MANRIQUE PACANINS FRANCISCO

INGENIERO.- Nació en Caracas en 1875 en el seno de una familia tradicional y acomodada, y fueron sus padres Pedro Manrique de Lara y Mercedes Pacanins González naturales de Caracas.

Motivado hacia las ciencias exactas estudió agrimensura en la llamada Academia de Bellas Artes de Caracas donde se graduó en Enero del 91. Al año siguiente fue Bachiller en Artes en la especialidad de Filosofía. El 94 adquirió el doctorado y egresó de Ingeniero, realizando estudios especializados en la Sorbona de París. El 24 de Julio de 1902 junto con el Arq. Jesús María Rosales Bosques logró el Premio presidencia de la República en Arquitectura con el proyecto “Una Iglesia” que ambos compartieron con el Arq. Eudoro Urdaneta quien presentó el proyecto “Una Biblioteca.”

Sin embargo, la guerra civil imperante en su Patria, gobernada por el Presidente Cipriano Castro, le motivó a salir de Venezuela y a finales de 1902 arribó a Guayaquil casado con Mercedes Acevedo y Paz – Castillo, caraqueña, hija del Dr. Manuel Acevedo, notable abogado, Encargado de la Presidencia de la República de Venezuela como Presidente del Congreso y nieta del Prócer Paz del Castillo.

Su estadía en el puerto principal ecuatoriano iba a ser de poco tiempo pero como la política venezolana se tornaba cada vez más peligrosa, fue aplazando el regreso dada la cruel dictadura del General Juan Vicente Gómez que se inició en 1909.

Establecido en una casa del barrio de las Peñas, dibujaba diseños y realizaba cálculos.

Ese mismo año y con el Ing. Carlos Van Ischot, ofertaron a la municipalidad la fundición de los pilares de cemento del Mercado Sur e importar la estructura metálica Se formó una Comisión de Concejales integrada por Julio Burbano Aguirre, José Romero Febres Cordero, Amalio Puga Bustamante, Jorge Chambers Vivero, y el síndico Manuel de Jesús Baquerizo Noboa, que contando con la asesoría del Arq. Francés Camilo Coiret emitió su Informe, aprobado en sesión de Concejo del 24 de Junio de 1905 y tras ganar el concurso a los otros ofertantes Alfredo Maury y Paul Thur de Koos, procedieron a firmar el Contrato el 24 de Agosto siguiente, y a realizar la mencionada importación. Las piezas arribaron a Guayaquil divididas en tres partes y fueron fabricadas en Bélgica, diseñadas y construidas por la firma “Verhaeren Ca. Jager Ingenieurs Constructeurs – Bruxelles. El contrato ascendió a ciento noventa y nueve mil quinientos sucres al aceptarse la reducción del espesor del muro. Primero llegó la mitad del armazón o estructura resistente del edificio, después la otra mitad, finalmente el hierro acanalado para el techo y las rejas. Se requirió de otro envío para instalar los puestos de venta, tanques, tuberías de agua, grifos, mangueras, excusados y urinarios con sus respectivos kioskos. El 16 de Enero de 1908 se realizó la formal entrega del edificio totalmente armado a su propietaria la Municipalidad de Guayaquil. Dicho Mercado Sur, existió dedicado a ventas hasta que la alcaldía del Ing. León Febres Cordero lo desmanteló y restauró para convertirlo en el elegante Centro de Convenciones bajo el nombre de Palacio de Cristal.

También en 1905 confeccionó el plano de Daule y tras un concurso con esa Municipalidad le fueron adjudicadas las obras de provisión de agua potable. Buen amigo del General Alfaro, en 1906 fue designado Supervisor de la construcción del ferrocarril Guayaquil – Quito en el sector de Riobamba. El tren arribó en 1908 a la capital y el Ing. Manrique continuó trabajando hasta 1912 en la empresa.

En 1907 construyó en la actual calle Julián Coronel la Cárcel Pública Municipal en estilo modernista; fue el primer edificio de mampostería que tuvo la ciudad, con una capacidad para cien detenidos pero pronto superó dicho número, funcionando hasta la década de los años noventa en que fue abandonado.

Al año siguiente durante el brote de peste bubónica fallecieron dos de sus hijos menores el mismo día y su cónyuge dio el triste espectáculo de salir a la calle única de las Peñas y arrodillada elevar sus manos al cielo implorando clemencia del todopoderoso al grito de “Señor, no te lleves a mis otros hijos…” Suceso que causó una dolorosísima impresión en la sociedad guayaquileña de entonces.

En 1912 la Municipalidad nuevamente le encargó las labores de ampliación de la toma de agua en la Lolita. El 13 ocupó la Dirección General de Obras Públicas y pudo viajar y conocer con profundidad las características físicas del país y sus necesidades de desarrollo.

