vecina a la de su hija Amanda con quien era muy unida. Como buena ama de casa se ocupaba diariamente de mantenerla limpia y acogedora. Un caminito de focos de colores alumbraba la entrada del jardín. Tenía numerosas amigas y disfrutaba jugando cartas en compañía de ellas. Algunas tardes las reunía a jugar rummy canasta y dos veces al mes organizaba varias mesas de ese juego en la sala y se esmeraba en brindar dulces que ella misma preparaba pues ese era su mayor gusto. Ya viejecita solía atenderlas con delicadezas propias de principios de siglo. A las que no tenían transporte les enviaba su automóvil a recoger y luego las hacía conducir de regreso a sus casas. Los fines de semana iba con los suyos a pasear por el carretero a Daule o a una casita de madera que había hecho construir en Cerecita haciéndose acompañar de su nieto Alvarito, al que idolatraba. Le agradaban las frutas así como el café puro acompañado de dos o tres rosquitas de manteca.

Practicaba calladamente la ayuda a numerosas familias pobres, discretamente y en silencio, con entera voluntad. Su generosidad y bondad eran proverbiales, quienes la conocían y trataban quedaban encantados con su sencillez, su forma de ser tan personal, tan suya, por veraz, sincera.

Había envejecido rodeada de numerosos nietos y nietas a los que mimaba. En lo físico seguía siendo más bien delgada pero empezaba a encorvarse ante el paso de los años. De sonrisa fácil y carácter fuerte, dulcificado con los años hasta transformarla en una abuelita de hablar rápido y de expresión clara pues sabía decir las cosas sin subterfugios, usando las palabras adecuadas para no causar resquemores. Cosa rara, nunca perdió su acento serrano.

SU influencia nacional

Desde el inicio de la dictadura de la Junta Militar de Gobierno en 1963, la Bananera Noboa tuvo serios problemas laborales con el Sindicato Unico de Trabajadores de Embarques de Frutas SUTEF, que exigió mayores prestaciones salariales y cuando no se las concedieron declaró la huelga contando con el apoyo soterrado de la Junta Militar de Gobierno, que acusó a Noboa de andar en negocios especulativos con el arroz, por lo cual cerró la piladora en 1964, disponiendo que no se vendiera la maquinaria, que aún se conserva como una reliquia.

El 64 los militares, ante la crisis general del banano ecuatoriano, atacado de las pestes y con una producción cada vez menor, comprendieron la gravedad del problema y tratando de salvar el negocio del banano que tantas plazas de empleo proporcionaba en la costa ecuatoriana, exoneraron de impuestos a la exportación de esa fruta para que pudiera competir en los mercados del exterior con la de los países que por su cercanía a Europa y los Estados Unidos no pagaban el peaje del Canal de Panamá.

Ese mismo año también fue importante porque a través de una resolución del Programa Nacional del Banano comenzó a exportarse la fruta en cajas de cartón de diferentes tamaños y no en racimos como se había venido haciendo. Esta última modalidad fue decreciendo paulatinamente hasta que finalmente desapareció en 1975.

Y como los negocios de la Bananera habían aumentado al punto que se requería un departamento legal, el 1o de Agosto de 1964 contrató a su amigo el Dr. Manuel Rodríguez Morales y viendo que éste concurría diariamente a trabajar de saco y corbata, empezó a exigirle al resto de sus Gerentes que hicieran lo mismo. En eso era muy tradicional y jamás usó guayaberas.

Fue por entonces que cambió la denominación social a “Exportadora Bananera Noboa S.A.”, empresa que en 1 988 tenía un capital social de cuatrocientos millones de sucres dividido en cuatrocientas mil acciones ordinarias y nominativas de un valor nominal de un mil sucres cada una, numeradas de la cero uno a la cuatrocientos mil inclusive, repartidas de la siguiente manera entre los cinco accionistas siguientes:

  1. 1. – Luis Noboa Naranjo propietario de 4.247 acciones,

2. – Core Investmens Limited, empresa

de su propiedad, con 195.932 acciones.

  1. 3. – Enrique Ponce Luque con 2 acciones,
  2. 4. – Dr. Manuel Rodríguez Morales con 1 acción, y
  3. 5. – Juan X. Marcos Aguirre representado por inverfrut S.A. compañía que había reemplazado a la primitiva Agroindustrial Castelmar S.A. (contracción de Castellane Marcos, los apellidos de sus dos nietos) con 199.818 acciones.

De suerte que el grupo Noboa era dueño de 200.182 acciones frente al grupo Marcos de 199.818 lo cual daba el total de 400.000 acciones a que ascendía el capital social. Poco después el grupo Marcos cedió y transfirió la totalidad de sus acciones a Noboa.

Juan X. Marcos sufría serios quebrantos de salud y prefirió dejarle a su hija Mariquita Marcos de Castellane, domiciliada en Bruselas, capital del reino de Bélgica, una fortuna enteramente saneada, sin problemas pendientes ni sociedades con terceras personas en un país tan distante como el Ecuador. Aparte de que un negocio tan difícil como es el del banano y tan riesgoso, que un año puede dejar inmensas ganancias y al siguiente no menores pérdidas, no es lo más ^ conveniente para una dama que jamás ha trabajado.

LA VILLA DE SALINAS

Le apasionaba la playa y el mar, especialmente el de Salinas. A principios de los años sesenta adquirió la villa de los herederos de Luis Federico Orrantia Cornejo situada en la zona de la ensenada de Chipipe, donde levantó una hermosa mansión de cemento armado y dos pisos altos, con amplios espacios verdes, zonas de recreación y parqueaderos. Después adquirió la villa contigua y de madera, antigua, propiedad de las señoritas Van Schoot. En 1.968 contrató a Manuel Rendón Seminario para que pinte un óleo de grandes dimensiones para adorno de la pared principal del comedor. La obra tiene un fondo amarillo en el que resaltan varias figuras dibujadas con la técnica del puntillismo y como todo lo suyo flota en ella un vago sentimiento religioso. La crítica ha considerado que está entre lo mejor de lo suyo y por su importancia para la plástica nacional es digna de exhibirse en un Museo.

De trato extrovertido, Luis A. Noboa se agradaba con la sana compañía de sus congéneres pues apreciaba la vida social y en la terraza cerrada de su casa de la calle Chile a menudo solía

en la India que le dieron un chofer sin zapatos, pero su padre ni se inmutó y terminaron haciéndose grandes amigos. Tras las jornadas y paseos, mientras su señora e hijas se vestían para la noche, mantenían largas pláticas con chistes, se reían mucho y hasta le invitó a beber una botellita de champagne como gesto de solidaridad y afecto.

Tras un día agotador decía a sus hijas: Les voy a preparar un baño de espumitas pues quiero verlas elegantísimas, guapísimas y olorosísimas y las llevaba a cenar y a ver espectáculos de danzas. De regreso hablaba a gritos por radio con la oficina de Guayaquil hasta las dos de la mañana y no las dejaba dormir. A las siete de la mañana abría puertas y cortinas y decía: Hace un día maravilloso, maravilloso. Hoy nos toca ir a tal o cual parte y se les sentaba encima para que se levantaran rápido, pues a las ocho tenían que estar listas para la nueva jornada.

LOS MERCADOS EUROPEOS Y JAPON

El 20 de Septiembre de 1966, el Presidente Clemente Yerovi Indaburo le designó Embajador en Misión especial ante los países de Europa, con el objeto de estudiar la reapertura de mercados para el banano ecuatoriano. En esta oportunidad reabrió el mercado japonés.

El 17 de Agosto de 1967 fue miembro de la misión económica en Europa, Asia, Estados Unidos y países del Mercado Común Europeo con rango de Embajador y el 8 de Septiembre nuevamente Embajador representante de los exportadores del país y miembro de la delegación especial del Ecuador ante los países de Europa con inclusión de economía centralmente planificada.

En Septiembre de 1968, a raíz de un impase con otro exportador don Germán Terán Valero tuvo que defenderse por Televisión relatando cómo llegó de Chile con su familia, sus inicios en pobreza extrema y cómo tuvo que trabajar desde los primeros años.

