ILLINGWORTH HUNT JUAN

PROCER DE LA INDEPENDENCIA. – Nació en Stockport, condado de Chester, Inglaterra, el 10 de marzo de 1786, hijo legítimo de Abraham illingworth y de Mary Hunt. Su familia pertenecía a la burguesía de esa zona y quisieron dedicarlo al comercio, pero el joven illingworth de catorce años decidió enrolarse en la marina sirviendo como Cadete en el navío “Venerable” que naufragó a causa de una violenta tempestad falleciendo parte de la tripulación. Pasó entonces a la fragata “Surveillant” en calidad de Teniente, participando con el bergantín “Constant” en una de las batallas napoleónicas.”

En 1812 luchó como parte de la tripulación del “Carolina” en la campaña de la isla de Francia. En 1813 tuvo problemas de salud y desembarcó pero a mediados de año sirvió poco tiempo a bordo del “Blenheim” con Sir Samuel Warren durante el bloqueo continental decretado por Napoleón contra inglaterra y en una corta campaña en las costas de Holanda y Dinamarca. En la bahía de Quiberon comandó el grupo de asalto que demolió las trincheras y clavó sus cañones y todo esto con gran peligro por encontrarse a tiro de fusil del enemigo. Decretada la paz, viajó en 1 81 5 por el sur de Francia y España aprendiendo esos idiomas. A finales de 1817 volvió a Inglaterra y fue contratado por el agente del Gobierno de Chile, José Antonio Alvarez, para comandar la goleta “Rose”, de cuatrocientas toneladas, surta en el estuario del Támesis, que había patrullado las costas del Caribe y recogería a Lord Thomas Cochrane para llevarlo a Sudamérica con grave riesgo pues debía burlar la vigilancia y persecución de las naves españolas.

En Agosto del 18 recogieron a Lord Cochrane y su familia en Bologne sur Mer. El viaje terminó en Diciembre en Valparaíso, donde el ejército patriota donó un tercio de su sueldo para la compra de dicha goleta, que cambió de nombre, pasó a llamarse “La Rosa de los Andes” y se armó con treinta y seis cañones para servir de corso al gobierno chileno que presidía el General Bernardo OHiggins a fin de asaltar, capturar y destruír naves adversaria, conjuntamente con cuatro embarcaciones menores que posibilitaron acciones de desembarco y abordaje, lo cual realizó entre 1819 y el 21 operando contra la flota española de guerra y mercante en aguas el Pacífico.

En Abril del 19 capturó a la fragata española mercante “Los Tres Hermanos” que venía desde Santander en España y la envió prisionera a Valparaíso para ser confiscada y vendida. El 24 de Julio combatió nueve horas a la altura de las costas de Santa Elena con la fragata de guerra española “La Piedad” que era mayor en tamaño y superior en capacidad de fuego.

La acción fue sangrienta, ambas naves quedaron descalabradas y perdieron a las dos terceras partes de la tripulación. Finalmente La Piedad se retiró del combate y la Rosa de los Andes a las Galápagos para reparar daños y reclutar hombres entre los balleneros de esas costas. En Agosto partieron rumbo a Panamá y en la isla de Otope casi a la entrada de ese puerto capturó el bergantín “Cantón” que llevaba un cargamento de sesenta mil pesos en el que iba de pasajero Vicente Rocafuerte incautando la carga. Como Rocafuerte era americano se le devolvió sus pertenencias que consistían en tabaco y oro, indicando el Jefe corsario Juan lllingworth que los tarros que encerraban el oro en polvo obtenido en las minas de Barbacoas, contenían únicamente dulces.

Al referirse a este episodio de su vida Rocafuerte escribiría después “la pena que me causó este triste acontecimiento encontró algún alivio en el buen trato que me dio el Capitán del buque – refiriéndose a lllingworth – quien se condujo conmigo en estas aflictivas circunstancias con toda la fineza y benévola atención de un verdadero caballero inglés”.

En Septiembre siguió rumbo a la isla Taboga en aguas de la ciudad de Panamá, donde rindió dos bergantines, cañoneó las defensas e incendió al pueblo y a la iglesia el día 17, tras lo cual enfiló a Panamá que no pudo ^ ocupar por estar bien fortificada y tras varios dias de discusión con el Gobernador Hore canjeó a los prisioneros españoles tomados en Taboga con los sobrevivientes ingleses de la expedición de Mac Gregor que de mil cuatrocientos sólo quedaban seicientos uno. Al regreso rescató a dos oficiales patriotas confinados en la isla de

la Gorgona, asaltó Guapi y liberó a Tumaco, Izcuandé y Buenaventura en la costa colombiana del Chocó, por último ocupó la isla Taona. Informado que una expedición había sido despachada en su contra, decidió cortarles la retirada saliendo en Febrero de 1820 por la desembocadura del río Magdalena en el Atlántico; con tal fin ascendió en canoa por las aguas del río Atrato y fue el primero en descubrir este paso, que va de un océano a otro, pero no pudo dar alcance a los españoles. En marzo recuperó Tumaco, que había sido ocupada y capturó dos bergantines mercantes. Mientras tanto había realizado el levantamiento cartográfico de la bahía de Cupica y de las costas del Chocó, trabajos que años más tarde enviaría a Humboldt con los detalles de la expedición.

