523. Julio Estrada, La Junta Cívica y El Archivo Histórico

Nació en Guayaquil el 16 de septiembre de 1.917 y habiendo arribado a los cuarenta años, edad en que surgen las vocaciones tardías, empezó a dedicarse – 1.957 –  con creciente fervor, a la investigación histórica, escribiendo ocasionalmente artículos periodísticos sobre el tema, mientras iba formando un extenso fichero. Mi propósito inicial había sido recoger la idea de mi padre – el célebre banquero y escritor Víctor Emilio Estrada – fallecido en 1.954, y publicar la Historia Económica del Ecuador. Pronto me convencí de que aquel objetivo resultaba irrealizable a corto plazo ante la carencia de material de fondo, puesto que la historiografía nacional se limitaba a una sola obra documentada – la de Federico González Suárez – que terminaba justo antes de la independencia. Tuve pues, que dedicarme, a una investigación más amplia y como resultado de ella publiqué la primera edición de El Hospital de Guayaquil en 1.966 en 141 páginas. Ello me valió ser nombrado Miembro Correspondiente del Centro de Investigaciones Históricas y afirmó mi amistad con los historiadores Jorge Pérez Concha y Abel Romeo Castillo. Fruto de esas conversaciones sobre temas históricos, a fines del 68 nos propusimos promover la celebración del sesquicentenario de la Independencia Nacional el 9 de Octubre de 1.970 y concientes de que ese objetivo no sería alcanzado sino con el respaldo de los medios de comunicación, procedí a convocar una reunión en que asistieron los directores de Expreso,  Universo, Telégrafo y La Razón y decidimos fundar La Junta Cívica del Sesquicentenario, con la participación de entidades clasistas y personajes representativos de la ciudad».

Cumpliendo un elemental deber de cortesía los promotores y Raúl Clemente Huerta, Presidente de la Cámara de Diputados, visitaron al Alcalde Assad Bucaram para que se integrase a la Junta; pero, inesperadamente, éste se negó, aduciendo que la celebración le competía exclusivamente al Municipio. En un intento posterior que hizo Estrada, no sólo reiteró su negativa, sino que lo amenazó con hacerle invadir los terrenos que poseía en Puerto Liza, a lo que Estrada replicó que cumpliría su deber cívico no obstante cualquier amenaza. Efectivamente, en breves días, Bucaram hizo tomar los terrenos como ya se dijo.

El 68 Julio había conocido al historiador norteamericano Michael Hamerly, quien le ha descrito así: Era un intelectual de mediana edad que había gastado cientos de horas en los últimos veinte y cinco años de su vida en estudiar el pasado de su ciudad puerto. Tenía numerosos trabajos en preparación incluyendo una Guía Histórica de Guayaquil en seis volúmenes, pero su posición como Gerente de la sucursal del Banco Ecuatoriano de la Vivienda le dejaba poco espacio por entonces para sus estudios de historia. Uno de los temas trascendentes de nuestras conversaciones era el estado de deterioro de los documentos de la ciudad, su desorganización, las pobres librerías, la dificultad para obtener copias.

El 69 fue designado Secretario ejecutivo de la Junta Cívica, se propuso luchar a brazo partido por alcanzar las metas trazadas y en compañía de un grupo de estudiantes vicentinos se trasladó a Quito con el fin de obtener del Congreso Nacional la asignación de treinta millones de sucres en bonos del estado, que en principio el Ministerio de Finanzas se negó a entregar, pero después la Junta Monetaria cambió a la par.

Lamentablemente en 1.970 ocurrió la dictadura civil del presidente Velasco Ibarra y los festejos del Sesquicentenario no pudieron celebrarse. Dos años después advino la dictadura militar del General Guillermo Rodríguez Lara y el recién designado Jefe Civil y Militar empezó a gastar el dinero de la Junta en una mala adecuación del edificio de la Gobernación y en otras obras insignificantes tales como el relleno con cascajo de un estadio deportivo y un terreno al pié de estero salado, lo cual Julio se vio imposibilitado de impedir pues vivíamos los primeros tiempos de la dictadura militar de Rodríguez Lara; sin embargo, en medio de tanto abuso   pudo salvar tres millones y medio de sucres  para la formación del Archivo Histórico del Guayas, que  había iniciado el día 19 de marzo de 1.971 «con el entusiasmo que despierta toda nueva empresa y con la decisión que merece toda tarea necesaria».

El 7 de mayo había logrado el decreto presidencial de creación del Patronato del Archivo Histórico del Guayas y el 30 de junio se aprobaron legalmente los Estatutos. La institución inició su marcha.