UNA CELEBRE ENTREVISTA

Nunca había sido amigo de la publicidad y peor del autobombo, pero acosado por los periodistas aceptó el 1 de Septiembre de 1969 conceder una entrevista para el Universo a Javier Benedetti Roldós, quien manifestó que Luis Noboa Naranjo debía su fortuna a su audacia, a una visión excepcional

de Ios negocios. De estatura mediana, 1,74 mtrs, recargado en 86 kilos, muestra una actitud apasionada para los negocios. Atrás, hacia pocos años, quedaba un violento infarto cardiaco. “Fue tan fuerte aquel ataque, que me previno definitivamente y ordené un poco mi vida.” Sin embargo, acotó el periodista, trabaja diez y seis horas al día en una sola jornada y hace rato perdió la noción del descanso sabatino y dominical. Está en su oficina o viajando por los mercados internacionales del banano. No declara ninguna afición en particular. No lee, no disfruta del cine, es ajeno a la vida cultural. Declara casi con violencia dos aspectos: que solamente avanzó hasta el sexto grado de primaria y que tiene muchas condiciones innatas propias y otras adquiridas a lo largo de sus cincuenta y tres años de vida. Mente rápida, despierta, matemática, automática, acaso para sopesar ventajas y desventajas en las perspectivas financieras.

En dicha oportunidad el ilustre entrevistado expresó: Trabajo por la emoción de crear. Hay que seguir trabajando para que el país progrese. El trabajo crea, dignifica al hombre, mejora el medio en que actúa, multiplica las posibilidades de empleo y en la conjunción de estos factores se encuentra el poder dinámico para la obra fecunda y perdurable.

Luego agregó: Aparentemente he triunfado, sin embargo recién estoy procurando consolidar los diferentes negocios que he creado; pero como en el país no hemos olvidado el juego del palo encebado de nuestra niñez, cuando se cree que un hombre va trepando demasiado arriba, hay muchos, muchísimos, que al igual que en aquel jueguito, se empeñan en hacerlo resbalar.

Despachaba al sur de la ciudad, el edificio domina un hermoso paisaje del rio, le servía de central para sus negocios de exportación. Los barcos parecían estar suspendidos al pie, anotó el periodista, pues a través de los grandes ventanales se veían los mástiles y las grúas de los buques internacionales que traían trigo o llevaban banano. Hay un sentido creativo en todo esto.

Dependían de él directa o indirectamente más de seis mil familias, es decir, treinta mil personas (Al momento de su muerte trabajaban para el Grupo Noboa veinte mil empleados) Se había rodeado de un magnífico equipo humano, pero él, indiscutiblemente era el nervio, el

tercera por la rama de Benítes, a quien ya conocía pero con motivo de dicho viaje tuvo la oportunidad de tratar un poco mejor. El romance prosperó y el 25 de Febrero de 1972 se casaron en New York. El declaró 56 años y ella 54. El matrimonio fue feliz pero sin hijos y duró hasta la muerte de él.

Desde entonces vivió largos periodos en esa metrópoli con esporádicas visitas a otras partes del mundo. El 82 adquirió un pent house en 740 Park Avenue, edificio construido por los Rockefeller, donde vivió los doce últimos años de vida.

Diferencias con la dictadura DE

1972

El recién inaugurado gobierno nacionalista revolucionario del General Guillermo Rodríguez Lara inició en 1972 una política contraria a los negocios de la Bananera Noboa, creyendo que la empresa era la gran monopolista de las exportaciones de esa fruta cuando en realidad solo se beneficiaba de los mercados internacionales que por sus propios medios y sin la ayuda del gobierno había captado en el exterior. Una inexistente política de mercados de parte de los gobiernos ecuatorianos había hecho imposible que otros productores tuvieran esa oportunidad; pero eso no lo querían entender los militares en Quito, que encastillados en sus escritorios pretendían dominar un negocio tan complejo como es el banano, que indudablemente escapaba a sus controles nacionales, pues se hacía en su totalidad en las oficinas de las grandes transnacionales y en los despachos ministeriales del exterior. Como prueba de ello se cuenta que un embajador ecuatoriano ante la Unión Soviética había solicitado por varios meses una audiencia al Ministro de Economía. El día de la audiencia, el embajador tuvo que esperar varios minutos porque el Ministro estaba demorado atendiendo otra cita. Cuando se abrió el despacho salió Noboa, que al encontrarse con nuestro embajador, lo acompañó donde el funcionario soviético y hasta tuvo que presentarlo pues ni siquiera se conocían. ¡Gran chasco para nuestro paisano¡

LOS CHEQUES EN LA II zona

En 1973, habiéndose iniciado la extracción y exportación del petróleo de la región nororiental, el banano pasó a un segundo lugar, para luego ocupar el tercero detrás del café, que sin embargo no pudo sostenerse durante mucho tiempo.En Abril del 74 la dictadura acusó a la Bananera Noboa S. A. de evadir impuestos. El asunto se tornó escandaloso cuando los administradores Enrique Ponce Luque y León Febres Cordero Rivadeneira fueron conminados en la II Zona Militar a pagar dichos impuestos girando cheques a favor del gobierno y al oponerse a tan aberrante procedimiento, fueron detenidos y conducidos a la Penitenciaría Modelo del Litoral y aunque el asunto terminó a las tres semanas, sirvió para que Noboa fijara definitivamente su residencia en New York, lo que a corto plazo le fue altamente provechoso, pues consolidó sus transacciones internacionales y aumentó su fortuna personal por la multiplicación de actividades.

El 24 de Mayo de 1974 donó un laboratorio de Ciencias Naturales para el Colegio de señoritas Eloy Alfaro de Esmeraldas. En su ausencia efectuaron la entrega el Dr. Manuel Rodríguez Morales y Carlos Aguirre Avilés. El 10 de Enero del 75 una delegación del Colegio encabezada por la Vice rectora Gloria del Hierro de Burbano le visitó en Guayaquil para imponerle una Medalla de Oro en agradecimiento.

Con Leonardo Stagg Durkoop fundó ese año una oficina en Amberes y el 76 la trasladó a Londres y la mantuvo durante cuatro años para el mejor control de las ventas en Europa y cuando el 76 cayó ignominiosamente la dictadura de Rodríguez Lara, justamente el día que se casaba una de las hijas del dictador en el Palacio presidencial y ascendió al poder un gobierno nuevo, lo primero que hicieron sus miembros fue buscar un acercamiento con Noboa Naranjo, para ver si éste podía encontrar una salida a la crisis bananera que agobiaba a la agricultura y al país.

El 13 de Enero de 78 vendió en el exterior 3l 600.000 cajas de banano. Fue su año cumbre pues la competitividad de otros países más cercanos a los mercados de Estados Unidos y Europa les daba ventaja sobre el banano ecuatoriano, que por el paso del Canal salía más caro.

MIGRACION MASIVA DE ITALIANOS

Ese año de 1978 tuvo otra de sus ideas creativas pues con el Embajador ecuatoriano en Roma, Antonio J. Quevedo y el Presidente del Banco de Caracas Señor Torres, gestionaron la venida de diez mil familias de agricultores italianos al Ecuador y aunque el asunto fue bien encaminado al final no se realizó ¿Qué habría ocurrido de producido tal experimento social, de consecuencias imprevistas?

TECNIFICACION DEL PAIS

Su condición de ecuatoriano radicado en el extranjero, sobre todo por su proximidad a los grandes centros científicos del mundo moderno, le habían aclarado la visión sobre el futuro ecuatoriano. Soñaba con un país altamente tecnificado, de gran producción agrícola por la facilidad existente en la costa para obtener tres y cuatro cosechas anuales, pero sabía que para alcanzar las metas óptimas se requería mejorar el nivel educacional medio, formar institutos técnicos, adecuar la conciencia nacional hacia el brillante porvenir que nos espera algún día. Por eso empezó a meditar en la conveniencia de crear una Fundación de capacitación técnica, especialmente en la rama agrícola industrial, proyecto que lamentablemente no pudo ver iniciado y que recién ahora se está convirtiendo en realidad por el esfuerzo de sus herederos, especialmente de su viuda e hija Isabel, que trabaja en la Fundación y la preside.

