510. La Visita De Chabuca Granda

En 1964 Chabuca Granda (Cotabambas, Perú, 1920 – Miami, Estados Unidos, 1983) estuvo varios días en nuestra ciudad, por especial invitación de su amiga la gran cantante ecuatoriana Patricia González Avellán. Luego de recorrer los sitios emblemáticos visitó la casa de Eloy Avilés Alfaro, ubicada en el barrio Las Peñas con frente a la ría, espacio muy interesante y la vez acogedor, con sus muebles antiguos de esterilla, pisos y tumbados altos de madera, domicilio del último nieto que aún quedaba vivo del general Alfaro y donde se podía encontrar numerosos recuerdos suyos, que el dueño de casa atesoraba con amorosa delectación.

Eloy fue un espléndido anfitrión para la ilustre dama, especializada en temas del folclor limeño y asomados a una de las ventanas, cerca de una mata de hermosas violetas, presenciaron por horas y en amena conversación, el poético paso de las canoas y lanchitas y los jacintos del río que arrastraba lentamente la corriente. Debieron ser momentos muy importantes para la fina y delicada sensibilidad artística de la bella visitante, pues llenaron su corazón de la nostalgia propia de los tiempos idos y esa noche, en la soledad de su alcoba, acompañada únicamente de su infaltable guitarra, compuso la letra que tituló Guayaquil puerto abrigado, que dice así: //

//Guayaquil fuerza y milagro / del Daule y del Babahoyo / vas cantando a tus orillas / al bananero y al puerto. // I te surca la gabarra / la canoita montuvia / que baja del campo a misa / los domingos de mañanita. // Dejé el recuerdo a los mangos / y mi secreto a los ceibos / apagué mi sed cansada / con la agüita del coco. //A la sombra de un almendro / lazo de amor florecía / en una flor amarilla / y con otra colorada / la Santay me sonreía / y el Salado me asombraba. // Luego la sombra y la noche / tras caminar tus portales / juego de leños de mangles / tortillas y chiricanos. // Entre rosales y ficus / misterios libertadores / una reja entrecerrada / y el embrujo de una plaza / lágrima que nunca es grito / Guayaquil de mis amores, // Santiago de Guayaquil /puerto abrigado / el fortín de la Planchada / me cuenta de tus arrojos / quiero volver por mis pasos / en tu calle florecida / y subir la escalinata / que trepa el cerro en Las Peñas. // Quiero sentarme en la tarde / con Eloy a su ventana / entre la palabra amable / la violeta y la nostalgia / allí dejar que se viertan / por entre el río mis penas / buscando una buena estrella / gritaré la inmensa pena / ofrenda de mi esperanza / por no llorar la querella. // Este hermoso canto a Guayaquil fue musicalizado por el ilustre Maestro Carlos Rubira Infante y goza de mucha populatidad desde entonces.

Chabuca, cuyo verdadero nombre era María Isabel, nació un día viernes en el asentamiento minero que administraba su padre. De corta edad fue llevada al distrito de Barranco, cerca de Lima. Cantó en su primera comunión y desde entonces comprendió que es sería su vida; a los doce años con voz de soprano integró el coro de su colegio. En 1925 su familia se cambió a una casona situada en la bajada de los baños en Barranco y desde la ventana del cuarto de su madre se escapaba para escuchar en el vecindario al músico criollita Carlos Saco Ferrer, que tocaba Rosa Elvira, canción que la emocionaba. A los diecisiete fue parte del dúo Voz y sombra, con su amiga Pilar Mujica y animadora de un programa para aficionados en la radio Miraflores. Su primer premio de unos mil soles lo obtuvo cantando Lima de veras, de su autoría; luego vendrán otros éxitos como Lima escondida, inspirada en las serenatas románticas. Zaguán, en la vieja casa de su vecindario, propiedad de la familia Sánchez Concha.

Con la marinera Tun tun ábreme la puerta, ganó un concurso nacional de composiciones, cuyo premio ascendió a dos mil quinientos soles. El 42 casó con el ingeniero brasileño Enrique Fuller Dacosta, tuvieron tres hijos, pero se divorciaron porque según él Chabuca solo se la pasaba cantando y según ella, durante todos esos años «vivió con la sonrisa ausente».

Sus primeras producciones, las de esta época, fueron folclóricas, dedicadas a la Lima antigua de grandes casonas afrancesadas, con portales y jardines y así aparecieron con letras evocativas y pintorescas, pero en 1950 al incorporarse el cajón afro a los valses criollos se especializó también en letras de temas afroperuanos.

En 1953 alcanzó la fama con su poema la flor de la canea inspirado en una vieja lavandera apellidada Angulo quenfuera hermosamente musicalizado. Desde esa época adquirió renombre pues vinieron en rápida sucesión otros éxitos: Gracia, Ha de llegar mi dueño, José Antonio, compuesta para José Antonio Lavalle, gran cultor de los peruanísimos caballos de paso; Fina estampa, en el 56, dedicado a la memoria de su padre fallecido ese año; Puente de los suspiros y Señor Manuel, para Manuel Solari Swaynne, por su rescate de los rincones de Lima.

Entre el 56 y el 58 viajó a Alemania y a los Estados Unidos por una afección a su garganta, que exitosamente operada le dejó por secuela un enronquecimiento en su voz, que se tomó grave y ayudó a darle una personalidad artística inconfundible.

La crítica científica calificó su estilo de contener una estructura rítmica novedosa del vals peruano, diferente a la convencional, pues a partir de los antiguos valses de salón sus versos transformados en canciones poseen un nuevo lenguaje que se fue haciendo más poético y sintético, al tiempo que su vida se tornaba una vorágine por los constantes viajes a las capitales de Latinoamérica y España. Pasaba mucho tiempo en México, Buenos Aires – donde tentó el difícil género de los tangos – y Madrid.

Visitó dos veces Guayaquil, si bien de paso, pero tuvo la oportunidad de conocer a nuestra ciudad y su gente. La letra de Guayaquil puerto abrigado es un regalo de amor de Chabuca, que debe ser preservado por las autoridades municipales, pues corresponde a la máxima expresión de solidaridad artística hacia nuestra querida urbe, con las limitaciones propias de su tiempo. 

El 67 ganó el Festival OTI de la canción Latinoamericana. El 68 Venezuela le entregó la orden de Francisco de Miranda. El 69 obtuvo el León de Oro. En los años postreros se dedicó a la interpretación del cancionero afroperuano, al que supo darle las entonaciones propias que tanto le distinguen pero afectada de las afectada coronarias fue llevada al Florida Medical Center de Miami, donde la operaron con éxito, mas el tercer «bypass» empezó a sangrar y finalmente le ocasionó la muerte. La noticia dio la vuelta al mundo y causó gran pesar, Una estatua ha perennizado su fama en Lima, pero el mayor monumento está dado por sus canciones, que se siguen repitiendo en estos países.