NAVAS PRADA LUIS E.

Consul de Colombia.

A principios de 1923 arribó a nuestra ciudad el Dr. Luís E. Navas Prada, designado Cónsul General de Colombia en Guayaquil. Se alojó en el hotel Majestic y empezó a escribir para el diario El Telégrafo sobre temas históricos de la era independentista. Las oficinas consulares estaban situadas en Rocafuerte y Roca donde comenzó a despachar. Como buen abogado su primer trabajo consistió en lograr que la Dirección Nacional de Higiene de Colombia levante la injusta medida sanitaria que pesaba sobre los barcos que partían de Guayaquil, a los que se sometía al requisito de fumigación por causa de la bubónica, enfermedad que había desaparecido hacía muchos años de las costas ecuatorianas, con lo cual obtuvo que a los pasajeros no se les exigiera un certificado de vacunación anti pestosa. El periódico El Fuete publicó su caricatura con la siguiente letrilla // Colombia hermosa, ayer // ha mandado a Guayaquil / este muy culto señor / de merecimientos mil, / en embajada de amor. // y fue acompañado al vapor “Huallaga” que esa noche continuaba su viaje.

El 14 de Febrero de 1925 contrajo nupcias con Blanca Rosa Vinelli Medina en la casa de la novia ubicada en el boulevard 9 de Octubre y Pichincha esquina. Se habían conocido en un baile en el Club de la Unión y siempre fueron bien avenidos. En Abril recibió al Secretario de la Legación de Colombia, Dr. Roberto Goenaza, de paso a Quito. El 31 de Mayo asistió al agasajo brindado al nuevo Ministro de Gobierno Dr. José Vicente Trujillo en el Club Metropolitano.

Por entonces se incendió gran parte de Manizales. El consulado en Guayaquil realizó una colecta en pro de los damnificados, por ello el 8 de Agosto recibió una Medalla de la colonia colombiana. En Noviembre se produjo el rompimiento de las relaciones Colombo – ecuatorianas y ocurrió el retiro de la legación en Quito; el archivo y los intereses de esa nación fueron encargados al Ministro argentino Ricardo Olivera. Esta situación le atrajo numerosos problemas. El Consulado en Guayaquil se dedicó a la repatriación y a otros asuntos administrativos.

En Abril del 26 le correspondió actuar en el enojoso asunto de la protesta de los trabajadores ecuatorianos llevados por contrato a Colombia, quienes enviaron una carta al Gobernador del Estado de Nariño, quejándose de los malos tratos que recibían de parte del sobrestante de las obras del ferrocarril entre Tumaco y Pasto. En Agosto fue electo presidente de Colombia el candidato conservador Dr. Miguel Abadía Méndez y el Cónsul Navas tuvo que participar en la polémica desarrollada sobre el Tratado Salomón – Lozano, mediante una publicación en El Telégrafo aparecida bajo el título de “La Cuestión Internacional. El cumplimiento integral del Tratado Muñoz Vernaza – Suarez” en apoyo a las tesis sustentadas por el Dr. José Maria Egas.

En Mayo comenzó su familia con el nacimiento de su hija Mercedes. En Octubre presidió el Comité de la Raza que realizó una sesión en el Colegio Vicente Rocafuerte y premió a los artistas Luis E. Mideros por el busto de Sebastián de Benalcázar, Carlos A. Mayer por la alegoría de la raza Huancavilca y a Rosario Villagómez por el busto de Francisco de Orellana, también se adoptó la resolución de levantar una estatua a Miguel de Cervantes.

En Febrero del 27 asistió al banquete ofrecido por el gobierno a los aviadores angloamericanos de paso por Guayaquil, Se sirvieron cinco platos como era usual en Europa (Una entrada de anchoas, sopa crema, inicial de atún, medio de pavo y mermelada, fuerte de filet mignon y vegetales) helado, café, licor y champán, Un intrigante paisano en Quito se dio a la ingrata tarea de regar la noticia que el gobierno colombiano había designado al Dr, Ismael E, Castro nuevo Cónsul en Guayaquil.

