MALO VALDIVIESO BENIGNO

POLITICO.- Nació en una hacienda de su padre ubicada en la cercanía del anejo indígena de Chuquipata y recibió el bautizo en Cuenca el 10 de Marzo de 1807. Hijo legítimo del Dr. Miguel Gil – Malo y de la Peña, Abogado que el 3 de Noviembre de 1820 firmó el Acta de la Independencia de Cuenca por la parroquia de Chuquipata, Ministro de la Corte Superior de Justicia de Cuenca en 1822, Bolívar le nombró Miembro de la Junta Provisional del Departamento del Sur en 1829 para el control de los Departamentos de Guayaquil y el Azuay, Gobernador del Azuay en 1832, Senador por el Azuay 1843 por designación de la Convención Nacional, se pertenecía a una clase dominante regional pues era uno de los más acaudalados propietarios agrícolas en los cantones Cañar y Azogues, y de Teresa Valdivieso y Carrión, nacida en la hacienda “El Tablón” cercana a Oña en la jurisdicción de Loja. Miguel Gil-Malo ha dejado numerosas cartas escritas a sus hijos, que sus herederos han conservado y algún día darán a la publicidad ¡ojala!

El segundo de una larga familia compuesta de trece hermanos, asistió al Colegio Seminario de Cuenca y luego fue enviado al afamado Colegio de San Luís de Quito a seguir cursos de Filosofía y Derecho y tuvo por compañeros a Francisco Javier de Aguirre Abad y a José Antonio Campos Barrón entre otros.

Concluidos sus estudios teóricos concurrió a la Academia de Derecho Práctico donde hizo notar sus dotes para la elocuencia presentando una disertación jurídica que mereció los elogios del Dr. Nicolás de Arteta y Calisto, Director de ese instituto.

En 1829 se recibió de Abogado tras vivir su adolescencia y primera juventud en la capital y regresó a su Cuenca natal donde sirvió algún tiempo la cátedra de Filosofía en el Colegio Seminario, pues en 1831 tuvo que atender la hacienda familiar debido a la ancianidad de su padre y al fallecimiento a temprana edad de su hermano mayor Miguel Malo Valdivieso. De esos días datan sus continuos viajes a Loja y a Lima, así como la puesta en funcionamiento del primer ingenio hidráulico que se conoció en el Azuay para la molienda de caña, obra de su imaginación y talento, después implementaría una fábrica de sombreros de paja toquilla, los primeros telares mecánicos para tejidos de algodón y dio protección a la extracción de la quinas.

En 1833 se hallaba en Loja por negocios cuando se alzó esa provincia contra el General Juan José Flores. Entonces fue llamado a suscribir el Acta que lo desconocía como Presidente de la República y fue uno de los comisionados para llevarla a Quito, donde acababa de instalarse el gobierno provisional de su primo el Dr. José Félix Valdivieso.

En 1834 fue Diputado por Loja a la Convención Nacional convocada por Valdivieso en Quito y ocupó por primera vez la tribuna que tantos triunfos le daría en su vida política. I cuando se conoció el 18 de Enero de 1835 derrota de los soldados Provisorios de Valdivieso en los campos de Miñarica, fue uno de los dos Diputados nacionalistas que alzó su voz y se opuso a la incorporación del Departamento de Quito que comprendía por entonces desde el Carchi hasta las fronteras con el Guayas, como una nueva provincia, a la Nueva Granada, decreto que solo pudo nacer de pasiones extraviadas, encendidas   en   aquel   momento de desesperación en el partido antifloreano.

Caído Valdivieso y refugiados los principales miembros de su gobierno en Pasto, Malo fundó en esa población el periódico “La Voz de la Razón” que a pesar que duró poco tiempo, combatió ferozmente al nuevo Presidente Vicente Rocafuerte. Ese año emigró a Piura por razones económicas, donde vivió entregado al desempeño profesional.

El 39 el General Flores asumió nuevamente la presidencia del Ecuador, se amistó con su compadre José Félix Valdivieso, y buscando la conciliación de ese partido atrajo a Malo a Cuenca, tras cuatro años de forzado exilio, ofreciéndole el cargo de Ministro Juez de la Corte Superior de Justicia del Azuay, que éste aceptó sin perder la independencia de su carácter ni de sus opiniones.

En 1841 desaprobó la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente y acompañó a Pío Bravo y a fray Vicente Solano en la redacción del periódico “La Razón”, clamando contra las misiones diplomáticas innecesarias, la supresión de las Comandancias Generales del Ejército y la libertad de sufragio.