CRISIS Y DECLINACION DEL BANANO

En 1976 la situación del banano ecuatoriano se había tornado crítica debido a que las tres grandes transnacionales United Fruit, Standard Fruit y Delmonte pretendían que el Ecuador ingresara como miembro de la UPEB (Unión de países exportadores de banano) con sede en Costa Rica, para establecer cuotas anuales, limitar de esa manera nuestras exportaciones y quitarnos el liderazgo mundial. Dichas transnacionales eran dueñas del 90% de las plantaciones de banano centroamericanas y el otro 10% mantenía bajo contrato con los pequeños productores, de suerte que sus intereses se contraponían a los del Ecuador donde no manejaban el mercado interno ni de exportación; en cambio, la Exportadora Bananera Noboa, que había continuado abasteciendo los excedentes del gran mercado norteamericano con fruta barata, de segunda categoría, para los hospitales y el ejército de ese país, les hacía mella al haber incrementado sus ventas en otros mercados secundarios pero igualmente efectivos; sin embargo de lo cual, siempre quedaba un excedente de fruta ecuatoriana que no se podía comercializar y se perdía irremediablemente.

En Abril fue invitado a una reunión convocada por el Consejo Supremo de Gobierno junto con los Ministros de Estado involucrados en el fuerte excedente de fruta que se perdía por no poder ser exportada, con perjuicio del agricultor. Después de una exhaustiva discusión se resolvió su designación como Embajador, pues “el problema bananero” que realmente era un problema social nacional, hacía mucho tiempo había escapado del control de los gobiernos.

El 27 de Mayo fue Embajador en Misión especial ante los países de América, Europa, Asia y Africa para tratar con sus gobiernos sobre la ampliación de los mercados para el banano ecuatoriano. La Exportadora Bananera Noboa S.A. exportaba el 65% del banano nacional y tenía otras líneas de productos como el cacao, frutas, café, etc. Viajaba constantemente entre New York, Guayaquil, Quito y el mundo. En Septiembre nuevamente fue designado Embajador en Misión Especial, pues la situación del banano se había tornado crítica, al no venderse la fruta en los mercados europeos. En de Marzo de 1977 fue Adjunto civil con rango de Embajador, para acompañar al Ministro de Comercio Exterior de Italia, Reinaldo Ossola, durante su breve visita al Ecuador.

EL NUEVO MODELO BANANERO

Para esa fecha había adquirido acciones en las grandes transnacionales de frutas y poseyendo un conocimiento muy completo de los mercados mundiales por sus continuas visitas al exterior, adecuó sus negocios al nuevo esquema comercial, establecido principalmente por la Standard Fruit Co. a través de los siguientes puntos, que permitieron una producción de primerísima calidad mundial, para volver a vender su fruta en los Estados Unidos. Estos fueron: 1) Una alta tecnificación de los cultivos para evitar la Sigatoka Negra, plaga nueva que se había presentado en las bananeras de Centroamérica y que llegó al Ecuador desde Colombia en 1987. 2) Utilización de obreros calificados, de sistemas automatizados de transporte por riel para evitar el manoseo de la fruta, riego por aspersión, fumigaciones periódicas y reducción de las áreas de cultivo, 3) Estabilización del comercio a través de contratos permanentes y no circunstanciales con los proveedores asociados, pues ya dejaban de ser simples productores, a quienes había que asegurarles una rentabilidad.

Efectuada la reapertura del mercado norteamericano para el banano del Ecuador, éste ya no volvió a ser el primer rubro de exportación y se colocó detrás del petróleo y el camarón.

El 13 de Enero de 1978 viajó a Machala especialmente invitado por las autoridades de la provincia de El Oro para asistir a la inauguración del monumento al agricultor bananero orense. En el acto hizo formal entrega de la obra y anunció la constitución de la primera empresa naviera nacional, de buques con cámaras de refrigeración, que surcarían los mares llevando el banano ecuatoriano a los diferentes puertos del mundo. El estado debía expedir la Ley de Fomento de la Marina Mercante y dejaría de gravar la nacionalización de cada barco con un impuesto del 16% sobre el valor de la nave, porque dicha traba no existía en otros países, que estimulaban en lo posible el desarrollo de una marina mercante poderosa. Por eso en el Ecuador solo existían flotas estatales, favorecidas con la exoneración total de impuestos. Demás esta indicar que para esa fecha, algunos armadores habían solicitado la expedición de la nueva Ley.

LA FLOTA NAVIERA ECUATORIANA

El negocio naviero que iniciara en las Islas Bahamas, en base a naves rápidas y con cámaras frigoríficas, se veía impedido de usar la bandera ecuatoriana por el anacronismo de nuestras leyes, que gravaban con ciertos requisitos absurdos y con cuantiosos impuestos a las naves nacionales. Por ejemplo, en la Ley de Reserva de Carga se disponía que toda carga de regreso al Ecuador debía ser transportada en vapores de bandera ecuatoriana o en vapores de banderas afiliadas a la ecuatoriana. Por cada vapor de bandera ecuatoriana se ponía tres vapores de cualquier otra bandera (arrendados) consiguiendo un beneficio en la compra del combustible ecuatoriano que tenía un precio menor al internacional. Esto, por supuesto, iba en detrimento de la economía nacional.

El 29 de Enero de 1979, en presencia del Contralmirante Alfredo Poveda Burbano, Presidente del Consejo Supremo de Gobierno, incorporó el primer barco de su flota ecuatoriana que denominó “Compañía Naviera del Pacífico S.A. Napaca”

Explicó que la competencia extranjera tenía la ventaja de estar más cercana a los centros mundiales de consumo de banano y en tal razón no pagaban el peaje por el canal de Panamá, embarcando directamente desde las costas del Caribe y Centroamérica. Igualmente se salvaban de la demora de horas y días en espera de turno para el paso, soportaban un menor millaje de recorrido, menor consumo de insumos y combustibles, etc. todo ello se traducía en un mayor costo para la fruta ecuatoriana.

En Noviembre del 75 había adquirido la nave “Bering Core” a la Maritime Fruit Traders, una compañía israelita en quiebra y fue bautizada con el nombre de “Bonita” pero se hundió el 8l en el Canal de la Mancha, subarrendada a la Chiquita Banana de la United Fruit Co. presumiblemente por mal estivado con una carga de sacos de urea que se desladó, inclinando mucho a la nave. En dicho percance fallecieron dos marinos ecuatorianos.

El 76 adquirió el “Maglevy Maersk” a la compañía A. P. Moeller de Dinamarca. El barco fue bautizado como “Pacific Ocean” y cuando se le pudo poner bajo bandera ecuatoriana fue nombrado como “Provincia de El Oro.”

Otro más el 78 por subasta a la Maritime Fruit Care pues los banqueros acreedores lo tenían embargado. Traspasado a bandera ecuatoriana se llamó “Ciudad de Guayaquil.” El 79 compró dos más de bandera italiana, el “Punta Bianca” y el Punta Verde”, convertidos a bandera de las islas Bahamas.

A la compañía Lauritzen, de Dinamarca, adquirió el “Nipon Refer” bautizado el 79 como “Artic Ocean y el “Italian Refer” como “Indian Ocean”, que al ser pasados a bandera ecuatoriana cambiaron de nombre.

El 79 dispuso la fabricación de tres naves en los astilleros Uljanik de Peela en Yugoeslavia. La adquisición fue realizada de una manera sui géneris, pagó una parte en dólares, otra en divisas yugoeslavas provenientes del cliente bananero en ese país y la última parte a crédito; mas, como en el curso de la construcción variaron notablemente las condiciones laborales de ese país, viajó a Venecia, se entrevistó con los representantes de los astillero y reajustó los precios. Los barcos fueron terminados el 92 y se usan desde entonces en la ruta Guayaquil – New York.

El 81 compró dos vapores a la Flota Bananera Ecuatoriana los barcos “Islas Galápagos” y “Rio Amazonas” que tenía arrendados por mucho tiempo. El 84 el “Black Marlin.”

Entre el 84 y 85, a la Flota Grancolombiana, los barcos “República del Ecuador”, “Ciudad de Manta”, “Ciudad de Ibagué” y “Ciudad de Cali”. El 86 el “World Oak”, luego el “Lucky” y el “Baltic Sea”.

El 92 contrató la construcción de cinco vapores con el astillero Danyard en Frederickhaven, Dinamarca, completando un total de veinte y una naves con: “Albemarle

Island”, «Barington Island”, Charles Island”, “Duncan Island” y “Hood Island”.

RASGOS DE CARACTER

El 16 de Febrero de 1978 el periodista Alberto Borges Nájera anotó en Vistazo, que los años no parecían haberle hecho mella a Luis A. Noboa Naranjo, pues representaba muchos menos de los que en realidad tenía. El éxito de una empresa no es el edificio que posee si no la organización que la opera.

