MALO GONZALEZ MIGUEL

GENEALOGISTA.- Nació en Cuenca el 3 de Enero de 1905. Hijo legítimo de Eulogio Malo Merchán, comerciante cuencano con almacén de telas en el parque Calderón pero le fue mal y falleció pobre en 1916 de úlcera gástrica; y de Dolores González Iglesias, también cuencana.

Nació mellizo con su hermana en una casa alquilada en el barrio de la Merced y fueron siete en total. Estudió la primaria en la escuela de los Hermanos Cristianos y los primeros dos años de secundaria en el Benigno Malo. Al visitar Guayaquil en 1920 con su madre y hermanos, llamados por Enrique Márquez de la Plata Swayne, casado con una prima segunda de Dña. Dolores, de nombre Matilde Amador y Santistevan, suspendió sus estudios.

Alquilaron un departamento central y en 1922 ingresó a trabajar en la sección Contabilidad de la Unión Bancaria, que dependía del Banco Comercial y Agrícola, y tuvo de Jefe inmediato al Subgerente Carlos Béjar Sánchez con S/.180 mensuales de sueldo.

Era un buen deportista que solía nadar en el estero Salado con sus amigos. Para 1925 ganaba S/. 300 pero después de la revolución Juliana les comenzaron a bajar el sueldo a todo el personal y el 26 con su compañero Clemente Yerovi tomaron a cargo la rehabilitación del vapor de madera “Chimborazo”, de la antigua flota Indaburo, que viajaba con carga y pasajeros a Puerto Bolívar.

Yerovi lo había recibido como parte de su herencia anticipada, hacía de Capitán y Armador, le instaló luz eléctrica y cambió las aspas de la rueda por una hélice, pero el estaba casi podrido y hacia agua. Malo oficiaba de contador de la nave con S/. 200 mensuales y comisiones por llevar y traer encargos de Guayaquil, pero en 1928 el Chimborazo ya no dio más y dejó de funcionar para siempre.

Entonces tuvo que buscar la vida como vendedor a sueldo y comisión de la Singer, recorriendo los campos del litoral por S/. 500 y haciendo ventas y cobranzas hasta que la gravísima crisis económica de 1933 bajó tanto las ventas que prefirió regresarse a Cuenca, como encargado de la Sucursal de Singer en dicha ciudad. Ese año contrajo matrimonio con Rebeca Moscoso Ordóñez y por un compañero de ventas fue recomendado a John Reed, quien le designó su representante.

Ese año viajó por negocios a Quito y visitó al genealogista Cristóbal de Gangotena y Jijón, que acababa de publicar varios estudios familiares y entre otros el de la familia Malo. Desde entonces comenzaron a cartearse, subministrando variada información.

En 1934 estuvo entre los fundadores del Club Rotario de Cuenca. En 1935 fue llamado a la costa por los Reed, que le entregaron la gerencia del departamento de radios del almacén de 9 de Octubre y Escobedo, bajos de la casa de la familia Tola. Vivía en un departamento alquilado en Vélez y Santa Elena, edificio de cemento, piso tercero, donde pagaba S/.200 mensuales.

En 1938 salió la obra genealógica de Pedro Robles y Chambers y con tal motivo se conocieron y surgió entre ambos una buena amistad. Años después dio en préstamo el Libro a César Andrade y Cordero, que lo necesitaba para la preparación de “Vigencia de un Corregidor” y al reclamárselo recibió un no por respuesta, pues dicho poeta y literato era tajante en sus apreciaciones y habíase aficionado tanto del libro que declaró que jamás se desprendería de él y tuvo Miguel que recurrir al ejemplar de su amigo Víctor Manuel Albornoz para sacar copia xerox, muchos años después.

En 1940 volvió a Cuenca porque a su señora no le asentaba el clima caliente y vivía enfermándose. Reed le obsequió S/. 10.000 para los gastos de viaje y como al poco tiempo le vendió a crédito a su cuñado Antonio Moscoso el almacén de Cuenca, también le dio un crédito a Malo de S/. 100,000 en condiciones muy ventajosas, para pudieran asociarse en igualdad de condiciones. El almacén John Reed de Cuenca llamóse desde entonces Malo Moscoso, continuó con todas las líneas de radios, refrigeradoras, subministros de oficina, papeles, impresos, etc. en 1982 Malo adquirió la parte de su cuñado.