Su campaña por la prensa le abrió el respeto del gobierno que en Enero de 1843 pactó con el ala valdiviesista y Malo pasó de Oficial Mayor del Ministerio de lo Interior y Relaciones Exteriores, cuya cartera se le encomendó meses después por licencia temporal del titular José Modesto Larrea y Carrión, Marqués de San José. El 31 de Marzo la Convención Nacional aprobó la nueva Constitución y la reelección presidencial de Flores, desatando en el país una tenaz oposición que calificó a la nueva Carta magna con el nombre de Carta de Esclavitud.

El 6 de Junio   suscribió a nombre del Ecuador el primer tratado comercial con Francia, actuando en representación de ese país su Agente en Quito, Juan Bautista de Mendeville.

En esas funciones trató de el oriente y el archipiélago de las islas Galápagos, concedió privilegios para incrementar las industrias de la pesca de perlas, de tejido de sombreros, ocurrió por semillas de tabaco a Cuba y de frutales a Chile, pidió gusanos de seda, cochinilla o grana y carneros merinos a Lima, remitió muestras de la canela de Macas, de carbón de piedra y de las minas de oro de Zaruma para promover su explotación. Intentó el arreglo de la Deuda Pública, el restablecimiento de la Compañía de Jesús con fines netamente pedagógicos, se interesó en enviar a algunos seminaristas a colegios de Europa, trató de recaudar los fondos dejados en el Cusco por el filántropo Vicente León destinados para el establecimiento de un colegio en Latacunga y fundó el colegio de niñas de Santa María del Socorro en Quito.

En esas patrióticas labores se encontraba cuando estalló la revolución del 6 de Marzo de 1845 en Guayaquil. Entonces los primos Valdivieso y Malo deciden convocar a un Congreso Extraordinario para el 15 de Junio, destinado a efectuar reformas constitucionales que hubieran podido aplacar a los revolucionarios guayaquileños, pero ya era tarde para llegar a un entendimiento y Flores, hombre práctico, prefirió enviar a Malo como Ministro Plenipotenciario del Ecuador a Lima, con el objeto de armar algunos barcos para hostilizar a los revolucionarios en las costas; pero, al arribar a Zozoranga con su secretario Leonardo Stagg (yerno de Flores) fueron sorprendidos por un destacamento a las ordenes del nuevo Gobernador de Cuenca, su futuro suegro Francisco Eugenio Tamariz, quien representaba a los marzistas. Tamariz celebró un Tratado insignificante con Stagg para que Malo pudiera continuar al Perú, ya sin comisión ninguna. Malo llevaba toda la mala moneda recogida en el interior de la República cuando se amortizó el papel moneda y Stagg se iba a hacer cargo de los buques que se armarían en el Perú con la finalidad de sitiar Guayaquil y debilitar la revolución. Finalmente Flores firmó los convenios de la Virginia el día 17 de Junio, pactando su alejamiento del país a cambio de que se le respeten sus bienes.

De allí en adelante grandes fueron los contratiempos que sufrió hasta que la Convención Nacional reunida en Cuenca el 3 de Octubre le otorgó un salvoconducto y permitió su regreso a Guayaquil, donde rindió cuentas al gobierno provisional de los caudales llevados. Finalmente la Convención le obligó a devolver hasta sus sueldos.

En 1847 comentó el Contrato adicional al Tratado suscrito por el Ecuador con la Gran Bretaña. En Junio del 48 fue electo Senador por el Azuay. Al año siguiente el periódico “El Conciliador” lanzó su nombre a la presidencia de la República y como los dos candidatos definitivos -Antonio Elizalde Lamar y Diego Noboa Arteta- no alcanzaron mayoría, la Convención decidió que el Vicepresidente Manuel de Ascázubi asumiera interinamente el mando el 15 de Octubre de 1849.

Ascázubi decidió entregar las carteras de Interior y Relaciones Exteriores y de Hacienda a los Drs. Pablo Merino y Francisco Javier de Aguirre Abad que no las aceptaron; entonces nombró a Benigno Malo y a José Félix Valdivieso, Diputados que habían votado por Diego Noboa Arteta, quienes se posesionaron enseguida.

En esta nueva oportunidad volvió a trabajar por el progreso y el adelanto de la nación, polemizando con el Ministro de Nueva Granada para impedir la libre introducción de las toquillas al Ecuador. Poco después se registró en Guayaquil un conato revolucionario que felizmente no prosperó. Malo comprendió que dicha ciudad requería de una mano fuerte y ofreció la Comandancia General a Antonio Elizalde Lamar pero sabedor Ascázubi de esa medida no la apoyó y sin querer precipitó a la República en un caos, pues poco tiempo después, en 1850, la guarnición militar de Guayaquil dio al traste con su gobierno.

