VIOLA:Santiago

El Dr. Santiago Viola, a quien ya conocemos, por los ultrajes de que fue víctima en Quito, en 1861, hallábase en Guayaquil, donde ejercía la profesión de Abogado. Meses antes había salvado del patibulo a Claudio Espinal, negro animoso, asesino y salteador de caminos. La gratitud ligó a éste con su salvador. Cuando apareció el Gral. Urbina en nuestras costas, Viola púsose en comunicación con él y le informaba de cuanto ocurría en Guayaquil, Claudio Espinal era el mensajero; varias veces había llevado comunicaciones, antes que Garcia Moreno viniese de Quito. Probable es que la última noticia fue la de que nada había de temer; y por eso, Urbina cometió la imprudencia de dividir sus fuerzas y regresar, con parte de ellas, a derrotar al enemigo. Ya García Moreno en Guayaquil, y sabedor el Dr, Viola de que se alistaba el Talca, envió otra vez a Espinal, informando a Urbina que se dispusiera a combatir; pero entonces acaeció lo que era de esperarse de un hombre semejante. Salió Espinal de casa del Dr. Viola,y en vez de embarcarse, acto continuo, fue a la de García Moreno, y puso en manos de éste la correspondencia. La suerte contribuyó a la nueva derrota de la Patria. Leyó García Moreno la carta, forjó otra, y con ésta envió a Espinal a Jambelí. Es de presumirse que en la correspondencia forjada sé tranquilizaba a Urbina, y se le ocultaba el arribo de García Moreno a Guayaquil; con dinero y promesas, pudo fácilmente comprometer a Espinal. García Moreno iba a inmolar al Dr. Viola, sólo por sepultar un secreto que era en contra de su vanagloria de tirano. A las 8 a.m. del 28 de Junio, mandó conducir al Dr. Viola a su presencia. Viola no era ecuatoriano, como ya sabemos: he aquí los informes acerca de su juventud, suministrados por un insigne escritor, su compatriota: «En 1838 concurría a la Universidad de Buenos Aires, a obtener su grado de Doctor. el joven D. Santiago Viola, el estudiante más lujoso y a la moda de los de su tiempo, dice Dn. Juan Maria Gutiérrez, al anunciar su tesis.
Emigró a Montevideo en 1840, y allí se recibió de Abogado, con plena satisfacción de sus jueces. La noche que tuvo lugar el acto, hemos oído, decir al Dr. Florencio Varela, que lo había presenciado: ‘No he visto nunca mejores exámenes que los que ha rendido Viola, ante el tribunal’. Después de sus triunfos universitarios en la plata, el Dr. Viola pasó a Europa de donde regresó a establecerse en Ecuador. Recibió de Abogado el Quito, donde dejó sentada fama de gran jurisconsulto, y de maestro en el manejo de la palabra. Llegó a ser muy estimado en Guayaquil, y a merecer la clientela de todas las personas del comercio de aquella plaza, particularmente de los extranjeros, cuyas lenguas conocía.