MAROTZKE LATZEL HANS

ARQUEOLOGO.- Nació en Guben, Brandeburgo, Alemania, el 19 de Septiembre de 1909. H.l. de Hans Marotzke Toepper, de profesión farmacéutico y propietario de una acreditada botica en Guden, natural de Sdettring en el reino de Prusia, casado con Maria Latzel Krain, ambos de religión luterana. Los Marotz o Marotzke, significa lo mismo, fueron primitivamente magyares dedicados al adiestramiento y monta de caballos hasta que a fines del siglo XVII pasaron a la Pomerania a servir a los reyes prusianos.

El segundo de una familia compuesta de tres hermanos, pero como el primero falleció en la niñez, siempre fue considerado el mayor. Estudió la primaria en su lugar natal y la secundaria interno en el Gimnasio de Wuppertal Barmen, pues, desde 1919, al finalizar la Gran Guerra, la familia Marotzke Latzel se había trasladado a Friedrichhagen.

En 1926 se graduó de Bachiller e inició la carrera de droguista conforme los deseos de su padre, quien había financiado a un amigo austríaco con 6.000 marcos, para la adquisición de una finca en la ribera del río Arenillas, zona tropical de la Provincia de El Oro.

El austriaco era un viajero que había recorrido varios países sudamericanos y finalmente recaló en el Ecuador, donde encontró que era un excelente negocio sembrar café; pues, el precio internacional del kilo en Hamburgo ascendía a S/. 96 y el costo de producción solamente era de S/. 22. La finca tenia extensos pastizales y producía banano y plátano aunque en pequeña escala. El austríaco sembró los cafetales que comenzaron a producir

De Portugal siguió a Biarritz y de allí se internó a la frontera alemana por tren. En su patria visitó a su madre que estaba viuda desde 1936, año del fallecimiento de su esposo a causa de esclerosis múltiples, tras larga enfermedad que había disminuida su fortuna. Su madre tenía una situación compleja y difícil, pues, como miembro activo de la Sociedad Antroposófica, fundada por Rudolph Skiner para realizar estudios esotéricos, temía por la seguridad de su vida, pues dicha sociedad había sido declarada fuera de ley por el nazismo.

En 1942 pasó a Jatzingen, cerca de Koeslin, en la Pomerania, donde vivía su única hermana llamada Gurdrun Marotzke de Voelkner, con su esposo.

Finalmente escribió a varias compañías peleteras y halló trabajo en Leipzig, en una fabrica que se dedicaba a fabricar chaquetas de cueros brutos de res por 500 marcos mensuales. En Leipzig vivió los años que faltaban para la terminación de la guerra, arrendando un cuarto amoblado, con tarjeta de racionamiento y adquiriendo el resto de los víveres en el mercado negro, como hacían todos. Demás está indicar que sufría los efectos de los diarios bombardeos de los aliados. En uno de ellos, una granada cayó demasiado cerca del refugio donde se encontraba y el ruido de la explosión le dejó sordo del oído izquierdo de por vida.

En Junio del 45, frente al incontenible avance de los rusos que ya ocupaban Dresden, colocó sus pocas maletas en una carretilla y caminó sesenta días con solo 300 marcos en los bolsillos. Primero arribó a Gotinge, allí tomó un abarrotado tres hacia la región del río Rhin; pero, al llegar a una estación fueron obligados a desembarcar y tuvo que seguir en bicicleta hasta Wippertal Barmen, que conocía perfectamente bien por haber vivido allí durante su etapa de estudiante y finalmente pudo conseguir alojamiento.

Entre 1945 y el 54 siguió en sus trabajos peleteros. Ese último año escribió a su hermana que vivía en Londres con su segundo esposo un músico inglés, quien le mandó a buscar pero no se acostumbró y acordándose de su amiga Ofelia Laborde de Castagneto, le pidió un contrato de trabajo por dos años para ingresar al Ecuador como inmigrante y en un buque carguero arribó a Guayaquil a mediados de ese año.