En desagravio sus colegas le reeligieron Decano por cuarta vez y en “El Combate” apareció un dato titulado “Lo que agrada a nuestras damas,,, la inteligencia de Navas Prada,” En Junio, al reanudarse las relacione, fue ascendido a Primer Secretario de la legación y recibió el archivo en Quito, para tenerlo arreglado al Ministro que enviarían enseguida, En Julio asistió al agasajo ofrecido al presidente del Club Pichincha de paso por Guayaquil y para el día de Colombia hubo baile en su residencia, Poco después asistió a la reunión celebrada en la Gobernación entre el Ministro de Previsión Pedro Pablo Eguez Baquerizo y los concejales de Guayaquil, sobre el arreglo de las cuestiones económicas pendientes.

Con motivo del viaje de Enrique Jarrín a Cali le brindó una comida de amigos en el restaurant Fortich y el 24 de Noviembre, por la condecoración que otorgó el gobierno ecuatoriano al Capitán Herbert Boy, Jefe de Pilotos de la compañía Scadta, ofreció un almuerzo en el Fortich y por la tarde concurrió a la recepción que por igual motivo brindó el Cónsul Bruckman de Alemania.

A principios del 30 fue designado Miembro de Número de la Sociedad Geográfica de Washington. En Junio atendió a la Misión Militar colombiana presidida por el Cor, Jorge Mercado, de paso para asistir a los actos conmemorativos por el Centenario del fallecimiento del Mariscal Sucre, A los pocos días obsequió con un banquete a otro grupo de militares de Colombia y Bolivia, La República argentina le había encargado el Viceconsulado en forma ad-honorem, de suerte que estaba recargado de trabajo, En Julio atendió en su residencia al Dr, Pablo Lozano T, nombrado Ministro plenipotenciario de Colombia ante el gobierno del Perú, quien llegó con su familia de paso a Lima, En Agosto fue electo Presidente de Colombia el liberal Enrique Olaya Herrera.

Ese año publicó “Proceso Histórico de Colombia” en 252 pags. libro calificado de ambiciosos alcances porque se propuso a través de una sociología histórica lograr la síntesis evolutiva del desarrollo de su país, según acertada opinión del crítico español Francisco Ferrandis Albors, a) Feafa, que lo comentó en su columna de El Telégrafo y el gobierno ecuatoriano presidido por el Dr, Isidro Ayora le concedió la Orden Nacional al Mérito, Por entonces el escultor Sigcha modeló su busto.

En 1931 asistió al te bailable que ofreció el consulado chileno en honor del Ministro Plenipotenciario Arturo Lorca, quien regresaba a su país tras cumplir su misión en Quito, El 1 de Octubre recibió en los salones del consulado al literato y diplomático Enrique Arciniegas, nombrado Ministro Plenipotenciario de Colombia en Quito, El día 9 asistió a la inauguración del paseo de las colonias en el malecón de la ciudad y concurrió con su esposa al te bailable del Club de la Unión por la fecha independentista, En Noviembre entregó a nombre de la República argentina la condecoración de ese gobierno al Jefe de la II Zona Militar, Esa noche concurrió al banquete ofrecido por la guarnición de Guayaquil al Coronel Alberto C, Romero, Poco después, habiéndose posesionado de la primera magistratura colombiana el liberal Enrique Olaya Herrera, presentó su renuncia irrevocable y fue reemplazado por el General Andrés Márquez Borda, Días más tarde ofreció un banquete en el Grand Hotel al notable abogado criminalista Jorge Eliecer Gaitán de paso por Guayaquil.

Retirado del consulado por su filiación política tras nueve años de fructíferas funciones, en Junio del 33 regresó a Colombia con su familia, retomó el ejercicio profesional y tuvo a su cargo la cátedra de Historia en el Colegio San José de los Hermanos Cristianos, después ocupó una de las magistraturas del Tribunal Administrativo seccional con sede en Bucaramanga.

