VILLASIS ENDARA: Carlos


Nació en Bahía de Caráquez, Provincia de Manabí, en 1930.
Cultiva algunos géneros: poesía, teatro, novela, cuento. Pertenece a varias instituciones del país, entre ellas: Grupo Literario «Galaxia», Grupo «Caminos», Casa de la Cultura Ecuatoriana, Sociedad Juridico-Literaria. Ha ganado algunos premios literarios en el Ecuador y fuera de él.
Cuenta en su haber la fundación del Museo de Arte Latinoamericano que tuvo efímera vida. Como Secretario de la “Bienal de Quito”, en 1967, demostró brillante desempeño en la organización de este evento internacional primero y posiblemente el único, que se efectuó en el país. Secretario del Instituto de Artesanías y Manualidades Populares y del Departamento de Artes Plásticas.
Se le ha designado Comisario para bienales de pintura de carácter internacional.
En la nota editorial de su libro de teatro editado por la Casa de la Cultura Ecuatoriana, que forma parte de los trípticos que tan buen éxito obtuvieron en la época de Benjamin Carrión, Edmundo Ribadeneira dice de esta obra administrativa de Villasis: «Una de las personas más preocupadas porque la Sección de Artes Plásticas de la Casa de la Cultura destaque por su actividad permanente, es Carlos Villasis, cumplido y entusiasta funcionario de la Institución. Verle organizando exposiciones, montando y desmontando cuadros, atendiendo al público visitante, es cosa de todos los días, además de los otros menesteres con que Carlos Villasis cubre las obligaciones de Prosecretario de la Casa». Del escritor menciona: «Claro que Villasis es un escritor joven, consciente de sus limitaciones momentáneas, o sea con la honestidad suficiente para no «desfasarse», si podemos decirlo así entre la realidad actual y las posibilidades futuras
Obras publicadas: «Cuna de héroes» (relato histórico), 1963: «Correspondencia extraviada» (poesía), 1964; «Semblanza del General Enríquez», 1965; «Odisea XX» (poesía), 1965; «Territorio de espigas» (poesía), 1966; «Cuentos» (dos cuentos), 1967; «El Pozo” (relatos) 1968; «Teatro» (cuatro piezas de teatro) 1970; «Las manos anónimas» (poesía), 971; «Manuel Pérez”, “Comisario de Condora» (novela) 1970.

Su producción es desigual en calidad. Escritor que ha venido formándose de manera autodidacta, buscando nuevos rumbos y aconteceres en el plano literario. Su poesía está hecha de hallazgos metafóricos e imágenes duras, aptas para su voz socializante. Lamentablemente muchas veces está el lugar común y la nada lógica construcción en lo que a sintaxis se refiere.
«Manuel Pérez, Comisario de Condora» fue seleccionado con Mención de Honor en el último y fracasado concurso de la Bienal de Novela organizado por la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Novela que arrastra la misma temática de los años treinta: Un hombre que lleva vida inutil en un pueblo de nuestra ruralía, sus problemas, sus derrotas y triunfos, existencia corrompida por «la política» y por «los políticos» que hacen de él un pelele. Trata de salvar su mundo a costa del servilismo y abyección, Condora quiere decir algo como Macondo… Trata Villasís de dar otra técnica a la narración haciendo que la novela se desenvuelve en dos tiempos, modalidad un tanto nueva pero no original. Los personajes secundarios no están bien precisados. El único que emerge es Manuel Pérez, a quien odiarán muchos lectores por su procacidad en el lenguaje, Villasis abusa de «la mala palabra” con saña y premeditación. No entendemos hasta hoy que hace aquella escena del billar mientras se fragua el robo de las joyas falsas, aquellas de propiedad de la «Srta, María de los Angeles Romero y Flores». El «Super Billar» está fuera de escena.
Carlos Villasis es un «trabajador de la cultura». Sigue en pleno ejercicio de su tarea de escritor, de suscitador permanente, con singular dedicación, adquiriendo, con cada día que pasa, mayor madurez. Ello suple, hasta donde es posible, su falta de formación sistemática,
Ha viajado a México, a varios países de Sudamérica y, en 1971, a Francia. Caminante que sabes
el nombre de las calles, el lugar de las casas,
el sitio de los hombres: su dolor
su esperanza
su pasión escondida en los cuatro costados. inútil mensajero:
y nadie sabe, tu nombre!
(«*Cartero»: «Las manos anónimas»).
Coordinador General y luego Director de los Museos de la Casa de la Cultura. Miembro Vitalicio de la Academia «Federico Chopin» de Polonia.
En 1972, la Colección “Pachacamac» de la Casa de la Cultura Ecuatoriana publicó su poemario «La rebelión de los gritos”.
Ha sido homenajeado por el Consejo Provincial de Cotopaxi, habiendo editado, además, “Los obscuros caminos de la gloria» y la novela «Las cometas se enredan en el verano». En la actualidad es funcionario del Instituto de Patrimonio Cultural, Quito.