TOBAR GARCIA FRANCISCO


Nacido en el año de 1928 en la ciudad de Quito. Hombre de temperamento e inteligencia muy originales. Su cultura y distinción le vienen como características ancestrales. En 1951, publicó “Amargo” fruto de la eterna juventud. La fina saudade que acogió al poeta en la liberación de su dolor le hizo exclamar: “Amargo tiene el corazón amargo” y ese amargo fue el síntoma de su alejamiento sentimental parafraseado, hacia el sentir con razón. Su integridad poética se confirmó más tarde cuando nos entrega: “Segismundo y zalatiel” personajes pretensos de un poema tremendamente desgarrador.
“Pocas veces dos imágenes de la pesadumbre nos han sido dadas tan completas como éstas en cantos deshilachados, humildes, de tristeza honda, humanísima, expresada con una perfección formal pocas veces lograda en el Ecuador”. “Segismundo lloroso”, el primer poema de este libro expresa la soledad sin fin del hombre culto, que no puede dedicar su vida la belleza, como su alma lo ansia, por tener que ganar la vida en trabajo materiales, infinitamente alejado de ellas. “El segundo poema, “Cuenta el Cura Zalatiel Murillo pueblo de Yanasqui, es, probablemente, algo los más desgarrador, desolado y puro que haya logrado la poesía del Ecuador en los últimos veinte años. Zalatiel resume más que desolación y dolor, realidad. Sin incurrir en el acostumbrado hiperbolismo que data desde que se quiere hacer literatura realizada en el Ecuador cuenta escenas y días donde después de contumelias, y hombres sólo la muerte de la esperanza. La métrica libre pero cincelada de suave musicalidad ablanda la forma, aparte de que la frase o verso brilla por el poder de la imagen , siendo esta, el recurso fundamental del poema. En 1956 publicó “Naufragio” poema extenso y aburrido, La soledad y el mar parece haber originado el canto que ha más de ser elaborado , no tiene explicación. Las imágenes duras, aspérrimas e incoherentes no tienen el esplendor de los poemas anteriores. A pesar de haber sido este poemario o extenso poema traducido a algunos idiomas en algunos de sus cantos, no supera ni siquiera iguala a Zalatiel, obra de singular maestría que consagró a su autor. En 1962 reeditó “Naufragio” y “Zalatiel” e incluyó en el libro “Mortaja” y “Larva ” , poemas inéditos. El primero, una apología de la sociedad a través del dolor y de la agonía expresada en versículos, el otro síntesis de ternura, duda y amor parece ser la desesperación que acomete el tiempo del poeta. Quiere liberarse y encuentra todo