DURAN BALLEN ROMERO CLEMENTE

EJECUTIVO.- Nació en París el 9 de Octubre de 1904 y fueron sus padres legítimos Sixto Duran Ballén cuya biografía puede verse en este Diccionario e Isabel Romero Febres- Cordero.

A los siete años fue traído a Guayaquil a bordo del buque Perú de la Cía. Trasatlántica Francesa con escala en Colón junto a sus hermanos Sixto, Juan, Leticia y Carmen y como aún no existía el Canal de Panamá, atravesaron el istmo en tren y en Balboa transbordaron a un vapor de la Pacific Steam Co., hablaba español y francés, y fue puesto en la escuela de los Hermanos Cristianos atrás de la Catedral.

En enero del 15, al fallecer su padre, decidieron vacacionar en Riobamba por el intenso calor invernal. Allí estudió en la escuela de las madres de la caridad cuya rectora era Sor Gabriela. Alquilaba la familia una villa de propiedad de Isidoro Cordovez Ricaurte.

Entre 1916 y él 18 vivió en un departamento de su tío Segundo Martín Echeverría del barrio ubicado en la 72st. y Amsterdam Ave. en New York y asistió a otra escuela de monjas mientras Sixto, su hermano mayor, se iniciaba en la Universidad.

“Mamá recibía préstamos de la casa comercial de su primo político Lorenzo Tous a buena cuenta de lo que tenía que percibir por concepto de las rentas de la hacienda Clementina, que se encontraban congeladas por la Guerra Mundial. De eso vivíamos, pero las liquidaciones demoraron hasta el 22, que por efectos de la inflación se redujeron a sólo cuarenta y siete mil dólares, yo había regresado a Guayaquil. El 18 estudié en el San Felipe Neri y en el Maldonado de Riobamba El 19 viajé con mi madre y dos hermanas a Boston. Vivimos en un departamento en Brooklyn, mientras Sixto estudiaba en el Instituto Tecnológico de Massachusset M.I.T.” “Yo entré al Franklyn Unión College y el 20 mi madre y hermanas volvieron a Guayaquil”.

“Y como la situación económica seguía incierta, conseguí un empleo en el departamento de contabilidad del diario “The Boston Post” por $ 9 semanales. El 22 ya percibía $ 25 pero decidí cambiarme a la United Fruit para aprender agricultura pues había la posibilidad de trabajar en la hacienda Clementina, así fue como me enviaron a Centroamérica con $ 115 semanales, de los cuales abonaba $ 27 en el edificio de los solteros y ahorraba el saldo. Hasta 1 924 estuve en el departamento de valorización de embarques liquidando a los productores de banano en Puerto Limón, Costa Rica, y tras veinte meses en estas labores pasé a Guayaquil de vacaciones”.

“Mi amigo Robert Aland Reed me convenció para que trabajara en el departamento de traducciones, correspondencia e informes económicos de las oficinas del consulado de los Estados Unidos por $ 80 mensuales, sueldo inferior al que recibía en la United Fruits, pero como aquí estaba mi madre y hermanas, acepté la oferta”.

“Con Julián Coronel Espinosa alquilé a medias un departamento bajo, en casa de Roberto Espíndola en Roca y Rocafuerte y tuve unos meses de sana bohemia. En 1925 Heriberto Orces Mendoza me llevó a trabajar como su ayudante al Anglo Ecuatorian Oild Field y atendí las necesidades del campamento de Ancón iniciado en 1919. Las oficinas estaban en Malecón y Roca y era gerente general L. W. Berry”.

En 1928 conoció en casa de Juan G. Vallarino a Aurora Wright Vallarino y contrajeron matrimonio en 1930. Ese año le encargaron las labores de abastecimiento de comida del campamento y tuvo a su cargo el control de desposte de reses en el camal, la administración de los víveres, etc.

La vida en Ancón era muy agradable, pues siempre había un mínimo de veinticinco familias inglesas y como sus contratos de trabajo duraban tres años, con derecho a tres meses de vacaciones en Inglaterra al final de ese tiempo, casi todos volvían. El comisariato era famoso en todo el país por lo bien surtido y barato y se podía conseguir toda clase de productos extranjeros, tales como vinos, galletas, chocolates, conservas y licores. Numerosas familias guayaquileñas frecuentaban el sitio, se veía un constante movimiento. Por eso permaneció diez y seis años en dichas funciones y fue por tres ocasiones administrador civil.

En 1946 decidió ausentarse con su esposa a New York a fin de matricular a sus dos hijos – Clemente y Gilda – El embajador ecuatoriano en Washington, Dr. Francisco Illescas Barreiro le propuso una de las consejerías en asuntos económicos en esa capital.

Entonces obtuvo licencia en el Anglo por un año, fue a Quito a tratar sobre su nombramiento con el canciller José Vicente Trujillo, quien le remitió al presidente Velasco Ibarra, pero éste prefirió enviarle de Cónsul general en New York, desempeñando tan importantes funciones entre 1947 y el 55, en el piso 16 del No. 30 de Rockefeller Center, pleno corazón de Manhattan. Vivía en Park Ave. y la 91 y también era delegado alterno de la misión ecuatoriana en la ONU. Fueron años de gratas experiencias y trabajos incesantes con una colonia ecuatoriana que crecía desmesuradamente.

El 55 casó su hija Gilda con el ingeniero norteamericano Richard Foxen, matrimonio estable y cinco hijos.

Ese año el Dr. Illescas le trajo a Guayaquil de gerente de “Harinas del Ecuador S.A.” pues había adquirido un molino de grandes dimensiones requería de una persona amiga y de confianza. El sueldo fue inicialmente de S/. 15.000 y $1.000 de comisiones al mes.

En 1960 adquirió una villa en Miraflores al Ing. Ranaldi. El 63, por fallecimiento de Illescas, al comenzar su hijo a trastocarlo todo con ese carácter tan difícil y contradictorio con que se manejó siempre, lleno de exabruptos y altibajos y que finalmente la condujeron a la misantropía, presentó su renuncia. Jubilado y retirado de todo negocio, viajó con su esposa entre los años 60 y 70 por diversas partes del mundo y habiendo un selecto núcleo de socios del Club de la Unión, presentado su candidatura a la presidencia de dicha entidad, “perdí frente a Rodrigo Ycaza Candel que meses después tuvo que abandonar el país apresuradamente tras la escandalosa quiebra de La Previsora, banco que gerenciaba desde la muerte de su padre”.

Alto, delgado, ojos plomizos, pelo entrecano que fuera negro en sus años mozos. De personalidad social, muy inglés, era uno de los más representativos caballeros de su ciudad