YANEZ DE CAMPOS: Alicia


YANEZ DE CAMPOS ALICIA (1929).

Nació en Quito, en 1929.
Estudió primaria y secundaria, en el Colegio «Sagrados Corazones» de la Capital de la República. En 1952 y 1953, en la Escuela de Periodismo de Madrid, fue becada por el Instituto Ecuatoriano de Cultura Hispánica. Profesora de la Academia «Cotopaxi” y del Colegio «Americano» de Quito.
Publicó: “Luciolas”, 1949; «De la sangre y el tiempo», 1964; Poesía. En la Antología Literaria del Instituto de Cultura Hispánica, Madrid, constan producciones suyas, también en «Figuras y Antología Poética de la Literatura Ecuatoriana” del P. Ernesto Proaño.
En 1954 contrajo matrimonio con el cubano Sr. Luis Campos Martínez, quien alcanzó, en 1969, el primer premio en un concurso de teatro organizado por la Casa de la Cultura Ecuatoriana, con la obra «La Chasuisa».
En 1972 gana importante concurso de novela; al respecto, crónica de Guayaquil que se publica en el Diario «El Comercio» expresa: «La novela» Bruna, soroche y los tíos», de la escritora quiteña señora Alicia Yanez Cossío de Campos Martínez, ganó el premio único consistente en la suma de treinta mil sucres en el concurso de novela ecuatoriana convocado por el Diario «El Universo» de esta ciudad, con motivo de haber celebrado el cincuentenario de su fundación.
El jurado compuesto por los doctores Benjamín Carrión y Ángel F. Rojas, el primero por sí mismo y por delegación expresa del escritor español Alejandro Finisterre, otorgó el premio a la novela en mención, suscrita con el seudónimo de Jersey Kusinsky, «por sus cualidades de fluidez narrativa, arquitectura novelesca, bella forma literaria y porque, sin caer en el criollismo o costumbrismo de dudoso gusto, revela claramente su raíz y estirpe ecuatoriana». Finalistas de este certamen quedaron las siguientes obras: «Los senderos brillantes», de Nelson Estupiñán; «La noche estevada», de Teodoro Vanegas Andrade; «Los días circulares», de Carlos Béjar Portilla; “La cruel naturaleza», de Othón Castillo.
En 1975 publicó «El beso y otras fricciones”, relato, y a fines de 1979 su novela “Yo vendo unos ojos negros” donde prosigue su línea de brillante narradora.