El decreto legislativo del 16 de Octubre de 1915 que declaró al día 9 de Octubre fiesta nacional y decidió la conmemoración de su primer centenario destinado a la obra pública de Guayaquil permitió un año más tarde la creación de la Junta Patriótica para la celebración del centenario de la independencia de Guayaquil, que encargó a los ingenieros Luís Alberto Carbo Noboa y Francisco Manrique Pacanins el desarrollo de un ambicioso proyecto de reforma urbana.

Manrique y Carbo trabajaron varios

proyectos de obras que presentaron a conocimiento de la Junta Patriótica y ésta los aprobó y trasladó a la Municipalidad. Eran realmente ambiciosos, entre otros la creación de la Plaza del Centenario con nueve hectáreas de extensión y una columna recordatoria a los Próceres, la que finalmente se formó con la expropiación de cuatro manzanas de terreno; la creación de un gran barrio obrero hacia el suroeste con una plaza central de seis manzanas de extensión a la que se denominaría Plaza del Trabajo; la construcción del Parque Municipal que iba desde la calle Gómez Rendón hasta El Oro y desde Seis de Marzo hasta José Mascote con un área de 84 manzanas, una laguna artificial y un gran arco de triunfo rematado por un grupo de atlantes que soportaran un globo terráqueo; la ampliación del antiguo malecón. Este Parque finalmente quedó reducido al actual Parque Forestal.

Un Plan maestro proyectado para reorganizar el crecimiento a futuro partiendo de la prolongación del damero central que realizara después del Incendio Grande de Octubre de 1896 el Arquitecto Gastón Thoret, para cuyo efecto debía prolongarse la Avenida Olmedo hasta lograr su ^ intercepción con la Avenida Nueve

de Octubre a la altura del hoy Hotel Oro Verde, formando un triángulo bien definido. Vale rescatar el espíritu ambicioso de este Plan Maestro para dar un impulso más dinámico a nuestra urbe. No fue, pues, una propuesta simplemente estética y específica.

En Diciembre del 15 presentó en el II Congreso Científico Panamericano celebrado en Washington su ponencia titulada “Notas sobre las vías de comunicación en la República del Ecuador” con datos estadísticos sobre las existentes, un análisis económico sobre las inversiones requeridas para aumentar la red de comunicación compuesta del ferrocarril, unas pocas carreteras y las recuas clásicas, a un costo de cincuenta y un millones de dólares.

En 1917 ocurrió la solemne coronación de la poetisa Dolores Sucre y Lavayen, hija de un prócer y sobrina segunda del Gran Mariscal de Ayacucho, suceso que tuvo ribetes de glorioso espectáculo cívico (como fue calificado) realizado en el antiguo teatro Olmedo, donde se había colocado un trono lleno de flores para la agasajada. Esta escogió a dos amigas suyas, hija y nieta de próceres venezolanos como ella, respectivamente: Pepita Gual

tracción, flexión peso y resistencia de los materiales) corrió a cargo de Manrique, quien también dictaba la materia de topografía las mañanas de los domingos, en lo alto del cerro Santa Ana.

En 1932 el Rector de la U. Carlos Alberto Arroyo del Río le solicitó elaborar el Plan de Estudios de la Escuela con el fin de convertirla en una Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, como efectivamente ocurrió en 1933. Entonces figuró entre los Profesores fundadores de la nueva Facultad y tuvo a cargo las cátedras de Topografía Aplicada, Administración Técnica Legal y Construcciones Civiles, usando un libro de Administración donde se enseñaba el Método Taylor, formando a los primeros ingenieros que tuvo Guayaquil. Decano fue electo el Ing. José Antonio Gómez Gault.

En 1938 dibujó los planos y construyó el edificio de cemento del Tennis Club, con piscina de agua salada y canchas de tennis, que aún subsiste.

Muerto el tirano Juan Vicente Gómez en 1935 tras veintisiete años de duro y feroz gobierno en Venezuela, el Ingeniero Manrique regresó con su esposa y tres de sus hijos a Caracas, donde falleció en 1940 en la vieja casona familiar del centro de dicha urbe.

Fue su hermano el Dr. Gustavo Manrique Pacanins considerado uno de los mayores juristas venezolanos de todos los tiempos y su hijo Pedro Manrique Acevedo vivió entre nosotros ejerciendo el Consulado General de Venezuela en Guayaquil y dedicado al ejercicio de su profesión de Ingeniero Civil y profesor de carreteras, caminos y vías férreas en la facultad de Ingeniería – que su padre ayudó a fundar – de la Universidad de Guayaquil.