Retirado nuevamente al austro dedicó sus mejores esfuerzos a fomentar la fabricación de sombreros y la extracción de la cascarilla o quina hasta que en 1853, de 46 años de edad, contrajo matrimonio con Ana Tamariz y García, muy menor a él, y tuvieron una familia de siete hijos.

El 56 secundó a Mariano Cueva en la publicación del periódico “La República” en pro de la descentralización del poder y para luchar por la candidatura presidencial de Manuel Gómez de la Torre, pero a la postre triunfó el candidato oficialista General Francisco Robles García que gozaba de gran popularidad en Guayaquil. Entonces propugnó desde Cuenca la fórmula de gobierno federalista. El 57 fue Subdirector de Estudios del Azuay.

Entre Noviembre del 58 y Enero del 59 los gobiernos de Nueva Granada y Chile ofrecieron su Mediación y Buenos Oficios a los del Ecuador y el Perú evitar el conflicto armado que se veía venir. Los Plenipotenciarios en Lima, Miguel Luís de Irarrázabal y Florentino González, representantes de Chile y Nueva Granada respectivamente, solicitaron al gobierno ecuatoriano que envíe un comisionado a Lima. El Presidente Robles designó a Benigno Malo, quien partió de Guayaquil el 4 de Marzo de 1859. En Lima le visitó su antiguo amigo el General Flores que intentó voltearlo a su bando, sin conseguirlo.

Malo era un hombre íntegro y de principios, que se esforzaba por obtener la suspensión del bloqueo peruano del golfo de Guayaquil. El día en que fue recibido en audiencia por el Mariscal Ramón Castilla, debido a una grave indisposición de salud, sufrió un desmayo. Castilla dijo: “He allí la imagen de ese país.”

Posteriormente se realizaron varias conversaciones y no habiendo logrado sus objetivos de conformidad con las instrucciones que tenía recibidas, dio por terminada su misión el 25 de Junio y regresó a su Patria.

El Congreso Nacional de 1861 decretó la fundación de la Universidad Nacional en Cuenca pero el asunto quedó en el papel solamente.

Malo se dedicó por entero a una sociedad mercantil para la fabricación de liencillo. El lojano Agustín Martínez Samaniego pidió las maquinarias al exterior. Malo invirtió buena parte del capital ganado en la extracción de cascarilla en los bosques del Azuay para su exportación a Londres, con parte de ese dinero adquirió un terreno a las orillas del Tomebamba y levantó las edificaciones.

En 1862 apoyó a Antonio Borrero Cortázar en el semanario “El Centinela” que nació pro gobiernista hasta que criticó la cómoda posición de la cancillería ecuatoriana, por haber declarado la neutralidad en el conflicto armado entre España y Perú. Malo se separó violentamente de la redacción y pasó a fundar con Rafael Villagómez Borja el quincenario “La Prensa”, polemizando contra sus antiguos socios.

Desde el 15 de Junio del 64 ejerció la Gobernación del Azuay y coadyuvó al establecimiento de las escuelas de los Hermanos Cristianos y de un colegio de niñas.

A mediados de año inauguró con sus hermanos la fábrica de liencillo con buen éxito. Importaban algodón del

Perú, instalaron agencias en Piura y Valparaíso, pero a la postre una peste terminó con los cultivos y tuvieron los fundadores que vender la fábrica a terceras personas, también es verdad que las mingas obligatorias decretadas por el gobernador Carlos Ordóñez, para la construcción de la vía Cuenca – Naranjal, dejaba cada cierto tiempo a la fábrica sin sus obreros, produciendo graves pérdidas a sus En 1865 fue partidario del anciano candidato José María Caamaño Arteta pero triunfó su pariente Jerónimo Carrión y Palacio. En Abril de 1866 viajó a Lima como Ministro Plenipotenciario del Ecuador y su discurso de presentación de Cartas Credenciales salió publicado en el periódico “Los Andes” de Guayaquil. Entonces suscribió un Tratado de Amistad y Comercio con esa nación, donde se incluyó una cláusula para levantar un dique en territorio nacional.

El 67 comentó el contrato por alumbrado de gasolina suscrito en Quito. El 15 de Octubre el Congreso Nacional decretó que la Universidad de Cuenca debía llamarse Corporación Universitaria y tener la capacidad para conceder grados académicos. Esta primigenia institución pasó a ser Universidad del Azuay en 1897 y Universidad de Cuenca en 1925 bajo el rectorado de Remigio Crespo Toral. El 1 de Enero de 1868 fue electo primer Rector de la Universidad, se encontraba indispuesto de salud y su discurso tuvo que ser leído.Luís Cordero fue el primer Secretario.

