Ulloa y la Cadena Josè.

Presbítero. – En la tarde del 30 de Diciembre de 1.696, salió la procesión aquel dia de la Ca- tedral, ala hora acostumbrada: era un dia domingo.- El Obispo Figueroa se hallaba agonizante con pulnonía, desahuciado de los médicos y recibidos ya los ultimos Sacramentos; dos dias antes, el viernes 28 de Dicieimbre se habia traído de Guápulo a la Catedral la Santa inagen de la Vir- gen de Guadalupe, y se habia comenzado una novena, para alcanzar la vida y la salud del Prelado: aquella tarde la concurrencia al Rosario fEué mas numerosa, porque el Provisor habia mandalo que la rogativa se hiciera pidiendo a la Virgen la vida del Obispo. San Francisco, p con una campanillaT la señal convenida para indicar que estaba conpleta una decena de Aves Mfarías: pusóse de rodillas tpdo el concurso, y los cantores principiaron el Shege la procesión al atrio de SE Dio EL PRESDITERO JOSE DEULLOA Y LA CADENA Gloria Patri, cuando, levantando la voz irtinn comenzo a exclamar iii La Virgen !! la Virgen!!! A los gritos del sacerdote, volvieron todos la vista hacia el punto del cieslo que él señalaba con el dedo; eran casi las cinco de la tarde, el aire estaba sereno, y al lado del cándose sobre el lfapido azul del firmamento, asomaba una inagen gisantisima de Oriente, destaeca la Santisina Vírgen , fornada cono de ana nube blaquisina y resplandeciente, suspendida entre el cielo y la tierra; alcanzábase a percibir distintos los rasgos del rostro; un tanto inclina- do hacia el Divino Niño, que sostenia con el brazo izquierdo, mientras en el derecho, extendido llevaba a nanera de cetro uno como ramo de azucenas….. La aparición se mantuvo en el aire por algunos segundos, y desapareció, asi que comenzaron a entonar de nuevo los cantores de salutación angélica. Gozaron de la vista de tan inesperado espectáculo casi todos los que formalin parte de la procesión: otros preguntaban donde está la Virgen? y con la vista encudtiaban el cielo, pero no distinguian nada. Por algunos instantes se intearrumpio el rezo y procesióu las exclamaciones de adniración fueron tantas, que ai ruido vinieron a prisa muchot aurisos, averiguando qué habia sucedido; y la sorpresa, el asomhro y el júbilo tenian cono a los que con la maravillosa visión habian sido regalados.- fuern de si -Para que se conservara la memoria de esta suceso, el Provisor y Vicario General que lo era el cias eclesiásticas, ins discretas que habian visto la aparición. El Obispo principiá Doctor Don Pedro de Zunarrága, entonces canonigo Doctoralo de Quito, sacerdote verdado en cien- un proceso , con declaraciones juradas de todas las personas nás a oonvalecer desde aquella misna instrayó Hora, y no solamente recobró la salud, sino que vivió todavia seis años mas;9, en testinonio de gratitud y rendinienta recônociaiento, edificó un altar a da Madre de Dios en la Catedral, «vuestra Señora de la Nuba»- Tambiein pe cousewaban 2 cuadios comnemorativos, dmo ew la Jglesia de to. Domingo, eu Quito , que luego desapaneció y estabu Juuto a la eutiada de y puso alli una inagen votiva, a la cual el pueblo piadoso comenzó a invocar, apellidándole : –