33. Los amantes de Sumpa ( Karem Stother)

Karem Stother Descubridora.-

Nació en Springfield, USA.  en 1.945. El 68 ingresó a Yale con una beca Fullbright en Antropología sudamericana y cuando pensaba realizar su tesis doctoral en el Perú, se enteró de los trabajos del Prof. Edward Lanning en el sitio habitacional Las Vegas, cerca de La Libertad en Santa Elena, cultura pre cerámica formada por cazadores y recolectores tempranos que aún no conocían el fuego.  Lanning había localizado a doscientos metros hacia el Este del río Las Vegas, un centro habitacional de gran antigüedad, comprobada con el método del Carbono radioactivo l4, también afirmaba haber hallado numerosos sitios habitacionales tanto o más antiguos por ser del pleistoceno en las localidades de Exacto, Manantial y Carolina  y movida por la curiosidad, queriendo conocer detenidamente dichos hallazgos, cambió de planes y  decidió  venir al Ecuador.

Estuvo en Quito, luego en Guayaquil, Lanning la llevó a presentar ak gremio de arqueólogos. Con ellos visitó las excavaciones en el sitio Cangrejito dentro del valle de Chanduy y “descubrí que no me tocaba excavar porque había muchos trabajadores. Yo no estaba acostumbrada a eso y me pareció muy entretenido. Calos Zevallos era la gran fuente del conocimiento arqueológico. 

“En esa época Olaf no andaba todavía en las excavaciones, él se ocupaba de la Casa de la Cultura. El 71 el gran proyecto era el Simposio internacional en Salinas y allí se reunieron Betty Megger, John  Murra y un montón de arqueólogos importantes de Centroamérica,” tras lo cual y por espacio de ocho semanas  minuciosamente Karen se dedicó a examinar los sitios  designados por Lanning, todos  cercanos a La Libertad, estableciendo  que no existían  restos del pleistoceno porque lo que se había creído objetos manufacturados de sílice y pedernal solo eran piedras trituradas para su utilización como relleno en algunas de las perforaciones petroleras del campamento de Cautivo.”

Después vivió algún tiempo en Lima pensando en una posible tesis doctoral, en las vacaciones del 73 volvió a Santa Elena, alquiló la villa en Cautivo y culminó su trabajo en inglés sobre «The litic technology of the Santa Elena península. Ecuador. A method for the analysis of technologically simple stonework,» inédita.

El 75 viajó al Perú como becaria Fullbright. En Lima conoció a Neil Maurer, fotógrafo periodista de New York con quien contrajo matrimonio el 76, habitaron en la 108 Street de Manhattan y tuvieron dos hijos.

Al pasar por Guayaquil ese año 76 “encontré a Olaf en el Banco Central de Guayaquil y le presenté un Informe preliminar sobre el sitio Las Vegas pues yo había hecho una pequeña excavación.”  Él se asombró con la bondad de su trabajo, en cuya traducción al castellano la autora había invertido una buena cantidad de dinero y aunque le dijo que el Banco lo iba a publicar, no le informó cuando, guardó el Informe en su archivo – biblioteca y el sitio Las Vegas continuó por muchos años más en la penumbra, “pero a las  seis semanas me llegó una carta de Olaf invitándome a  realizar una investigación de la cultura Las Vegas para el Banco.”

Holm, en cambio, habiendo comprendido la importancia de su trabajo  logró que el Banco pusiera una guardianía para preservar el sitio y que  la contraten como Directora del proyecto paleo indio del recién fundado Museo Antropológico a su cargo y meses más tarde, el 77, ocurrió que mientras Karen realizaba excavaciones de rutina sobre una colina que domina el cauce seco del Río Grande, dio con un cementerio que tenía como doscientos esqueletos y halló un enterramiento primario compuesto de dos esqueletos pertenecientes a ambos sexos que denominó «Los Amantes de Sumpa», que al ser fotografiado por su esposo recibió gran publicidad en los diarios y revistas del Ecuador y también en las revistas de Arqueología más importantes del  mundo.

La pareja, tenía aproximadamente treinta años de edad al momento de sus muertes, según Karen primero debió morir la mujer y cuando al poco tiempo le ocurrió lo mismo al hombre, fue enterradado junto a ella y sobre sus coyunturas colocaron cinco piedras ceremoniales para evitar que sus espíritus volvieran para llevarse a los parientes, según creencia ancestral que aún subsiste entre los pobladores de la península.

El 79 y cansada de esperar la publicación de su Informe procedió a enviar una copia a la Revista de Antropología del Museo Nacional de San José de Costa Rica, que enseguida la editó causando conmoción internacional.

En las Vegas no se ha encontrado cerámica pero si  huesos, maderas y piedras talladas, y del estudio morfológico de los pólenes y otros vestigios vegetales se ha obtenido fitolitos de sílice (que son partículas microscópicas de estructuras orgánicas de células de plantas) de mates y zapallos en proceso de domesticación hace 9.700 años de antigüedad, los más antiguos del mundo, así como de varios tubérculos parecidos a la yuca de hace 9.000 años, de un maíz primitivo de 8.000 años y así por el estilo,  de suerte que entre el hombre de Las Vegas y sus posibles descendientes de la Cultura Valdivia, que floreció entre los años 3.000 antes de la era común y  l.600 después de la era común, existen miles de años de diferencia que deberán ser cubiertos por futuras investigaciones arqueológicas para conformar la huella de continuidad en esa ocupación territorial

El 81 terminó su Informe definitivo sobre Las Vegas avalado con veinte y tres fechas obtenidas por el método del Carbono radioactivo 14 que entregó y otra vez fue guardado, hasta que recién en l.988 se imprimió en el No. 10 de la revista Miscelánea del Museo Antropológico del Banco Central de Guayaquil, bajo el título de «La Prehistoria temprana de la península de Santa Elena. Ecuador. Cultura Las Vegas»; pero el libro permaneció embodegado y sin ninguna utilidad por espacio de cuatro años debido a la inercia de los miembros de la Junta Monetaria en Quito, que no se interesaban en ponerle precio para la venta, hasta que recién el 92 pudo ser lanzado a la circulación.”