Este artículo reportaje,

aparentemente inocente, le acarreó problemas, pues aparecieron algunas frases suyas a las que se dio un sentido distorsionado. En lo medular se le reconoció el mayor empresario nacional. El periodista le describió así: Estatura mediana, hombros anchos y mirada penetrante. Se movía con agilidad felina y con aquella seguridad de quien está permanentemente en estado de alerta. Sus manos grandes con dedos gruesos y romos, manos acostumbradas a impartir órdenes, a dibujar estrategias, a señalar resultados o a cargar un acento con imperiosidad militar. Su traje de sarga cruda, zapatos Gucci de cuero blanco y una camisa comprada probablemente en algún escaparate exclusivo… Pero este hombre de sesenta y tres años, con su inexplicable juventud y un pelo negro donde aparecen hebras plateadas, aunque también podia quedar muy bien vestido con la tenida caqui de un General de División en combate. Rodeado de Gerentes y asesores, su despacho está situado frente a un gran muelle de cemento, donde un buque bananero recibía en sus bodegas refrigeradoras, miles de cajas de banano.

En su despacho destacaba una gran central telefónica y un mapamundi de usos horarios y de una sola ojeada se sabe qué hora es respecto de la de Guayaquil, en cualquier puerto del planeta donde la flota mercante que opera Bananera Noboa, tiene algún barco de carga o descarga. Los muebles discretos, de madera pesada, junto a maquetas de barcos, documentos importantes y tableros de operaciones. El caso Noboa ya constituía la más portentosa hazaña financiera y comercial del Ecuador y se registraba entre las diez más exitosas empresas levantadas por un solo hombre en la historia del continente. Su propietario realmente no sabía a cuanto ascendía su fortuna, lo que si sabía entonces es que no exportaba sus ganancias pues tenía plena confianza en el país, sobre todo en su agricultura, base de toda la riqueza nacional.

Preguntado sobre qué esperaba de la vida, contestó rápido que la vida no es magnánima y hay que luchar a fondo para arrancarle lo mejor que tiene, pues al cabo de la esquina está la muerte, a la que sin embargo no hay que temer pues es una abstracción de la que nadie puede escapar. La entrevista finalizó cuando indicó al periodista que el país necesitaba de mucha sensatez para superar sus problemas.

El 3 de Octubre de 1978 fue nombrado Embajador en misión especial ante los gobiernos de Estados Unidos y Europa – Inglaterra, Italia, Checoeslovaquia y Yugoeslavia – para promover un mayor intercambio comercial y especialmente incrementar nuestras exportaciones. Acerca del resultado de estos trabajos informó al Canciller José Ayala Lazo.

El 23 de Marzo de 1979, en plena euforia electoral, tuvo que defenderse del ataque de varios candidatos que le acusaban de ser propietario de una flota bananera de veinte y ocho barcos, cuando aún movilizaba unidades ajenas, fletadas, como lo hacían infinidad de empresas en el mundo. Eso de tener veinte y ocho barcos no es pecado alguno pero lanzado como acusación de riqueza desmedida durante un período álgido y electoral, era negativo para sus negocios…Claro está, el Ecuador es un país donde el ocio y el pauperrismo es tolerado como algo normal pero la riqueza y el éxito casi constituye un pecado capital.

Luis A. Noboa Naranjo era de los que creían que el dinero nada significaba en si, a menos que estuviere destinado al bien de la comunidad. “Soy partidario de que prevalezca la libre empresa porque creo firmemente, debido a la experiencia adquirida a través de ella, que es en el campo de la dura competencia donde el hombre desarrolla a cabalidad sus mejores iniciativas y con ellas alcanza el máximo rendimiento de su propio esfuerzo. Si por mantener y practicar estas ideas despierto hostilidad en determinados grupos políticos que preconizan la pronta o la mediata estatización de las actividades económicas en nuestro país, lamento que eso ocurra, pero la prefiero antes que sumarse a una corriente de opinión económica y política cuya preponderancia sería sin duda fatal para la colectividad de la Patria.”

LA CAMPAÑA PRESIDENCIAL DE 1979

Cuatro días antes de la terminación de la dictadura de los Triunviros, es decir, el 6 de Agosto, renunció a su rango de Embajador, agradeciendo a quienes le habían designado; pues asumiría el poder el candidato triunfador Ab. Jaime Roldós Aguilera con quien no le ligaba ningún nexo; sin embargo, fiel a su línea de conducta de servicio al país, el 12 de Septiembre de 1980 envió un Memorandum explicativo al nuevo gobierno, sobre las exportaciones del Ecuador a Alemania Oriental, Yugoeslavia y Checoeslovaquia que habían decaído ostensiblemente.

Con el advenimiento de la democracia los políticos le consideraban el mayor poder privado del país. Quizá por ello prefería visitar muy poco el Ecuador, pero nunca cambió su forma afectuosa y bromista de hombre sencillo, abierto, especialmente con los humildes, con la mujer siempre protector. Y como jamás odió, ni siquiera a los que le atacaban con rudeza y sin razón, vivía feliz.

De optimismo contagiante pues para él no existían imposibles, sabía motivar a quienes trabajaban con él. También era muy llamativa su frugalidad en todo, nunca aprendió a ser derrochador. En cambio, su mayor defecto, era fumar cigarrillos y aunque varias veces dejó de hacerlo, indefectiblemente volvía a ellos, hasta que se le presentó un cáncer – más molestoso que doloroso – en el interior de la boca. Fue operado y le hicieron injerto de hueso. Tuvo varios meses recuperándose pero quedó con un defecto pequeño en la boca, que se le notaba cuando hablaba.

Su cajero de muchos años Francisco Coello, no recuerda que jamás le hubiere solicitado dinero para alguna contingencia personal o de su primera esposa y refiere con mucha gracia que cuando se le caía alguna invisible de pelo, él se agachaba a recogerla. Otra faceta importante era su sociabilidad pues disfrutaba sanamente de la compañía de familiares, amigos y colaboradores y los tenía regados por todo el mundo.

Tenía costumbres especiales, por ejemplo, no le agradaba llevar dinero consigo y en cierta ocasión que salió a cenar con Juan X. Marcos, le pusieron la cuenta por instrucciones previas de Marcos que quería ver cual era su reacción y Noboa, asustadísimo, mientras conversaban, con disimulo la empujaba al lado de su socio, que se reía para sus adentros ante tales maniobras.

EL MERCADO INGLES

El 20 de Septiembre de 1979 el Embajador ecuatoriano en Londres, Agustín Arroyo Yerovi, presentó la Nota No. 4-1-88/78 a la Cancillería ecuatoriana, corroborando lo expuesto por Noboa y por el Ministro de Industrias e Integración, Galo Montaño, sobre las exportaciones de banano al Reino Unido, pues anualmente éste importaba entre 280.000 y 300.000 toneladas métricas de banano, de las cuales 220.000 correspondían a compromisos ineludibles con países del Conmonwealth y las restantes 60 u 80.000 toneladas a los países llamados del área del dólar, a base de licencias de importación. De esta última cuota, la cuarta parte era banano ecuatoriano, a través de reimportaciones desde otros países europeos. Para terminar con tal negocio que beneficiaba a unas cuantas transnacionales, Noboa viajó a Londres desde el 76 y asistió a reuniones, primero acompañado del Embajador Gustavo Ycaza Borja y luego de Arroyo Yerovi, pero los resultados no fueron del todo favorables.

VACACIONES EN EL EXTERIOR

Gozaba trabajando, amaba a su país, le deseaba éxitos y lo defendía en el exterior. Poseía una amplia casa llamada “Normandy House” en Southtampton, New England, USA con espléndida vista que da para un campo de golf siempre verde y tiene hasta invernadero. En la década de los años 70 era usual que invitara entre 30 y 40 personas a pasar los fines de semana. Uno de sus convidados habituales era Leopoldo Benítes Vinueza, Presidente desde el 73 de las sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, cargo el más alto de ese organismo y personaje de mucho ingenio, quien hacía las delicias de esas reuniones, que se iniciaban los viernes de tarde y se prolongaban hasta el lunes de mañana. Cada

invitado hacía lo que más la placía, nadaban, remaban, hacían gimnasia, visitaban los alrededores, iban a los pueblos vecinos, etc. Se almorzaba libremente en el jardín pero las cenas eran formales.