En Abril tomó los pueblos del delta del rio Mira y con el Ca pitan Dessaniers, jefe de los infantes de La Rosa, de Octubre Intendente General del Departamento pero solo actuó hasta el 22 de Marzo de 1823 que le reemplazó el General Juan Paz del Castillo.

En su desempeño como Intendente había fundado el dia 9 de Octubre del 22 la Escuela Náutica ayudado por Manuel Antonio de Luzarraga, que comenzó a funcionar en Agosto del 23 bajo la dirección de Domingo Agustín Gómez, capitán de la corbeta “Perla”, por ciento cincuenta pesos mensuales de sueldo, y becó a varios jóvenes de escasos recursos, que con el andar de los tiempos fueron excelentes marinos y ciudadanos de bien.

Igualmente combatió el contrabando y embarcó al Obispo de Quito Cuero y Cayzedo y a sus familiares que venían desterrados. Por esta época castellanizó su apellido que escribirá de aquí en adelante “Illingrot” y teniendo treinta y siete años contrajo matrimonio con la guayaquileña Mercedes Décima – Villa y Cosío, de solo veinte y cuatro de edad, hija del comerciante español Vicente Décima Villa, comprometido en la asonada realista de 1821 y de Mercedes Cosío y Villamar, dueña de la hacienda “Chonana”, vecina del pueblo de Santa Lucía a orillas del río Daule. La novia era talentosa, ilustrada y de carácter, le amó entrañablemente y acompañó en sus campañas, aventuras y destierros.

En 1823 recibió la órden de Bolívar de trasladarse a Cartagena de Indias a fin de organizar una expedición naval contra la isla de Cuba, considerado el mayor reducto español en el mar Caribe; pero el asunto se malogró a última hora cuando el gobierno colombiano se enteró de las acciones de Estados Unidos e Inglaterra para oponerse a los planes de la Santa Alianza, impidiendo que España siguiera concentrando a sus buques en las Antillas, para la reconquista de Colombia y Venezuela.

En Febrero de 1825 asistió al bloqueo del puerto del Callao comandando la escuadra de Colombia y Perú llamada “La Escuadra Unida”. En Marzo se le unieron los buques chilenos y completó quince naves. Su esposa vivía en la fragata “Prueba” que hacía de buque insignia y el jefe español General Rodil dispuso que no se ataque esa nave porque “Un caballero español no dispara a las damas”. Entre Mayo y Julio ocurrieron varios combates con naves españolas que abandonaban el cerco al mando del Capitán de Navío Roque Cruzeta, quien, al enterarse de la derrota de las armas realistas en del Golfo.

Illingworth propuso aprovechar la división de la armada peruana formada de cuatro buques, la Libertad, la Macedonia, la Protector y la Peruvian, el primero de los cuales amenazaba el golfo, para lo cual encomendó al General Wright el mando de la goleta Guayaquileña de doce cañones y de la corbeta Pichincha de mucho menor armamento y poco andar para que fuera a buscar a la nave peruana, lo que efectivamente ocurrió el día 31 de Agosto cerca de punta Malpelo.

Wright iba en la Libertad y suponía que la Pichincha se le uniría por el otro lado, de suerte que se acercó a los peruanos acortando distancia para minimizar la superioridad que le llevaba en artillería. Cuando estuvo prácticamente pegado a la corbeta peruana (a distancia de medio tiro de pistola) reclamó a gritos a los peruanos por el bloqueo que mantenían y estos respondieron abriendo fuego de fusilería, pero los guayaquileños contestaron y se apegaron aún más al buque llegando a amarrarse a él para el abordaje, siempre suponiendo que la Pichincha llegaría en cualquier momento a ayudar, pero como ésta se encontraba en mal estado y tardó más de media hora.

Para entonces los peruanos habían roto las amarras y la Guayaquileña se vió envuelta en llamas, mientras la peruana Libertad emprendía velozmente la fuga hacia el sur, abandonando las aguas territoriales de Colombia. En esos instantes hizo su aparición la Pichincha y con su ayuda se logró controlar el fuego en la Guayaquileña. Hubo veinte y cuatro muertos y treinta y seis heridos en el bando colombiano y otro tanto en el peruano.

