Zavala Manuel.

A mediados de 1.818 denunció el aguacil mayor del Cabildo de Guayaquil José López Merino que Manuel Zavala, boticario, había curado a una hija de don José Antonio Pombar que estaba encinta, y murió porque Zavala no sabía practicar la cesárea y así no pudo sacarle la criatura, ni siquiera para que recibiese el agua de bautismo. De inmediato se resolvió oficiar al protomedicato para que tomase las más severas providencias, a fin de evitar que se repitiesen estas barbaridades.