En cierta ocasión invitó a sus hijas, yernos y principales funcionarios a pasar unos días de vacaciones. Una cocinera italiana estaba encargada de la atención y diariamente le solicitaba órdenes y como le agradaba mucho la cocina criolla, de ordinario le contestaba: arroz con pollo y helados con crema de chocolate, dejandola chasqueada porque ella quería lucirse con sus platos sofisticados. Finalmente, más por compromiso, le aceptó un risotto, a media mañana entró a la cocina y viendo que no era como al que él le agradaba, hizo que lo mejorara su empleado de confianza, que conocía sus gustos.

UN ACCIDENTE QUE PUDO SER FATAL

El 2 de Noviembre de 1982, en circunstancias que retornaba al país procedente de New York, sobrevolando el cielo de la vecina república de Panamá, su avión particular sufrió un serio percance por falla de uno de los motores y del tren de aterrizaje, ^ salvando su vida, la de su esposa y la

de dos altos industriales, gracias a la pericia y arrojo del piloto de la nave, quien tuvo que realizar un panzaso. Fueron tan grandes los daños que el avión permaneció en Panamá sujeto a reparaciones, mientras sus ocupantes trasbordaron al yate “Bonita”, de la misma empresa Noboa, para arribar a Guayaquil.

Se encontraba en la mejor etapa de su vida y a pesar de sus dolencias físicas, que tenía superadas, se movía en el mundo de los negocios con entera soltura. Flavio Cornejo Puig-Mir le recuerda:

Don Lucho, como le decíamos todos sus empleados, a excepción de su cuñado Enrique Ponce y de Joaquín Orrantia, tenía respuesta para todo y solucionaba los problemas con una facilidad asombrosa. Caballeroso, cortés y educado, nunca perdía la compostura, saludaba con una palmadita en la espalda y a los que tenía un mayor aprecio nos decía ¡Hola Mijo!

Se vestía muy tradicional sin dejar de ser elegante. Acostumbraba combinar su corbata con el pañuelo de bolsillo de su saco. Sus colores preferidos eran los claros, las camisas llevaban bordadas sus iniciales. Se peinaba hacia atrás.

es dinero de ninguna de sus empresas, está a nombre suyo y si Ud. no lo necesita déjeme traerlo para ampliar las operaciones en sucres, a lo cual me replicó “Estas loco, mijo voy a retirar ese dinero para invertirlo acá (en Estados Unidos) Pasaron algunos días y me dijo: La verdad es que me había olvidado de esa plata.

En Guayaquil tenía un pent house al que llegaba cuando venía al puerto. En una ocasión me invitó a almorzar, en otras estuve en su oficina privada con muebles de cuero y paredes cubiertas de madera. Un día le fui a entregar entre 20 y 25.000 dólares y cuando le pedí que me firmara el recibo me dijo !Mijo, pero ese dinero es mío! a lo que agregué: Don Lucho, si Ud. no me firma, me harán un varios deudores a mí, así que por favor ponga su firma, y así lo hizo.

Fui invitado a almorzar en el Pent house del edificio La Ensenada de Salinas. Recibido por el mayordomo quien me atendió muy cordialmente y dijo ¿Ud. debe ser el señor Cornejo? y me llevó a una sala que daba al balcón ¡Don Lucho se está bañando y le atenderá en pocos minutos! Se me acercó un salonero diciendo ¿Le sirvo algo de tomar? asumí que era el bar tender y le contesté como si estuviera en un restaurant. ¡Sirva su especialidad! Con esto me lo gané y se fue, reapareciendo en pocos minutos con una bebida deliciosa. Mientras saboreaba mi coktail, mirando al mar, apareció don Lucho en bata de baño y pantuflas, me saludó muy cordialmente y dijo que en pocos minutos regresaba. A los diez minutos reapareció vestido de safari crema y unos mocasines beige. Conversamos, era una máquina disparadora de preguntas, en esos momentos apareció su secretaria Marola Arosemena y se unió al grupo. Don Lucho cogió uno de los listados de computación que había llevado y comenzó a preguntar por cada uno de los créditos que él estimaba grandes para nuestro medio, a lo cual yo contestaba que el gerente o dueño de la empresa era fulanito de tal y que el crédito estaba respaldado por la infraestructura de la empresa dos a uno, a lo que él comentaba que sería mejor si estuvieramos respaldados tres a uno. En la explicación de los créditos que el resaltaba tenía que saber hasta dónde vivía y si tenía el deudor más propiedades de las prendadas. En algunos momentos, como acotación le decía: Ese señor es hijo de tal o cual, que fue Ministro o político en tal época, a lo cual él agregaba “Ah, ya sé quién es, lo conozco! y empezaba a describirlo. Cuando terminaron los créditos era hora del almuerzo, alzó la mano y en el acto apareció un señor para decirle ¡Cuando Ud. guste don Lucho, el almuerzo está listo! Se retiró y apareció el bar tender y tomó los pedidos. Pasamos a la mesa que estaba arreglada para tres personas en forma sencilla pero elegante. Le jaló la silla a Marolita y me indicó cual era mi puesto. Apareció la cocinera y él le preguntó ¿Que nos vas a dar hoy? Lo que a Ud. tanto le gusta don Lucho, fue la respuesta. Entonces comenzó una larga perorata culinaria sobre una ensalada de lechuga con vinagre. También hubo crema de champiñones y spagueti a la carbonara. Don Lucho le preguntó si eran de la cajita azul, a lo que ella procedió a traer la cajita de fideos italianos. Después vino un plato fuerte y flan de coco en su miel. Nos servimos agua en copas, la jarra era grande y de cristal muy fino.

Don Lucho se movía tan bien en la mesa como en los negocios y era un excelente anfitrión, preocupado de que sus huéspedes disfrutaran la comida y la estadía con él. A veces solía contar su propia historia, que resumía en más o menos quince minutos. Se sentía muy orgulloso de haber venido desde abajo hasta ^ subir a la cumbre con perseverancia

y esfuerzo, aprovechando cada una de las oportunidades que le había brindado la vida. Sentía gran cariño por todos sus hijos a los que llamaba en diminutivo Incluía también a sus yernos como otros hijos, a su esposa Meche, al hijo de ella. Para mí fue un gran hombre, el personaje inolvidable y pese a que no estuve cerca en el momento de su fallecimiento, sentí muchísimo su partida.

hombre internacional

En política rehuía toda figuración y nunca quiso intervenir directamente en el manejo de la cosa pública. Como hombre práctico, solo deseaba que no lo perturbaran los partidos, por eso desdeñó los honores, las preeminencias y todo el oropel del poder. Esta aparente apatía por la vida pública a pesar de la diversificación de sus empresas y negocios que le daba prestancia internacional, ocasionó que se le tuviere por hombre universal sin ser humanista. Una lástima, porque inteligencia y creatividad no le faltaban y si bien es verdad que el país perdió la oportunidad de tenerle de gobernante, en cambio se benefició ampliamente y por muchos años de su labor en el exterior como embajador en misiones especiales de comercio.

Oficinas en los Estados Unidos, Japón, Argentina, Holanda, Bélgica, Francia e Italia, destinadas principalmente a promover los productos ecuatorianos exportables.

Esta diversificación de actividades y el crecimiento de sus inversiones daban trabajo a miles de ecuatorianos. La Memoria contiene los retratos de los principales funcionarios del Grupo, comenzando por el Vicepresidente General Enrique Ponce Luque y el del Vicepresidente Ing. Isidro Romero Carbo. Los demás ejecutivos del sector industrial eran: Los Directores: Dr. Manuel Rodríguez Morales, Jaime Guzmán Iturralde, Carlos de Ycaza Arosemena. Directores suplentes: Luis Borja Jiménez y Octavio Hernández Valarezo. Gerentes: Jorge Aguirre Falconí, Víctor Aycart Fuentes, Pablo Gonzenbach Iglesias, Carlos Elizalde Herrería. Gerente Contralor, Jorge Adalberto Miranda Girón. Subgerentes: José Betancourt Sáenz y Rigoberto Aguirre Campozano. Comisario Principal: Juan Alfredo Moreira

Baquerizo y Pedro Mújica Ramírez.

