Menten Juan Bautista.

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“Bien puede decirse que el estado geológico, orográfico y topográfico modifican la manera de vida y la índole del hombre, y esto principalmente en nuestro país en que se hallan reunidas todas las temperaturas y todos los climas exceptuando sólo el cambio de estaciones, y en donde la configuración más variada trae consigo los efectos más diferentes” (I, 29).

“Son a veces muy fantásticas las descripciones de los fenómenos que experimentan los viajeros. No son pocos los viajeros llamados científicos que hacen sus viajes principalmente a los países trópicos y a este suelo clásico del volcanismo: a modo de aventureros, y pasando como un relámpago, ensayando una u otra ascensión a las alturas tan nombradas de la alta meseta, recogen datos sin conexión, apuntan relaciones sin fundamento y provistos de poquísimas observaciones, escriben grandes libros que no vale la pena de ser refutados, pero que hacen grande ruido por sus relaciones extravagantes. Los únicos que hasta hoy día han hecho algo de provecho para la ciencia con un trabajo verdaderamente improbo son los académicos franceses y Maldonado en el siglo pasado, y en este siglo Humboldt, Wisse, Reiss, Stubel y Wolf. Me parecía necesaria esta observación para evitar aquí y más todavía en el exterior, equivocaciones respecto de los datos que hay sobre esta República” (II, 66).

“Pudiera ser por esto solo la alta meseta el país más dichoso del mundo, ya por su fertilidad; pues casi sin trabajo da y más de lo que puede necesitarse, ya por ser en extremo sano. Epidemias se conocen, pero pocas y quizás con alguna precaución se disminuyera su número. En todo caso faltan esas terribles pestes que derepente devastan los países tropicales y otras que diezman los países demasiado habitados como Europa”. “No obstante estas condiciones favorables el clima de la meseta es poco o nada conocido y estimado, y esto hasta por los habitantes de la costa de la misma República; cosa nada extraña si nos fijamos en su posición. Dos altas cordilleras que levantan sus picos nevados a alturas fabulosas encierran aquella meseta y la transforman en jardines hespérides de los antiguos” (II, 108).

RESUMEN DE LAS OBSERVACIONES CIENTIFICAS, DESDE EL TIEMPO DE LOS ACADEMICOS FRANCESES HASTA NUESTROS DIAS. I, 59-63; pp. 20-25.

“Como debemos publicar en este Boletín nuestras observaciones, muy oportuno me ha parecido referir las que antes de ahora se han hecho en el país, tanto para tenerlas reunidas en un solo cuerpo como para apreciarlas con las observaciones modernas… Las personas científicas de otras partes y las del mismo país no tienen conocimiento perfecto de los trabajos antes ejecutados, no por falta de interés, sino por la dificultad de conseguirlos. Hasta hoy se nota en Francia el más vivo interés por los trabajos de los académicos franceses ejecutados en este país… Por desgracia de aquí no han podido darse sino muy pocas indicaciones a este respecto, y tan escasas que se pudiera decir, que la orden real de 1746, relativa a las Pirámides de Oyambaro y Caraburu * que se derriben y demuelan a fin de que no quede monumento ni fragmento alguno para lo sucesivo * ha alcanzado también a todos los preciosos recuerdos que de esa memorable expedición se habían conservado. Tan desconocido es nuestro país y sus producciones en otras partes del mundo, que el doctor Reiss, que por sus viajes adquirió tanto conocimiento del país, sólo pudo recomendar a la sociedad geográfica de Berlín, como fuente preciosa de geografía política la obrita “Catecismo de la Geografía del Ecuador” escrita por el Sr. Juan León Mera. Razones son todas estas que me obligan a no dejar sepultados en el olvido los tesoros científicos que existen, y más aún si se atiende a los pedidos que varias veces se ma han hecho de Europa para obener tales datos” (I, 59).

ESTUDIOS SOBRE EL MAPA DE LA REPUBLICA. I, 99-111; II, 39-46; III, 11-20.

” … Este mismo trabajo me ha animado para contribuir, por mi parte, a tan importante tarea, al comunicar con sus pormenores, los resultados que otuve en una excursión al camino proyectado de Manabí con el objeto de estudiar la línea respectiva. El año pasado presenté un breve resumen sobre este asunto a la Convención que se reunió en Ambato, para manifestar la grandísima importancia científica y económica que presenta aquella provincia de Manabí, y su conexión con el interior; único modo de examinar y conocer esta parte de la República del todo desconocida, y de explotar las inmensas riquezas que esconde en sus dilatados y seculares bosques” (I, 99).