Alava Ormaza Milton.

Nunca hubiera creído que una insignificante tacita de café – el pediría de entrada originó risas por doquier – iba a ser la clave que ayudaría a entrar en confianza y en “calor” en ese frío y lluvioso ambiente del mes de abril en Quito, donde vive desde hace 30 años el Dr. Milton Alava Ormaza. Muy a gusto por cierto.

A causa de sus estudios abandonó su natal Manabí y arribó a Quito cuando recién tenía 21 años, luego conoció a quien posteriormente iba a ser su esposa, la guayaquileña Carlota Cajiao, y decidieron quedarse en la capital, donde habitan junto con sus 4 hijos: Milton Javier, Alexis Iván, Rubén Darío y Geovanni.

Su familia tiene características peculiares, pues en ella están representadas un poco las diferentes provincias del país.

Populista ilustrado.

Milton Alava se confiesa un profundo admirador del caudillo Velasco Ibarra y seguidor de su doctrina, la cual marcó definitivamente su manera de pensar, por lo que no duda en afirmar: “Soy un populista … pero ilustrado”.

Aunque nunca fue su amigo, pues él era muy jóven, considera que el populismo es un pluralismo político que ofrece la posibilidad de lograr la convergencia ideológica en la acción del gobierno y a la vez mantenerse como un libre pensador. Toda su formación ideológica política respecto al Estado ecuatoriano está influenciada por el pensamiento Velasquista.

Desde su adolescencia dejó que su espíritu luchador se manifestara. Recuerda como anécdota de aquella época que fue expulsado de su colegio porque criticó a sus profesores en un artículo que enviara como colaborador a un diario de Manta.

Político frustrado.

Cualquiera podría pensar que en tales circunstancias y con su tendencia ideológica firme se hubiera inclinado por la actividad política, pero no fue así.

Con su natural extroversión – como buen manabita y hombre del trópico -, Alava Ormaza asegura que se arrepiente de no haberse involucrado en el accionar político, que es algo que siempre le inquietó, por preferir dedicarse por entero a su profesión de abogado.

Señala que su vocación política y jurídica la heredó de su padre, quien fuera el “eterno” teniente político de su parroquia, la Estancilla, en la provincia de Manabí.

Confiesa que siempre se reprimió de participar en la palestra pública, además de que una serie de factores se lo impidieron como el hecho de no haber pertenecido a una estructura partidaria. Se opone a que formar parte de un partido político sea el único mecanismo de acceder a la vida pública.

Teoría política.

Pero se vanagloria de haber logrado influir en muchos dirigentes políticos con el planteamiento de una serie de teorías políticas presentadas a través de sus libros y de los artículos que escribe en Diario EL UNIVERSO desde 1966.

Su breve paso por el régimen dictatorial del general Rodríguez Lara fue subsecretario de Gobierno durante 3 meses y secretario de Información Pública durante 7 meses – influenció directamente para que estudiara a profundidad el tema de la seguridad nacional y que formara su concepción relativista del derecho constitucional. De esa época extrajo la conclusión del papel decisivo que han tenido los militares en las transformaciones políticas y jurídicas en el país. Ellos han sido los que han reformado las leyes, acota.

Esos dos temas que lo apasionan lo llevaron a escribir varios libros. En 1976 uno sobre la Relatividad del Derecho Constitucional, y luego otro sobre la Seguridad Nacional y Continental.

Cultura de la virilidad.

Milton Alalva se considera 100% manabita, específicamente en cuanto a la comida y a la apreciación de la belleza femenina. Dice que a pesar de vivir en la ciudad él sigue siendo un campesino y por ello se preocupa mucho cuando no llueve, pues sabe que eso afecta a la producción agrícola. Y asegura pertenecer a la que él llama la cultura de la virilidad, y la hombría, será por eso que le encanta leer la crónica roja.