258. Parque Seminario y Plaza Bolívar

En 1693 Juan Pérez de Villamar y Avilés, uno de los más emprendedores vecinos de esta ciudad, obtuvo que el Rey autorice el traslado de Guayaquil a la amplia sabana que existía hacia el sur del Cerrito Verde, de esta forma quedó la urbe dividida en dos barrios o ciudades:

1) La parte Vieja ubicada entre el río y la segunda calle interior (actual Avenida Rocafuerte) y

2) La Nueva sobre terrenos anegadizos en invierno, pero fáciles de defender del ataque de los piratas en el sitio llamado Puerto Cazones.

En la mudanza de Ciudad Vieja a la parte Nueva, el Cabildo obligó a los vecinos de Ciudad Nueva a edificar casas con tejas para evitar la propagación de los incendios y dispuso que exista una plaza de dos manzanas de extensión con frente a la Iglesia Matriz, actuales calles Chile, Chimborazo, 10 de agosto y Clemente Ballén. Esta Plaza Matriz o Mayor, por ser la más grande de la ciudad y estar delante de la Iglesia principal quedó descuidada por muchos años debido a que el vecindario prefería vivir con frente a la ría, en la calle de la orilla, siendo muy pocas las casas construidas a sus costados.

En 1812 el Obispo de la Diócesis de Cuenca Andrés Quintián y Ponte de Andrade, hizo jurar en la Plaza Matriz la constitución de marzo de ese año, llamada La Pepa por haber entrado en vigencia el día dedicado al patriarca San José. Por este magno acontecimiento la plaza fue conocida como la denominación de «Constitución» en honor a la solemnísima jura; pero como dicha carta fundamental tuvo vida efímera los guayaquileños volvieron a llamarla Plaza Matriz.

LA CASA DE LAS BEATAS

Hacia 1860 la Plaza estaba cercada por hermosos edificios de madera, muy elegantes, que le conferían un aspecto señorial. Ya no se llama Matriz, porque en 1838 cuando el Papa nos ascendió a Diócesis, la humilde Iglesia se convirtió en Catedral. Ya era la Plaza de la Catedral. El templo estaba al costado oeste, de madera, amplio y esbelto con una espaciosa nave central y dos torres de cuatro pisos cada uno a sus costados. El interior había sido decorado con tallas laminadas de pan de oro y numerosas imágenes policromadas, su piso era de tablas, pero no había bancos. En el costado norte estaba la casa de Dolores Irazábal y Vivero, esposa de Ignacio Peña León, casa que después pasó a constituirse en Palacio de los Obispos, por donación de su propietaria.

En la esquina de la Caridad y Cárcel (Chile y 10 de agosto) se levantaba la casa de María Molina y Ayala, de un piso alto y otro bajo, techo de tejas y paredes de madera. En los bajos funcionaban varias tiendas de comercio y la propietaria que vive en unión de sus hijos los niños Vergara Molina, una hermana llamada Mercedes y dos señoritas beatas. Jesús Caballero y Narcisa Martillo, ocupaba los altos. No hay ventanas sino corredores con toldas de lonas que suben y bajan según el sol y el calor.                     

Esta casa se hizo famosa en 1889 por el fallecimiento en Lima de Narcisa de Jesús Martillo Moran, que según opinión generalizada murió «en olor de santidad». Mucha gente subía a preguntar detalles de la «Santa», queriendo averiguar sus costumbres y milagros, en una verdadera peregrinación que solo amainó con los años.

La casa se quemó en el incendio del Carmen ocurrido el día 16 de Julio de 1902 y hoy el solar está ocupado por la nueva construcción del Hotel Continental. Valga la oportunidad para que los devotos de Narcisa piensen en colocar una placa de bronce, recordatoria del sitio donde vivió años de profunda religiosidad, en medio del diario bullicio de la urbe (1)

En 1888 el Comité Cívico Bolívar contrató la construcción de una estatua del Libertador, la Municipalidad dio permiso para erigirla frente a la Catedral y el 24 de Julio de 1889 se inauguró en mitad de la Plaza con asistencia de las principales autoridades. Por eso la Plaza pasó a ser conocida con el nombre de Bolívar, que actualmente tiene. Entonces el filántropo Miguel S. Seminario donó veinte mil pesos para la adecuación de «un parque» en los alrededores de la estatua y sus herederos los Seminario Marticorena tomando en consideración que la obra demandaba un gasto mayor, aumentaron el obsequio considerablemente a cien mil pesos, encargando la confección de la grandiosa y elegante verja perimetral de hierro forjado, trabajada en uno de los mejores talleres de París, así como el hermoso quiosco que aún existe. El 24 de Julio de 1895 se inauguró el Parque y la ciudad entera lo bautizó con el nombre de Seminario. I como no podía faltar la nota típica y pueblerina, en algún momento se le ocurrió a algún chistoso llevar a una pareja de iguanas a vivir en el interior del parque y como al frente funciona un hotel, sus empleados se acostumbraron a alimentarlas con los vegetales sobrantes y hoy tenemos una legión de esos animales animando las visitas de numerosos turistas, sobre todo extranjeros, que se divierten en la contemplación de tan raros animales y se está llegando al adefesio de denominar al parque con el nombre de Parque de las Iguanas y el Municipio no se toma el trabajito de aclarar esta anomalía.

Por ello el parque Seminario se encuentra dentro de la Plaza Bolívar. Guayaquil ha honrado al filántropo y al Libertador…

(1) Esta crónica data de 1970 y diez años después se cumplió nuestro deseo, tuve la oportunidad de asistir al acto y tomar la palabra, pero la placa no es de bronce sinó de porcelana. De todas maneras, las tres beatas han sido honradas. Vale.