ILLESCAS EL VIEJO JUAN

PINTOR.- Natural de la villa de la Rambla, jurisdicción de Córdova, España. Se sabe que fue hijo legítimo de Andrés de illescas y de Luisa de Córdova, pero se desconocen los primeros años de su educación. imaginero, hacía imágenes en bulto en Córdova. Después casó en la Rambla con Leonor de Luque, recibiendo de dote por parte de sus suegros veintiún mil maravedíes en buena moneda de Castilla, en una hacienda de viñas en las vegas del río Monturque y una media casa con su tienda en la Rambla y él le había dado en calidad de arras seis mil maravedíes en una escritura que se pasó en la Rambla ante el Escribano Francisco Hernández Gallego.

En Septiembre de 1545 rindió en Córdova el examen para recibir la carta de Maestro de Oficio. Se le asignó un San Sebastián, que fue declarado bien hecho pero no capaz aún de la imaginería y le prohibieron el trabajo profesional hasta que diera muestra de otro mejor. Dos años después, el 47, rindió un segundo examen y lo aprobó.

Al poco tiempo pasó a México. El viaje debió realizarlo hacia 1548 aproximadamente, pues desde ese año figuró como vecino de esa capital. Pasó con su esposa e hijos Juan llamado el Joven para diferenciarlo de su padre, Andrés, Luis, Alfonso, Nicolás, Leonor y fueron vecinos en la colación de San Luis. Allí pintó y al ser llamado por un hermano suyo de nombre Diego mercader en Quito, viajó a esa ciudad, no sin antes hacer testamento como era usual en aquellos tiempos peligrosos.

En 1549 adquirió una vivienda situada en la calle de la Plaza junto a la de Lorenzo de Estupiñán y su nombre comenzó a brillar con especial fulgor, siendo el tercer pintor que se conoció en Quito a decir del crítico de arte José Gabriel Navarro, quien lo menciona en su obra “Artes Plásticas Ecuatorianas”; pues el más antiguo fue Fray Pedro Gosseal, profesor de la escuela de Arte que funcionó en el Convento de San Francisco en 1535 transformada en el colegio de San Andrés en 1533. Y El segundo parece que fue Miguel de Benalcázar, hijo del célebre conquistadora de ese apellido, quien recibió permiso de la Audiencia quiteña para pintar naipes como medio de subsistencia y el tercero sería llleseas, bien es verdad que Navarro declara con honestidad que no ha podido distinguir sus obras, aunque se conoce que pintó varios cuadros en la Catedral y en San Francisco. Después de lllescas figuraron en el siglo XVI Juan Sánchez de Jerez y Bohórquez como pintor y Luis de Rivera y Diego de Robles como escultores, doradores y encarnadores de estatuas y retablos. Ellos fueron los iniciadores del arte quiteño; sin embargo, su estadía en Quito, no duró mas de cinco años, pues como buen trashumante siguió a su hermano Diego a Lima en 1554,donde éste último tenía negocios, se instaló en esa capital virreynal y posiblemente encontró un mejor ambiente económico para el desempeño de su profesión. Allí realizó varias pinturas para la iglesia de San Agustín hoy llamada frailes dos de sus hermanos y fundó con sus bienes una Capellanía en la iglesia de Nuestra Señora de la Piedad.

En 1578 trabajó una pintura en el interior de la Catedral por orden de Diego Pérez su Mayordomo de fábrica. El 80 recibió el encargo de dorar el Retablo Mayor construido por Gómez Hernández Albán y decorado con gran primor por Miguel Ruiz de Ramales y cobró treinta y cinco pesos de oro. También ejecutó el adobado de una imagen de Nuestra Señora esculpida por Juan Enríquez. El 82 pintó en la misma Catedral de Lima el monumento de Semana Santa que acababan de armar los maestros de Carpintería Pedro de Gárnica y Juan Gómez, mientras se estaban terminando los adornos de ese templo iniciado en 1549.

Por entonces vivía en la calle del mármol de Carbajal, en una casa que avecindaba Lucas Martín y N. Jiménez, yerno de Córdova el sedeño. Testó en Lima el 12 de Mayo de 1597 ante el Escribano Bartolomé de Torquemada y falleció cuatro días después porque se hallaba muy enfermo. En dicho documento pidió ser enterrado en la iglesia de la Merced como se lo tenían ofrecido los frailes. Tuvo por discípulo, aunque poco tiempo, al indígena Martín Gómez Vinsuf, natural de Mansiche, que figuró con honores en la pintura colonial del Perú del siglo XVII, como fiel continuador de la escuela sevillana de su maestro Juan de lllescas el Mozo, pero tal escuela no perduró mucho, pues fue cambiada por la romanista venida de ltalia con los pintores Mateo Pérez de Alesio y su discípulo Pedro Pablo Morón y por Angelino Medoro, que antes de llegar a Lima vivió y pintó varios años en Quito.

lllescas el Mozo tuvo un hijo adoptivo llamado Juan de lllescas el Huérfano porque fue dejado a sus puertas hacia 1583 aproximadamente, y crió como propio con mucho amor y voluntad, por que era hijo de su hermana Leonor. También recogió y crió en su casa y como hija a su sobrina Magdalena de Illescas, aún soltera a fines del siglo XVl, hija de su hermano Andrés.

Ambos pintores Illescas fueron finos exponentes del arte clásico andaluz, especialmente de la escuela Sevillana del siglo XVl, pero su valoración , sobre todo en el caso de lllescas el Viejo, se torna asaz difícil, por desconocerse exactamente cuales fueron sus obras, de suerte que se hace duro realizar un esbozo de las cualidades y técnicas de su arte. No así con lllescas el joven, dequien se sabe exactamente cuales son sus obras.