En 1940 desempeñaba la Auditoría de Guerra de la Quinta unidad acantonada en Pamplona, Se encontraba trabajando un “Diccionario histórico geográfico de Santander” que posiblemente actualizaría los datos contenidos en la obra “Santander y sus municipios” del historiador colombiano del siglo XIX José Fulgencio Gutiérrez cuando el 31 de Octubre, mientras se hallaba en su hogar, fue aquejado de una angina de pecho y falleció a las diez de la noche de escasos cincuenta y un años de edad, Dejó una familia compuesta de cinco hijos, El sepelio tuvo lugar al día siguiente y se dijo que había muerto un gran caballero y erudito historiador, de vivaz ingenio, inteligencia lúcida y amena charla, Su familia retornó a Guayaquil semanas más tarde.

En 1918 subió a Quito y una tía le negó toda ayuda pero aun así se matriculó en la Facultad de Medicina de la Universidad Central. Fueron tiempos de miseria, un primer amor le llevó casi a la desesperación porque no pudo formalizar esa unión y retornó a Riobamba, visitó a sus padres, pasó con ellos los carnavales y con solo cuatrocientos sucres de capital en billetes del Banco Comercial y Agrícola, salió por Guayaquil el 29 de Febrero del 20, a la edad de veinte y dos años solamente, con pasaje de tercera, en un buque español que iba a Panamá, pero al llegar al puerto de Buenaventura encontró a la comitiva del Presidente de Colombia Dr. Marco Fidel Suárez, que volvía del abrazo en el puente Rumichaca con el Presidente ecuatoriano Alfredo Baquerizo Moreno. Se presentó y rogó que le permitieran acompañarles. Así fue como llegó a conocer Cali, Pa lmira, Buga, Morillo, Armenia, Cambao, ibagué, la Línea, etc. hasta que finalmente arribaron a Bogotá, donde consiguió trabajo con el competente geólogo alemán Roben Voelkel, alquiló un cuarto en la Calle Novena 239 y hasta se matriculó en la Universidad, pero enfermó gravemente del estómago y permaneció varias semanas hospitalizado. En Bogotá encontró a una prima hermana que estaba casada con un colombiano agricultor y rico, pero las diferencias económicas impidieron todo acercamiento.

En Enero del 21 partió por el alto y bajo rio Magdalena hasta Barranquilla y Puerto Colombia, donde tomó un vapor español que le llevó a Puerto Cabello, La Guayra, Curazao, Puerto Rico, las islas Canarias, Cádiz, la costa de levante y Barcelona. Finalmente llegó el Jueves Santo por ferrocarril a Madrid, se acomodó, trabajó en lo que pudo, entrevistó al poeta César Arroyo que representaba al Ecuador, hizo amistad con el Teniente Francisco Suárez Veintimilla, conoció otras gentes. Un matrimonio español le cobró afecto y túvole algunos meses en su casa de la calle Eguiluz, pero se cambió en cuanto pudo a un cuarto alquilado en la calle de la Ballesta No. 232, por simple delicadeza, para no abusar.

En Mayo revalidó su título de Bachiller en el Ministerio de instrucción Pública y Bellas Artes, aprobó el examen de ingresó en la Facultad de Ciencias en situación de apremio pues había días que no tenía para comer. En Septiembre concurrió al banquete de Confraternidad Médico Hispano – Colombiano celebrado en el restaurant “ideal – jardines” y como fue suspendido en Física se matriculó en la U. de Valladolid donde pudo finalmente aprobar el primer curso, volviendo a la Facultad de Medicina de la U. de Madrid el 22.

Bien pronto le nació la iniciativa de fundar la Federación Universitaria Hispano – americana F.U.H. A. y el día 29 de Marzo de 1922 consiguió que se llevara a cabo la reunión inaugural en el Ateneo Científico y Literario de Madrid y fue electo Secretario. Enseguida comenzó a trabajar en la Comisión organizadora del Congreso de Juventudes universitarias iberoamericanas programado para Octubre y el día 6 de Mayo ascendió a Presidente de la Federación e inició una labor de acercamiento de los pueblos latinoamericanos con la Madre Patria, esta idea se llamó ”La Hispanidad” y fue un concepto novísimo para entonces que progreso merced al arielismo en boga en estos países.

