BECERRA JOSE BOTERIN

MARINO.- Nació en 1797 en el Callao. Hijo legítimo de Gregorio Boterín y de María Teresa Becerra. Inició su carrera marítima como Primer Piloto el 1 de Mayo de 1823 en la Armada colombiana, asistió al sitio del Callao y el 21 de Febrero de 1825 ascendió a Alférez de Fragata, el 7 de Agosto a Alférez de Navío y el 20 de Octubre de 1826 a Teniente Primero mientras mandaba la corbeta “Limeña”. Era un marino joven pero experimentado, de clase media para arriba. Terminada la campaña pidió el retiro y vivió en Lima.

En 1828 se iniciaron las hostilidades con Colombia y declarado el bloque de las costas hasta Panamá se incorporó con igual grado a la Armada peruana y recibió el mando de la fragata “Libertad” en la flotilla del Almirante Martin Guisse.

El 22 de Septiembre se situaron Los Peruano frente al malecón de Guayaquil y luego de las primeras maniobras y enfrentamientos murió Guisse el día 24 de Noviembre a consecuencia de sus heridas. Boterín asumió el mando y decidió esperar a ver si se presentaba una nueva oportunidad. Tendría suerte, la salida de los batallones Cauca y Caracas y un escuadrón de caballería a Cuenca, daría margen a la sublevación de tropas en Daule, apoyada por gente de Boterín. Luego destacaría a los soldados del Coronel José Bustamante, se ubicaron en la confluencia de los ríos Daule y Babahoyo para dificultar el aprovisionamiento del puerto.

Fue en esas condiciones que Boterin se presentó nuevamente en Guayaquil, amenazando destruir la ciudad. Traía la fragata “Presidente”, la corbeta “Libertad,” las goletas “Arequipeña” y “Peruviana” y algunas lanchas cañoneras, mientras los colombianos solo contaban con la goleta “Guayaquileña” y los bergantines “Adela” y “Potrillo”. El 6 de Diciembre del 28 pusieron dos brulotes para hundir a los buques peruanos, utilizando las pequeñas naves “Serafín” y “Caypolicán” pero un brulote se fue a pique y el otro no sirvió. El día 15 Boterín envió una pequeña expedición al Morro que sorprendió al Comandante militar y sublevó a la población a favor del Perú, formándose una montonera con cien hombres armados únicamente de lanzas. Bolívar en cambio, desesperado por la situación crítica de Guayaquil, dispuso que la fragata “Colombia” salga de Cartagena para que tras un viaje de seis meses por el cabo de hornos pudiera arribar a Guayaquil, a fin de prestar auxilio a la plaza.

Illingworth estaba al frente de las defensas de Guayaquil, que por estar desguarnecida prácticamente era una ciudad desierta. Unicamente la familia Garaycoa se había quedado tras la sublevación en Daule de Domingo Iglesias García y del Capitán Avellanet, que mataron al Comandante militar Luís Dávalos. Las fuerzas sutiles peruanas tomaron posiciones en las embocaduras de los ríos Daule y Babahoyo, mientras que Illingworth apenas disponía del batallón “Girardot” y poquísimas municiones, de suerte que sólo podía aspirar a parlamentar, por eso designó a Manuel Antonio de Luzárraga y a Juan Ignacio Pareja Mariscal para las negociaciones. Florencio Bello actuó como secretario y todos pasaron a bordo de la “Arequipeña” el 19 de Enero de 1829 y propusieron un armisticio de diez días, para dar tiempo a conocer los resultados de la campaña en el austro, pues la suerte de Guayaquil dependía, obviamente, del resultado del encuentro principal que debía efectuarse en aquellos días y se acordó que de no recibirse noticias se desocuparía la plaza.

Los comisionados peruanos Alejandro Acquaroni, José Félix Márquez y el Secretario Alférez Manuel González Parón estuvieron conformes, tan sólo agregando que la desocupación debería realizarse antes de los citados diez días si llegaban noticias del triunfo peruano. Además se estipuló que no se impondrían contribuciones adicionales mientras durara la ocupación.

Boterín y el Capitán de la “Presidente” se apresuraron a ratificar ese mismo día el convenio, Illingworth y su secretario José María Urbina lo harían al día siguiente. Mientras tanto había hecho su arribo en la fragata transporte “Monteagudo” el Capitán de Navío Hipólito Bouchard, nombrado Jefe de la escuadra peruana en reemplazo del fallecido Almirante Guisse.

La batalla de Tarqui se verificó el 27 de Febrero pero la noticia llegó tardíamente a la ciudad, de manera que cuando se venció el plazo estipulado en el convenio, Illingworth tuvo que cumplir con su compromiso, desocupó la plaza y pasó a Daule.