El 7 de Octubre regresaron los peruanos y sitiaron la isla Puná con la fragata Libertad que acabada de ser reparada, la corbeta Protector, la goleta Peruvian y cinco embarcaciones menores cañoneras. illingworth asumió la defensa de Guayaquil y ordenó colocar una gruesa cadena sobre balsas, sostenida en un extremo en la batería de las Cruces y el otro en la isla Santay, situando a las naves defensoras detrás de las cadenas.

Los peruanos comandados por el Almirante Martin Guisse iniciaron sus operaciones militares, primeroincursionaron en Machala y Naranjal al sur y en el Morro al norte. El 22 de Noviembre destruyeron la batería de las Cruces rompieron las cadenas y sin esta traba barrieron el malecón de Guayaquil con fuego graneado de fusilería causando graves daños.

La mañana del 23 comenzó el cañoneo, pero las baterías del baluarte de la Planchada así como nuestras naves rechazaron el ataque, y el General Daniel OLeary desplegó cuatro compañías del batallón Caracas en el malecón, así como cuatro cañones para impedir el desembarco.

Esa noche al ocurrir el cambio de la marea encalló La Peruvian en un banco de arena justo frente a Guayaquil. A las seis de la mañana del día 24 Juan ignacio Pareja emplazó una batería y comenzó el fuego. La Peruvian quedó maltrecha y recién a las once de la mañana, al subir la marea pudo zafarse. Guisse iba gravemente herido y falleció esa tarde a la altura de Punta de Piedra casi al salir del golfo de Guayaquil, siendo reemplazado por José Boterín, que situó sus naves en la boca de los ríos Daule y Babahoyo, bloqueando a Guayaquil por segunda ocasión.

Este nuevo bloqueo duró varios meses e impididió todo abastecimiento pues Boterín ocupó con su gente los pueblos periféricos hasta Daule mientras el ejército de Colombia desguarnecía Guayaquil y partía a combatir a las tropas peruanas que avanzaban por Loja hasta situarse en el portete de Tarqui.

En tan crítica situación una junta de Notables acordó el 19 de Enero de 1829 un plazo de diez días para entregar la ciudad y evitar su inminente bombardeo e incendio, pero como nada sucedió en esos días pues las tropas colombianas y peruanas recién se midieron en el portete de Tarqui el 27 de Febrero, trascurrido el plazo se celebró una Capitulación a bordo de la fragata peruana Arequipeña que fue aplaudida por el partido peruanófilo, francamente mayoritario en el puerto. Desde entonces figuró como Comandante Militar de Guayaquil el Coronel guayaquileño José Prieto Pimentel.

Illingworth partió inmediatamente a Daule y de allí pasó a las montañas. Su hacienda Chonana fue saqueada y anduvo escondido varios meses. Tras la victoria colombiana en Tarqui se suscribió el Convenio de Girón que estipuló la devolución de Guayaquil, pero los peruanos se negaron a cumplir tal compromiso. El Comandante Hipólito Bouchard se empecinaba en su posición y fue necesario que el Libertador iniciara operaciones militares en su contra mediante el traslado de tropas a Samborondón en la llamada Campaña de Buijo y el Mariscal José Domingo de Lamar fuera reemplazado en la presidencia del Perú por el General Agustin Gamarra, para formalizar el Convenio de Guayaquil el 29 de Septiembre de 1829 que devolvió la plaza a Colombia.

lllingworth volvió a Guayaquil renunciando a sus cargos y se sometió voluntariamente a un Consejo de Guerra, siendo defendido por el Dr. Francisco X. Aguirre Abad y terminó absuelto de culpa. El 28 de Noviembre de 1830 participó en la revolución bolivariana del General Luís Urdaneta en apoyo de su hermano Rafael Urdaneta que acababa de triunfar en Bogotá. lllingworth fue designado Comandante General de la Marina de Guayaquil y al fracasar el movimiento en Febrero del 31 a causa de la muerte del Libertador Bolívar, fue desterrado al Perú con su familia, viviendo en gran pobreza por más decinco años. Su hacienda Chonana fue nuevamente saqueada y el gobierno la incautó. Estando en el destierro, su amigo el Mariscal Santa Cruz, Jefe de la Confederación Peruano – Boliviana, le ofreció el mando de la escuadra con honores y sueldos pero no aceptó para no luchar contra Chile, país al que había servido entre 1819 y 1821.

En 1836 regresó llamado por el presidente Vicente Rocafuerte que le devolvió sus bienes y solicitó pacificar la zona de Daule asolada por las guerrillas de José Navas que amagaban desde 1834.

lllingworth se entendió con Navas y el 16 de Mayo éste depuso las armas volviendo la paz a la comarca. lgualmente concurrió al Congreso como Diputado por el Guayas, fue elevado a la categoría de General de División, conservando la de Almirante que le había otorgado el Congreso peruano. En 1842 volvió a asistir al Congreso de ese año como Diputado.