Sus maestros Gregorio Marañón y Rafael Altamira le llegaron a querer como a hijo, consiguiendo que el Duque de Alba y la Marquesa de Perinat le concedieran cada uno de ellos, un premio en metálico, que aunque corto y por una sola vez, demostraban la simpatía que sus esfuerzos despertaban pues ya se le consideraba el gestor de la Hispanidad a nivel mundial.

En 1923 fallecieron sus padres y en el entierro del heroico Teniente Carlos Suárez Veintimilla, muerto gloriosamente en la guerra de Marruecos, conoció al pintor hondureño Pablo Zelaya Martos, quien le hizo un hermoso retrato, donde aparece con la impresión de su juventud de fuerza, voluntad y esperanza, en actitud de reposo y bajo una tenue luz, pero no todo le era favorable pues a pesar que sus profesores y varios notables intelectuales solicitaron una beca al gobierno del Ecuador ésta nunca llegó. En cambio, el 24, consiguió veinte becas de España de trescientas treinta pesetas mensuales cada una, para otros tantos estudiantes hispanoamericanos y entregó la que correspondía al Ecuador al joven pintor Alberto Coloma Silva que estaba sin protección, utilizando para si la de otros países alternativamente.

Comía en restaurantes baratos, estudiaba como un poseso y al mismo tiempo realizaba numerosos actos culturales, haciendo sentir a la Federación. Hubo un sonado té en el Hotel Ritz en homenaje al Rector de la Universidad Señor Carracito. Después fue recibido con sus compañeros por el Rey Alfonso XIII en Palacio. En otra ocasión se produjo la conferencia del ilustre profesor Rafael Altamira. Organizó una función de beneficio en el teatro de la Princesa a fin de recaudar fondos para sostener la F. U. H. A. con la célebre compañía dramática de María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza, que representaron la obra en tres actos y en verso de Lucio Fernández Ardavín “La Vidriera Milagrosa”, a la que asistieron los Reyes, ante quienes leyó un mensaje dirigido a las juventudes de América. También debió ofrecer múltiples agasajos para obtener la unidad estudiantil, en Agosto y con varios compañeros se trasladó a la Universidad de Salamanca y fueron homenajeados en el Hotel Terminus con un suntuoso banquete al que asistió el ex Ministro de instrucción Pública Sr. Silió, que tomó la palabra. Al día siguiente se realizó un homenaje a Cristóbal Colón en la plaza donde estuvo ubicada la casa en que murió, con autoridades y numeroso público. En Octubre concurrió al II Congreso de Medicina reunido en Sevilla. En Noviembre alcanzó para la Federación una subvención anual de cinco mil pesetas pagaderas por trimestres. En Diciembre conmemoró el centenario de la batalla de Ayacucho convencido de que en aquella memorable acción, la lucha no fue entre españoles y americanos sino entre hermanos de una misma nación, unos realistas y otros insurgentes.

Era un hispanista notable que aspiraba al triunfo de los ideales del arielismo a través de la unidad iberoamericana y todo ello sin descuidar las visitas a los periódicos, estaciones de radio y direcciones de revistas porque era necesario dar a conocer los postulados de la Federación, así como ciertos actos protocolarios entre los cuales se contó el recibimiento a los universitarios portugueses de visita en Toledo y al mismo tiempo, debido a sus ideas socialistas, intervenía en mítines políticos estudiantiles. En la protesta contra Millán de Priego fue sableado y herido, de lo cual le quedó una pequeña cicatriz.