Octavio Hernández M. era Gerente en Industrial Molinera, Richard Watt, Gerente de Molinos Poultier, Héctor Crespo, Gerente General de Industrial Cartonera Ecuatoriana, Ing. Fernando Martínez Illingworth, Gerente General de Col Cacao, Mauricio Palau, Gerente General de Indecsa, Rodrigo Puig – Mir Game, Gerente General de Ultramares e Ing. Francisco Merino, Gerente General de Col Café.

EL ROSTRO DE LA OLIGARQUIA

En Septiembre de 1983, durante la primera vuelta electoral cuyas mayores opciones pertenecían a los candidatos presidenciales, el social cristiano León Febres Cordero y el izquierdista demócrata Rodrigo Borja; era asunto conocido que en toda ocasión se tildaba a la primera de estas candidaturas de estar financiada por el Grupo Noboa, calificado de oligárquico por estar constituido por una serie de empresas exitosas en el país.

El escándalo se produjo cuando el Ab. Alejandro Román Armendáriz acusó publicamente a Febres Cordero de ser el rostro visible de la oligarquía. Diversos periodistas, de mentalidad más bien conservadora, como Alejandro Carrón Aguirre en ese entonces, Jaime Dousdebes y Alberto Franco Lalama desde siempre, reaccionaron desde diversos periódicos del país, negando las posibles vinculaciones de Febres Cordero y Noboa, que por otra parte,

eran más que evidentes. Y como el asunto se tornó enojoso en extremo y la duda quedara flotando en el ambiente por cuanto Febres Cordero había desempeñado años atrás una de las gerencias del Grupo Noboa y estaba casado con una sobrina de la primera esposa del magnate, tuvo el propio candidato, al ser preguntado por los periodistas acerca de quien mandaría en el país si triunfaba, que aclarar de una vez por todas: En mi gobierno mandaré yo y el señor Noboa tendrá como todo ecuatoriano que cumplir con la ley. Agregando a continuación: Noboa es un ser humano con virtudes y defectos, a quien la historia le hará algún día un reconocimiento por haber generado riqueza y trabajo en el Ecuador.

El 9 de Octubre de 1984, habiendo sido derrotado en la segunda vuelta, Borja denunció que el gobierno de Febres Cordero estaba legislando para favorecer al grupo de Noboa, pero no dio detalles, de suerte que la declaración quedó en el aire.

El 10 de Mayo de 1985 el diario Hoy de Quito, en su Pagina 2-A, publicó un artículo titulado ¿Quienes integran el grupo Feraud? afirmando que el Banco de Descuento estaba vinculado ^ al principal grupo económico del país, esto es, al grupo Noboa. Aseveración totalmente errada pero al mismo tiempo maliciosa, pues ya se rumoraba la gravísima crisis financiera del Banco y su posible quiebra, de suerte que tuvo que ser desmentida por el Ab. Alvaro Noboa Pontón, en carta abierta al Director Benjamín Ortíz Brennan, para evitar que la ciudadanía pudiere seguir siendo desorientada.

El 30 de Enero de 1986, habiéndose devaluado nuevamente la moneda ecuatoriana en vez de racionalizarse el gasto público como hubiera sido lo más acertado, el Dr. Rodrigo Borja fustigó al gobierno de Febres Cordero indicando que se había favorecido especialmente al grupo Noboa, que controlaba el 60% de las exportaciones del país. Leonidas Ortega Trujillo alabó la medida por corresponder a un esquema económico preconcebido para obtener la baja de la inflación galopante que se vivía; así que la banca, a pesar de no ser favorecida con la medida, reconoció que era justa para el momento económico.

El 5 de Julio siguiente recibió la Orden al Mérito de la República de Italia, en el grado de Comendador, de manos del Embajador Francesco Capece Galeota.

acreedores del Ecuador en New York, para una nueva ronda de negociaciones de la deuda externa. Asistió a las siete de la mañana al Ministerio de Finanzas, se sirvió un café, conoció los puntos de vista del gobierno y aceptó servir gratuitamente como intermediario ante su amigo John Reed, Presidente del City Bank, de quien consiguió un tratamiento preferencial a nuestro país, pues su prestigio era tan grande que circulaba entre los financistas y banqueros del mundo tratado de igual a igual.

En Enero de 1989 el Ministerio de Industrias aprobó el aumento del precio de la Caja de banano FOB de US$ 3,60 a US$ 4,20, medida que sirvió para compensar a los productores del aumento de los costos e insumos.

El 9 de Abril le nominaron Presidente por elección directa de la reunión de la FAO realizada ese año en Roma. En Septiembre concurrió acompañado de su amigo Lisímaco Guzmán León a una reunión con el Ministro de Industrias Juan José Pons. Se mostró hábil conversador y el tema central fue una nueva revisión de precios de la caja de banano. Su energía impresionaba a la par de su simpatía natural, conservando siempre y en todo momento una sencillez rayana en el respeto y las buenas maneras; pues, aunque la comparación no viene al caso, poseía la delicadeza y diplomacia de un encantador de serpientes

En Octubre asistió a una cena en el Hotel Ramada ofrecida por el Ing. Mario Jalil Rodríguez, Ministro de Agricultura y Ganadería del Ecuador, a las delegaciones participantes en la Undécima reunión del grupo intergubernamental sobre el banano de la FAO. Esta fue una de las poquísimas ocasiones en que se mostró en un acto público pues prefería vivir retirado.

Durante los primeros meses de 1990, coincidiendo con el invierno norteamericano que es muy frio, inspeccionó sus oficinas en Miami y Tampa. No le agradaba descuidar los detalles del negocio. Después pasó varias semanas de vacaciones con su esposa en la villa de Lifford Keys de Nassau, capital de las islas Bahamas, cercana a un lujoso Yacht Club. Quería formar un equipo gerencial presidido por Shilo Adil con sede en New York para la comercialización mundial, e integrado por Robert Fisher, ex presidente de Dole Fresh Fruit y Del Monte, y por David Mase, del Irving Trust Bank. Para las oficinas de la Bananera en Guayaquil contrató a Ernesto

Weisson como Contralor, a Roberto Baquerizo Valenzuela como Director Financiero del Grupo industrial, a Francisco Swett Morales como Gerente Financiero de la Exportadora Bananera Noboa y a Juan José Pons Arízaga como Director de Operaciones y Comercialización. Enrique Ponce Luque seguiría de Vicepresidente de la Bananera y su esposa Mercedes presidiría el Directorio. Este equipo comenzó a funcionar el 14 de Enero de 1991 pero tuvo corta duración..

LA CAMARA DE COMERCIO

Al poco tiempo la Cámara de Comercio de Guayaquil resolvió otorgarle su máxima condecoración institucional denominada del Centenario de la Cámara, antes no entregada a nadie e instituida para sus socios más distinguidos. El miércoles 5 de Junio la recibió de manos de Andrés Barreiro Vivas en acto que revistió especiales características pues fue como el canto del cisne. Se le vio afectado por su enfermedad pero no disminuido. El discurso tuvo especiales toques de vivacidad e ingenio, hasta se mostró humorista, comentó la información traída por un diario y como casi todo lo suyo tuvo la virtud de ser fácil, directo y discreto.

Comenzó con un recuento de sus orígenes humildes como niño huérfano y pobre, habló sobre sus trabajos iniciales, luego indicó sus empresas y terminó manifestando con sano orgullo “Todas las actividades y empresas que he mencionado y que son el producto en la fe en el trabajo, representan en el país una sustancial fuente de divisas y una muy importante contribución en el aspecto económico, al dar empleo a más de 20.000 personas. Para mí, cada uno de los empleados y obreros merece mi reconocimiento por su valioso aporte. La prosperidad generada en base del trabajo eficiente y honesto tiene como resultado el bienestar y progreso de sus familias. Deseo que este empeño mío que ha constituido una vida de trabajo y producción perdure en mi esposa, mis hijos y mis nietos. Mi actitud ante la vida la adquirí en gran medida de las lecciones que me brindó mi madre. Su memoria deberá ser una inspiración para todos los míos. Señor Presidente y señores Directores, he trazado algo de mi vida y de mi esfuerzo creador. Como ciudadano aprovecho la oportunidad para agradecer una vez más a Uds. por el honor que me han dispensado y para reconocer publicamente la importantísima función orientadora que desempeña esta Cámara, nosolamente en el caso de las grandes empresas si no en todos los aspectos relacionados con el comercio pequeño o mediano. Bien puedo afirmarlo yo, al haber recorrido gran parte del camino.