A la par de estas funciones reponía la economía de su hogar dedicado al cultivo de algodón en la zona de Santa Lucía en sociedad con Manuel Antonio de Luzarraga, el capitalista que le proporcionó el dinero para adquirir las maquinarias desmotadoras a vapor en Europa y poder exportar, pero el Astillero. La fábrica costó cinco mil ochenta y ocho pesos, fue adquirida en Baltimore y funcionó quince años. También sugirió a la Asamblea la instalación de una fábrica de ladrillos y abogó por el fomento de las artes y las industrias.

En 1846 fue electo Diputado por Guayaquil y reclamó al Congreso el pago de los daños sufridos en 1830 cuando las tropas del gobierno ocuparon su hacienda. En Enero del 47 se pensó en organizar una escuadra para impedir la nueva invasión Floreana con mercenarios contratados en Europa, el Ministro del Interior le ofició para que se haga cargo de ella, pero el asunto no pasó a mayores porque los barcos de Flores fueron embargados en el rio Tamesis por gestiones diplomáticas realizadas por los representantes de los estados americanos.

En Febrero de 1850 estalló en Guayaquil la revolución contra el Vicepresidente Manuel Ascázubi a quien nadie conocía ni gozaba de popularidad. El General José Maria Urbina fue proclamado Jefe Civil y Militar pero no aceptó, nombrando en su reemplazo a Diego Noboa Arteta. Los partidarios del General Antonio Elizalde Lamar se levantaron en armas en Manabí, Cuenca y Loja y para evitar inútiles derramamientos de sangre se realizaron varias reuniones en la hacienda “La Florida”, a las que lllingworth concurrió como delegado de Elizalde. Poco después se suscribió el Convenio que puso fin a dicha crisis político militar. Durante la presidencia de Diego Noboa no actuó y tampoco cuando la revolución del General José Maria Urvina, quien había sido su discípulo en la Escuela Naútica.

En Junio del 52 fue designado Primer Diputado por el Guayas a la Asamblea Nacional Constituyente de Guayaquil, aunque ya frisaba los sesenta y seis años, edad provecta para entonces, su salud estaba resentida y sufría por falta de vista. El 4 de Julio, como Jefe de la Defensa de Guayaquil y Comandante General de la Artillería, manejó los dos cañones del fuerte de San Carlos cuando ocurrió la invasión del General Juan José Flores, que tuvo que retirarse en completa derrota.

Se encontraba achacoso y casi ciego pero no había perdido su energía. Los padecimientos físicos no le impidieron asistir como Diputado a la Asamblea y prestar importantes servicios a la Patria, de manera que presidió la comisión encargada de las reformas constitucionales y sugirió la abolición de la pena de muerte por delitos políticos, la libertad de culto y la liberación total de los esclavos. También formó parte con su amigo el General José María Villamil, de la comisión para el arreglo de la Deuda Inglesa. Esta fue su última actuación pues falleció el 2 de Agosto de 1853, retirado en su hacienda y alejado de todo el quehacer público.

Tenía sesenta y siete años y fue enterrado el día 4 en la Iglesia de Daule. El 26 de noviembre el Congreso Nacional expidió un Decreto en su Memoria. En 1862 el fanático Obispo José Tomás de Aguirre solicitó a la viuda que retire el cadáver de la iglesia porque Illingworth no había sido católico sino protestante. Entonces sus restos fueron trasladados a Chonana hasta que habiendo fallecido Aguirre, el nuevo Obispo Luis de Tola – su antiguo discípulo en la Escuela Náutica – quien vivía en Guayaquil, ordenó que los restos podían ser enterrados en el cementerio católico con una lápida que entre otras cosas dice:

“Al General Juan Illingworth, valiente marino que combatió por ^ la independencia americana y por la libertad del Ecuador, llevando sobre su rostro heroicas heridas como insignias de su valor y como trofeos de su gloria. La Historia de Inglaterra, Colombia, Chile y Perú recuerdan sus gloriosos hechos”.

Actualmente los restos se conservan en el Complejo Cívico Naval Jambelí en Guayaquil. Su biografía fue publicada por su nieto el ilustre historiador Camilo Destruge Illingworth, Cronista Emérito de Guayaquil. Alto, delgado, apuesto y viril. Su espada jamás se manchó con sangre inocente o con acción innoble. Parco en todo, para hablar, para opinar y para vivir, pasaba por flemático pero en realidad era un perfecto caballero, muy dado a los gestos de generosidad y nobleza como lo demostró a través de su vida, protegiendo a los jóvenes huérfanos a quienes ayudaba dándoles el alta en la Escuela de la Marina.