En 1925 fue electo presidente de la Asociación de Estudiantes de Medicina de la U. de Madrid, y con tal calidad le fue más fácil su labor en la Federación y pudo conseguir el antiguo Palacio de Perales, también conocido como del hielo, ubicado en la Magdalena Nos. 9 al 12, con amplios salones para recibos, estudios y biblioteca, que pronto se vieron abarrotados de estudiantes ansiosos de leer, departir ideas y experiencias. En Marzo le fue ofrecido un banquete en el restaurant “El Oro del Rhin” y asistió al homenaje en memoria del sabio neogranadino (Colombia) Francisco José de Caldas. En Junio fundó la Universidad Popular con cursos gratuitos para obreros, artesanos y pueblo en general. En Julio viajó a Lisboa, en la Universidad de Coimbra pronunció dos Conferencias sobre el Movimiento Intelectual Iberoamericano y sobre el Ecuador; este fue su mejor momento, conservándose ambos trabajos que aparecieron publicados en 1926 en Madrid y hablan de su pensamiento moderno, actualizado, de sus ideales socialistas. I tal fue el éxito de sus intervenciones que la U. de Coimbra decidió crear la cátedra de Estudios Ibero – Americanos, noticia que apareció el día 25 en el diario “La Gazeta” de esa ciudad, junto a la entrevista que le hicieran los periodistas asistentes.

Ese año estrechó lazos de amistad con dos compatriotas, el torero Maximiliano Espinosa que acababa de debutar con gran éxito en la plaza de Vista Alegre y Abel Romeo Castillo llegado de Guayaquil a estudiar periodismo aunque se especializó en historia. Después trataría a dos jóvenes lojanos, los hermanos Daniel Elías y Alfredo Palacio Moreno becado el primero en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando y alumno oyente el segundo.

Por las noches concurría al “Oro del Rhin” en la plaza de Santa Ana, donde se reunía la peña de estudiantes hispanoamericanos a compartir una sana bohemia intelectualizada y como era polifacético fundó en Diciembre con sus compañeros Rodolfo Barón Castro, Rubén Salido y Abel Romeo Castillo, la Revista de la Federación que tituló “Patria Grande” en recuerdo a un libro del escritor Manuel Ugarte, alcanzando éxito en América y España, pues durante el año de existencia sirvió para canje de publicaciones con otras Universidades de Iberoamérica.

A principios del 26 conoció a las hermanas Fanny y Esther Game Castro guayaquileñas que visitaban Madrid y se hospedaban en casa de sus concuñados los Rodríguez Bonín. Eran hijas del Gerente General del Banco del Ecuador, Eduardo Game Balarezo. Pronto sintió una intensa pasión hacia Fanny y tuvo la felicidad de ser románticamente correspondido. A insinuación de Juan Rodríguez Bonín ellas decidieron prolongar su estadía y Verdun, pasó a Bélgica y estuvo en Lieja, Lovaina, Bruselas, Amberes, Iprés, Brujas, Ostende, Gante, Namur y al cabo de tres meses retornó por París, resuelto a terminar rápidamente sus estudios. En Octubre fue reelecto en la presidencia de la Federación, asistió a las Jornadas Médicas de Madrid, hizo aprobar los Estatutos de la Federación, redactó con sus compañeros de directorio un ambicioso programa de trabajo, pronunció en el Círculo de la Amistad una conferencia sobre las continuas intervenciones armadas de los Estados Unidos de Norteamérica en territorios centro y suramericanos, celebró la Fiesta de la Raza el 12 de Octubre. En Diciembre visitó Sevilla, Granada, Huelva, Cádiz, Tánger y Marruecos. En esta gira viajó con varios compañeros de la Federación, entre ellos el Secretario Abel Romeo Castillo.

