YARUCPALLA, Isabel

De Isabel Yarucpalla, quien vivió en Quito en casa del Capitán Juan Lobato de Sosa, si bien se sabe que era “una de las mujeres más principales de Atahualpa ” y ” una de las pallas” del Cuzco, no se sabe, sin embargo, sí era y, hasta qué punto, pariente de Atahualpa. Isabel Yarucpalla fue una de las “tres o cuatro pallas que en residían en aquel tiempo en Quito” En vista de que ella, luego de la conquista, vivía con Juan Lobato de Sosa, fue llamada la “palla del capitán Lobato” El vino al Ecuador con Benalcázar y fue uno de los fundadores de San Francisco de Quito, y como recompensa por sus servicios, recibió las Encomiendas de “Yumbos”, Chillogallo, Cotocollao y Angamarca. Si bien no se lo dice directamente, puede uno imaginarse que recibió la Encomienda de “Yumbos”, porque junto con Benalcázar, combatió en ese lugar contra las tropas incas de Rumiñahui y, la “Palla” Isabel Yarucpalla , le fue entregada como parte del botín. Esta, en todo caso, vivió como su “compañera ” en su casa de Quito, la cual estaba ubicada en la esquina de las calles Cuenca y Chile. La noble india se amoldó rápidamente a la vida con el Español. Una y otra vez se ha dicho que: “tenía amor y voluntad a los españoles” y “les tenía fidelidad y lealtad en todo”. Eso, por ejemplo, lo comprueba ella misma en 1536, al momento en que en casa de Alonso Otavalo, el Cacique principal de Otavalo, “los caciques incas de esta provincia con los demás caciques y principales de toda esta comarca “se reunieron y acordaron unirse a la rebelión de Manco Inca, en Perú y atacar y matar a los Españoles de Quito. Esa misma noche, Isabel Yarucpalla puso sobre aviso del plan a Juan Lobato y De de Puello, quien casualmente se encontraba en la casa y para aquel tiempo era teniente de gobernador de Quito. Gracias a la advertencia de Isabel Yarucpalla y a la inmediata intervención de los Españoles se logró capturar a los caciques, de manera que durante la gran rebelión de 1536-37, la parte norte del antiguo Imperio Inca, permaneció tranquila. No se tiene ninguna noticia sobre la suerte posterior corrida por Isabel Yarucpalla a más de que para el año de 1565, vivía todavía en Quito.