Su contrato era para realizar labores de campo en la hacienda Santa Rita enQuevedo, propiedad de los herederos de José Maria Laborde Pino; pero, su amigo Ferber, con nueva tienda en el malecón, le convenció para que lo ayudare como comprador de cueros y pieles en las zonas de Babahoyo, Milagro, la península de Santa Elena, Quevedo, Buena Fe, Santo Domingo, Esmeraldas, Chone y el resto de Manabí. Pronto se acreditó en toda la costa impulsando la compraventa de pieles y cueros por cerca de doce años.

El 56 había contraído matrimonio con Francisca Laborde Fernández. Primero vivieron en una casa de propiedad de Francisco Gambarrotti en Rocafuerte y Julián Coronel, luego se cambiaron a la casa de los Laborde en la calle Moran de Butrón, conocida en el pasado como el Camino de la Fuga. Pronto llegaron dos hijos que alegraron el matrimonio; Hans y Elly. Entre 1966 y el 68 Hans Marotzke y su esposa Francisca, a quienes siempre había atraído la arqueología, concurrieron a los cursillos que sobre dicha disciplina científica dictó Carlos Zevallos Menéndez en uno de los locales del Núcleo del Guayas de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Allí conocieron y amistaron con otros cursillistas: Luis Plana Bruno, Antonio Bédova Bellini, Adela Moran. Yela Loffredo de Klein, Rodolfo Burne Mazzini, Gorky Elizalde Medranda, Max Fill Mariscal, Irma Jarrín, Alba Moreno de Bédova, Juana González de Merino, José Merino Coronel, Aracely Cervantes.

El mismo año 66 ocurrió que mientras los esposos Marotzke Laborde paseaban en compañía de su hija Elly por la Sabana Grande de San Pedro, observaron que un tractor que estaba excavando para una construcción dejaba al descubierto varios tiestos de arcilla.

Atraídos por la novedad, anotaron el sitio exacto y comenzaron a la semana siguiente a explorar, luego regresaron con varios amigos entre los cuales se encontraban los hermanos Ibrahim y Resta Parducci Zevallos y juntos prosiguieron las labores, hallando un nuevo tipo de enterramiento con rico ajuar funerario perteneciente a la Fase Guayaquil, del último período Huancavilca, y por primera vez se observó en el país un “lecho de cerámica” (1)

Los trabajos fueron aprobados por el Profesor Zevallos Menéndez y llamaron la atención de personas tan entendidas como Francisco Huerta Rendón, que los visitó y expresó su satisfacción por el método empleado. Fruto de estas primeras labores fue la publicación en “El Telégrafo”, el día 9 de Julio de 1967, de un artículo largo titulado “Ensoñación prehistórica de la ciudad de Guayaquil”, republicado en la revista “Diskurts 70” del Colegio Alemán Humboldt bajo el nombre de “Estudios arqueológicos en la Sabana Grande de San Pedro en Guayaquil” en 6 pags. en 1968 y cuyo Estudio Preliminar fue editado ese año en la imprenta Izquieta, con profusión de dibujos, fotografía y un plano, con el título de “Estudio arqueológico en la Sabana Grande de San Pedro de Guayaquil” en 40 págs.

Entonces fue contratado por el Ing. Plana para que le ayudara en sus trabajos de arqueología (diversas labores de campo y en la formación de un Museo Arqueológico en la planta de aceites de OLEICA) completando 25 años de interrumpidas labores, gozando de la plena confianza de su jefe.

Ese año su esposa Francisca se graduó de Bachiller en Comercio y Administración y entró a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Guayaquil a estudiar Pedagogía. El 74 terminó su carrera de Maestra en Enseñanza Media y el 75 logró la Licenciatura en Ciencias de la Educación.

Mientras tanto, el 71 Hans inició un segundo trabajo arqueológico en el sitio Punta Brava, cercano a la población de Campo Alegre en la Isla Puna, que duró cinco meses.

Reexcavó un asentamiento de la Etapa de Desarrollo regional, cuyo Informe preliminar -aún inédito – titulado “La Fase Jambelí en la Isla Puna” en 70 págs. con dibujos, croquis y fotografías explicativas.

Si bien es cierto que la Fase Jambelí (500 A.C. – 500 D.C.) fue descubierta alrededor del río Guayas por Emilio Estrada, Betty Meggers y Cliffor Evans y de manera especial en la isla Puna, muy poco se sabía sobre ella hasta antes de los trabajos de Marotzke, quien le dedicó casi un año de intensa actividad a esa zona y cultura.