En Febrero de 1928 dictó en la Casa del Pueblo una Conferencia y fue designado Canciller del Viceconsulado del Ecuador en Madrid con una pequeña asignación mensual que le sirvió de ayuda. Colaboraba en distintos diarios de España y América con artículos arielistas de actualidad. En Junio realizó su segundo viaje a Francia, Bélgica y Alemania. En la población francesa de Hendaya encontró a los exiliados políticos españoles de la dictadura de José Antonio Primo de Rivera y tuvo la oportunidad de departir con Miguel de Unamuno, José Ortega y Gasset, Hilario Ayuso, Laudelino Moreno, siguió a Paris, al Marne, Bar le Duc, Chalons, Verdún, Metz, Saarlouis, Kreuzn, Maguncia, Franfort, Colonia, Hamburgo y Berlín y regresó a España llamado por sus compañeros universitarios, a enfrentar la cerrada oposición de los estudiantes peruanos, que finalmente lograron sacarle de la presidencia con un voto de censura motivado en odiosidades y minucias, apoyándose en los estudiantes católicos y en otros que habiendo recibido préstamos en dinero de tesorería, no pagaban y encima se disgustaban cuando eran ajustados. El Profesor Gregorio Marañón le tenía en su laboratorio. El día 7 de Septiembre del 29 egresó de la Facultad y en Agosto recibió el título de Licenciado en Medicina y Cirugía o lo que es lo mismo, el título de Médico.

Alquilaba un cuarto en un hotel de la calle Nicasio Gallego No 3, hablaba francés, soñaba con visitar Egipto y Grecia, pero se encontraba muy enfermo porque perdía la voz y se agotaba sin causa ni motivo. Finalmente, tras consultar a varios facultativos, descubrió que sufría de una grave lesión al corazón. Tenía solamente veinte y nueve años, era de tez morena, delgado, esbelto, ojos y pelo negro, lacio y peinado para atrás a la moda de Rodolfo Valentino. Entonces fue invitado a Alicante en la costa mediterránea, con buen clima y sol.

Había comenzado a trabajar su tesis doctoral y viendo que no tenía la disposición de terminarla, decidió asistir al II Congreso Mundial Antiimperialista a celebrarse en Julio del 29 en Franckfurt Sur Mein, donde intervino junto a los hombres más prominentes en la lucha titánica por impedir que las naciones fuertes dominen a las débiles. De allí pasó a Polonia y a los países bálticos de Lituana, Letonia y Estonia, luego se internó por la Rusia de los Soviets, que imaginaba ideal.

Con el profesor español Julio Alvarez del Vayo estuvo en Leningrado, Moscú, Tula, Kurot, Poltava. En los Caucasos visitó las zonas sanitarias de Piatigors, Bestau, Kislavosdks, Mineralivodksy, Yelosnovoks a orillas del Mar Negro, conociendo a los camaradas médicos en cada hospital (tovarichs) Finalmente continuó hasta la frontera con Persia y Turquía en útiles observaciones sociológicos. Nuevamente en Leningrado tomó un Curso de varias semanas de Sanidad e Higiene Social en la Facultad de Medicina y retornó a través de Polonia, Alemania, Bélgica y Francia, decidido a volver a su Patria pues se le habían presentado los primeros síntomas de una tuberculosis pulmonar.

Nuevamente en España fue amparado por el Dr. José Antonio Navarro de Francisco quien le llevó a vivir en su casa de Getafe a pocos kilómetros de Madrid. Marañón dejó un día su clínica para verlo y lo encargó a su ayudante el Doctor Duque. El gobierno ecuatoriano le negó un auxilio urgente, pero sanó, logró terminar su tesis, la sustentó y fue calificado con la máxima nota de sobresaliente.

Entonces se despidió de sus compañeros y profesores, invitó a una comida a quienes le habían protegido sin él solicitárselo, pero horas antes tuvo una complicación y se acostó en cama. Llegada la hora se levantó, vistió, concurrió al acto, no probó bocado y al final pronunció un sobrio discurso, triste, patético, resumiendo su vida de lucha. Al día siguiente amaneció grave con neumonía y estuvo entre la vida y la muerte pues siempre había tenido una salud delicada.