El 69 sonó su ilustre nombre para la presidencia de la República. García Moreno ambicionaba el cargo para sí y escribió al Obispo de Cuenca acerca de Malo: Quien tiene la cabeza tan llena de telarañas y ha sido capaz de firmar el increíble protocolo que está anexo al Tratado con el Perú, porque cede el territorio de Guayaquil a aquel gobierno – lo cual era falso – no tendrá jamás el apoyo de los verdaderos patriotas ni podrá gobernar jamás.

El 2 de Enero de 1869 presidió en Cuenca la instalación de la Sociedad del Progreso, actuando con Antonio Borrero y Luis Cordero para respaldar la candidatura presidencial del liberal Aguirre Abad y figuró entre los principales colaboradores de “El Constitucional” de Antonio Borrero, en cuyas páginas publicó un artículo titulado “Las Tres Escuelas”, considerado en su tiempo el más furibundo alegato contra la insaciable ambición de Gabriel García Moreno, quien proclamó la revolución el 10 de Enero de 1869 y asumió el poder;

sin embargo de este artero y traidor ataque a la democracia, Malo siguió trabajando por el bien común y en Mayo le presentó un proyecto sobre la Ley de Aduana y el Pago de la Deuda Pública. “Sobre lo primero denuncia la anarquía y el favoritismo en la imposición de las tarifas aduaneras y propone una nueva ley basada en los sanos principios de la igualdad y del interés de la economía nacional. Respecto a la Deuda Pública analiza en forma exhaustiva el origen y la evolución de la Deuda Inglesa, denuncia como lesivo a los intereses del país el arreglo Mocatta – Urbina y propone medidas correctivas que impidan caer en la quiebra total”.

En Agosto, a consecuencia de la construcción de la carretera a Naranjal, que el Gobernador Carlos Ordóñez Lazo y García Moreno impulsaban con autoritarismo, volvieron a distanciarse.

Malo había solicitado la separación inmediata de Ordóñez. El Presidente García Moreno, irritadísimo, amenazó a Malo en carta del 17 de Noviembre de ese año: “Su persona y sus bienes así como las personas y los bienes de sus cómplices responderán a la República del mal que intenten causarle. ”

bien sabía que Malo y sus socios en la fábrica de liencillo no podían darse ese lujo.

Meses después fue aquejado gravemente de pulmonía y tras una corta enfermedad falleció el 2 de Abril de 1870, de casi sesenta y tres años de edad. La víspera había hecho acercar a sus íntimos para decirles: “Si algo tienen que perdonarme, no se detengan… quisiera en mi última hora, que el corazón de Uds. vibre con la misma tranquilidad con que el mío les dice adiós para siempre”. Un coro de sollozos arrancó de los oyentes las palabras del noble moribundo.

García Moreno, con gran hipocresía, mandó a enlutar las páginas de la prensa oficial del país y la República entera se levantó respetuosamente ante su cadáver.

Brilló como orador. Julio Tobar Donoso ha dicho de Malo: Jamás sacrificó la lógica, la claridad, la sencillez, presentando los argumentos en la forma más atractiva, con imágenes bellas; calificando a los hombres en una sola palabra pues sabía pintarlos con brío. Alguna vez matizó con la sal de la gracia sus altos pensamientos y ensanchó los límites de la oratoria parlamentaria con discursos llevados, rehusando participar en las de los agrios debates parlamentarios. En 1940 su nieto Alejandro Malo Torres publicó un tomo conteniendo sus “Escritos y Discursos” en 518 páginas recogidos por su hijo el Dr. Benigno Malo Tamariz, destacando en dicha producción todo lo referente a educación y diplomacia, así como varios estudios económicos sobre temas de tanto interés como “Los Diezmos”, “Bancos” y “La situación económica de la provincia del Azuay” que le sitúan entre los más destacados hacendistas y economistas del Ecuador del siglo XIX.

Creyó en la educación de los ciudadanos para lograr el bien, en el progreso de la república a través de la modernidad, el comercio de bienes y productos, el maquinismo de las industrias, estudió la evolución de otros países y trató de aplicar esas técnicas en el nuestro, colocado en el alto sitial de civilizador y como hombre de negocios fomentó la extracción de la cascarilla de los bosques, introdujo las industrias del sombrero de paja toquilla en el austro y hasta fundó una de las primeras fábricas que se conocieron en dicha zona, dedicada a la fabricación de liencillos tejidos de algodón, por eso su memoria y su ejemplar conducta de Republico integérrimo se ha mantenido a través del tiempo, sin menoscabo alguno.