Por los 40 fundó en Cuenca la primera agencia de viajes que se conoció en dicha ciudad, actividad que le ha permitido viajar por el Mundo entero. Ese año, con Fausto Moscoso Ordóñez, representante de Grace en Guayaquil, localizaron un crédito no reembolsable del Gobierno de los Estados Unidos y con el Ing. Palacios Izquierdo, descubridor de la caída de la Cola de San Pablo en terrenos de la hacienda Amaluza, propiedad de los hermanos Ordóñez Mata, construyeron los campos de aviación de Cuenca y Loja. En 1947 el Dr. Juan Tanca Marengo, Ministro de Gobierno en la presidencia de Carlos Julio Arosemena y que había sido su médico personal en Guayaquil, le solicitó que ocupara la Gobernación del Azuay. El sueldo era de S/. 500 mensuales pero el honor compensaba tan baja remuneración y la falta total de rentas.

En 1952 adquirió por remate público una finca de siete hectáreas en Gualaceo, atravesada por los Ríos Santa Bárbara y Huainuncay. El 54 construyó un pequeño castillito para alojamiento de los suyos pues el año anterior había viajado por España y en la ciudad amurallada de Molina, sitio original de sus antepasados paternos, había captado un paisaje ideal y algo de esa inspiración. La finca producía frutales hasta hace pocos años.

En 1966 el presidente Yerovi le pidió que ocupase nuevamente la Gobernación del Azuay con S/. 1.200 carro y chofer. Desde la gobernación apoyó la construcción de la Avda. de las Américas que circunvala Cuenca en una extensión de ocho kilómetros, obra magna para esos tiempos.

En 1986 proporcionó la información genealógica a su   prima   política la Dra. Isabel Moscoso Dávila y se publicó “Ramas y Floración de una estirpe gloriosa” en dos tomos con la parentela del Hermano Miguel Febres Cordero Muñoz en el Ecuador. La Dra. puso la parte literaria y el libro coincidió con la santificación de dicho educador en Roma. Desde el punto de vista genealógico es un recuento pormenorizado de la descendencia de los Muñoz Cárdenas con enumeración de   algunas   ramas   naturales,   que marcó un hito en el quehacer azuayo, pues era la primera ocasión en Cuenca que la genealogía dejaba de ser enteramente nobiliaria para convertirse en un tímido intento social.

En 1991 hizo circular entre parientes y amigos solamente, con ánimo elitista, 32 ejemplares del “Árbol de costados de la familia Malo Moscoso” en dos tomos de paginación numerada de la 001 a la 381 y de la 382 a la 750 respectivamente, aunque a última hora se decidió a enviar varias copias a las principales bibliotecas públicas del país. La obra es xerocopiada y el ejemplar que he tenido en mis manos está finamente empastado en color azul Prusia.

De estatura baja, rostro blanco rosado, cabellos plateados que antes fueron rubios, ojos café, conversación erudita y al mismo tiempo sencilla.

A mediados del 96 se deprimió con la quiebra del Banco Continental donde por consejo de su primo Fausto Moscoso Ordóñez tenía casi todo su dinero en acciones y empezó a sufrir pobreza.

A finales de Mayo de 1997 fue atacado de una pulmonía fulminante. Acababa de recibir el tomo XIII de mi Diccionario con esta biografía y se encontraba contento y feliz. La enfermedad avanzó y se complicó con un paro cardíaco que le ocasionó la muerte el miércoles 4 de Junio, a los ochenta y dos años de edad. Fuimos buenos amigos, era un caballero en el total sentido de la palabra, como era usual encontrar en la Cuenca de esos años y a sus buenas maneras sociales y fina cordialidad, unía una conversación erudita en cuencanidades, producto de los estudios familiares que tanto le agradaban.