En Enero de 1930 volvió al Ecuador. Sufría de una miocarditis cardiaca pero no lo parecía y nadie mejor que él para ocultar sus pesares. En Guayaquil le recibió su novia Fanny y numerosos amigos lectores de sus columnas, puesto que jamás había descuidado colaborar con la prensa nacional y su nombre y su labor eran por esa razón muy conocidos. El 31 visitó Riobamba. Su llegada en tren fue anunciada en hoja volante por Moisés Castañeda. Un numeroso grupo le esperó en la estación del ferrocarril a las seis de la tarde y tributó cariñoso recibimiento, llevándole al hall del Hotel Metropolitano donde se escucharon gritos en su honor. ¡Viva nuestro paisano el Dr. César Naveda! ¡Viva la Provincia de Chimborazo! El viajero, emocionadísimo, no sabía qué decir. El, que tantas veces había tomado la palabra en Europa, estaba trémulo, mudo de emoción y felicidad tras diez años de azarosa ausencia. Su saga en Europa había terminado.

Dos semanas después se trasladó a Quito. En febrero fue homenajeado por los estudiantes de la Universidad Central del Ecuador pues era un líder. Enseguida siguió a Ambato y recibió una manifestación de simpatía en el Hotel Vivero. En todas partes era aclamado como el intelectual del momento por famoso y por recién llegado de Europa y tras nueva estadía en Riobamba, volvió a la capital en procura de la revalidación de su título, pero algunos colegas se empecinaron en someterlo al fastidioso detalle del examen y habiéndose presentado ante un tribunal sorpresivamente se suspendió.

Su fama como médico especialista en Endocrinología, es decir, en el funcionamiento de las glándulas, ciencia novísima en el Ecuador, despertó la envidia de algunos colegas que quisieron demostrarle en el examen que el médico debía saber de todo, incluso hasta sacar muelas y ayudar a parir, pues tal era el concepto romántico, afrancesado y decimonónico que se tenía en el Ecuador, donde los médicos practicaban la medicina general pues no se conocían las especialidades.

El Dr. Aurelio Mosquera Narváez presidía el Tribunal y en mitad del examen mandó a traer a una parturienta para que demostrara sus conocimientos en ella y como nunca había realizado práctica de ginecología, antes que se le suspendiera, se levantó y dijo “Distinguidísimos profesores, yo los suspendo a Uds.” y se retiró nombre para ocupar una diputación por el Chimborazo, su columna de “El Telégrafo” era cada vez más leída, también colaboraba en las revistas “Semana Gráfica” y “Savia” con artículos de crítica, viajes y cultura, mantenía un concurrido consultorio pues ya se había llenado de clientela; pero a finales de Abril, quizá por los calores de invierno, se le agravó su condición de cardiaco, perdió el conocimiento y entró en coma. El Dr. Valenzuela le llevó a su clínica particular y numerosos colegas se hicieron presentes: Pedro Pablo Eguez Baquerizo, Antonio Mata Martínez, Jorge Insua. En la noche del 2 de Mayo sufrió varios paroximos y a las ocho de la mañana del siguiente día 3 de Mayo dejó de existir, de solo treinta y cuatro años de edad. El cadáver fue llevado en hombros a la escuela de Medicina y finalmente al Cementerio General. Al conocerse su deceso en España numerosos periodistas dieron la noticia. Su amigo Federico García Lorca en el Semanario Literario de Granada le calificó de conductor de juventudes y dijo que era un espíritu tallado en el barro de la tenacidad indígena y de la audacia española.

Luchador nato, en Madrid fundó y presidió la Federación de Estudiantes, le consiguió el local, muebles, becas. Supo ganarse la amistad de varios sabios como Miguel de Unamuno, Santiago Ramón y Cajal, Gregorio Marañón, Américo Castro, Rafael Altamira, etc. Tenía el corazón lleno de ilusiones y la mente de un socialista de avanzada. Amó a España, quiso una Universidad iberoamericana grande, fuerte, unida por el triunfo de los más altos ideales y “fue el creador del concepto de Hispanidad en una época en que la idea se volvía intrascendente y aún obtusa para la mayoría de la población americana” Solo cuando murió el país se dio cuenta que había perdido a uno de sus más brillantes hijos.

La novia guardó un romántico recuerdo por muchos años hasta que en la década de los años cuarenta contrajo matrimonio en Guayaquil con Héctor Morales Carlier, empleado bancario, simpatiquísimo personaje, menor varios años a ella, unión feliz aunque sin hijos.