Uceda Duque de.

El Duque de Uceda pudo ser considerado vecino de Riobamba por pertenecerle la encomienda de los indios de Guano, en donde so habían instalado grandes obrajes de paños de la tierra. Esta encomienda lo venía al Duque por su mujer, doña Feliche de Sandoval, hija y heredera del Duque de Lerma, gran privado de Felipe III, a quien este Monarca había hecho merced de este heredamiento. Cualquiera sabe que el Duque de Lerma, caído en desgracia, se acogió a la púrpura cardenalicia para protegerse de los cambios veleidosos de la fortuna.

Como uno de los privilegios concedidos al Cabildo era el de que hiciese sus elecciones absolutas, sin necesitar como otros de que la Real Audiencia la confirmase, y el de que dichas elecciones no pudiesen ser legítimas sin la total plenitud de votos, hicieron los Cabildantes otra acción memorable, propia de la vanidad presuntuosa en que son notables. Estando un año discordes los votos durante todo un día, sin convenir en la elección de Alcalde de primer voto, dijo uno de los Cabildantes, que daba el suyo por el Sr. Duque de Uceda, Grande de España que residía en la Corte, puesto que era uno de los vecinos de Riobamba, por tener la encomienda de Guano. Siguieron todos los demás este dictamen y, hechas las Actas del Cabildo, las remitieron al Duque Alcalde electo. Tales documentos llegaron a la Corte en brevísimo tiempo. Recibió el Duque con tanta complacencia y agrado su elección, que consiguió del Rey otras gracias, prerrogativas y privilegios en favor de la ciudad de Riobamba. Contestó dando las gracias y aceptando el honor que le habían hecho, eligiéndole Alcalde, y nombrando en su lugar uno de los mismos Regidores. Goza desde entonces de todos los fueros de ciudad; mas el vano capricho de sus habitantes no quiso darle sino el antiguo de Villa hasta el año de 1830 en que fue nuevamente elevada a ciudad (22).

El Duque de Uceda poseía, además, la encomienda do los indios del arrabal do Machángara en Quito. Allí tenia también establecido un obraje. El administrador de éste, rendia sus cuentas a los Oficiales Reales de Quito, quienes enviaban los caudales a España, anualmente, en junta de los del Rey.- En cuanto a Ias elecciones capitulares, consta que podían celebrarse válidamente con sólo 4 Regidores, constando el Cabildo de nueve- En Riobamba las votaciones eran secretas, por cedulillas, al contrario de lo que se usaba en Quito, en donde los regidores votaban a la voz.