Ese año un amigo le indicó que en el sitio Agua Blanca, cerca de Puerto López, Manabí, existían vestigios de unos muros de piedra antiquísimos, formados por cantos rodados más o menos planos, que valía la pena investigar, fue así como viajó con el Ing. Luis Plana Bruno y Antonio Bédova Bellini y hallaron los restos de posibles templos ceremoniales. Ese primer trabajo debió ser concluido enseguida pero diversos contratiempos lo postergaron hasta 1976, de suerte que las excavaciones se realizaron en dos etapas diferentes.

Los resultados fueron verdaderamente asombrosos y salió a la luz un antiguo complejo urbano de la Fase Manteña (Período de Integración del 500 D.C. 1.500 D.C.) formado por cinco barrios donde posiblemente habitaban diversas etnias que bien pudieron dividirse los trabajos de la urbe, lo cual hace pensar que se trataba de una civilización avanzada, con clases sociales y funciones específicas.

La Fase Manteña se extendió desde Bahía hasta la Puna y correspondió a lo que los Cronistas de Indias llamaron Huancavilcas y ahora se denomina Manteños del Norte, para diferenciarlos de los de la Provincia del Guayas o Manteños del Sur. Fue estudiada por primera ocasión por G.H. Bushnell en el siglo pasado y luego por Jacinto Jijón y Caamaño y Emilio Estrada en este siglo.

El 74 regresó a sus trabajos en la Puna. El 75 obtuvo una jubilación por sus años de servicio en Alemania y con el producto de ella adquirió una villa en la Ciudadela Entre Ríos, donde habitó con los suyos.

El 79 localizó un cráneo achatado de 1a Fase Guangala (500 A.C. 500 D.C.) con dientes limados y en excelente estado de conservación, en unas excavaciones realizadas en el balneario de La Libertad, de Santa Elena.

En Julio de 1980 excavó en terrenos de la Hacienda “La California” en el Salitre y escribió un informe de 60 págs. bajo el título de “Salitre 1 y 2”.

El 83 concluyó el Informe Preliminar sobre las excavaciones realizadas en Agua Blanca -aún inédito- que tituló “Las estructuras de Agua Blanca, un complejo mantense” en 50 págs.

En 1984 volvió a la zona del Salitre a seguir investigando la Fase El Tejar; su Informe tiene dos partes, en 33 y 22 págs. El 88 comprendió que la arqueología le había sido muy útil para comprobar que los pueblos de la(1) Lecho de cerámica: Consiste en colocar el cadáver sobre fragmentos de cerámica y al ruedo del mismo otros trozos grandes del mismo material, dejando en esta forma alrrededor del difunto uno como estuche o cofre de cerámica, integrado por restos de ollas utilitarias. Se calcula una antigüedad de 200 a 300 años antes de Cristo.antigüedad habían tenido una ‘Unidad Cultural en el Litoral meridional ecuatoriano’ todo lo cual ha expuesto en una “Recopilación de Cronistas desde Panamá hasta Tumbez” en 80 pags. a base de las obras de Benzoni y Milanesio en 1565 y la Carta que Fray Tomás de Berlanga dirigiera al Emperador Carlos V en 1535.

En 1990 dio fin a su anterior planteamiento con el ensayo “La Prehistoria en el Litoral Meridional Ecuatoriano” en 26 pags. síntesis de su pensamiento.

Entonces solicitó su Jubilación al IESS, pero siguió en el Museo Arqueológico “Francisco Piana Ratto” dedicado por entero a los trabajos de laboratorio, lavado, pega, recuperación de formas, cámara ampliadora, etc. con S/.60.000 mensuales de sueldo-

Su carácter seco, de pocas palabras, fuerte acento germano, parco para vivir. La estatura más que mediana, contextura delgada, los ojos azules, la piel curtida por el sol ecuatorial.

El jueves 18 de noviembre de 1993 sufrió un ahogo por deficiencia cardiorespiratoria y llevado a la Clínica Alcívar le diagnosticaron un enfisema avanzado porque toda su vida había fumaba mucho. Sus trabajos arqueológicos le acreditaban pues los realizaban con seriedad. Falleció en Guayaquil la noche del sábado 20 a los 84 años, tranquilamente.