TOBAR GARCIA: Francisco


TOBAR GARCIA FRANCISCO (1928)
Poeta y dramaturgo. Nació en Quito, en noviembre de 1928. Hijo del hombre público e historiador doctor Julio Tobar Donoso. En la Casa de la Cultura Ecuatoriana realizó eficaz labor como Director de la Editorial de esa institución y de «Letras del Ecuador», revista de la misma entidad. Profesor de la Universidad Católica de Quito. Su actividad preferente ha sido el teatro, dirigiendo grupos de actores, actuando, llevando a escena algunas obras de su creación.
Su labor ha recibido elogiosos comentarios. Tobar García hace teatro, y del bueno, lo cual constituye una hazaña, por decir lo menos. Recordemos que los grupos teatrales rentados, con actores subvencionados por instituciones oficiales todavía se hallan sin saber a qué atenerse en el arte de la representación, apenas dan una o dos piezas mediocres por año, el resto del tiempo lo pasan reorganizándose o en discusiones intrascendentes. Tobar escribe teatro y poesía, más bien hace poesía en la dramática, lamentablemente el suyo es un teatro de élite de un burgués para burgués; inclusive se lanza contra los suyos y lo suyo. Hombre valiente que incursiona dentro de sí mismo para crear y hacer que se inquieten los demás.
Con respecto a su obra Alejandro Carrión opina (Diccionario de la Literatura Latinoamericana: Ecuador): «Con Amargo» (1951), se tuvo la impresión de que algo nuevo y, al mismo tiempo, viejísimo amanecía en la lírica ecuatoriana. Era alguien que hablaba de otro modo, que se contemplaba y se compadecía, se tomaba el pulso y se alteraba y ante todo el mundo se levantaba, tierna, lacerante, confusamente. «Amargo» lo mostraba, además lleno de inocencia. Hacía a cada paso su retrato, un poco caricaturesco o monstruoso, siempre novísimo, alocado o confuso, extraño pero familiar, como si todos lo hubiésemos visto siempre y jamás en él hubiésemos reparado…»Con Segismundo y Zalatie! (1952), personificado en dos seres distintos… Pocas veces dos imágenes de la pesadumbre nos han sido dadas tan completas como éstas, en cantos deshilachados, humildes, de tristeza desgarradora, honda, limpia, humanísima, expresada con una perfección formal pocas veces lograda en el Ecuador». «En 1954, Francisco Tobar Garcia publicó otro poema, otra soledad, tan cerrada como profunda… En este poema el espantoso y brutal fin de toda ilusión, de toda fantasía, de toda urbe de ensueño que el hombre haya construido dentro de su alma profunda. El instrumento lírico usado esta vez es el soneto, que no es el común, sino un soneto en el cual el poeta sigue siendo impredictible y solitario, rapsoda de una estremecedora y honrada poesía». Refiriéndose a «Naufragio» A. Carrión dice, en la obra citada: «Naufragio, nos da una nueva soledad, en la que se suman infinitas soledades, tantas que solamente el mar ilímito, infinitamente poblado y, al mismo tiempo, infinitamente desolado, puede ser el símbolo de ella y en el cual la multitud y la soledad se funden para expresar la inmensa soledad de la multitud en el mundo de los hombres: una vez más es Job, el que, al rascar sus llagas y lamentarse, sabe que está rascando y lamentando las llagas de toda la humanidad».
En «Naufragio» nos recuerda a Valery y Vicente Alexandre. Voz profunda que llama al espíritu, que desesperadamente busca en su mundo abisal el redimirse.
Una de sus últimas obras poéticas es «Canon Perpetuo», colección en donde nuevamente está la presencia del poeta vital y puro, alzándose, derrotándose: «Poco a poco los grandes dolores se convierten en llamas azules, el silencio se vuelve como una estrofa dura y las lágrimas tienen la acerada pureza de una blasfemia. Yo no he dejado de creer en ti, y no me acostumbro al total desempeño. Al fin puedo lanzar mi carrera encendida contra el viento y cruzar las murallas de la ciudad maldita, gritando como escarnio, en un torrente de palabras, de alaridos de baba! Quiero abrir ese vientre cerrado por el lodo y a golpes de aquella arma más limpia que los labios, abrir la senda que se pierde entre los pálidos olivos, Oh Madre cómo duelen los latigazos de las ramas, cómo duele volverse de piedra, después de ser un niño con tristeza de siervo que no se atreve a rebelarse!…
(Canto II, fragmento: Cantos Boreales).
Estilo apretado, intenso, como queriendo atrapar la palabra y no dejarla libre.

Sus obras de teatro, en donde el poeta penetra en el maravilloso mundo de la representación, que él domina plenamente, son trascendentes en su mayoría: La Trilogía del Mar (Una gota de lluvia en el aroma, el ave muere en la orilla y las ramas desnudas). Sus obras trágicas: La Dama Ciega y Cuando el Mar no exista; sus comedias El César ha bostezado y Un León sin Melena. «Dramaturgo, lo que quiere decir, hombre auténtico de teatro, Un teatro de reacción ante la absurda mecánica, los temas de apariencia Social y la poesía sin poesía. Tobar escribe en verso un teatro de reacción saludable contra todas las normas falsas y los falsos principios. Es dramática y poesía consustancial»
En «Tres piezas de teatro», en edición de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, en la colección tríptico que tanto éxito obtuviera y que no volviera a publicarse por de no continuar con la obra de Benjamín Carrión, aparecen: «Extraña Ocupación», «La Dama Ciega» y «Cuando el Mar no exista».
Entre otras producciones suyas correspondientes al género teatral se hallan; «La Llave del Abismo», «La Noche no es para dormir» y «Alguien muere la víspera».
A continuación transcribimos algunos juicios críticos que se publican en la contraportada de sus «Tres piezas de teatro»: «Honda trascendentalidad, poder de interrogación tremendo: Benjamín Carrión. Francisco T García, impulso genial en la creación, de la dirección y de la interpretación en el Teatro: Jorge Icaza.- Ecuador? Carrión en la crítica; Icaza en la novela; Tobar García en el Teatro: Ernesto Pinto (Roma) Aristócrata, reaccionario y burgués. Un teatro sin méritos: A. T. (Santiago de Chile). – Genio de la palabra, genio de la vida: César Dávila Andrade (Caracas). Tobar, caudaloso talento dramático. “L’enfant terrible” de la farsa burguesa: Ricardo Descalzi… Nadie como él para disecar su propia clase social. Auténtico revolucionario, su teatro es el espejo de un mundo agonizante, Tobar es un profeta de la clase media; Felipe Astorga (Barcelona)».
Añadimos: del y para el teatro, Paco Tobar, dominante y batallador, hombre que no se ha vendido, que vence y espera vencer. Antipático de repente por sus forzadas poses que le conducen al ridículo; megalomano, mal visto a veces. Indiscutible valor de nuestra literatura, está, de cuerpo entero, con sonrisa enigmática, escribiendo siempre, zahiriéndose a sí mismo, creando, ampliando sus horizontes espirituales, atravesando la tempestad o queriendo tejer su gobelino con un rayo de sol.
Muchos artistas tienen su personalidad a la par que el conjunto de su obra.
Agregando la Cultura del Ecuador en España, allí publicó su novela “Pares o nones”. Intensa actividad especialmente en el periodismo.