El 1 de Febrero fondeó Hipólito Bouchard en Guayaquil, desembarcó una compañía del batallón “Ayacucho” y la marinería de una fragata que mandaba Casimiro Negrón. El día 16 se posesionó como Comandante General de la plaza el Coronel José Prieto y Pimentel, guayaquileño de nacimiento, al servicio del Perú.

Según el tratado de Tarqui los peruanos debían proceder a la devolución de nuestro puerto y para ello partieron de Girón los Generales Sandes y Febres – Cordero el día 4 de Marzo. Venía con el Teniente Coronel Porras, edecán de Lamar, y cuando llegaron el 11, pasaron a la corbeta “Libertad”, mientras en casa de Prieto se celebraba una Junta de Guerra en la que se decidió esperar la ratificación del Tratado por el congreso peruano, obvio ardid para demorar la entrega. Sandes y Febres -Cordero tuvieron que regresar a Yaguachi y de allí a la sierra, sin haber podido lograr su objetivo.

El Cónsul inglés Walter Cope protestó por el incumplimiento peruano el 21 de Marzo pero el 30 le contestó Prieto que no debía intervenir en asuntos que no eran de su incumbencia.

Así las cosas, el Libertador Bolívar comprendió que su presencia era necesaria en el teatro de los acontecimientos y el 28 de Junio trasladó su cuartel general a Buijo, mientras los Ycaza, Luzárraga, Villamil, el Vicario Capitular y veinte ciudadanos más eran apresados por sospechas de estar  conspirando a favor de Colombia.

La pérdida de Guayaquil había acarreado grandes males a Colombia pero era la consecuencia natural de la falta de una marina de Guerra en el Pacífico. Para entonces Bouchard había intentado sublevar las poblaciones de Manabí o por lo menos bloquear las costas hasta Panamá, y cuando todo parecía favorecer a los peruanos, ocurrieron dos revoluciones, una en Piura y otra en Lima acaudillada por el General Gamarra. El presidente Lamar fue desterrado a Costa Rica donde falleció al poco tiempo.

El sucesor Gamarra tuvo necesidad de consolidar su posición y se prestó a tratar con Bolívar, devolvió la plaza de Guayaquil el 20 de Julio de 1829 y firmó el 22 de Septiembre un Tratado de Paz y arreglo de Límites.

La Armada peruana se retiró al Perú, Boterín fue ascendido el 2 de Noviembre a Capitán de Corbeta, el 22 de Septiembre de 1832 a Capitán de Fragata, el 13 de Junio de 1833 recibió el título de Capitán Efectivo y el 19 de Febrero de 1834 el de Capitán de Navío graduado.

El 10 de Septiembre de ese año contrajo matrimonio en la iglesia del Sagrario de Lima con Clara Galván con descendencia. El 1 de Abril de 1835 fue Capitán de Navío y luchó ese año en la campaña del General Felipe Santiago Salaverry contra el Mariscal Santa Cruz.

Posteriormente ocupó diversas funciones públicas, fue Juez Militar de segunda instancia. Vocal de la Corte Suprema Marcial, Jefe del Apostadero de Paita y en Octubre de 1856 inició en el buque “Amazonas” un viaje alrededor del mundo pues el casco tenía un defecto de construcción que debía ser reparado en Hong Kong. Arribaron el 24 de Diciembre, pero tuvieron que enfilar a Calcuta por los problemas políticos que encontraron allí. El “Amazonas” tenía 1.320 toneladas y podía utilizar para la navegación sus calderas y su velamen, construido en los astilleros ingleses de Vigram en 1850 llego al Perú en 1853.

Esa decisión fue fatal porque en Calcuta el cólera arrasaba con los pobladores y muchos hombres del “Amazonas” sucumbieron con la fiebre. El 28 de Abril de 1857 siguieron a la isla de Santa Elena en el Atlántico, luego enfilaron al puerto de Plymout y de allí a Londres y a la vuelta pasaron por Río de Janeiro, el estrecho de Magallanes, Talcahuano y Arica, y finalmente el 29 de Mayo de 1858 fondeó en el Callao a las 6 y 30 de la mañana, tras casi dos años de navegación.

El recorrido total fue de 41.277 millas, perdieron 67 tripulantes y 28 hombres desertaron entre oficiales y marinos. Boterín había entregado el mando el 12 de Noviembre anterior al Segundo Comandante Capitán de Fragata Francisco Sanz por motivos personales.

Retirado a la vida privada testó en Lima ante el Notario Félix Sotomayor el 12 de Junio de 1869, falleció en esa capital el 3 de Agosto siguiente, de setenta y dos años de edad y está enterrado en el Cuartel Santa Ana del Cementerio General.

Tuvo una meritísima vida profesional, ganó prestigio y consideración y se le reconoce uno de los principales marinos de su Patria.