En otro párrafo de su alocución dijo una gran verdad que reveló cuan firme era su carácter: Hoy, al dirigir mis empresas, aún conservo el cargo de Guardián, pero soy el que tiene la llave maestra.

Durante la reunión emitió algunas opiniones que reprodujo la prensa nacional. Con relación al país indicó: Es sumamente interesante el cambio económico que está dando el país, pues vamos hacia la formación de una zona de libre comercio andino y se vislumbran las corrientes aperturistas a nivel mundial. De su visita a Venezuela informó que esperaba ensamblar autos en el Ecuador y venderlos por el sistema de trueque. La liberación del mercado es totalmente favorable pues la libre competencia es lo único que funciona. Todas las empresas estatales deben venderse para que funcionen mejor. El secreto para lograr éxito en los negocios es trabajar y dejar el pesimismo a un lado. El trabajo me ha mantenido bien hasta ahora que tengo setenta y cinco años de edad y el secreto es sostenerse con la cabeza fresca. Por lo general, todo lo que voy ganando lo voy invirtiendo de nuevo, por eso es que se multiplica y si no hubiera multiplicación, tampoco hubieran dieciocho nietos.

Para esa época, su grupo bananero y naviero mantenía oficinas en Roma, Amberes, Hamburgo, Sarajevo, Tokio, Seoul, Los Angeles, Miami, New York, Panamá y Buenos Aires.

Numerosos periodistas se hicieron eco de acto y escribieron sobre su vida, aunque lamentablemente por la superficialidad existente en nuestra prensa, se deslizaron varios errores de bulto, se cambió la nacionalidad del padre, el nombre de la madre, con una profesión distinta, etc. Tanto disparate obligó al Ab. Alvaro Noboa a rectificar en nota de prensa del l4 de ese mes, aprovechando para aclarar que en la vida de su padre la verdad era más gloriosa que la leyenda, pues todos sus triunfos los había logrado a base de grandes sacrificios.

PROLONGADA ESTADÍA EN GUAYAQUIL

Fue una temporada brillante, vivía en Guayaquil a sus anchas sin extrañar New York, almorzando con sus amigos cosas típicas como higos con manjar blanco

final, como recuerdo, le obsequió dos finos sombreros de Montecristi para que ella y su esposo se cubran cuando el sol les alumbre (si’c.) La primera dama entregó un botón de oro a la señora de Fanfani y ésta manifestó su agradecimiento indicando que cuando pensó en mandar esta donación no tenía el barco pero creía en la divina providencia, que en esta ocasión tomó el nombre de Luis Noboa, ya que “ él se ha convertido en nuestro ángel, quien llevó en sus alas todos los problemas, que fueron muchos.” También expresó su gratitud al Capitán de la Torre, quien convirtió el barco en un avión para hacer que se cumpla la misión de esta segunda nave de la paz. Finalmente dijo “En tu barco llevaste la esperanza de que el mundo que sufre nunca va a ser olvidado.”

ULTIMOS CAMBIOS EMPRESARIALES

A principios de 1993 trasladó sus oficinas centrales de New York al piso once de un lujoso edificio ubicado en la calle 56 entre Madison y Park Avenue. En Octubre el gobierno del Arq. Sixto Duran Bailen Cordovez, le otorgó la Gran Cruz de la Orden Nacional al Mérito pero dado su mal estado de salud se postergó la imposición de la Medalla y banda respectiva. Ya le habían comenzado los achaques de su última enfermedad, que fue cardiaca.

Las empresas generaban dieciocho mil plazas de trabajo y alrededor del 5% del PIB ecuatoriano. La empresa Bananera Noboa S.A. (EBNSA) constituía el cuarto grupo comercializador de banano en el mundo y el mayor del país. Sus activos fijos estaban dados por catorce haciendas bananeras divididas en tres grupos de gestión denominados Agrícola Clementina, Alamos y La Julia. Tenía dos subsidiarias: Bananera Continental Banacont S.A. y Bananera Esmeraldas Banaesmeraldas S.A. empresas asociadas: Oro Banana Obsa y una docena de cooperativas bananeras radicadas en la provincia de El Oro. También se movía a través de tres empresas cartoneras y de plásticos denominadas: Industria Cartonera

Ecuatoriana ICESA. Manufacturas de Cartón MACARSA y Compañía Nacional de Plásticos CONAPLAST. En materia de fumigación y servicios aéreos tenía la Líneas Aéreas Nacionales del Ecuador LA Ecuador.

ENFERMEDAD FINAL

En 993 sufrió dos crisis cardiacas y en Febrero de 1994 fue sometido a una operación de by pass en las arterias. A principios de Abril sufrió una nueva crisis cardiaca pero se recuperó en la sala de cuidados intensivos del New York Hospital. En dicho centro se había asilado hacía pocas semanas el ex Presidente Richard Nixon. De inmediato se vio rodeado de todos los suyos, que viajaron presurosos desde el Ecuador.

El Dr. Manuel Rodríguez Morales se estaba haciendo un chequeo médico en New York y le fue a visitar a las cinco de la tarde del lunes 25 de Abril para felicitarle por su recuperación. Noboa le contestó: Ya se que dijiste que no venías para tratar asuntos de oficina pero dime, que hay de…. y sin poderse contener entró en materia. Se hallaba lúcido aunque disminuido en sus fuerzas y hablaba con lentitud debido a la flema bronquial que le aquejaba.. “A la salida me puso cerca su cara, me alborotó el pelo y me pidió: Venme a ver si vas a estar aquí como ocho días. No te pierdas.”

Tres días después, a las seis de la mañana del jueves 28 de Abril de 1994, despertó, entró al baño pero salió al momentito, tosió y no recuperó más la conciencia. Falleció a las 2 y 10 de la tarde sin sufrimiento alguno, fue conducido a una funeraria privada como se acostumbra en los Estados Unidos y arribó a Guayaquil el día Sábado 3o, a las siete de la mañana, para su velatorio, preparado de antemano por su hijo Alvaro.

La Comisión de Tránsito y la Policía Nacional coordinaron su traslado a los patios de la Industrial Molinera Noboa, donde se levantó una severa Capilla Ardiente. La calle El Oro se cerró a la altura de Eloy Alfaro para permitir solamente el ingreso de la carroza y de los carros de los familiares.

La carroza recorrió con escolta la Avenida de las Américas y las calles Los Ríos y El Oro y al llegar a la Molinera el féretro fue cargado por los obreros de sus compañías, divididos en dos turnos.

Monseñor Néstor Astudillo y el Padre Guillermo Quinteros celebraron una Misa de cuerpo presente, intervinieron con sentidas oraciones fúnebres Pedro Mujica, el Econ. Roberto Baquerizo Valenzuela y el Ing. Juan José Pons Arízaga. La asistencia fue masiva pues se había congregado centenares de empleados y obreros de sus empresas. A las 12 y 30 fue conducido por la calle Eloy Alfaro hasta Venezuela y por esta a Chimborazo y de allí a la Catedral, donde permaneció expuesto.

A las 5 y 30 arribó procedente de Bahía de Caráquez el Presidente Sixto Duran Ballén Cordovéz, quien saludó a los deudos y entregó en manos de su viuda la insignia de la Orden Nacional al Mérito decretada meses atrás, tras lo cual se ofició otra misa. Junto al Presidente arribaron el Ministro de Agricultura, Mariano González Portés; de Relaciones Exteriores, Diego Paredes; de Energía y Minas, Francisco Acosta; el Contralor General, Juan Carlos Faidutti Estrada y otros funcionarios de alto nivel.

Siendo las 6 y 30 se realizó el postrer traslado por la calle Chimborazo hasta Julián Coronel, fue enterrado en el Cementerio General, en el sector de la Puerta No. 3 y a nombre de la familia tomó la palabra su hijo Alvaro Noboa Pontón.

SU PERSONALIDAD

Debió su fortuna a una visión excepcional de los negocios. De mente rápida, despierta, automática, acaso por sopesar ventajas y desventajas en las perspectivas financieras. Durante su vida acostumbraba trabajar hasta diez y seis horas diarias y no descansaba sábados ni domingos, pues cuando no estaba en su oficina viajaba por los mercados internacionales de la fruta.

