254. La Rosa Blanca

// Cultivo una rosa blanca, / en junio como en enero, / para el amigo sincero, / que me da su mano franca. // Y para el cruel que me arranca, / el corazón con que vivo, / cardos ni ortigas cultivo, / cultivo una rosa blanca. // José Martí.

La infancia de Martí fue pobre y triste. Hijo mayor en un hogar de cinco hermanas más. Nació en La Habana el 28 de enero de 1853; fueron sus padres el Sargento español Mariano Martí y Navarro, natural de Valencia y la criolla Leonor Pérez y Cabrera.

El padre algo rudo y mandón, la madre buena y abnegada. Aprendió a montar en un ingenio donde su padre trabajó algunos meses, después regresaron a La Habana a seguir en pobrezas. De once años fue llevado a un colegio de instrucción primaria superior donde recibió la protección del rector Rafael María de Mendive, que pasó a ser su segundo padre. El mejor alumno siempre, se atrajo la buena voluntad de todos y fue becado en la secundaria.

Entonces se vivía en Cuba una lucha por la independencia que contagiaba a los espíritus de un admirable patriotismo del que no escapaba Martí, quién publicó en enero de 1869 un periodiquito llamado “El Diablo Cojuelo”, luego sacaría el semanario “La Patria Libre” y escribió su drama “Abdalá” – héroe mítico que luchaba por la libertad de Nubia – a quien hizo decir: Quien a su patria defender ansía, ni en sangre, ni en obstáculos repara,  pero negros nubarrones anunciaban tormenta y poco después cayó preso el Profesor Mendive y en protesta Martí puso a circular un periódico manuscrito titulado “Siboney” que le ocasionó molestias y persecuciones en el Instituto donde estaba estudiando. Días después fue tomado preso y tras un juicio sumario condenáronle a seis años y medio de presidio. que empezó a cumplir el 4 de abril de 1870 cuando sólo tenía diecisiete años de edad. En prisión le cortaron el pelo y encadenaron a la cintura con gruesas aldabas que caían por delante hacia la pierna izquierda, en cuya canilla se unía a un fuerte grillo remachado en ella, pero las múltiples gestiones de su padre lo sacaron de tal infierno en octubre de ese año, cambiando su condena por el exilio a la isla de Pinos, donde habitó en casa de su generoso fiador José María Sardá hasta que salió a España.

En Madrid publicó un folleto que causó honda impresión en la península, se llamaba “El presidio político en Cuba” y tuvo tan buena aceptación que hasta el Ministro Martos se hizo eco de él en el Congreso. En 1872 empezó a colaborar en varios periódicos, sobre todo con “El Jurado Federal” que se editaba en Cádiz y sostuvo algunas polémicas por la prensa. Su situación económica empezó a mejorar debido a la protección de su rico amigo Fermín Valdés Domínguez, exiliado como él. En 1873 ambos vivieron los albores de la I República Española pero desencantados de ella se instalaron en Zaragoza donde Martí terminó sus estudios de Derecho en tiempo récord. Afines de 1874 viajaron a París y fueron recibidos por Víctor Hugo, que les pidió que tradujeran al español su obra “Mes Fiís”. En enero de 1875 embarcó Martí para Southampton y de allí siguió a México donde vivía su familia en grave pobreza, allí escribió para la “Revista Universal”, tradujo a Víctor Hugo, enamoró a Rosario de la Peña, dictó conferencias en el “Liceo Hidalgo” y estrenó su obra para teatro “Amor con amor se paga “ en versos muy del gusto de la época, que le atrajo la atención de Carmen Zayas Bazán, bella cubana de familia rica y noble, a quién empezó a cortejar; más la caída del Presidente Lerdo de Tejada lo obligó a salir a Guatemala, empeñando la palabra de matrimonio a su bella paisana.

Bien recibido por el Presidente Barrios que lo empleó de profesor de la Facultad de Letras, Martí ingresó a la sociedad de Cultura “El Porvenir” y a la prensa que le abrió sus puertas por ser autor de “El Presidio Político en Cuba” que circulaba con profusión por América. Entonces conoció a María Cristina García con quien no pudo casarse por estar comprometido y que moriría al poco tiempo de amor. Para ella escribió su célebre poesía “La Niña de Guatemala”.

Vuelto a México contrajo matrimonio y regresó con su esposa a Guatemala y de allí partieron a Honduras y luego a La Habana en goce de un decreto de amnistía concedido por las autoridades y trabajó en el bufete de su amigo el abogado Nicolás Azcárate a quién había tratado en Madrid y en México, luego en el de Nicolás Viondi y se afilió al partido autonomista que deseaba la independencia de Cuba. Entonces nació su hijo único llamado José, pero durante una conferencia en el Liceo de Guanabacoa se ganó el odio del Gobernador y Capitán General, que le hizo la guerra hasta deportarlo a Madrid el 24 de septiembre de 1879.

Este segundo destierro le fue muy duro porque viajó sin su esposa; en enero de 1880 estaba en New York y comenzó a trabajar en los semanarios “The Houre” y “The Sun”, mientras tanto se había enamorado de la dueña de la pensión donde vivía llamada Carmen Mantilla y en eso llegó su mujer e hijo, pero las cosas ya no fueron iguales y ella terminaría partiendo a Cuba con la criatura.

Martí entonces viajó a Venezuela, malquistándose con el dictador Guzmán Blanco porque no quiso escribir para él; sinembargo fue amigo de Cecilio Acosta, Arístides Rojas y otros notables de ese país. Desencantado y más pobre que nunca regresó a New York y volvió a unirse con su esposa e hijo para quién había escrito un volumen de poemas titulado “Ismaelillo”. Nuevamente escribiendo y hablando siempre en favor de independencia de Cuba, jalonaba estas jornadas con su empleíto de traductor y secretario en “Lyon y Cía.” Su padre llegó a visitarlo y recibió las quejas de la esposa, que poco después abandonó definitivamente New York llevándose al niño; quedó Martí con Carmen Mantilla y su hijita Angela, que fue desde ese momento su mayor orgullo.

En 1884 empezaron sus conferencias por los Estados Unidos. Se dedicó a visitar a los cubanos de Filadelfia, Tampa y Los Cayos arengó a los de New York y pasó por el dolor de perder a su padre, pero en 1887 fue visitado por su madre y empezaron sus contactos con los prohombres de la revolución: Gómez, Maceo, Estrada Palma y sus “Versos sencillos” eran leídos y repetidos en Cuba como sus continuas proclamas, por eso se dice que Martí también influyó en el gusto literario americano.