Tenía una mentalidad fotográfica. Sin aficiones en particular, ni leía ni disfrutaba del cine y era ajeno a la vida cultural. En cuanto a la política, ésta solo le interesaba cuando afectaba a la vida comercial. Su estatura de l,74 era más bien alta, y en sus últimos tiempos pesaba casi ochenta y seis kilos.

Su amigo Joaquín Orrantia González le describió como ejecutivo preocupado siempre de sus negocios, pues no se le escapaba ningún detalle, motivo o persona. Nunca vendió las empresas que fundó ni jamás tomó represalias contra los que le perjudicaban. Solamente a él, los japoneses de la Mitsubishi le permitían que gritase en las Juntas de trabajo, puesto que era efusivo al negociar. Antes de morir había manifestado su preocupación, que necesitaba solamente un poquito más de existencia para terminar diversas gestiones que tenía a medio talle.

Guillermo Arosemena Arosemena, el mayor historiador económico que tiene el país, le ha calificado de caso excepcional, de aquellos que se dan uno en un millón…. Luego agregó en uno de sus artículos del diario El Telégrafo:

Fue un auténtico emprendedor por su genialidad, creatividad, capacidad de lucha. Fue el único exportador de banano ecuatoriano que logró sobrevivir durante aproximadamente cinco décadas las devastadoras guerras de precios entre la United Fruit y la Standard Fruit, los dos grandes colosos del mercado mundial del banano.

Recuerdo que en una de nuestras reuniones me comentó que su éxito se debió a la estrategia que él siguió en tener a esas empresas de aliadas y no de adversarias. Comenzó su vida de arduo trabajo desde niño, diez y seis horas diarias, ritmo que mantuvo hasta hace pocos años. Recuerdo que a inicio de los setenta, con motivo de haberlo invitado a ser socio en una empresa que promoví, para tratar asuntos sobre dicho negocio siempre me citó a las ocho de la noche y me atendió pasadas las nueve y al despedirme me topé con otras personas que lo esperaban. Con esa extraordinaria percepción en los negocios se dio cuenta que para poder crear en la actividad bananera, controlar la calidad de la fruta y de los costos tenía que integrarse vertical y gradualmente inició la diversificación de sus operaciones. Por un lado adquirió haciendas y paralelamente charteó barcos. Con los años y en sociedad con su mentor Juan X.

Marcos instalaron la fábrica de cajas de cartón. Años después estableció la fábrica de fundas de polietileno y de las etiquetas autoadhesivas con su marca “Bonita”. En el camino agregó un banco, una compañía de seguros y empresas distribuidoras en los mercados consumidores. Para la década de los ochenta había hecho realidad su sueño creando una empresa totalmente integrada que le permitió competir cara a cara con “Chiquita” y “Dole”. Incursionó en otros negocios de exportación. Durante la segunda Guerra Mundial se había convertido en uno de los más grandes exportadores de arroz. Por esos años se inició en la exportación de cacao en grano. Con los años estableció una fábrica de café soluble y de elaborados de cacao. También se asoció en tecnología con la multinacional Perugina para fabricar los chocolates Bacci. En los años sesenta decidió entrar a la fabricación de harina de trigo y más adelante contrató con “Quaker Oats,” empresa estadounidense para fabricar la famosa y conocida bebida quaker. También sus actividades incluyeron la importación de vehículos y licores. A partir de la década pasada, por sugerencia de uno de sus yernos comenzó a comprar prestigiosas empresas guayaquileñas que fabricaban productos de gran aceptación. Con el control accionario que tuvo en alrededor de un centenar de empresas se convirtió en un magnate de importancia continental. Vivió en la ciudad de New York donde tuvo su centro de operaciones y en su avión privado recorrió el mundo buscando oportunidades de hacer negocios. Se relacionó con la élite empresarial mundial. Formó parte de una institución privada de empresarios cuyo presidente fue David Rockefeller.

En el camino fue duramente golpeado por la adversidad en algunas ocasiones, al extremo de haberse encontrado al borde del colapso. En los años treinta ciertos negocios de especulación hicieron desaparecer todo el pequeño capital que había acumulado. En los años cincuenta, conquistar el mercado japonés para su banano le representó pérdidas cuantiosas, como también una venta de cacao en grano a Rusia en los años sesenta. Fue víctima de los políticos demagogos, de los dirigentes de los partidos de izquierda y de los dictadores militares. En algunas ocasiones, ellos le hicieron la vida imposible, tachandolo de explotador, oligarca e insensible a la pobreza.

A pesar de que fue un individuo muy privado que no le gustaba la publicidad, se presentó en la televisión para desvirtuar tales aseveraciones (las persecuciones duraron muchos años) Fue obsesionado con el sentido del ahorro. Fui testigo de un sermón que durante algunos minutos dio a un conserje de su empresa por haber desperdiciado un par de hojas en la fotocopiadora. Cuando en la sociedad que tuvimos fue necesario visitarlo para negociar un producto que nos compraba, peleo los precios, aunque fueran centavos. Tuvo una mente matemática. Recuerdo que cuando yo era joven me desafió a que él podía sumar mentalmente más rápido que yo usando una calculadora que en aquellos años era de manivela y me ganó. En las conversaciones telefónicas que él mantenía con empresarios de diferentes capitales del mundo, mientras lo esperaba en su oficina en Bananera Noboa, pude darme cuenta de la extraordinaria agilidad mental que poseía.

Excelente amigo. Con mi padre mantuvo una estrecha amistad. Recuerdo que diariamente se hizo presente durante la semana que mi padre estuvo hospitalizado en los Estados Unidos. Al morir, él tuvo gestos muy nobles para con mis hermanos menores. Como jefe fue comprensivo y preocupado de sus ejecutivos y empleados. Muchos de ellos lo acompañaron durante décadas. El Ecuador ha perdido a un fenómeno de los negocios, a un individuo que de la nada llegó a aportar por medio de sus empresas el 5% del producto interno bruto de nuestro país y un 30% de las exportaciones privadas. Noboa Naranjo dificilmente podrá ser reemplazado pues su genialidad no la adquirió, nació con ella. En estos momentos de dolor para su familia, expreso mi más sentido pésame a doña Chabela, su primera esposa, que lo acompañó en los años más duros de Lucho. A Mechita, su segunda esposa, que lo hizo feliz durante los últimos veinte años de su vida, a todos los hijos, yernos, nueras y en particular a Isabel y a Diana, mis amigas de la juventud, a Alvaro, amigo sincero.

Al cumplirse el tercer aniversario de su fallecimiento el diario El Universo publicó algunas de sus frases célebres, todas llenas de un sano deseo de vivir.

SOBRE EL TRABAJO.- No importa qué tipo de trabajo sea, lo importante es trabajar. Es la única manera de salir adelante. La cosa más vil en este mundo, lo que más degrada, es la dádiva fácil. Cuando todos tengan trabajo, cuando todos trabajemos más, nos olvidaremos de la política y habremos creado bienestar. Cuando se tiene bienestar nadie piensa en matar, en fusilar ni en conspirar.

Base fundamental para el hombre es tener trabajo, abundante y honorable. El hombre sin trabajo no cree en la justicia social. Me complace saber que he creado trabajo para muchos y quisiera seguirlo haciendo para muchos más.

SOBRE LA DIGNIDAD: La dignidad de un hombre es el respeto que él tiene de sí mismo, el decoro que busca para sí. La dignidad constituye la suma de distinción y honor que hacen del ser humano una excelencia.

SOBRE EL EXITO: El éxito de una empresa no es el edificio que posee, si no la organización que la opera.

SOBRE LA ORGANIZACION: Yo tengo muchas organizaciones, muchas empresas, todas ellas con cabezas dotadas de poder de acción y decisión.

SOBRE EL DINERO: Tengo poca

confianza en el dinero desinfectado de los bancos con cuentas secretas, de esos botines de dictadores y tiranos, fondos evadidos de países en crisis. Mi dinero es limpio por naturaleza,

producto de un trabajo hecho con tesón por mi’ equipo empresarial.

SOBRE LA VIDA: La vida no es magnánima y hay que luchar a fondo, hay que arrancarle lo mejor que tiene, pues al cabo de la esquina está la muerte.

SOBRE LA MUERTE: Es una abstracción. La vida es lo importante.

Tal el hombre que se levantó por sus propios méritos hasta convertirse en el mayor empresario ecuatoriano del siglo XX y por qué no decirlo, de todos los tiempos.